Carcajadas judiciales
7 de Febrero del 2010 | 9 Comentarios
El viernes 6 de febrero, Rodrigo Barrios, de profesión boxeador, y apodado “la hiena”, recuperó la libertad que perdió por pocos días. Fue una lección trágica de los modos con que funciona la justicia argentina. Solo estuvo diez días en una celda especial, después de quitarle la vida a una muchacha de 20 años embarazada de cuatro meses.
Días atrás, otro tribunal había exculpado de toda responsabilidad penal a la cúpula de la fallida aerolínea LAPA, uno de cuyos aparatos se siniestró en el Aeroparque hace 11 años, accidente en el que murieron 65 personas.
Barrios quedó excarcelado porque el tribunal interviniente opina que no hay riesgo de fuga y porque no tiene antecedentes penales. También opinan los jueces que el boxeador no obstruirá la labor de la justicia.
El 24 de enero, además de matar a una mujer al chocar violentamente contra un vehiculo que aplastó a la desafortunada chica, Yamila González, Barrios dejó otras cuatro personas heridas. El único requisito para que el famoso pegador recupere su libertad, fue una caución juratoria: no puede salir del país (debe entregar su pasaporte antes de este miércoles) y debe presentarse una vez por semana en una comisaría de Tigre, eso sí, la más cercana al domicilio que fijó como residencia permanente.
Ese 24 de enero, Barrios huyó del lugar de la tragedia a toda velocidad y a contramano, al comando de una impresionante BMW X5, camioneta importada 4×4 de alta cilindrada. El juez a cargo del Tribunal de Garantías N° 3, Juan Carlos Tapia, alega que no castigó a Barrios con una fianza, porque previamente había resuelto inhibirle de modo general los bienes al boxeador.
La Justicia no niega que Barrios esté imputado por colisionar en la marplatense esquina de Independencia y Ayacucho a un Fiat 147. Este pequeño vehículo salió despedido hacia adelante y atropelló a cinco personas. Así fue como perdió la vida, horas después, González, de 20 años.
Tras fugarse a alta velocidad, Barrios se entregó seis horas después. Allí mismo fue acusado de homicidio culposo agravado y lesiones culposas agravadas en concurso ideal. Estos delitos ameritan el beneficio de la excarcelación y en caso de ser probados conllevan una pena máxima de cinco años de prisión.
Cuando el abogado de Barrios, José Vera, se topó con la jueza de garantías, Lucrecia Bustos, que una semana atrás rechazó el pedido de excarcelación, apelo la medida, y le fue muy bien, porque los magistrados Raúl Alberto Paolini, Pablo Poggetto y Juan Manuel Fernández Daguerre, a cargo de la Sala III de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal, le dieron la derecha a Barrios, y de manera unánime. Los tres dijeron que Barrios tiene derecho a estar en libertad. ¿Por qué? Porque, según los jueces, sería “ilógico” que ahora se fugue recordando que lo hizo el día de la tragedia, ya que el boxeador se presento ante la policía varias horas mas tarde. Para la Cámara de Garantías en lo Penal de Mar del Plata, Barrios puede esperar el juicio en libertad ya que “no tiene antecedentes penales”, por lo que el juez Tapia, que subroga el juzgado de Garantías 3, Barrios irse a su casa “bajo palabra” de manera inmediata.
En esa jerga amasada para ser entendida solo en la corporación judicial y estrangulando malamente la lengua castellana, los jueces de garantías opinaron que “a fin de arribar a una justa decisión de la cuestión planteada, debe tenerse en claro que el planteo defensista (sic) se sigue a procurar la libertad del imputado durante el curso del proceso, una aplicación de principio de inocencia, sin ingresar a aspectos materiales que se vinculan con la cuestión de fondo investigada”. Ese principio de inocencia es lo que defienden Paolini, Pogetto y Fernández Daguerre.
“No resulta lógico que se constituya la presunción de fuga sobre la actitud del imputado al abandonar el escenario de los hechos sin hacer mérito de su presentación ante las autoridades”, alega el trío Paolini-Pogetto-Fernández Daguerre al dar cuenta de las seis horas que pasaron entre la tragedia y el momento en que Barrios se apersono en una comisaria, aconsejado por su abogado.
Es evidente que Barrios fue visto por numerosos testigos que lo vieron huir a toda velocidad y a contramano. La noche previa a este episodio había hecho una exhibición de boxeo en Pinamar, más tarde se metió en un bingo y a las 3 de la madrugada arrancó para Mar del Plata, donde se zambulló en una “fiesta privada” hasta las 10 de la mañana del domingo, antes de quitarle la vida a Yamila.
En el caso de LAPA, seis de los ocho imputados (los cuatro principales jerarcas de la empresa, incluyendo el dueño Andrés Deutsch, y dos ex miembros de Fuerza Aérea), fueron exculpados y solo recibieron condena simbólica los ex gerentes Valerio Diehl y Gabriel Borsani, a los que les dieron tres años de prisión, pero en suspenso.
Sin embargo, según aclaró Omar Torres, secretario general del sindicato de Controladores Aéreos, el accidente del 31 de agosto de 1999 fue “responsabilidad de los dueños de la empresa que no tomaron debida nota de los registros de vuelos, donde se venían denunciando las fallas de esa nave. También fue responsable la Fuerza Aérea, que siguió autorizando la continuidad del servicio del avión”.
Con los dueños de LAPA como ahora con Barrios, se verifican fallos que revelan como ha carcomido a la justicia argentina la manía de una deformación del estado de derecho, perversión que lleva a relativizar todos los delitos y termina generando -de hecho- una sistemática impunidad para numerosos crímenes.
En una causa no derivada de ninguna muerte, y en la cual no se juzgaban delitos de sangre, sino un conflicto de un banco cooperativo con un pequeño grupo de inversionistas, el Dr. Rubén Ezra Beraja permaneció preso, sin derecho a salir en libertad, entre el 21 de diciembre de 2003 y el 22 de octubre de 2005.
Ignoro por qué lo llaman “hiena” a Barrios, pero en internet se relata que este animal “siempre ha sido considerado por las personas como un ser despreciable. Ya en la historia antigua se creía que los perros perdían la voz y los sentidos cuando estaban cerca de una hiena. Gracias a la fuerza de sus dientes, las hienas pueden masticar los huesos más duros que han sido abandonados por otros animales carnívoros. Gracias a su olfato puede detectar a gran distancia la presencia de un animal muerto en fase de descomposición. Si no encuentra carroña, mata y come animales indefensos. Es muy cobarde. Solo caza en manada y la presencia de un solo perro pastor con un rebaño de ovejas es capaz de hacer huir a toda una manada de hienas. Sale a buscar comida por la noche”.
La hiena se ríe, como muchos jueces de la Argentina.

