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16 de noviembre del 2009 | 42 ComentariosEste comentario arranca a partir de algo escuchado por mí hace pocas horas, a propósito del conflicto que se desató entre sindicatos del personal que trabaja para la empresa LAN, y la empresa en sí.
LAN -que alguna vez fue la sigla de la Línea Aérea Nacional de Chile- es una exitosa empresa privada, que ha hecho un desembarco realmente fenomenal en el mercado aéreo argentino, especialmente en el de cabotaje, ofreciendo un servicio de gran calidad y puntualidad, con un nivel de equipamiento que deja a años luz a lo que ofrece Aerolíneas Argentinas.
A propósito de la medida –que, como suele suceder, fue sorpresiva y sin ningún tipo de advertencia a los usuarios-, escuchaba en la mañana del jueves a uno de los delegados de uno de los sindicatos en los que se organiza el personal que trabaja en líneas aéreas, contestando los interrogantes de un cronista de un medio radiofónico que le preguntaba por las razones de este paro y nuevo conflicto. La respuesta que dio el delegado me pareció muy reveladora del tiempo que estamos viviendo en la Argentina.
Dos asuntos mencionó entre los motivos que los llevan a pedir un incremento salarial de modo sorpresivo, dejando sin servicio a los clientes naturales de la empresa, aquellos a quienes deberían cuidar los trabajadores, porque de sus dineros viven las empresas.
El primer argumento que pronunció este delegado es que la empresa LAN “gana mucho dinero y tiene una tasa de rentabilidad muy alta”, y en consecuencia el reclamo se montaba sobre esa constatación de que el empleador gana mucho. El segundo argumento que pronunció este delegado -representante de la Asociación de Personal Aeronáutico- es que “los pasajes son muy caros, y no están al alcance del pueblo”.
A propósito de este contencioso, es coherente asociarlo con el conflicto no resuelto que mantiene un grupo importante de empleados de Metrovías, la empresa a cargo del servicio de Subterráneos de Buenos Aires. El común denominador es, en este caso, que se trata de empresas de transporte. Pero si dejamos de lado la cuestión de la pertenencia sindical -lo que se llama el “encuadramiento” de los empleados- y del absolutamente legítimo reclamo de pertenecer a otro sindicato o de organizarse como a ellos les parece -punto fuerte del reclamo de estos empleados-, ¿cual es la realidad de la empresa Metrovías?
Téngase en cuenta que en el comienzo cité los argumentos sindicales: “LAN gana mucho dinero, en consecuencia debe darnos aumento, y además los pasajes son muy caros y no permiten que viaje el pueblo”. Ése es el reclamo de un líder sindical.
Al cabo de estos últimos seis años, ha ido desapareciendo la noción convencional, y por ahora no superada, de que las empresas deben vivir de sus ingresos. Si yo no facturo de la manera que necesito por mi nivel de actividad, condeno mi empresa -pequeña, mediana o grande- a su desaparición. Más temprano que tarde, desaparezco, pues no tiene racionalidad el negocio.
En asociación con esto, ¿qué ha pasado con Metrovías? Lo iluminaba hace pocas horas, en una crónica muy pertinente, el diario La Nación, en una nota firmada por Diego Cabot, que recuerda que por cada boleto que Metrovías vende a $1,10 para viajar en subte, recibe $1,30 del Estado. O sea que si tuviéramos que pagar el boleto en función de lo que realmente cuesta -porque las cosas cuestan y no existe tal cosa como un almuerzo gratis-, si hubiese que pagar el viaje en subte en función de lo que cuesta, habría que abonar $2,40.
Como el Gobierno se ha resistido a lo largo de años a reconocer la verdadera estructura de costos, sobre todo en el sector servicios, ordenando, estipulando, manipulando, apretando y amenazando para que los precios no sean los reales, resolvió que lo que le faltaba a Metrovías –una empresa del Grupo Roggio- lo pagaran los contribuyentes Una cuota aparte del dinero de los contribuyentes subsidia a empresas que no eligieron ese camino, pero lo han aceptado porque es la manera de poder confrontar los costos, al igual que sucede con los colectivos.
Metrovías se hizo cargo del servicio el 1º de enero de 1994, o sea que ha cumplido 15 años como concesionaria del subte porteño. Hasta 1997 incluido Metrovías funcionó viviendo de lo que cobraba al pasajero. A partir de 1998, ya en épocas del gobierno de Carlos Menem, comenzó un lento proceso de transferencia de ingresos vía subsidios estatales. Con el desbarajuste y descalabro de 2002, ya directamente el servicio comenzó a ser fuertemente subsidiado. En 2002, durante el gobierno de Eduardo Duhalde, el viaje en subte costaba 70 centavos. Se mantuvo en ese precio hasta enero de 2008, cuando pasó a 90 centavos. En enero de este año se llegó a $1,10. Pero, por otro lado, el Estado le inyecta subsidios a Metrovías como manera de no legitimar ni blanquear la situación, un subsidio que convierte a la ecuación financiera de la operación en absolutamente irracional.
Desde el punto de vista de la administración empresaria -y. desde luego, desde la óptica del mercado- las operaciones de muchos servicios y actividades argentinas han violado el fundamental principio de la rentabilidad. Es como la economía argentina pretende ser capitalista, pero no llega a serlo; es una economía precapitalista que abre el camino a una serie infinita y gravísima de distorsiones que se van acentuando mes a mes y año a año.
Regresamos al punto de partida: la empresa LAN. Cuando un dirigente sindical tiene la audacia impertinente de argumentar a favor de un reclamo salarial alegando que la empresa gana “mucho dinero” estamos observando un funcionamiento social que a través incluso de los propios movileros que no preguntan como corresponde, ha ido perdiendo la noción de cómo se procesa la subsistencia de cualquier operación basada en la compraventa y en las transacciones con dinero.
Se dirá que hay otros sistemas. Desde luego. Puede probarse el de Corea del Norte, o el que implantó Cuba y fracasó, y es por eso que regresa a los estímulos materiales. Pero si se pretende que la Argentina forme parte del mundo y que sus empresas existan en función de su competitividad y de su racionalidad en el ciclo económico, negarles la posibilidad de acumular ganancias para luego invertirlas en parte, negar el principio del lucro, suena bonito para algunos y poético para algunos –para mí dejó de serlo-, pero es perfectamente necio y cretino.
Lo que sucede con el conflicto de LAN -más allá de su desenlace a nivel sindical-, como lo que sucede con Metrovías y con las empresas de electricidad –que tampoco están autorizadas a cobrar lo que vale el servicio- es un auténtico disparate, gentileza de los gobiernos justicialistas que han venido gobernando el país, especialmente al del matrimonio Kirchner. Pretenden ser capitalistas, pero ni siquiera son socialistas. Son algo infinitamente más atrabiliario, absurdo y obsoleto. Son feudales.

Estimado Pepe, como siempre y a pesar de que soy profesional con postgrados, me admiro de la simpleza y encanto con la cual pone las cosas en su lugar a pesar de que a algunos pueda no gustarles. De lo que si me asombro, aunque no debiera ya que es evidente el deterioro que ha venido teniendo la Argentina desde 1946 en adelante y que se ha acrecentado en los pasados 25 anios de democracia, con un 70% de gobiernos que salen del seno del peronismo, es de las respuestas de algunos de los lectores. ¿Qué me asombra? Que personas que tienen la posibilidad de leer Perfil o artículos de caracteristicas afines en diarios o revistas-en papel u online- lo que implica un cierto grado de inquietud y, diría, un determinado nivel social ¡y cultural, puedan emitir opiniones como la de Nazareno, Coco y algún otro que dejé por la mitad. Es evidente que hemos vivido un capitalismo destructivo, especialmente en parte de la decada del 90, pero ello no implica que el capitalismo sea malo. Como decía mi abuelo, las personas son todas buenas pero si se las controla, mejor. Las privatizaciones fueron buenas -comparemos Entel con Telefónica o Telecom- y lamentablemente no se ejercieron los controles ni se exigieron las obligaciones de inversión. Ahora todo nos parece peor y se escuchan críticas atroces o se toman medidas demagogicas y economicamente inconducentes como reestatizar Aerolineas Argentinas. Por otro lado, tenemos que salir a cubrir con subsidios -vía impuestos de los giles que pagamos- a las empresas de transporte que, si no fueran subsidiadas no podrían operar, ni renovar unidades ni pagar sueldos razonables. Una empresa está para ser rentable, todo lo que pueda y redistribuir esa rentabilidad a través de lo que paga de impuestos -el Estado aquí debería ser el Papa Noel-, las reinversiones, la compra de bienes y servicios con los dividendos de los socios, la mejora de la calidad de vida y el consumo con los sueldos de los empleados, etc. Así se genera una espiral virtuosa que, eliminando el alto grado de corrupción natural de argentina y sus naturales, permitirian en el tiempo y haciendo buena letra -mirando un objetivo un cuarto de siglo por delante y no sólo el mes que viene- que todos tengamos ingresos satisfactorios, que se nos incremente por las mejoras de la productividad y que cada uno pueda, en funcion de sus méritos y esfuerzos, pagar lo que corresponda por lo que consume. Vivi con mi familia casi 5 años en Europa y un viaje en subte o bus en Italia, Francia o España tiene un mínimo de 1 Euro. En Holanda, una sección es de casi 2 euros. Los sueldos promedio en Euros de la población asalariada es de 1400-1500 por lo que los gastos en transporte mensual no son poco % del salario. Es cierto que tienen ahorros en la escuela publica donde los hijos pueden estudiar como en una privada -nivel asimilable- o los jubilados no depender de sus hijos para sobrevivir. Si en Argentina el sueldo promedio de los empleados y operarios calificados es de aproximadamente $ 3000 y el subte sale 1,10 y un colectivo entre 1,20 y 1,25 las relaciones demuestran que lo que pagamos por el pasaje es barato. El problema está en que el dinero no nos alcanza porque como se ha destruido la enseñanza pública debemos pagar un colegio privado si queremos que nuestros hijos tengan futuro, o una empresa de medicina prepaga si no queremos morir en el intento de los hospitales del estado y cubrir la diferencia del alquiler, los gastos de comida y reemplazar al PAMI en su ineficiencia en el caso de que nuestros padres sean jubilados y no hayan reclamado lo que les corresponde por toda una vida de trabajo. Los subsidios son un error, porque son parecidos a los indices del INDEC, muestran sólo la punta del Icebers y cuando este salga a flote, corremos la suerte del Titanic. Ojala alguno de nuestros dirigentes -especialmente los no contaminados- pueda guiarnos a mejorar un país, paso a paso pero persistentemente en el tiempo, para que todos trabajen, incluso los que tenemos casi 55 años que debemos esperar 10 para jubilarnos -si queda algo en la ANSES para ese tiempo-. De ese modo, todo mejorará y podremos pagar el transporte al valor que corresponde, sin subsidios. Para ello se necesita muy poco -además de sentido común que parece hemos perdido en algún lugar-. Acordar políticas de estado que permitan que, independiente del color de quien gobierne se siga un camino prefijado para temas de gran importancia nacional. Esto lo he escuchado muchas veces durante la última campaña electoral, pero dudo que finalmente se ponga en practica porque siguen primando los intereses sectoriales por sobre los generales. Ojala me equivoque. Gracias Pepe por incentivar el uso de nuestras mentes para discutir temas tan importantes.
noviembre 17, 2009 a las 8:06 pm
Como los subsidios son plata del Estado, es decir de todos los ciudadanos argentinos, un jujeño, chaqueño, formoseño, etc, que no tienen salud, educación y se mueren de hambre, están subsidiando los subtes para que los porteños tengan boletos más baratos. ¿No les parece que además de un mamaracho es completamente injusto?
noviembre 17, 2009 a las 8:55 pm
El analisis es correctisimo y claro como el agua. Argentina es inviable…y sera inviable porque ademas esta en decadencia educacional de hace mas de 30 años…y una mayoria sigue creyendo que los sindicatos argentinos crean trabajo, cuando en realidad lo que hace es enriquecer a sus dirigentes y generar desempleo…la Argentina sera un pais del tercer mundo condenado a asociarse a sus nuevos aliados en la pobreza, la ignorancia y la corrupcion. Venezuela, Ecuador Bolivia.
noviembre 17, 2009 a las 9:08 pm
las notas son para leer no para comentarlas ,si lo haces siempre caes un poco.
no me digan nada se creyeron lo de la democracia
noviembre 18, 2009 a las 12:10 am
Su nota de hoy, señor Eliaschev, me despertó una sonrisa, me trajo el inmediato recuerdo de ciertas notas relacionadas con el tema publicadas por otros periodistas en otras ocasiones, y finalmente me provocó a escribir este comentario: Espero que LAN guarde más recaudos que los que en su momento descuidó Marsans para el registro de ciertas erogaciones.
noviembre 18, 2009 a las 1:08 am
Estimado Pepe: Realmente debo decirte que sos un pelotudo importante.
noviembre 18, 2009 a las 3:40 am
Pepe das asco, no podés negar, como negás, que Israel es un estado terrorista y genocida. Ensima tenés el tupé de desacreditar a Pérez Esquivel? gana un premio novel de la paz y después charlamos.
noviembre 18, 2009 a las 5:53 pm
Orlandito bloom, ganar un premio nobel de la paz no es garantia de nada… Si hasta Obama y el terrorista de Arafat lo ganaron, asi que imaginate. E israel no es ningun estado genocida. Deberias aprender el significado de la palabra genocida, agarrate un diccionario hermano. Lo que hace el estado de israel no es otra cosa que defenderse de los terroristas que lo quieren ver desaparecido del mapa. El asco sos vos, que defender a gente que asesina a sus propios hermanos y que dilapidan a las mujeres que usan minifalda. Pero como bien dijo Pepe, eso se llama judeofobia, ni mas ni menos.
Ah, y tambien podria yo decirte aprende a escribir y despues charlamos, se escribe noBel y no noVel.
noviembre 18, 2009 a las 7:16 pm
amilcar,y vos sos un pelotudo sin importancia….
noviembre 18, 2009 a las 10:46 pm
Bien eduardo, buena contestacion a amilicar. Es un pelotudo sin importancia.
noviembre 19, 2009 a las 1:21 am
Querido Pepe: soy argentina, soy pueblo porque viajo en ómnibus y dejo el avión para las urgencias solamente?
No, ….. soy pueblo pues con mis impuestos pagados a término, que reducen bastante nis logros laborlaes, contribuyo a que se hagan obras de infraestructura aen todos loas campos, y así, creo que que debe ser.
A esta altura del partido los que nos educamos en la Argentina y laburamos en este dichoso país, tenemos cuanto menos derecho a elegir quienes nos representan y dirigen. Y a exigir que cumplan susu promesas pre electorales.
Cada vez que recibo una cuenta de luz que tiene el sello de” con subsidiado del lestado nacional”, tiemblo.
Cuando ya no quede ningún salvataje salvaje. ¿ A quien le reclamaré?
A los gordos de la CGT segurmanete no, a los Kirchner tampoco.
Lameré una vez más mis heriudas y trabajaré el doble para tener lo báscio.
Hoy hay tanto subempleo y desocupación, que creo que habría que apuntar a que no se cierren o se vayan empresas que dan empleo.
por eso los fracasos de países comunistas, son una viga en el ojo. Me costa pues tengo una amigo viviendo en Cuba, que hay muchísma pobreza.
Aunque en mi país, la pobreza es descomunal, y nos mienten los índices de indigencia y pobreza ¿Para que?
Un fraternal abrazo a Pepe.
Malena Gorina
noviembre 19, 2009 a las 7:17 am
Mas alla de las agresiones y calificativos que expresan intolerancia (especialmente contra el Sr. Eliaschev, con quien podre o no compartir puntos de vista) y tambien entre co-foristas. Mas alla de las menciones a la politica de coyuntura en la Argentina y el uso de adjetivaciones reemplazando fundamentaciones, en la siempre respetable opinion de cada uno.
Y sobre todo sin tener la menor ambicion de sumar un comentario brillante a esta lista o establecer en pocas palabras una revolucion en la teoria politica.
Basandome en solo hechos comunes y siendo bastante obvio, pregunto:
Cuantos seres humanos desafian tiburones y o tempestades para emigrar a Cuba?.
Cuantos desafian la frontera para entrar a Corea del Norte?
Cuantos desafiaron durante años el muro para entrar a Alemania Oriental u otro pais bajo la orbita de la ex-URSS?
A donde emigran los argentinos que dejan el pais?.
Excepto que con una manifiesta ignorancia se crea que esos lugares gozan de mala imagen debido a la existencia de miles (o tal vez millones) de Eliaschevs que trabajan dia y noche conjurados contra esos paises y sobre todo contra la Argentina (desde el omnipresente EEUU o Israel en ciertos “comentarios”).
Por eso no le carguen al Sr Eliaschev tamaña responsabilidad. Esto es excesivo cuando es uno de los pocos periodistas que escribe con una vision menos “ombligueana” de la Argentina.
Ademas reconocer que su comentario nos hizo pensar un poco mas alla del “burdelismo” politico de todos los dias.
Y si no, a seguir mirandose el ombligo y listo!. Para que pelearse o agredir.
No hay por que preocuparse.
El resto del mundo (incluyendo los EEUU) no va a perder el sueño por eso. Gracias.
noviembre 19, 2009 a las 9:44 am