Las deducciones del impuesto a las ganancias quedaron en el limbo

noviembre 25, 2010 | Filed Under Contadores, economía nacional, Finanzas Públicas, General, Impuesto a las Ganancias, prespuesto nacional | Comentarios desactivados

La fallida ley de presupuesto traía disposiciones que requerirán otra solución.

Más allá de dimes y diretes tanto del oficialismo como de la oposición, uno de los incovenientes que ocasiona el fallido tratamiento del presupuesto nacional, es el marco jurídico de las subas en los montos de las deducciones personales otorgadas por la AFIP a las personas físicas que son contribuyentes del impuesto a las ganancias, para el presente ejercicio fiscal, que habían sido aumentados provisoriamente a mediados de año en el orden del 20%, y  cuyo soporte legal se encontraba incorporado  en el proyecto del Presupuesto Nacional que finalmente no se trató y también en algunos proyectos de sectores de la oposición.

En efecto, el proyecto que feneció por falta de tratamiento, traía en su artículo 26° la siguiente disposición: “Facúltase al Poder Ejecutivo Nacional a incrementar el monto de las deducciones  previstas en el artículo 23° de la ley de Impuesto a las Ganancias (T.O. 1997) y sus modificaciones, dentro del plazo de vigencia de la presente ley, en orden a evitar que la carga tributaria del citado gravamen neutralice los beneficios derivados de la política económica y salarial asumidas”.

Esta críptica redacción pretendía posibilitar al PEN la modificación de los montos, otorgándole un marco jurídico al parche efectuado a mediados este año tras la fuerte presión sindical.

El problema con el monto de las deducciones es que está establecido por ley, y solo una ley puede modificarlo.

El gobierno, como parte de su negación de la realidad inflacionaria, y también como una forma de exprimir al máximo posible, la importante recaudación del impuesto a las ganancias sobre salarios e ingresos de autónomos, se ha negado consuetudinariamente a que las inevitables correcciones de los montos deducibles se aumentaran por ley del Congreso a través de un proyecto específico. Ahora, tras la fallida sanción del presupuesto deberá apelar a otros mecanismos, agregando un suceso más a nuestra histórica improvisación en materia tributaria.

Lo cierto es que a partir de julio de este año, mediante las Resoluciones 2866 y 2867 de AFIP  el límite de no retención para un trabajador soltero pasó a $4.818 En tanto que  el piso para un casado con dos hijos subió a $6.662,80.

Pero, como se aclaró en aquel momento,  se trataba de una disposición administrativa provisoria, restando  aún que el Congreso tratara la iniciativa -que luego de ser convertida en ley- modificaría el respectivo artículo de la ley del Impuesto a las Ganancias. Y dijimos Por lo tanto, se generará un gran problema si se empiezan a aplicar los nuevos valores para calcular las retenciones en Ganancias y luego no se puede contar con una norma emanada del Congreso de la Nación que legisle tales cambios”. Ahora, el problema llegó.

Los impuestos, La Biblia y El Talmud

noviembre 22, 2010 | Filed Under Contadores, General, Impuestos | 9 comentarios

Cuenta la historia, que durante la república, en Roma, se hizo famosa la función de los “publicanos”, personajes con quienes el gobierno celebraba contratos para que en su nombre, cobraran los impuestos.

La historia humana jamás había visto un bloque económico y comercial tan inmenso, ni ciudad alguna había cosechado los beneficios materiales del imperialismo, como lo hizo Roma. El botín de los triunfos militares, las valiosas obras de arte de Grecia, Egipto y otros países conquistados, así como los constantes tributos de las colonias y provincias, tanto en dinero como en productos, todos fluían hacia Roma para llenar de riqueza y lujo a la ciudad capital.

Pero toda esa riqueza no se administró ni con sabiduría ni con equidad, sino para multiplicar exorbitantemente los lujos de los privilegiados. La excesiva corrupción del sistema de recaudación de impuestos, ha dejado un recuerdo en los evangelios, donde “publicano” es sinónimo de pecador y ladrón…

Los últimos césares comprendieron, demasiado tarde sin duda, que esa política tributaria, unida al despilfarro de los gastos, llevaba al imperio a la ruina e intentaron remediarlo con reformas fiscales, como la Caracalla y el Dioclesiano, inspiradas en principios impositivos de signo diferente a los que habían imperado desde los primeros tiempos de la república. Pero estas reformas se cometieron en vísperas de un cambio político fundamental: cuando Roma iba a convertirse de pueblo conquistador, en estado vencido.

los textos de culto de las dos religiones occidentales más importantes, la Biblia y el Talmud, hacen también referencia a los impuestos:

El pasaje que leemos actualmente en el evangelio de San Mateo, capítulo 22, versículo 15, párrafo 21, ha dado lugar a miles de interpretaciones, tanto políticas, como morales y religiosas. La pregunta que le hacen, a Jesús, los fariseos y los simpatizantes de Herodes, sobre si se debe pagar tributo al César o no, es de suma importancia y tremendamente comprometedora. Pero Él no puede dar respuesta a esa pregunta en el sentido que esperan quienes se la hacen. Jesús no dirime ninguna cuestión política, ni social, ni económica, solamente manifiesta que los ciudadanos tienen obligaciones como miembros de una sociedad y como hombres pertenecen a Dios, sea cual fuere su condición y situación como ciudadanos. Por eso Jesús concluyó diciendo: “den, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”…

Por su parte, en el Talmud se puede leer este otro dicho popular: “Al mundo bajaron diez medidas de riqueza, y Roma se quedó con nueve”. Indudable referencia a la voracidad fiscal del imperio opresor del pueblo judío.

Hay Néstor para rato y no hay Inflación

noviembre 15, 2010 | Filed Under Contadores, economía nacional, General, Impuesto a las Ganancias | 18 comentarios

De los dos mensajes más importantes emitidos en los últimos meses por el gobierno uno se comprobó erróneo semanas atrás. El otro se comprueba día a día.

Según se informa hoy La Nación en su portal de noticias, tras el cortocircuito con el Ministro Boudou, el jefe de Gabinete dio marcha atrás y señaló que “no hay aumentos generalizados de precios”; no obstante, minutos antes había señalado que el Gobierno “tomará todas las medidas” para evitar las subas.

En medio de un fuerte debate interno, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dio, hoy,  marcha atrás y señaló que “no hay inflación porque no hay subas generalizadas de precios”. Minutos antes, había señalado que el Gobierno tomaría “todas las medidas que pueda” para evitar la suba de los precios de la canasta básica alimentaria.

“No es un tema preocupante para el Gobierno”, dijo al ser consultado en Radio del Plata. “No hay inflación. Cuando hablamos de inflación, hablamos de aumentos generalizados de precios, y no hay aumentos generalizados de precios”, explicó el funcionario.

En otro orden de cosas, no hace mucho tiempo, luego de la internación de su esposo, la presidente se refería a la salud del mismo, a través de la red social twitter y también en diálogo que mantuvo con periodistas en la Casa de Gobierno: “Hay Kirchner para rato”, dijo. E incluso utilizó su cuenta en twitter para indicar: “Estoy muy contenta. Néstor está re bien. Está bárbaro”. Seguidamente, diversos funcionarios difundieron la misma visión.

Lamentablemente, ya sabemos lo pasó luego. ¿Desgracia? ¿Error de diagnóstico? ¿Deficiente lectura de la realidad? ¿Falta re responsabilidad en el manejo de la información? Probablemente no haya una única respuesta.

De todos modos, es de esperar que con el tema de la inflación no ocurra lo mismo. Porque, en medio del debate de las últimas semanas sobre si hay inflación o no, a quién afecta y de cuánto es, el mismísimo ciudadano común sabe de la realidad del problema y dice que la inflación esperada para los próximos doce meses se mantiene en 30%.

Así lo indicó la mediana de respuestas dadas a la encuesta de Expectativas de Inflación (EI) correspondiente a noviembre, realizada por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). Este número iguala el máximo histórico de la serie y si se toma el promedio, las expectativas de inflación llegan a 34 por ciento.  Las expectativas de inflación se mantienen en 30% en el Gran Buenos Aires e Interior del País, mientras que la inflación esperada por la gente en la Capital Federal es de 25 por ciento.

En lo que hace al impacto que tiene la suba de precios en los estratos sociales, el informe indicó que la inflación esperada por el sector de mayor poder adquisitivo de la población asciende de 25% a 30%, mientras que la del estrato más pobre continúa en 30 por ciento. “Conforme al promedio, la inflación esperada por el sector de mayor poder adquisitivo se ubica en 31,3%, mientras que para el estrato más pobre de la población llega a 36,6%”, indicó el informe del CIF.

O sea, nada que ver con el diagnóstico oficial. Esperemos, por el bien de todos, que el gobierno realice, esta vez, una adecuada lectura de ésta realidad.