El futuro de Timerman

junio 21, 2010 | Filed Under Uncategorized | 14 comentarios

¿Hacia dónde gravitará Héctor Timerman? ¿Hacia Hugo Chávez, o hacia la conducta que él venía mostrando personalmente, y que apuntaba a los mejores intereses de la Argentina? No hay respuesta satisfactoria hoy para estos interrogantes.

La llegada de Timerman a la cancillería argentina como nuevo ministro de relaciones exteriores está rodeada, por lo que se ve, de preocupantes presagios.

Todo parece indicar que, como lo viene acreditando hace años, el matrimonio gobernante duplica la apuesta por un gobierno cada vez más cerrado, monótono y ordenado verticalmente bajo una conducción que no admite conversaciones, elaboraciones ni disensos parciales.

La cuestión clave que debe confrontar ahora el sector del peronismo que se identifica orgullosamente con una versión progresista de la política y la historia, es que con Jorge Taiana se va una de las expresiones más directas y puras del setentismo.

Taiana pagó con su libertad, con sus largos siete años de detención, el hecho de pertenecer a la facción peronista más radicalizada y belicosa de aquellos años.

Fue arrestado en 1975, cuando el país era gobernado por la viuda y heredera de Juan Perón, María Estela Martínez de Perón. Es hijo del médico personal del General. Sociólogo egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, Taiana era en 1975 un combatiente montonero en guerra contra el gobierno de la señora de Perón.

La Presidenta le planteó a Taiana una cuestión de “lealtad”. A un fiel soldado de la conducción, como Taiana, se lo acusó de haber sido infiel a la actual conducción. Pecado mayúsculo y sobre todo injusto. Taiana realizó una larga gestión, caracterizada por la enorme discreción y una tolerancia casi inagotable para con los aprietes, exigencias, caprichos y mohines de la Presidenta.

Cristina Kirchner acusó en por los menos dos oportunidades y públicamente a quien era su ministro de relaciones exteriores por menudencias de protocolo

Llega a ese lugar alguien que expresa, sobre todas las cosas, la decisión de encuadrarse en un gobierno donde solo cuenta el punto de vista del matrimonio presidencial.

Es una nueva vuelta de tuerca. Los actuales gobernantes no solo confrontan ideológicamente y desdeñan todo consenso, sino que dentro de la propia colectividad oficial acentúan la verticalidad y la imposibilidad de apartarse del camino que encabezan Néstor y Cristina Kirchner.

Sin embargo, a partir de la designación de Timerman, se plantean algunas cuestiones extremadamente delicadas, no solamente al Gobierno, sino al país. Timerman tuvo un gesto valioso hace algunos años, que yo rescato en toda su dimensión, cuando se manifestó en forma contundente y lapidaria contra el régimen castrista. Sostuvo que Cuba era una dictadura en donde no existen libertades. Éste no es el catecismo kirchnerista.

Timerman ha tenido una actitud corajuda respecto de la responsabilidad de la República Islámica de Irán en el atentado contra la AMIA de 1994. Un hombre que caracteriza de dictadura antidemocrática al régimen de los Castro y ratifica las responsabilidades criminales de Irán, ¿qué tipo de política exterior va a poder darse de cara un Hugo Chávez aliado predilecto de Majmud Ajmadineyad en América Latina, y socio central del gobierno cubano?

Hay pues una contradicción importante. ¿Cómo habrá de saldarse? No lo sé, pero que es delicada. Si por una parte -al ponerlo a Taiana casi frente a la obligación de irse y darle a Timerman la ansiada cancillería que tanto procuraba- el Gobierno parece resolver una cuestión de conducción formal, también abre una fase importante de posibles discrepancias internacionales.

Los malos presagios se vinculan con la ratificación de que la pareja presidencial persiste en su voluntad de gobernar sin escuchar nada que les disguste, ni entender circunstancias de ninguna naturaleza.

Esto tiene un agravante. En el gabinete presidencial, hoy está prohibido hablar con personas ajenas a un gobierno que se encierra en el silencio, en una paranoia cada vez más alarmante.

Después del Mundial

junio 15, 2010 | Filed Under Uncategorized | 10 comentarios

Vienen tiempos intensos e interesantes, aunque un poco vertiginosos.
De pronto, tronó la claridad.
Limpia victoria de Ricardo Alfonsín en la interna bonaerense. Es el remate de la recomposición de la UCR que se vino dando desde las elecciones de 2009. Además, primer zafarrancho de reagrupamiento del peronismo diferenciado de los Kirchner.
La Argentina está hoy atiborrada de pasión futbolística, pero la política emergió con singular potencia. La acicatean varios episodios, incluyendo un par de acontecimientos fuertes.
Hay tres vías centrales que configura las presidenciales de la primavera de 2011.
Hay un apronte de cierre de filas, tentativo y tenue aún, pero evidente, entre diferentes tribus del justicialismo federal, cada uno con su jeque respectivo. Es un pan-peronismo. Dicen ser diferentes de los Kirchner. Son diferentes coroneles, entre quienes se encolumnan gobernadores como Rodríguez Sáa y Das Neves, ex gobernadores (Reutemann, Solá, Busti), e también dos ex presidentes (Duhalde y Puerta). Además, sacan pecho un ex funcionario de Menem (Toma) y el cordobés Mondino, además de De Narváez, el condottiero más imprevisible.
Son los dolidos, marginados, confrontados, descalificados y prematuramente jubilados por un oficialismo que no se ahorró soberbias ni destratos en sus momentos de gloria.
En este vasto universo de peronistas en el ostracismo del poder nacional sólo saben lo que no quieren: no más kirchnerismo. Creen que el nuevo presidente que debe asumir el 10 de diciembre de 2011 no puede ser la continuidad de ocho años y medio de kirchnerismo.
Vuelve a vivirse en la Argentina la intensa percepción de que sufrimos una penosa intemperie de ideas.
Los kirchneristas se entusiasman con su famoso “modelo”, que pintan como continuidad del peronismo revolucionario de los años ’70. Los otros peronistas, los federales o disidentes, no muestran mayor sustancia programática.
Procuran una candidatura única para combatir al actual oficialismo, con timón en Olivos y en manos de Néstor Kirchner.
Mauricio Macri admite diferentes interpretaciones. Exitoso como presidente de Boca, aprovecha hace muchos años su gloria futbolística boquense, una formidable rentabilidad política. Macri es un liberal a la hora de optar por modelos económicos. Empresario rico, vecino de Palermo Chico, ex alumno del Colegio Cardenal Newman, ¿es un “derechoso”, como lo bautizó el marxista leninista Francisco de Narváez? Felipe Solá, por ejemplo, egresó del Nacional Buenos Aires, fue cuadro principal de Menem en los ’90 y la suya es una tradicional familia conservadora de la provincia de Buenos Aires. ¿Es Solá un “derechoso”, como Narváez dice que es Macri?
Además, robustos potentados provinciales (el misionero Puerta, el salteño Romero), son columnas del peronismo más tradicional y hostil al progresismo cosmético de los Kirchner.
El elenco K de los suburbios bonaerenses, ¿es de izquierda o centro izquierda? ¿Lo son Curto, Espinosa, Ishii, Othaecé, Pereyra, Cariglino y De la Torre?
Al Gobierno se le abren ahora dilemas nada sencillos.
¿Regresar a las “Veinte verdades justicialistas” de hace 40 años, cuando para un peronista no había nada mejor que otro como él? La vocación frentista en ese peronismo es por ahora retórica. En las presidenciales de 2003, tres de los cuatro candidatos con más votos eran peronistas de Perón.
Sabedor de que en segunda vuelta pierde, NK se juega en trepar en la primera al 40% (su mujer logró el 45% en 2007) y a más de 10 puntos de ventaja de un opositor.
Un opositor con menos del 30 % solo sucedería si todos los que hoy compiten se matan entre ellos. Por eso, la victoria de Ricardo Alfonsín en la provincia de Buenos Aires no es un episodio descomunal e histórico, pero tiene peso y proyección. Él es uno de los dos o tres dirigentes políticos argentinos con menos viento en contra u opinión negativa.
La interna radical ratifica que el partido de Alem, Yrigoyen, Balbín, Illia y Alfonsín sigue siendo, sin objeciones, el núcleo dirigente de la oposición republicana y democrática al kirchnerismo. La derrota de los amigos de Julio Cobos en la provincia ratifica que el mendocino se acerca velozmente al fin de su experimento: ya no tiene sentido ni justificación posibles seguir siendo vicepresidente de Cristina Kirchner. Cuando la Presidenta viaje a China en octubre, el país será gestionado durante más de una semana, Cobos, ni podrá pisar la Casa Rosada, ninguneado por Los Kirchner como siempre.
Las perspectivas de una oposición vigorosa en 2011 prosperan, pero no está para descorchar. En la UCR, la conducción de Ernesto Sanz se hace sentir. Tiene un cerebro político moderno y dinámica.
Sanz venera el legado de Raúl Alfonsín. Pero también sabe que la Argentina post-kirchnerista carecerá de opciones si se refugia en un nuevo populismo, prolijo y más sereno. Gente vinculada a Sanz barrunta que en Ricardo Alfonsín gravitan ideas e impulsos cercanos a la socialdemocracia, cuya dificultad es -empero- diferenciarse en serio de la densa agenda ideológica kirchnerista.
Estamos ante un abanico amplio y promisorio.

Plan de batalla

junio 7, 2010 | Filed Under Uncategorized | 31 comentarios

Después de la derrota electoral del oficialismo el año pasado -de la que en tres semanas se va a cumplir un año- en el caso de Papel Prensa todo parece indicar que el Gobierno no habrá de trepidar en recurrir a todos los mecanismos jurídicos, corporativos e inclusive sindicales para hacerle la vida imposible a la actual configuración de la empresa.

La formación de un poderoso oligopolio estatal de medios, como el plan que se lleva adelante para posesionarse de Papel Prensa S.A., revelan que el Gobierno nacional prosigue sin pausa y con prisa el desarrollo de una estrategia que tiende a suprimir todos los intersticios por donde se puede filtrar la creación de posibilidades materiales para la prensa independiente.

Papel Prensa es el proveedor número uno de papel de diario en el país. Todo el papel que consumen Clarín y La Nación se produce en la planta de San Pedro de Papel Prensa, así como el que consumen 170 diarios argentinos. El 75% del consumo nacional de papel es suministrado por la empresa Papel Prensa. El restante 25% de lo que se consume en el país, se importa libremente, sin aranceles ni impuestos. Desde el punto de vista de su competitividad, o del tipo de competencia que confronta Papel Prensa al estar en el mercado de esta manera, no parece gozar de más privilegios o favoritismos que el resto de los proveedores.

El seguimiento de las decisiones políticas del Gobierno, instrumentadas básicamente a través de Carlos Kunkel y de Guillermo Moreno, parece sugerir que el gobierno de Cristina Kirchner se propone controlar el suministro a los diarios por parte de Papel Prensa. En el caso de que la empresa sea copada por el Estado o por autoridades que obren de hecho al servicio del Gobierno, esto implicaría también controlar las importaciones, y en consecuencia los medios gráficos inexorablemente quedarían fuertemente condicionados políticamente por Poder Ejecutivo.

Sin papel, no existen los diarios, aunque, respecto de la radio y la televisión, compitan hoy en inferioridad de condiciones respecto a crear opinión. Eliminar voces opositoras o la inundar el mercado de una mayor cantidad de diarios gubernamentales, sería un ataque grave a la posibilidad de expresarse libremente.

Veo en el caso de Papel Prensa una escalada de actos cada vez más discrecionales. Se ha intentado intervenir de un modo cada vez más explícito -por la vía de síndicos y de miembros del directorio, aún cuando el Estado es minoritario en la sociedad anónima- para controlar la orientación de la empresa a la que se trata de descalificar desde todo punto de vista. El Gobierno opera a través de la Comisión Nacional de Valores, lo que explica la renuncia de Eduardo Hecker a la presidencia de esta comisión, y también lo hace ahora –y lo seguirá haciendo- por la vía de la Sindicatura General de la Nación.

Se acusa a Papel Prensa de ser una empresa monopólica y desordenada, pero no ha podido el oficialismo ratificar sus acusaciones en sede judicial. Ahora están tomando otro camino, infinitamente más peligroso y delicado, porque vuelven a apelar a la inagotable cantera de seudo argumentos relacionados con los derechos humanos.

La línea que baja Néstor Kirchner desde la residencia de Olivos y vehiculiza a través de quien encabeza la patrulla y el grupo de tareas destinado a tomar Papel Prensa, el diputado Carlos Kunkel, es que la compra de las acciones de la empresa en la década del ’70 fue un delito de lesa humanidad.

El argumento kirchnerista es que las acciones se compraron a la familia de David Graiver –un financista muy particular e inescrupuloso, que tuvo mucha participación en la década del ’70, recicló dinero de los Montoneros extraído de secuestros extorsivos, financió al diario La Opinión y estuvo muy vinculado al gobierno de Alejandro Lanusse-, y que a esa familia la despojó de las acciones de Papel Prensa una extorsión del gobierno militar, porque, supuestamente, los sobrevivientes de Graiver estaban en ese momento secuestrados.

Se ha demostrado que esto es absolutamente falso. Papel Prensa acredita plenamente que la viuda de Graiver –Lidia Papaleo de Graiver- estaba en libertad, sana y salva, al momento en que se resolvió vender las acciones de su marido, por lo que la empresa quedó en manos de tres diarios diferentes, La Nación, Clarín y La Razón. La apelación y el uso de la temática de derechos humanos para una cuestión de corte netamente político-corporativo es, a mi juicio, abominable.

La Casa Rosada quiere instalar que la idea de que a Papel Prensa se la puede comparar con el hijo apropiado de un desaparecido, lo que va de la mano con el seguimiento de la estrategia vinculada con la identidad de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, una mujer que ya tiene 85 años y viene confrontado la acusación de que sus hijos adoptivos son en verdad niños apropiados por la dictadura, o sea hijos de desaparecidos.

Los últimos acontecimientos son elocuentes. No sería extraño que dentro de muy pocos días, desde el Poder Ejecutivo asegure que uno o los dos hijos adoptivos de la señora de Noble en verdad son hijos de desaparecidos. Pero eso no demostraría plenamente que hubo una apropiación, que es lo que propone en el plan de batalla del Gobierno.

Todo indica que Néstor Kirchner quiere obliterar al Grupo Clarín, quedarse con Papel Prensa y, como frutilla de la torta, conseguir que la Corte Suprema de Justicia finalmente ponga en vigencia la ley de Servicios Audiovisuales o ley de Medios. Es una artillería muy grande que debería coincidir con un comportamiento o una performance supuestamente buena del seleccionado argentino de fútbol en el mundial de Sudáfrica.

Acá hay un proyecto muy claro y un solo comandante, Néstor Kirchner, quien pretende que a Papel Prensa pueda reincorporarse Lidia Papaleo mediante una extraña transferencia de derechos accionarios para que ella pueda ser efectivamente litigante. El Gobierno tampoco descarta, directamente, incautar la empresa. Si todo esto se confirma, negrísimos nubarrones seguirán oscureciendo el cielo de la República Argentina.