
Don Omar Wilke y sus manos artífices del famoso “7 de Oro”.
¡Cuanto tiempo que no posteo! Parece que me dormí en los laureles del anterior… La cuestión es que a veces falta el tiempo, o los trabajos no se pueden publicar, o solo no se me ocurre que hacer. Pero siempre hay algo de que hablar. Hace unos días hice un reportaje para la revista Campeones al histórico preparador Omar Wilke. Siempre me gusta sumergirme en el clima de esos talleres llenos de historias y pasión por los motores. El tema con las fotos de Wilke fue, en principio, lo pequeño de la oficina donde se hizo la entrevista.

A mi me gusta mucho buscar gestos y expresiones en la conversación, así que durante la charla armo algún esquema de luz que me permita fotografiar desde distintos ángulos esperando lograr una toma que resuma la charla. En general, después hago algunos retratos posados en otro escenario, ese es más o menos el formato de estas notas. En este caso el espacio era tan comprimido (para usar un término motorístico), y transitado, que era imposible poner dos pies y tampoco encontraba de donde agarrar un segundo flash, ni siquiera con mi batería de recursos exprofesos. Mi idea era usar como luz principal un flash directo con nido de abeja, desde arriba un poco a la izquierda, por otro lado el único lugar donde podía poner el trípode. Por la ventana entraban unos rayos de sol que pintaban la cara de Wilke, lindo, pero demasiado notables sin una luz ambiente que los atenuara.


Por lo tanto necesitaba otro flash para tener una luz de base, ambiente, siempre por debajo de la principal. Entonces fue cuando se me ocurrió poner los dos flashes en el mismo pie, uno con el nido de abeja dirigido al rostro del personaje y el otro rebotado en el techo, tres puntos por debajo de la principal. Aquí el engendro, un flash montado sobre una rótula como corresponde y el otro, al techo, sujeto alaquetecriaste con una goma elástica. Digamos que no es un hito en la historia de la iluminación, solo un recurso más para no repetirnos con las mismas soluciones a los mismos problemas y con los mismos resultados.