diciembre 28, 2009 | Filed Under Uncategorized | Sin comentarios
Es bueno que el fin de año encuentre a la Argentina relativamente desprovista de calamidades. El país ha tenido mucha turbulencia estos años como para no agradecer una Navidad serena. O bastante serena.
Con el Matrimonio en su dorado refugio del Calafate (algún día tendremos un cálculo exacto de cuántos miles de kilómetros cubrió la flota oficial y para-oficial desde 2003 hasta el final del mandato, para llevar y traer a unos presidentes que insisten en que las arcas públicas financien sus caros gustos), la ocasión es propicia para diagramar algunas conclusiones del 2009 que agoniza.
Por más que siga insistiendo en que no perdió, Néstor Kirchner padeció un bruto revolcón en las elecciones del 28 de junio. Caso único en toda America Latina, el Matrimonio adelantó la fecha de los comicios “porque el mundo se cae a pedazos”, pero le salió el tiro por la culata. Además de perder en todas las ciudades grandes del país (Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata, Bahía Blanca), el oficialismo fue batido en la provincia de Buenos Aires. Fue un resultado incontrastable. A los números, se le agregó la vergüenza insultante de las candidaturas “testimoniales” de los funcionarios arrastrados al abismo por los Kirchner.
Tampoco pueden olvidarse casos de bochorno explícito, como la penosa comedia de la septuagenaria Clotilde Acosta (Nacha Guevara), empinada por los Kirchner al tope de la lista bonaerense, para que hiciera campaña disfrazada de Evita, terminando en un elocuente abandono de la banca “ganada”.
Consecuencia directa de los resultados del 28-VI, el 10 de diciembre se posesionó un Congreso fuertemente renovado, con un muy superior peso específico de la oposición, ahora decisivo, sobre todo de cara al período que debe culminar con las elecciones presidenciales de octubre de 2011.
La Argentina atravesó la fase más dura de la contracción económica global afectada como casi todos los países, pero al debilitamiento mundial este país le añadió su propia e inexcusable cuota de errores, desmesuras y pifias. El Gobierno ni quiso ni supo retornar de su feroz embestida contra el campo y lo que sucedió tras aquella ofensiva contra “la oligarquía terrateniente” ha sido triste aunque previsible.
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diciembre 20, 2009 | Filed Under Uncategorized | 8 comentarios
Siguen los castigos. No son físicos, desde ya, pero son reiterados, sistemáticos y se han hecho casi naturales. No pasa una semana sin que el Gobierno invierta una dosis fenomenal de sus energías en “pegarle” a su numeroso elenco de enemigos, o –mejor- a lo que ellos perciben como sus enemigos.
Un recorrido de siete días: los jueces, los Estados Unidos, el periodismo, los piqueteros autónomos del Gobierno fueron apenas los cuatro blancos fijos a los que apuntó el arsenal kirchnerista en estos días previos a la Navidad.
El gobierno de los Kirchner castiga y luego existe, ése es su lema. No sabe (¿no puede? ¿no quiere?) conducir al país sin andar repartiendo trompadas mediáticas todo el tiempo. ¿Por qué lo hace?
En principio, el matrimonio presidencial considera que su escenario principal es el de las tomas de posición en el campo de la cháchara dialéctica. Al igual que sus cofrades de los años ´70, los Kirchner entienden desde 2003 que la “pelea ideológica” debe ser dada las 24 horas de los 365 días del año.
Lo de “matrimonio presidencial” no es una difamación. Esta semana, como ya es norma casi permanente, el diputado Néstor Kirchner viajó en gira partidaria a Corrientes a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Argentina y llevándose como chico de los mandados a José López, el aparentemente monacal secretario de Obras Públicas desde que empezó el gobierno del matrimonio.
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diciembre 18, 2009 | Filed Under Uncategorized | 3 comentarios
Nuevo escenario para la segunda mitad del mandato de Cristina Kirchner. Estos dos años serán el remate del verdadero periodo: a la Argentina le falta atravesar solo la quinta parte del total del ciclo que será recordado con la letra K.
Lo que es cotidiano y convencional en toda democracia madura, es especialmente espinoso para el justicialismo y singularmente traumático para el kirchnerismo, que ya lleva gobernando 22 años ininterrumpidos, desde que el ahora diputado se encaramó en la intendencia de Río Gallegos y nunca más se deshizo de las palancas de un poder público.
En los cuerpos colegiados no tiene vigencia el sistema de mando unipersonal. El jueves 3 de diciembre se efectivizó, así, lo que las elecciones habían revelado el ya remoto 28 de junio; la Argentina es gobernada hoy por una minoría de su ciudadanía y así lo patentizó lo que aconteció en la cámara de los representantes del pueblo, la de Diputados.
Al quedar en minoría en las 45 comisiones permanentes que son el alma verdadera del trabajo parlamentario, el kirchnerismo se debe reformatear por completo. Culmina un largo y pesado ciclo del Congreso como notaría sin peso ni incidencia.
Lo sustancial del período que termina es que durante su desarrollo, Néstor Kirchner ratificó que desmerecerlo o subestimarlo políticamente es un grave error. Es un formidable conductor táctico de su tropa. Los 127 días que median entre la derrota electoral del 28 de junio y la nueva conducción de la Cámara electa ese 3 de diciembre, le permitieron al santacruceño que ahora representa a la provincia de Buenos Aires maximizar de manera colosal su situación. Otro hubiese sido el cantar si se hubiera votado, como lo estipulaba la ley de 2006 que él mismo propuso y consiguió promulgar, el 28 de octubre. Claro, sus dotes sobresalen al precio de dañar severamente a las instituciones.
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