Diferencias abismales

5 de octubre del 2009 | 2 Comentarios

Aunque parezca casi redundante decirlo, la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, es cualquier cosa menos un hecho meramente deportivo.

Es un acontecimiento que, desde luego, cabalga sobre la más grande competencia del deporte mundial, la que -evocando los míticos Juegos Olímpicos griegos- se desarrolla cada cuatro años desde que fue reinstalada la costumbre, ya a fines del siglo XIX. Pero si es un hecho que se vincula con la práctica del deporte, por hombres y mujeres que dedican sus vidas y carreras a esa actividad tan noble y maravillosa, también es cierto que por razones muy evidentes -como lo demostraban en Copenhague la presencia de personalidades como Barack Obama, el rey Juan Carlos I de España, José Luis Rodríguez Zapatero y el propio presidente Lula da Silva- se ha terminado configurando un evento de características políticas fenomenales. Se trata de un triunfo cultural, político, diplomático y económico para la nación brasileña, de proyecciones incalculables.

Por de pronto, la competencia final, en un procedimiento que requiere muchos años de preparación –pues, por ejemplo, ya están anunciadas las candidaturas para organizar los Juegos Olímpicos de 2020, fecha para la que faltan once años- terminó posicionando a cuatro enormes metrópolis: nada menos que Chicago, Tokio, Madrid y Río de Janeiro. Ésta es una decisión que toma el Comité Olímpico Internacional y que tiene formidables repercusiones. Es una determinación que se toma luego de la nominación de las candidaturas. Es enorme el proselitismo que requiere conseguir que el Comité Olímpico –la entidad soberana- termine votando en dónde habrán de realizarse los Juegos Olímpicos.

A éstos Juegos se los llama de verano en el hemisferio norte, pues se desarrollan entre julio y agosto; se celebran, además, los Juegos Olímpicos de invierno, en los que la Argentina y muchos países de América Latina casi no tienen participación, pues se vinculan más que nada a actividades relativas a la nieve y el frío).

Estas cuatro ciudades -Chicago, Tokio, Madrid y Río de Janeiro- llegaron a la final. Chicago fue inicialmente descartada, pese a la presencia del propio presidente de los Estados Unidos, que había hecho un fuerte y público lobby para que la gran ciudad del estado de Illinois fuera la galardonada con el nombramiento como organizadora de los Juegos Olímpicos. En la final, los votos terminaron dándole a Río de Janeiro una victoria realmente contundente. Los números dicen que 66 miembros del Comité Olímpico votaron por Río de Janeiro, y sólo 32 por Madrid.

Se trata, junto con la designación de Pekín en 2008, de la mayor diferencia en número de votos en una elección comparable. Londres –que habrá de ser sede olímpica en 2012- le ganó en su momento a París, la otra competidora, por un margen muy cerrado de 54 a 50 votos. En 2001, cuando Pekín ganó la candidatura para 2008, su ventaja sobre Toronto –la gran ciudad canadiense- fue de 56 a 22: un margen de 34 votos, igual al que sacó ayer Río de Janeiro. El Comité Olímpico Internacional tiene 106 miembros, de los cuales votaron ahora 98.

Hay lecciones para la Argentina. Brasil va a ser escenario, en el curso de dos años, del próximo Mundial de Fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos dos años más tarde. Esto es, de 2014 a 2016, Brasil será el centro del mundo deportivo, y consecuentemente el centro del mundo a secas, en mucho sentidos y espacios de la actividad social. Nada más razonable, legítimo y justo.

Claramente, Brasil se ha convertido ya de manera irreversible en la nación central de América Latina, en una competencia no necesariamente belicosa, que valora varios indicadores: geografía, demografía, potencial económico, civilización democrática.

El triunfo de Río de Janeiro es el triunfo de la continuidad, de la previsibilidad y la cordialidad esencial que anima a las políticas brasileñas, sea presidente un hombre de izquierda, como Lula da Silva, o uno de centroizquierda, como Fernando Henrique Cardoso. Brasil es hoy un país previsible, confiable, atractivo, amigable. Un país cuyos gobiernos no se enojan con los medios de comunicación, ni le echan la culpa de sus miserias a lo que hacen los otros.

Nada encarna mejor las diferencias entre Brasil y, por ejemplo, la Argentina, que la presencia de Pelé abrazándose en Copenhague con un presidente Lula da Silva arrasado por las lágrimas, por la emoción. Nada retrata de manera más fiel esa potencialidad y esa magia brasileña que ahora se traduce en la designación de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016 que la propia trayectoria deportiva de Pelé, comparada con otros grandes astros del fútbol de la Argentina.

La consagración de Río de Janeiro es la consagración de algunos de los valores de los que la Argentina lamentablemente se ha apartado de manera sistemática, como si la nuestra fuese una sociedad enamorada de su propio fracaso.

2 Comentarios »

RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

  1. omar dice:

    con periodistas como tenemos en argentina que ante cualquier evento que podamos llegar a desarrollar , pero que sin duda hay que invertir , siempre ponen por delante las necesidades que todavia tenemos , como vamos a gastar en deporte ( ej. comentarios cuando se hablo de traer nuevamente la formula uno ) y no era tanta plata la que habia que invertir , o los comentarios en contra de lo que se invirtio por el dakkar , nunca una a favor de comentar que argentina estuvo por lo menos 15 dias en los noticieros del mundo , mostrando sus bellezas naturales , pero eso si cuando ocurre en otro pais , los otros son fantasticos , porque no ponen un poco de creatividad y dejan de hacer noticias con lo nefasto , los considero a los periodistas responsables en alto grado de la angustia que vive la ciudadania Argentina.

  2. Muy acertado el articulo y el paralelismo con la realidad lamentamente ya estructural socio-económica de nuestro país. Es mas grave aun si se piensa que hace no mas de 10 años la Cuidad de Buenos Aires fue sede candidata y finalista para tal evento. Si mal no recuerdo también en nuestro país pero en Mar del Plata se organizaron los juegos panamericanos que hoy en día ya no estamos en condiciones de realizar. Lo que se expone en la opinión del periodista y en mi modesto comentario puede resultar negativo, pero debe ser el sinceramiento de la crisis en la que estamos y el combustible para salir de ella.

Dejar un comentario