Maradona: Anécdotas de un Dios invertido

Tuve un socio que amó a Maradona. Tanto lo quería que un día se lo llevó a su casa. Y ahí, claro está, empezaron los problemas…
La historia de amor entre mi socio y Diego arrancó mucho antes de conocerse. Como buena parte de los argentinos, el enamorado cocinó sus sentimientos al calor de esos goles asombrosos a los que el diez nos tenía acostumbrados. Para mí, que no entiendo demasiado de futbol ni me enloquece, semejante admiración era exagerada. Pero mi socio repetía que el futbol no sabe de mentiras, que además del talento, en la cancha se ve la calidad humana de una persona; poco le importaban mis comentarios acerca de los rumores de vestuario que ponían en duda esa nobleza que él daba por descontada. “Se nota cuando juega”, decía. Quiso el destino que termináramos filmando un aviso con el objeto de su devoción. Si alguna vez me sentí “cerca de Dios” fue ese día. No tanto por Maradona que manejaba la situación como podía, sino por el descontrol de sus súbditos ocasionales. Ni bien llegó el grupo entró en éxtasis. Si su objetivo hubiese sido fundar una secta, no sólo la funda ahí mismo, también consigue un par de voluntarios para los sacrificios. Nunca había visto nada parecido: ojos desorbitados, pupilas dilatadas, y manos temblorosas tratando de tocarlo. Así las cosas, mi socio y él fueron armando algo parecido a una relación. ¿Se acuerdan de esa época en la que Maradona parecía no tener domicilio fijo? Bueno, el socio en cuestión decidió ofrecerle su casa de campo. No creo que haya estado ahí más de quince días (con grupo y todo). Lo curioso ocurrió al final de la estadía. “¿Cómo te fue?”, le pregunté sin reparar en que sus ojos destilaban tristeza. No habló. Ni en ese momento ni nunca más, apenas un movimiento de cabeza tenue, de esos que invitan a no seguir preguntando. El nombre Diego desapareció de su vocabulario. Todavía hoy me pregunto qué habrá visto. Y me sigue asombrando el poder de ese Dios invertido (el negativo de Dios) que a diferencia del que conocemos ni te devuelve la vista ni te hace recobrar el habla; al contrario, te la quita.

noviembre 10, 2009 | Omar Bello

19 respuestas a Maradona: Anécdotas de un Dios invertido

  1. roberto dice:

    La repercusión local de cartas de lector -bien podrían haber pagado la publicación- los “funcionarios del Poder Local, me ha dejado a mitad del entredicho por no haber encontrado en la web, el editorial del diario La Verdad, origen de los “lastimados” con la palabra de Omar Bello. Agradeceré subir a la web el editorial.

  2. tuchi dice:

    ¡ Si ! ¡ SI ! ¡SI !. Esta clase de verdades es la que quiere todo Junin.

    “Los vidrios y las paredes tiemblan, es imposible dormir así”, asegura una de las vecinas a uno de los boliches que integran el “triángulo del ruido”, a metros de la plaza principal y que desde hace meses perturba la tranquilidad de una zona de la ciudad en donde antes reinaba la tranquilidad. De nada sirvió que a principios de febrero se haya presentado al Municipio un petitorio con más de 150 firmas solicitando la no apertura de un bar en donde antes había una conocida maderera, por calle Urquiza, entre Mayor López y Benito de Miguel. “

  3. belloomar dice:

    Tuchi,
    Veo que sos de Junín. Y veo también que tenés humor. Me gusta el estilo aunque sea crítico. Sldos

  4. tuchi dice:

    En realidad, Omar, el tema de los boliches es una cuestion infernal. Viene de decadas y no hay caso. Imaginate vivir frente a uno de estos lugares, te victimiza y hasta puede matarte. A Junin, voy por una cosa o por otra con cierta regularidad. Vivo en un pueblo cercano, a unos cincuenta kilometros. Aqui tenemos un boliche instalado en una esquina, rodeado de viviendas. Mùsica a todo volumen, gritos, peleas, restos de toda -toda-clase. Yo estoy lejos de ese lugar, pero imagina lo que es la vida de ese pobre gente, no tiene paz ni descanso. Y aparentemente no hay nadie que lo pueda evitar. Se diò el caso (porque el tema es muy antiguo) que en Lincoln, donde tambièn vivì, un intentendente, en los tiempos de la dictadura militar, tenia un boliche justo enfrente de su casa y no lo pudo erradicar. Estos tipos parecen ser la cosa mas poderosa de Argentina. Hace unos dias vli a uno de ellos comentando las restricciones, mas bien ligeras, que les impuso la Provincia de Buenos Aires, con toda tranquilidad, frente a las càmaras de la televisiòn, el individuo aseguraba que “esto” terminaria como todas las normas anteriores… seria papel mojado en tres meses. En sòlo tres meses. ¿Desde tu nueva posiciòn en “La Verdad” pensàs hacer algo al respecto?. Si es asì te aseguro que pasarás a la historia como una leyenda de estos pagos del noroeste bonaerense.
    Efectivamente soy critico, hace de cuenta que estas charlando con un jubilado sentado en una plaza. Pero no trate de destruir lo que haces y mucho menos tu persona. Simplemente tu manera de encarar el periodismo, por fortuna, da lugar a que muchos podamos decir cosas y, desde luego, en algun momento eso que se dice te puede afectar. Mi recomendacion es que no te dejes perturbar ni lo asumas negativamente. Con el tiempo recoger esas criticas te fortalecerà. Te vì el otro dìa en el programa del Cana l0. Un poco diferente a la foto que sale en Perfil. Un consejo: cambia la foto. Un abrazo cordial.