No hay almuerzo gratis
enero 27, 2010 | Filed Under Uncategorized | 8 comentarios
El gobierno izquierdista de Uruguay, cuyo primer mandato quinquenal ha sido renovado por un nuevo mandato de continuidad, y del que forman parte tupamaros y comunistas no arrepentidos, sigue cobrando, desde el monopolio eléctrico estatal, las tarifas de energía más altas de Sudamérica para los consumidores familiares. Uruguay es el país más caro en toda la región sur en materia de consumo residencial de electricidad. Las cifras son concluyentes.
Durante el recién concluido 2009, el costo del consumo energético residencial se incrementó en un 15,13%, pero el gobierno del saliente presidente Tabaré Vázquez aumentó el costo de la energía para la industria en solo un 2,12%.
La energía eléctrica es generada y distribuida en Uruguay por la Administración Nacional de Usinas y Trasmisiones Eléctricas (UTE), un monopolio creado en 1912. Atiende una clientela de más de 1.200.000 consumidores de energía eléctrica en los 176.215 km2 del pequeño territorio uruguayo, que carece de recursos petrolíferos aborígenes.
El costo de la electricidad para los hogares uruguayos era, al terminar diciembre de 2009, el más alto de la región. El monopolio estatal cobra US$ 267 por megavatios/hora, superando a Brasil, que cobra US$ 244, mientras que Chile aplica una tarifa de US$ 214. ¿La Argentina? País rico y generoso, cobra solo US$ 25.
El 39% de la energía producida por los uruguayos deriva de fuentes térmicas. El 36% lo aporta la presa de Salto Grande, el 14% la hidroelectricidad propia y el 11% es importada. Los hogares representan el 40% de la clientela del monopolio UTE, una empresa estatal que tiene un total de 6.053 empleados. Estas cifras son proporcionadas por la UTE en su memoria anual, que se consulta libremente en http://www.ute.com.uy/info_institucional/docs/UTEenCifras2008.
El costo de la energía eléctrica en el vecino Uruguay es muy alto pero nadie lo cuestiona radicalmente. Los gobiernos democráticos tradicionales previos a los del Frente Amplio, y que gobernaron desde 1985 hasta 2005, jamás osaron privatizar al monopolio UTE. Los izquierdistas tampoco osaron bajar los precios por demagogia política. Alérgica al populismo, la izquierda uruguaya ha sido hasta ahora seria y responsable. Es consciente de que el problema de las empresas no es ser dueño de ellas, sino que sean eficientes, confiables y rentables. Sabe que no existe tal cosa como un almuerzo gratis.
En 2009, el Frente Amplio en el poder aumentó el costo de la energía tradicional un 20,1%, pero (con soberbia racionalidad) al precio del gas natural lo redujo en ocho oportunidades, para terminar con una caída anual de 31,2%.
Uruguay es la contra cara de la Argentina. ¿Lo seguirá siendo? Todo parece indicar que sí, aunque hay quien se pregunta si el aguerrido y pintoresco José Mujica, que asume el 1º de marzo, podría llevar a los hechos su innegable simpatía por el país de Maradona y los Kirchner. Es poco probable.
