Porqué el lema italiano “¡Ya lo haremos!” es una mentira

degrado

por Angelo M. D’Addesio

En estos días solo yo escucho decir un unico mantra después cada disgracia, primeramente en Bolonia, luego Génova: “Ya lo haremos, Italia surgirà nuevamente”, pero todos sabemos que es una frase vacia, que nuestro país es viejo, en desguace y su pueblo pierde cada vez más confianza y orgullo no solo en las instituciones pero sobre todo en si mismo.

“¡Ya lo haremos!”, “¡Italia no se rinde”, sono los lemas continuos, después de la nueva tragedia en la que muchas personas fallecieron durante un momento de vida ordinaria, de trabajo, de vacaciones: un absurdo entre la normalidad y si yo pienso a estas palabras que escuscho desde mi nacimiento, siento que cada día más es peor, que nos todos somos al final de la historia de un país.

Quien pronuncia estas palabras son o autoridades politicas y economicas que deben hacerlo por papel y retorica debida a la necesidad de construirse consentimiento o los viejos (poco en verdad) que conocieron la guerra, la hambre, la pobreza, el dolor por la perdida de padres, hermanos, hermanas, la dificultad de trabajo, de tratamiento de la enfermendad y a pesar de esos, siguieron luchando y creyendo en si mismo, en sus familias y en sus país sin el comienzo de una nueva temporada.

Todo terminó durante los años Sesenta y Setenta: allì se construyó el mito de Italia invincible, en el centro del mundo y el concepto erróneo que todo habría sido siempre más excelente y que Italia, sus maravillas, sus obras y su bienestar se habrían conservados sin esfuerzo y sin dudas como un dono bajado del cielo, perpetuo que nunca más necesitaba de atención, de ánimo y de respecto.

Hoy en Italia viven generaciones de personas que nunca más conocieron el sentido de sacrificio, la verguenza de la inmigración dificil en otros naciones, porqué todos empezaron a estudiar, todos fueron siempre menos artisanos y obreros y siempre más empleados en las oficinas, especialmente en las instituciones publicas, en la que todos parecía un derecho obligatorio y sl servicio publico, la responsabilidad de la cosa común se acabó entre ocio y soborno.

Los hijos y los nietos que serán Italia del futuro, quizás sabe algunas noticias minimas de las tragedias de Bolonia y Génova, vive en internet y en las redes sociales, se prepara a aprovechar de los ahorros y de la propiedad de sus padres hasta el final propio como ya ocurrió a la mayoría de las empresas italianas que en el paso de padre en hijo, vendían todo a los nuevos ricos, rusos, arabes, chinos: es la generación de “todo y ahora mismo”, que no sabe esperar, que no conoce y no quiere soportar el cansacio del trabajo verdadero y la paciencia de la riqueza dificil

Yo tengo 39 años y una parte de mi generación partenece a familías que viven en la abundancia como resultado de un Estado que hizó trabajar todos, garantizó ayuda y mantenimiento a todos, sin planeamiento del futuro, solo con la visión del presente, impulsada por gobiernos que buscarón aplausos y votos, desde la era de la Democracia Cristiana hasta hoy, pasando por Berlusconi y la izquierda, mientras que las estructuras se deterioraban, los fondos iban a desminuir y los resultados se miran en estos momentos.

La otra parte se conformó, apuntando en un empleo seguro, en la creación de una familia, sin empeño en politica, en la comunidad catolica, en economia y hoy ni siquiera puede dolerse de la falta de curas necesarios y contra conriente, de politicos honestos y capaces, de dirigentes y empresarios que pensan a los italianos y creen en Italia y solo miran al pasado, al éxito de las marcas que son italianas solo en el nombre y en la publicidad?

¿Adonde aún llegará el nuevo Renacimiento italiano? ¿Quien que liderá el saneamiento de un país y de un pueblo viejo en el fisico y en el corazon? Nos engañamos que sea bastante la ola de orgullo nacionalista de la Lega de Salvini para revolver a la identitad o la receta de Cinco Estrellas basada sobre el gobierno del pueblo, un otro trago de asistencia a falsos pobres y ociosos con el peligro que Italia ya no es el jardín del Rey.

No hay identidad sin el espritu de sacrificio, de trabajo de nuestro padres que lucharon verdaderamente y no hará pueblo ní renacimiento sin los nuevos jóvenes no entendieran que la riqueza se acaba, que los otros más ricos o más inteligentes ya nos están comprando por poco: una automovil, un iPhone, un centro comercial y no sará suficiente el ahorro de papa y mama y rechazar los inmigrantes que recogen nuestros tomates y olivos…Porqué son ellos que se ocupen de nuestra tierra en lugar de nosotros. Entonces, porqué dicimos “Ya lo haremos!”…

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