Los Diez Mandamientos (V)
6 de August del 2008 |Ser simple y preciso
Otra de las virtudes de Bianchi que más destacan sus dirigidos es su simpleza. Vale decir, su capacidad para darles indicaciones de manera llana y directa, sin llenarles la cabeza de conceptos extraños ni de varios pedidos simultáneos que solamente logran confundir al jugador. No por nada, de hecho, se ha dicho más de una vez que uno de los grandes méritos del Virrey consiste en “poner el inodoro en el baño y el horno en la cocina”, lo que sin dudas marca una diferencia radical con varios colegas suyos que, en su afán por explorar las posibilidades de la táctica y la estrategia, toman a menudo decisiones incomprensibles, con una marcada vocación por contradecir el sentido común y los más elementales principios futbolísticos.
De acuerdo con Bianchi, tanto en un equipo de fútbol como en una empresa “hay que reconocer los roles que cada persona desempeña mejor, partiendo de que no todos pueden hacer lo mismo y priorizando el conjunto por sobre las individualidades”. Lo mismo parece querer decir el DT cuando señala que “cada jugador debe jugar donde mejor rinde”, o cuando apunta que “el fútbol es simple; lo complican los jugadores, los técnicos… y los periodistas”. Aunque tal vez ninguna sentencia suya refleje mejor su pensamiento en este sentido que esa que dice “en vez de darles 10 órdenes a mis jugadores para confundirlos, les doy una para que la puedan cumplir”.
Poco antes de jugar su Vélez contra el Milan la final de la Copa Intercontinental en 1994, Bianchi se dirigió especialmente a Omar Asad, aquel delantero tipo tanque del conjunto de Liniers, y le espetó sin mayores rodeos como única indicación: “Cuando lo tengas enfrente a (Franco) Baresi, ponéle el culo y tirálo a la mierda”.
La idea era que el zaguero italiano, un ídolo con mil pergaminos pero al que los años ya le pesaban, le tomara respeto y hasta miedo a ese joven desconocido que iba a estar cerca suyo, y que ello lo disuadiera de pasar mucho al ataque como solía hacerlo. Por supuesto, el Turco cumplió al pie de la letra la indicación del entrenador. Y Baresi casi no pasó de la mitad de la cancha en todo el partido. Así de simple fue el mensaje, y así de simple entenderlo.