mayo 30, 2010 | Filed Under General | 19 comentarios
El próximo 2 y 3 de junio la Facultad de Ciencias Económicas (UBA) festejará el bicentenario de la patria con un Simposio en torno a un tema central para la economía nacional y las finanzas de todos los ciudadanos.
Doscientos años de impuestos en la Argentina, es el nombre del evento y si “morir y pagar impuestos” es lo único cierto en este mundo, según la frase atribuida a Benjamín Franklin, habrá que reconocer la importancia del tema.
“La celebración del bicentenario impone la reflexión y el compromiso en todos los aspectos de nuestra organización social. La cuestión tributaria es uno de los principales componentes de esa organización. Aspiramos a que el trabajo fecundo de este Simposio contribuya al logro de un desarrollo económico sostenido y con equidad”. Dice el Dr. Catalino Nuñez, Secretario de la Comisión de Graduados que tiene a su cargo la producción del evento.
El Comité de Honor del Simposio está integrado por el Vicerrector de la UBA y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Dr. Alberto Barbieri – Los Profesores: Dr. Aldo Ferrer, Dr. Alieto Guadagni, Dr. Marcelo Lascano, Dr. Mario Rapoport.- Dr. Eduardo Ballesteros, Dr. Vicente Oscar Díaz, Dr. Juan Carlos Vicchi, Dr. Horacio Ziccardi – Los Legisladores: Dr. Gustavo Marconato (Diputado Nacional FPV, Comisión de Presupuesto y Hacienda HCDN), Dr. Ernesto Sanz (Senador Nacional UCR, Comisión de Presupuesto y Hacienda HCSN), y el Administrador de AFIP: Dr. Ricardo Etchegaray
El evento abre, precisamente, con la conferencia “doscientos años de impuestos en la Argentina” coordinada por el Contador Guillermo LoCane, y un panel integrado por Dr. Mario Rapoport, el Licenciado Rubén Berenblum, y el Dr. Héctor Constantino Rodríguez. Y durante las dos jornadas se desarrollarán las siguientes comisiones: Comisión I – Impuestos al Patrimonio Coordinador: Dr. Aldo Maggiolo. Disertantes: Dra. María de los Ángeles Jáuregui.- Dr. Alejandro Crivella.- Dr. Jorge Gebharde. Comisión II – Impuestos a la Renta Coordinador: Dr. Marcelo D. Rodriguez Disertantes: Dr. Juan Carlos Vicchi. .- Dr. Adolfo Atchabahian. -Dr. Enrique Scalone Comisión III – Impuestos al Consumo Coordinador: Dr. Jorge Guglielmucci. Disertantes: Dr. Roberto Sericano.- Dr. Andrés Saladino.- Dr. Marcelo La Banca Comisión IV – Impuestos al Trabajo Coordinador: Dr. Álvaro Iriarte Disertantes Dr. Daniel Pérez.- Dr. Eliseo Devoto.- Dr. José Luis Sirena Comisión V – Impuesto Aduanero y al Comercio Exterior Coordinador: Dra. Carolina Calello.- Disertante: Dr. Alfredo Sternberg. Dr. Juan Oklander.- Dr. Mario Bibiloni.- Comisión VI – Procedimiento Tributario y Ley Penal Tributaria Coordinador: Dr. Alberto Adaminas. Disertante: Dr. Vicente Oscar Díaz. Dr. Daniel Barbato. Dra. Teresa Gómez.- Rubén Marchevsky Comisión VII – El Contador y los Impuestos Coordinador: Dr. José Luis Ceteri. Disertantes: Dr. Daniel Malvestitti. Dr. Luis Giangreco. Dra. Susana Accorinti Conferencia: Coparticipación Federal de Impuestos, una cuenta pendiente en la organización nacional: Coordinador Dr. Guillermo LoCane.- Disertantes: Dr. Diputado Nacional Gustavo Marconato. Dr. Alieto Guadagni. Dr. Enrique Vaquié.
mayo 22, 2010 | Filed Under Contadores, Finanzas Públicas, General, Impuestos | 2 comentarios
Un vistazo a los recursos impositivos más importantes del sistema tributario colonial, revela que existían los siguientes tipos:
La alcabala, pagada por las casas de comercio con atención al público. Podría ser un lejano antecedente del impuesto a las ventas, su tasa paso del 2 al 4%. El almojarifazgo, se cobraba por el ingreso de mercaderías al país, (equivaldría al actual derecho a la importación) y por el egreso, su arancel vario del 3 al 7%.
El pontazgo, una especie de derecho de peaje que se aplicaba a las carretas procedentes del interior. Los derechos de tránsito, se cobraban en las aduanas interiores, en 1777, el virrey Cevallos decretó el libre tránsito interno. Los diezmos, de origen eclesiástico pero administrado por la corona, el tributo consistía en el 10% de los productos de ganadería y de las cosechas. Los tributos a cargo de indios, negros y mulatos, de magro rendimiento.
El quinto sobre la extracción de oro, plata, piedras y perlas. El papel sellado. La media anata, sobre los nuevos oficios y cargos públicos, consistente en la percepción por el erario de la mitad de los emolumentos obtenidos por el funcionario durante el primer año. Las sisas, impuestos temporarios, destinados a obras públicas urgentes, habitualmente guerras.
El estanco, vinculado con el monopolio del tabaco, sal, trigo, naipes, pimienta y algunos otros productos. Las licencias de las pulperías y las tiendas. Los oficios vendibles, los abonaban los escribanos y martilleros para ejercer la actividad. Ingresos con carácter de tasas o de antiguas regalías, derechos para atravesar puentes, derechos para pescar.
Desde mediados del siglo XVI, la monarquía española había impuesto una política comercial basada en el monopolio absoluto del tráfico y en el aislamiento de las colonias entre sí. La liberación del comercio con las naciones no enemigas se lograría recién en los inicios del mil ochocientos.
El fin del régimen colonial en el Río de la Plata, produjo un hecho trascendente en el sistema económico y social: La plena libertad del comercio exterior.
Que, a su vez, generó una nueva fuente de lo que hoy llamaríamos “recursos fiscales”: los gravámenes aduaneros.
A partir de 1810, la tributación en la Argentina girará en torno a la Aduana, y en la lucha por el control de la renta aduanera se jugará la organización política definitiva de la república, quedando así, marcada a fuego, la principal característica de nuestro sistema tributario: La recurrencia mayoritaria al cobro de impuestos indirectos (basados sobre determinados bienes o transacciones comerciales) antes que impuestos directos (basados en las ganancias y patrimonios de las personas). La emisión de moneda inconvertible y el endeudamiento completarían, básicamente, el menú de recursos fiscales.
mayo 19, 2010 | Filed Under General | 1 comentario
Caen prestanombres e ideólogos de las maniobras descubiertas
Según informó hoy la agencia oficial Télam, luego de una compleja investigación, la AFIP logró desbaratar una asociación ilícita dedicada a vender facturas apócrifas (truchas) por Internet.
Esta vez, El organismo fiscal, además, de descubrir a los “prestanombres” (personas insolventes sobre quienes recae la titularidad de las facturas) y las empresas que trataron de engañar al fisco, logró identificar a los tres ideólogos de la maniobra y por orden del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de 3 de Febrero, a cargo de Mariano F. Larrea, se detuvo a Daniel Mario Hosain, Mario Rodolfo Bozzini y Adalberto Hugo Ceriotti.
Con el fin de desbaratar a la organización, se realizaron más de 50 allanamientos en diversos puntos del país como: Microcentro, Palermo, Junín, Mercedes, La Plata, Rosario, Comodoro Rivadavia, Neuquén, Paraná, Posadas y Tucumán, donde se secuestró abundante información contable y se detuvieron a sus tres responsables.
Según pudo verificar la División Investigaciones de la Dirección Regional Oeste, la maniobra consistía en el ofrecimiento -directo por correo electrónico- de la provisión de facturas apócrifas. La investigación comenzó con ese único dato: una casilla de correo electrónico que ofrecía facturas truchas. A partir de ahí, se inició un “falso” contacto con la banda delictiva. Una vez concretada la comunicación, se obtuvo el número de IP de la terminal con la que se intercambiaron los mails y otros datos. Procediéndose entonces a efectuar las primeras fiscalizaciones a las empresas y/o personas titulares de las facturas.
En una primera instancia se visitaron 12 domicilios reales y se comprobó que se trataban de personas insolventes que, claramente, contrastaban con los montos de ventas. Uno de los “prestanombres” era un hombre que además de vivir sumergido en la pobreza, era analfabeto. Declaró que siempre supo que la persona que le ofreció un dinero por abrir una cuenta bancaria se estaba aprovechando de la extrema situación que vivía y, por eso, ante las evidencias recopiladas, no dudó en denunciarlo con nombre y apellido.
Según estimaciones fiscales, los montos evadidos ascienden a $5.730.000 en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y más de $9.110.000 en Ganancias.