Cristina Kirchner: Colgate

Si criticar a Cristina es peligroso, piropearla puede resultar mucho peor. Su extraña manera de decodificar las palabras puede desatar serios conflictos, incluso internacionales. Cuando le dicen “bombón”, ¿pensará en una bomba gigante? Lo más llamativo del episodio de la Biblioteca Nacional no es su desafortunado uso del término “desaparecer”, sino la forma en que leyó el tradicional piropo ¡Genia! Porque hay que pensar en el hombrecito de la botella antes que en una persona de inteligencia superior. Si bien a todos nos gusta resolver cosas apelando a la magia, son pocos los que asocian así. No es necesario recurrir a la sicología para entender cómo se siente esta mujer: ya sólo cree en las posibilidades de la magia. Ahora bien, si en todo funciona igual, conversar con ella debe resultar complicado. Cuando le dicen “China”, ¿pensará en la mujer del gaucho? Ahí se explicaría que no se inmute por postergar el viaje. Si Néstor le avisa que va a pasar un rato en el “trono”, ¿leerá que la quiere desplazar del gobierno? Y en cuanto al famoso “bicentenario”, ¿creerá que es doble centeno? Ni bien le pasaron el chisme de que una periodista se estaba “comiendo” al ministro de economía, ¿habrá pensado que se quedaba sin funcionario por efectos del canibalismo? Lo bueno (no hay mal que por bien no venga) es que aquella vez que interceptaron las comunicaciones de su helicóptero al grito de “maten a la yegua”, lejos estuvo de sentirse aludida por la amenaza y asoció directamente con el animal. ¿Alguién habrá perdido una carrera en el hipódromo? Eso si, no querría se su dentista y recomendarle una crema dental…

enero 21, 2010 | Omar Bello

406 respuestas a Cristina Kirchner: Colgate

  1. trotamundo dice:

    Bueno fede, no soy Luigi, aún lo parezca. Me llamo Hugo Angelini Ramos. Con Luigi lo único que compartimos es la nacionalidad. Es una historia larga de familia que no viene al caso.
    Las informaciones que escribí son todas fidedignas. He buscado en la Internet las mismas para confirmarlas, pero es un embrollo encontrarlas. Una señora con cargo político de cierta importancia me asesoró en una charla informal. Además tengo recuerdo de pequeñas noticias aparecidas en la Nación y en Clarín. Pero hay que buscarlas con la cucharita en el medio de otras informaciones, como lo fue la denuncia de Moreno que compraban hortalizas para aumentar el precio. Hoy hablé con un verdulero cerca de casa. Me dijo que vienen camiones de localidades lejanas a la capital, compran cajones de frutas y hortalizas a precio exagerado y crean un vacío de mercadería. La poca que queda la venden a precio de oro. La delincuencia actúa para hacer fracasar la política del gobierno.
    Te mando una nota del 2003, cuando aún NK no asumía que habla del CER. Buena lectura.

    Clarín
    Edición Domingo 09.03.2003 » Económico » “La deuda para salir de esta crisis no es voluntaria”

    A finales de 2002, la Argentina debía 154.600 millones de dólares, casi una vez y media su PBI. Pero todavía falta cerrar varias cuentas.

    ISMAEL BERMUDEZ.
    La deuda pública nacional es de 154.600 millones de dólares, si se incluyen las deudas ya reconocidas pero que aún no se emitieron los bonos, como con los ex trabajadores de YPF, la restitución del 13%, del PAMI, con los militares o las provincias. Y también por los Boden de compensación por la pesificación e indexación asimétrica. Así le dijo a Clarín, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, horas antes de partir al exterior para proseguir con las negociaciones de la deuda con los acreedores privados. Al día siguiente se conoció el fallo de la Corte Suprema en el caso del depósito en dólares de San Luis en el Banco de la Nación.

    Hablando del monto de la deuda Nielsen aclaró: “aquí hay que hacer dos distinciones. Primero, dentro de ese valor se incluyen Préstamos Garantizados y títulos públicos que aún no se dieron de baja en contrapartida a los Boden que el Estado le dio a los ahorristas, por los canjes efectuados, y por las deudas de los bancos por los redescuentos y asistencia de liquidez. Segundo. Una cosa es la deuda de los años 90, que fue voluntaria porque Argentina iba a los mercados internacionales y colocaba deuda en liras, yens o dólares y otra es la deuda para salir de la crisis. La deuda para salir de la crisis no es voluntaria”.

    —Pero es deuda. ¿O no?

    —Sí, es deuda. Pero es una deuda no voluntaria imprescindible para recomponer patrimonialmente el sistema financiero y para que tenga la capacidad de seguir generando créditos. O hacíamos y hacemos esto o la Argentina no sale adelante.

    —¿En esa cifra ya están incluidos todas las compensaciones a la banca?

    —Son estimaciones a diciembre pasado. Hay compensaciones que, como quedó claro días pasados, son objeto o parte de una negociación. Pero esos estimados hay que ponerlos en el contexto adecuado. En general con los amparos, lo que ha hecho la justicia, es ordenar dar en dólares la mitad y la otra mitad sigue la causa. ¿Cuándo termina la causa?. No sabemos. Hay distintos escenarios pero con cada escenario hay distintos niveles de deuda.

    —¿ La deuda puede seguir subiendo?

    —Por amparos, por el CER o CVS, por la indexación de los bonos en pesos y disminuir a medida que demos de baja a las contrapartidas de los Boden.

    —¿Por qué en la carta de intención con el Fondo se fija para junio de 2003 un techo de deuda más alto?

    —Lo que hemos tratado de hacer en nuestra gestión, en realidad, es “desendeudar” el país, a través de dos vertientes: por un lado la renegociación de la deuda, que recién iniciamos, y que tiene un final abierto. Por el otro, hay niveles de deuda a los que tuvimos que recurrir para recomponer patrimonialmente las entidades financieras a través de mecanismos que permiten absorber una parte de la deuda. Por ejemplo, a los ahorristas se les permite suscribir los Boden a cargo del Estado, y como se libera de la deuda con el ahorrista, el banco le da al Tesoro en contra parte Préstamos Garantizados u otros títulos. El canje 1 fue por 5.426 millones de dólares, pero el efecto neto o la deuda para el Estado es de 2.458 millones de dólares.

    —¿Esa diferencia de 2.968 millones de dólares está deducida de los 154.600 millones de deuda total?

    —Todavía no. Habría que deducirlo del total de la deuda. Porque no tenían o no quisieron utilizar Préstamos Garantizados, algunas entidades cumplieron con la contrapartida a través de pagarés.

    —¿No se está redolarizando deuda que fue pesificada? ¿Dónde está el “desendeudamiento” si finalmente la deuda vuelve a aumentar?

    —Pero aumenta menos de lo que hubiera sido de otra manera. Además, está la asistencia por liquidez a las entidades financieras. ¿Cuál fue la contrapartida? Préstamos Garantizados, bonos cobertura, en algunos casos se tomaron carteras privadas, pagarés de los bancos y hasta incluso acciones de esas entidades. Entonces, la segunda vertiente del desendeudamiento es este tema del “matching”, que aún se está negociando. Entonces, hay Préstamos Garantizados y bonos que ya están afectados a esa compensación y no van a ser pagados por la Tesorería porque son la contrapartida a los redescuentos o a los Boden a los ahorristas. La tercer vertiente, que está abierta, es el nivel de quita voluntaria que acordemos con los acreedores privados del exterior .

    —¿Por qué la pesificación no llevó a una reducción de la deuda?

    —Sí, la redujo.

    —Pero luego volvió a aumentar por los Boden, compensaciones y coberturas a los bancos.

    —Es que hubo que hacer compensaciones porque de lo contrario no se podría salir de la crisis. Todas las crisis requirieron compensaciones

    —¿Cuál es el costo de la pesificación y de esta crisis?

    —Todavía no se hizo el estudio completo.

    —¿Qué significa para la Argentina tener un nivel de deuda del orden de los 145/155.000 millones de dólares con un PBI por debajo de esa cifra?

    —La pregunta va de lleno a la sustentabilidad de la deuda. Quizás a mediados de este año la deuda sea menor por todo lo que hay dar de baja. Y falta saber cuál puede ser la quita sobre la deuda con los acreedores privados.

    —¿Habrá quita sobre el capital?

    —Buscamos una quita sobre el valor presente. Se va a negociar, la quita sobre el valor presente, lo cual puede ser sobre el capital, sobre los intereses o alargando los plazos. Y eso impacta sobre los servicios futuros de la deuda que hacen al concepto de sustentabilidad, que está referido a la combinación de los flujos de los fondos que hay que afrontar, el tipo de cambio real del momento de los pagos, el nivel de superávit fiscal porque la Tesorería tiene que tener los pesos para comprar los dólares. Y es clave el nivel del PBI o la cantidad de riqueza que genera la economía.

    —Con 150 mil millones de dólares de deuda y calculando que se logre una tasa de interés promedio del 4%, se requerirían 6.000 millones de dólares para pagar los intereses. Hoy equivalen a 20.000 millones de pesos, la tercera parte del gasto. ¿Es compatible pagar eso con un crecimiento de la economía del 3 o 4% anual?

    —Ese es el desafío. Quienes se hagan cargo de la economía, se tienen que hacer cargo de que hay que generar alrededor de 4% de superávit fiscal para estar inserta en la globalización . Podrá ser 3,5% o 4,5%….

    —Dicen que puede ser más del 5%.

    —Hay muchos que dicen que puede ser del 5% pero en definitiva buena parte de la discusión es esa: cuál es el nivel de orden y de eficiencia en la toma de decisiones que exige semejante esfuerzo, desde ya en la relación Provincias-Estado Nacional pero además también esto nos va a exigir revisar los sistemas de evaluación de la poca inversión disponible.

    —En términos del PBI la deuda pasó del 57% a más del 130%. ¿Esto significa que el endeudamiento argentino hoy es menos sustentable que en el pasado?

    —La sustentabilidad de la deuda va a depender de la política que se implemente y de la tasa de crecimiento de los próximos años.

    —¿Qué tasa de crecimiento tiene que tener la Argentina para que la deuda sea sustentable?

    —Estamos trabajando en eso. Lo que es sí una preocupación es la baja calidad del endeudamiento. Esto significa que no tienen productividad para el conjunto de la economía. Entonces lo que tenemos que hacer es cambiar esto drásticamente. No es posible endeudarse con un organismo internacional para pagar gastos corrientes. ¿Por qué se endeuda una empresa? Porque espera una tasa de productividad o de crecimiento de sus ingresos superior a la tasa de interés del préstamo. Lo válido para una empresa, es válido para un país.

    —¿Entonces por qué ustedes se endeudaron para pagar gastos corrientes de salud o para el el Plan Jefes de Hogar?

    —Es todo un tema que debemos revisar. Pero, ¿ por qué lo hicimos…?

    —¿Para recibir divisas por reforzar las reservas internacionales?

    —Porque estamos en un programa que en el corto plazo necesita balance cero: pagar lo mismo que ingresa.

    —¿Por que los organismos financieros internacionales que saben que sus préstamos son improductivos a un país superendeudado lo estimulan a que tome deuda de baja calidad?

    —Esto forma parte de toda la redefinición del Consenso de Washington. Según el Consenso de Washington, si se daba libertad a los flujos de capitales, ese país de la periferia recibía capitales que deberían mejorar el rendimiento de la economía. Y los países del centro, con poblaciones envejecidas, se beneficiaban porque mejoraban también sus rendimientos lo que redundaría en una mejora para sus jubilados. La historia no salió así. Hoy la política es: no hay salvatajes, los países tienen que achicar su deuda para lo cual deben generar superávit. Entonces hay una línea de disminuir la deuda, dictada desde el exterior, porque los mercados internacionales no están dispuestos a prestar más y los organismos financieros internacionales no hacen más salvatajes.