¿Ladra o muerde?

Una de las grandes preguntas que se hacen quienes siguen el crecimiento de China es si tiene o no ambiciones hegemónicas. La respuesta depende a quien se le pregunte.

Oficialmente, China sigue una política exterior que enfatiza el desarrollo pacífico, las buenas relaciones con sus vecinos y la no-intervención.  El Partido Comunista se esfuerza por comunicar al mundo que sigue siendo un país en vías de desarrollo y que siempre se enfocará primero en sus problemas domésticos antes que en los otros países. Siguiendo estrictamente el principio de la no-intervención, el uso de su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se está haciendo cada vez más común.

Recordemos que la República Popular China recién obtuvo el reconocimiento de las Naciones Unidas en 1966, 17 años después de que el Partido Comunista se impusiera por sobre los nacionalistas en la guerra civil. Debido a los prejuicios de la guerra fría, la República China, basada en la isla de Taiwán y bajo el mando de las vencidas fuerzas del General Chiang Kai-shek, mantenía la representación de todo el territorio en el órgano internacional. Cuando la República Popular obtuvo el reconocimiento, heredó también el asiento permanente en el Consejo de Seguridad y el poder de veto.

Chiang Kai-shek y Mao Zedong

La guerra civil china enfrento a los nacionalistas y comunistas, bajo los mandos de Chiang Kai-shek y Mao Zedong respectivamente. Los comunistas se impusieron con la toma de Beijing en 1949.

En parte, la actual política exterior china parece ser un vestigio de la época de la guerra fría, durante la cual era imperativo que el mundo occidental no se entrometa en sus asuntos domésticos. El tema de la soberanía nacional fue central en reducir el impacto de las críticas internacionales contra las políticas como la Revolución Cultural, por cuestiones territoriales como las de Taiwán, el Tíbet, Xinjiang y el Mar de China Meridional y eventos como la masacre de Tiananmén. Posteriormente, la persecución de los miembros de la secta Falun Gong también ha sido caracterizada como un asunto interno.

Sin embargo, a diferencia de su situación durante la guerra fría, China es ahora la segunda economía más grande del mundo. Ha modernizado enormemente su ejército, armada y fuerza aérea y la globalización ha hecho que sus asuntos domésticos tengan efectos más allá de sus fronteras. Aunque el ejército chino no ha participado de operaciones de combate desde la invasión a Vietnam en 1979 y el liderazgo comunista descarta el uso de la fuerza para la resolución de conflictos, es aparente que el poderío militar puede incomodar a sus vecinos.

Esta dicotomía encuentra su mayor expresión en el Mar de China Meridional. China reclama soberanía sobre los tres principales archipiélagos y un 80% de la superficie del mar. Sus reclamos coinciden en parte con los de seis otras naciones, más específicamente Taiwán, Filipinas, Malasia, Brunei, Indonesia y Vietnam. El reclamo chino cae dentro de lo que se conoce como la “línea de nueve puntos”, dibujada en 1947 pero posteriormente reiterada por el gobierno postrevolucionario.

En algunas partes la línea de nueve puntos reclama territorio a menos de 100 km de las costas de los países vecinos. China considera esa área “una parte inviolable del territorio nacional” y la incluye en todos los mapas oficiales. Esos mapas no concuerdan con las aguas territoriales según el Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que establece una zona económica exclusiva de 200 millas marinas (370km) desde la costa para los estados ribereños. Los seis estados con reclamos han ratificado la convención.

Mapa de los reclamos en el Mar de China Meridional

La línea roja marca la máxima extensión de los reclamos chinos, mientras que las líneas azules demarcan las 200 millas marinas de zona económica exclusiva de cada país. (fuente: BBC)

La gran mayoría de las islas del Mar Meridional, que se distribuyen en los archipiélagos de Xisha, Zhongsha y Nansha (o respectivamente las islas Paracel, bancos de Macclesfield e islas Spratly en inglés) se encuentran deshabitadas, pero las aguas que se obtendrían a través del control de las islas son ricas en peces y, se especula, en petróleo y gas natural.

Los reclamos dificultan la exploración de esas reservas y las tensiones son cada vez más notorias. En junio del año pasado un barco pesquero chino cortó el cable de un barco de exploración petrolera vietnamita. En abril de este año un buque de guerra filipino persiguió a otro barco chino que pescaba en aguas reclamadas por Filipinas hasta que intervinieron barcos de la armada china resultando en un punto muerto que duró casi dos meses, interrumpido solo por la llegada de la temporada de tifones. El 11 de julio, la fragata china Dongguan encalló en un banco de arena dentro de la zona económica exclusiva de Filipinas.

Este último incidente ocurrió durante la cumbre anual de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, ASEAN por sus siglas en inglés. Gracias en parte a las tensiones generadas por las disputas en el Mar Meridional por primera vez en 45 años no se emitió la tradicional declaración conjunta.

China prefiere resolver las diferencias con sus vecinos mediante discusiones bilaterales, evitando así que los otros países, que individualmente tienen poco peso, se unan para fortalecer sus posiciones. Por otro lado, Estados Unidos, que considera tener intereses en el área porque una gran parte del comercio mundial pasa por las aguas del Mar de China Meridional, intenta impulsar las negociaciones multilaterales. China repudia la intrusión americana y últimamente ha acudido a medidas unilaterales para apoyar sus reclamos.

El 24 de junio, el gobierno chino anunció que se había aprobado la creación de la ciudad de Sansha. Sansha se ubica en la isla Yongxing del archipiélago de Xisha, el más cercano al territorio continental chino, pero la división administrativa abarcaría toda el área reclamada en el Mar Meridional. Un mes después, el 22 de julio, la Comisión Militar Central decidió establecer una guarnición militar basada en Sansha, con el objetivo explicito de defender los intereses chinos en el mar. Ni los voceros del Ejército de Liberación Popular ni los medios oficiales han descartado el uso de la fuerza.

Las medidas fueron respondidas con protestas formales de los gobiernos de Vietnam y Filipinas, mientras que en Hanói, cientos de personas se unieron a una manifestación al frente del consulado chino.

También el 22 de julio se inauguró el primer congreso popular en Sansha. Según la agencia oficial Xinhua, 1,100 residentes de las islas participaron en las elecciones. Con esta movida, parece haber sido formalizada la ocupación de facto del archipiélago de Xisha, anexado en 1974 luego de una batalla naval con la marina vietnamita.

En cuanto a los otros archipiélagos, el tiempo dirá. La semana pasada el gobierno Filipinas anunció que abriría la licitación para la exploración petrolera de tres campos en aguas disputadas.

A pesar de la retórica oficial del desarrollo pacífico, varios medios, los cuales debido a las políticas de censura solo pueden publicar opiniones con el beneplácito del Partido, fomentan un feroz nacionalismo. Así, mientras el Presidente Hu Jintao calma al mundo al decir que las disputas siempre se resolverán en la mesa, más de un taxista asegura que la guerra con Estados Unidos es inminente y que Filipinas será una colonia china dentro de la próxima década.

Publicado por
Todo el contenido publicado es de exclusiva propiedad de la persona que firma, así como las responsabilidades derivadas.


Comentarios

  1. Creo que el verdadero adversario para una expansión China es los EEUU, que junto a Korea, Japon y Australia forman un “cerco” alrededor de China. Solo el tiempo dirá hasta donde crecerá la tensión cunado la expansión natural de China genere roces por establecer sus áreas de influencia. La opinión de los taxistas sobre la guerra inminente me parece exagerada.
    Felicitaciones por el blog. Saludos

    • Gracias por el apoyo y por tu opinión. Muchos analistas concuerdan con lo que decís del cerco. Sin embargo, no creo que eso le debería preocupar demasiado a China, que a mi parecer, no necesita medios militares para expandirse. Con convertirse en el nuevo “país de la oportunidad” le basta. Claro, le falta bastante para alcanzar ese punto, pero con la cantidad de chicos estudiando mandarín, alumnos tomando cursos en universidades chinas y empresarios haciendo negocios con compañías chinas estos días, diría que está encaminada. También me parece exagerada la opinión de los taxistas, pero no sabes cuantas veces me lo han dicho. Y bueno, ese es el tipo de cosas escuchan por la radio allá.

  2. Como admirador de la polìtica de Mao en mi juventud y de su extraordinario desarrollo actual, pienso que finalmente conquistarán el mundo, como se propusieron hace mas de 500 años cuando querían crear una gran flota, que se frustró por la disputa con Mongolia. Ahora lo podrán hacer a travéz del comercio. Felicitaciones por la nota.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *