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septiembre 21, 2009 | Filed Under Uncategorized | 1 comentario

Fueron cinco al hilo. Este domingo 20 de septiembre, el presidente Barack Obama ofreció cinco reportajes sucesivos, una tras el otro, a los cinco principales ciclos de interés público de la TV norteamericana. A los cinco periodistas los recibió en la Casa Blanca. A cada uno de ellos, le ofreció 15 minutos.

Cara a cara, sin vueltas, pregunta, respuesta, repregunta. Y aun cuando es absolutamente normal que un presidente de los Estados Unidos mantenga una relación fluida e intensa con los medios de prensa, este caso fue especialmente llamativo.

Obama recibió a las tres cadenas principales (ABC, CBS, NBC), al principal canal de noticias (CNN) y a la cadena hispana Univisión. Se trata, por parte de Obama, de un esfuerzo supremo de comunicar, debatir y aclarar. Se suma a los “town hall meetings” que el presidente estadounidense organiza en todo el país de manera regular. Literalmente, son reuniones que se celebran en cada ciudad en las que los vecinos tienen oportunidad de dialogar con Obama y hacerle preguntas directas. Town Hall es algo así como el salón municipal.

Obama no despotrica contra los “monopolios”. Antes bien, se compromete con los medios y les da pelea. Acepta las preguntas, propone sus respuestas. No les da lecciones de periodismo ni anda perorando sobre “libertad de empresa” versus “libertad de prensa”.

Este domingo 20 recibió al Chief National Correspondent de la CNN, John King, que conduce “State of the Nation”, un programa de cuatro horas, desde las 0900, asistido por Howard Kurtz. El programa repite su entrevista principal en el prime-time, a las 20 hrs.

Por la ABC, el entrevistador de Obama en “This Week” fue George Stephanopoulos, que trabajó como jefe de prensa de Hill Clinton en la Casa Blanca y se unió a la ABC en septiembre de 2002 y fue nombrado como “Chief Washington Correspondent” en diciembre de 2005, algo así como el puesto más alto al que puede aspirar un periodista norteamericano. Continúa la tradición de grandes conductores, como Cokie Roberts, Sam Donaldson y el difunto David Brinkley. Donaldson fue el periodista que descubrió en Bariloche al criminal de guerra (Ardeatinas). A Stephanopoulos lo acompaña también como comentarista el legendario George Will.

No viene de la nada: Stephanopoulos fue uno de los moderadores del último debate presidencial entre Obama y Hillary Rodham Clinton el 16 de abril de 2008, junto al periodista Charles Gibson.

El tercer programa ante el que se presentó Obama fue el legendario clásico de la CBS, “Face the Nation”, uno de los ciclos más longevos en la historia de la TV mundial, puesto que debutó el 7 de noviembre de 1954 y sigue en el aire.

Conducido por el “News Chief Correspondent” en Washington de la CBS, Bob Schieffer, esta consagrado a los grandes reportajes políticos y se emite desde Washington, D.C., donde Schieffer lleva más de 25 años cubriendo cuestiones del Gobierno y la política y desde conduce este ciclo hace ya 18 años.

El tercer ciclo célebre de las grandes cadenas es el más longevo y venerable de todos, “Meet the Press”, de la NBC, que se emite desde hace 61 años todos los domingos por la mañana. Desde diciembre de 2008 el programa es conducido por David Gregory, ex “News Chief Correspondent” en la Casa Blanca. “Meet the Press” debutó el 6 de noviembre de 1947.

Gregory, el décimo conductor de la gran dama del periodismo político de los EE. UU. Sucedió en 2008 al prestigioso Tom Brokaw, a quien le tocó encabezarla tras la prematura muerte de Tim Russert ese año. Los directivos de la cadena siempre subrayan que el presidente John F. Kennedy calificó alguna vez a “Meet the Press” como el “estado nº 51” de los Estados Unidos. Desde Kennedy hasta hoy, ni un solo presidente y vicepresidente de los Estados Unidos dejó de someterse a ser entrevistado por el programa. Tampoco han dejado de presentarse ni un solo secretario de Estado, desde John Foster Dulles a Condoleezza Rice, y ningún jefe del Pentágono, desde Robert McNamara a Robert Gates. “Meet the Press” ha entrevistado a Fidel Castro, Francois Mitterrand, Indira Gandhi, David Ben Gurion, Golda Meir, Ferdinand Marcos, Jean Monnet, Mijail Gorbachov, Anuar el-Sadat, Ítzjak Rabin, los reyes Abdula y Hussein de Jordania, Hamid Karzai, Pervez Musharraf y Tony Blair.

Otras entrevistas de este programa: Eleanor Roosevelt, Nancy Reagan, Rosalynn Carter, Hillary Rodham Clinton, Laura Bush, Madeleine Albright, la comandante del trasbordador espacial Eileen Collins, Jane Fonda y Caroline Kennedy. Además: Martin Luther King Jr., Robert F. Kennedy, Hubert Humphrey, Joseph McCarthy, Billy Graham, Robert Frost, Jimmy Hoffa, John Glenn, George Wallace, Michael Jordan. Lo ve un promedio de cinco millones de televidentes cada semana.

El quinto reportaje de Obama este fin de semana fue para la cadena hispana Univisión, que presidirá el joven ejecutivo César Conde a partir del 1º de octubre. Conde empieza en esa fecha su gestión como número uno de Univisión Networks, el brazo más importante de Univisión Communications, denominado “el conglomerado de medios en español más grande de los Estados Unidos”. Es la quinta cadena de TV más vista en los EE. UU. Incluidas las que emiten en inglés. Nacido en Miami, Conde es hijo de un peruano y una cubana que llegaron como inmigrantes a los Estados Unidos, “sin absolutamente nada, con excepción de unos centavos y la ropa que traían consigo”, según ha revelado. Graduado en Harvard y con una maestría de la Universidad de Pennsylvania, fue Conde quien promovió el primer programa de noticias dominical de Univisión, “Al Punto”, al que atendió Obama este domingo y en donde, anteriormente, se hizo realidad el primer debate presidencial para medios hispanos.

Conducido por Jorge Ramos, el ciclo hispano se propone como espacio para que los televidentes opinen y sus comentarios sean, eventualmente, parte de un foro donde lo más importante son los temas que ocupan y preocupan a la comunidad latina en Estados Unidos y el resto de América Latina. “Al Punto” dura una hora.

Así es como funciona allá. El presidente habla todo el tiempo con los medios. Los respeta, los reconoce, los valora. No los impugna, no los destrata, no los descalifica. Confrontado con hostilidades importantes, impugnado duramente desde la derecha conservadora, Obama no ningunea procura persuadir, informar y ofrecer elementos de juicio. No se maneja con la radio y la TV estatales porque no existen. Existen una radio y un TV auténticamente publicas, la National Public Radio (NPR) y la Public Broadcasting System (PBS), manejadas por el Congreso y la ciudadanía, a la que la Casa Blanca no tiene acceso. Tampoco sería concebible que el Gobierno impulsara una ley para favorecer el desarrollo e implantación de nuevos medios adictos al oficialismo.

Así es allá. Imagínese el lector algo equivalente en la Argentina de los Kirchner. Solo imagínelo.

Vano intento

septiembre 18, 2009 | Filed Under Uncategorized | Sin comentarios

De los varios hechos evidentes e irrefutables que ya pueden darse como la clave de lo que viene aconteciendo en la Argentina a partir de la derrota gubernamental del 28 de junio, éste es un esquema conciso a partir del cual extraer algunas conclusiones:

1. El Gobierno empeñó su capital político a pleno en unas elecciones que fueron adelantadas cuatro meses (algo sin precedentes fuera de la Argentina) “porque el mundo se caía a pedazos”, según Cristina Kirchner;

2. Las primeras líneas provinciales y municipales del oficialismo fueron movilizadas y puestas en pie de guerra con la metodología extravagante de las candidaturas “testimoniales”, un hecho de explícito agravio a la democracia representativa;

3. El Gobierno perdió claramente las elecciones, pero el saldo del adelanto de la fecha de los comicios ahora se advierte en su enormidad: se eligió un Congreso que es la fotografía del país al 28 de junio de 2009, pero quedó en el limbo, legal pero de descascarada legitimidad, el Congreso elegido el 28 de octubre de 2007;

4. Aun así, los Kirchner, más convencidos que nunca de que la voluntad unilateral de una parcialidad minoritaria es más poderosa que la explícita soberanía popular, avanzó con su “madre de todas las batallas”, asumiendo una cruzada santa contra la actual geografía periodística argentina (seguramente repleta de fallas, deficiencias, deformaciones y déficits), para reemplazarla por un esquema de altísima discrecionalidad estatal.

5. Así las cosas, los antecedentes acumulados por el kirchnerismo a lo largo de los casi 2,300 días que lleva gobernando al país, son elocuentes para acreditar sus verdaderas convicciones en la pluralidad, la transparencia y la participación.

6. Con la casi totalidad de los entes regulatorios públicos intervenidos por la Casa Rosada desde 2003 y la evidencia de que Canal 7 y Radio Nacional son medios absolutamente gubernamentales y de ninguna manera públicos, la moraleja del momento es cantada. Los Kirchner disparan hacia delante, como esos adultos que creen que las prótesis, las píldoras o la cirugía estética pueden evitar la decadencia y la vejez. Es un vano intento.

Otoño y terror

septiembre 12, 2009 | Filed Under Uncategorized | Sin comentarios

NUEVA YORK – Con una lluvia pertinaz, oblicua y ventosa, Nueva York recibió bruscamente al otoño este 11 de septiembre. Las ceremonias de recordación de la tragedia de hace ocho años fueron visibles y evidentes, pero el tiempo no ha pasado de manera irrelevante.

Aquella locura que inundó a esta ciudad única se ha ido refugiando en los datos incorporados a nuevos hábitos de conducta, pero ya se percibe que la sensación apremiante y angustiosa de los primeros años ha ido desmenuzándose.

El terrorismo sigue siendo una preocupación central y ostensible en las vidas cotidianas de mucha gente, pero hoy las sombras del Nine/Eleven se alzaban más que nada en los medios y en las acciones oficiales para evocar el ataque de Al Qaïda contra los Estados Unidos. La fecha marcó de modo singular el fin del verano. Hasta este jueves el clima neoyorquino era todavía de sesgo veraniego, aunque no se tratara de calores pesados.

Este viernes, en cambio, la lluvia trajo caída de la temperatura y la sensación notable de que las vacaciones han terminado. Grandes paraguas cubrían las atestadas veredas de avenidas de gran circulación comercial, y si bien muchas mujeres estrenaban sus botas de goma a la moda, coloridas, graciosas y de caña alta, no pocas aun trajinaban las ojotas veraniegas.

No es que los neoyorquinos olviden o subestimen la tragedia de las Torres Gemelas, pero la evolución natural del duelo hace al episodio menos indigerible con los años. No es la sociedad norteamericana, además, para nada propicia a los interminables lamentos o a las protestas eternas. AMIA o Cromagnon aquí son inconcebibles.

Mientras espera el lanzamiento formal de la temporada fuerte de otoño-invierno en las artes, esta semana ya se desperezó el Carnegie Hall con la Filarmónica de Nueva York dirigida por el israelí Asher Fisch con el tenor ciego Andrea Bocelli como solista. Ambos hicieron un papel decoroso la noche que los escuché en el maravilloso auditorio Stern. Bocelli hizo tres bises y era conmovedor verlo entrar y salir de escena caminando del brazo del director Asher.

Entretanto, el Greenwich Village despidió al verano con un lujo de exquisitez incomparable, cuando tocó durante tres noches el trío de Joe Lovano en el Vanguard de las 7ª, Avenida, un privilegio del que todavía me regocijo, pese a que este lugar es un sótano envejecido e incomodísimo para escuchar música. Pero bueno, era Lovano, valía el esfuerzo.

¿Best seller urbanístico de estos meses en Nueva York? El formidable High Line del barrio de Chelsea, un terraplén abandonado por donde circulaba un viejo tren carguero y que ahora fue totalmente puesto en valor y parquizado. Es una maravillosa plataforma elevada con sus rieles y sus durmientes que han sido convertidos en pasarelas ajardinadas, lugar súper “cool” de soberbia frugalidad urbanística (no se permiten bicicletas, ni patinetas, ni publicidad, ni gastronomía), ya que todo es paisaje, serenidad y belleza. Desde allí, Manhattan, como el nuevo Brooklyn rejuvenecido en Williamsburg, donde la noche se estira sensualmente en miles de boliches y comederos, se reinventan y reproduce sin cesar, parte de una ciudad demencial, atropellada y de creatividad desaforada, donde todos viven su propia película, pero la película no es de nadie.