…………. por la ruta riendo, llorando

Ayer me di cuenta de algo: los 40 han traído cambios, decisiones y nueva vida a varios amigos de mi adolescencia.

Me escribí con Marcelo para coordinar un encuentro, hace dos años que he vuelto a verlo, nos reunimos cada dos o tres meses en algún bar, tomamos un café en Belgrano, alguna cerveza artesanal en San Telmo, charlamos acerca de los hijos, la familia, la gente que conocimos en común y en el pasado, todo lo que pueda venir a nuestra memoria.

Mi vida se complicó hace unos 10 años por haber tomado la decisión de vivir en Capital y he pasado muchos momentos tristes, difíciles, que parecía que no traerían mejor mañana. La gente que te conoce de pronto se aleja, te trata mal en algunos casos, bien en otros. Cuando estás mal parece que tu debilidad le da fuerzas al resto.

Marcelo, apenas nos vimos, me contó lo que le costó establecerse, permancer, lograr todo lo que ha logrado con muy pocas horas de sueño, con mucho trabajo y esfuerzo. Apenas nos vimos también me ofreció ayuda sin tener que pedirle nada y sin juzgar como me conduzco o me he conducido, preguntándo solo lo necesario, poniendo su oído y su corazón en nuestras charlas.

Hace un par de días me dice que cambia de ciudad de residencia después de vivir 23 años en esta ciudad, que tiene nuevos proyectos y desafíos. No he dejado de pensar desde que leí su mail en todos nosotros, mis amigos, mis conocidos de la secundaria, y he hecho un recorrido mental que quiero dejar registrado: aprovecho estas páginas para hacerlo.

Antes de cumplir mis 40 visté en La Pampa a mi amiga, la negra, festejaba su cumpleaños y me esperó en la terminal (en un auto precioso, tan lindo que mientras ella me hablaba antes de subir yo lo acariciaba, jajajajaj). Fuimos por la ruta riendo, llorando, porque tenía muchas cosas que contarme, muchas alegres pero que me hacían llorar de alegría!

Se reencontró con su primer amor y me dijo: estoy más enamorada que de ningún hombre lo ha estado, icluído él.

Luego estaba mi sueño, el que no llegaba a concretarse, mis idas a la flor, mis escritos, mis lágrimas, mis esperanzas, todo complicado, pero llegó, al fin llegaron los 40 en París.

Carina y Carola fueron mamás ( por segunda o tercera vez) alrededor de los 40 con mucha distancia de tiempo con sus otros hijos.

Laura, mi más querida amiga Laura está intentando comprar su primera casa con muchas complicaciones y esfuerzo.

Vero viajó a Europa sola con una amiga en esos mismos tiempos, con lo que cuesta a una madre que está felizmente casada tomar esa decisión viviendo en un lugar pequeño.

El colo, compañero del secundario, celebró su cumpleaños con una gran fiesta para los 40 y tocó con sus amigos con los que había tenido una banda en la adolescencia,  ahora está tocando nuevamente como banda y hasta ya han dado un par de recitales.

Y ahora Marcelo, el tato, así lo conocemos todos, con esta noticia de que se muda me ha llevado a hacer un repaso por todos los personajes de mi historia, espero no haberlos aburrido, pero quería dejar escrito este descubrimiento, porque leí muchos escritos acerca de lo que nos sucede a hombres y mujeres en esta edad en la que descubrimos que somos mortales, nos hacemos más conscientes de ello y parece ser que se refleja en nuestros actos.

la flor que pinté para mi amiga como regalo para sus 40!!

Acerca de Los 40 en París

Soy una mujer argentina, de 39 años con sueños, quien no!?, madre de tres hijas preciosas. Al celebrar mis 39 años en la Reserva Ecológica de Costanera Sur, tuve un hermoso sueño, uno de los más bellos que he tenido, que se transformó de a poco en un fuerte deseo y que ha venido creciendo hasta hoy tener identidad propia, por que digo propia? ya no es un sueño solo mío, el nombre lo dice, es para compartir, Los 40 en París puede ser para cualquiera, y eso me llena de alegría. Lo he comprobado cuando le cuento a mis amigos, y hasta clientes, se estremecen de oír mi relato. Por eso me atrevo a exponerme, para lograrlo y compartirlo, por que no!?

12 octubre, 2012 | Los 40 en París

Una respuesta a …………. por la ruta riendo, llorando

  1. Que buen relato me agrado mucho y es bueno tener amigos así como tú, y que sean bastante aventurados para todo.

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