Arde China

El orgullo es un pecado muy, pero muy peligroso, más aún en una cultura en la cual el concepto del “rostro”, algo parecido a la reputación, es tan valuado. Y en su afán por resguardar su rostro, China está que arde.

Mianzi

miànzi, el concepto del rostro

En una entrada anterior mencioné la disputa que mantiene con Japón por las Islas Diaoyu, las cuales los nipones llaman Senkaku. Estas rocas deshabitadas, localizadas al norte de Taiwán, se miden mejor en hectáreas que en kilómetros cuadrados, pero son un punto de contención entre dos países con una profunda animosidad histórica.

 

Las Islas Diaoyu/Senkaku

Estas son las deshabitadas y remotas islas disputadas. (fuente: AFP)

Estos días, por estas minúsculas y remotas islas, el pueblo chino está en pie de guerra.

Las islas habían sido incluidas en mapas chinos de la dinastía Qing, pero jamás fueron formalmente reclamadas, colonizadas o desarrolladas. Lo cierto es que fueron anexadas por Japón en 1895 durante la Primera Guerra Sino-Japonesa, y, al contrario de lo que ocurrió con los demás territorios ocupados, no fueron devueltas después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial. China las ha reclamado desde el cese de hostilidades, pero Japón, país con el cual Estados Unidos mantiene un pacto de asistencia militar, se ha rehusado a cederlas. Tampoco las ha desarrollado aún, pero patrulla las aguas a su alrededor, los recursos debajo de las cuales un observador imparcial podría llamar el verdadero objetivo de la disputa.

Mapa

Mapa mostrando los países del Mar Chino Oriental, las Islas Diaoyu/Senkaku, Okinawa y el campo de gas Chunxiao. (fuente: BBC)

Pero acá no hay imparcialidad. Se dice que la historia la escriben los vencedores, y como producto humano, está teñida de emociones. En este caso, el nacionalismo ciego, camuflado de patriotismo. Es algo que el gobierno chino viene fomentando hace años – parece una regla que todos los canales que no sean de noticias o deportes deben tener al menos una novela acerca de la Guerra de Resistencia contra la Agresión Japonesa, que duró formalmente entre 1937 y 1945.

Desde ese entonces, ambos China y Japón han hecho mucho de lo cual pueden estar orgullosos. China sacó a cientos de millones de personas de la pobreza, se convirtió en la segunda mayor economía del mundo (algo más acorde a su población), abasteció al mundo con productos manufacturados y hasta volvió a exportar su producción cultural, organizó increíbles juegos olímpicos y en gran parte dejó atrás el oscuro pasado de las hambrunas de las primeras décadas del comunismo. Japón se reconstruyó desde una condición de destrucción casi total, logró superar las limitaciones de localizarse sobre islas de recursos limitados, alcanzó una eficiencia productiva envidiable, creó compañías cuyos productos se destacan por su altísima tecnología y sus ciudadanos hoy disfrutan de una calidad de vida entre las mejores del mundo.

Pero ninguno de los dos ha logrado sentirse cómodo con su historia. China resiente la victimización a la que fue sujeta. Los académicos chinos ven la ocupación japonesa como la única vez en la cual fueron sujetos a una fuerza extranjera en la larguísima historia de su país. (A mi parecer, ignoran el hecho que la dinastía Yuan fue fundada por mongoles al mando de Genghis Khan y la dinastía Qing por la étnia manchú.) Japón se rehúsa a admitir la culpa total por la cantidad de atrocidades cometidas durante la guerra. A diferencia de Alemania, que se despojó de su pasado y reformó completamente su sociedad en la posguerra, Japón retiene aún su familia imperial y una fuerte facción ultranacionalista que niega el “holocausto” perpetrado en tierras chinas.

En la última década, ya han habido varias protestas anti-japonesas en las ocasiones en las que distintos primeros ministros de la tierra del sol naciente visitaron el Templo Yasukuni, en el cual se honra a los soldados fallecidos en combate. En los últimos meses, han sido las tensiones por las Islas Diaoyu/Senkaku (me rehúso a tomar lados) las cuales han despertado la ira las masas. En lo últimos meses hubieron un par de aterrizajes en las islas por parte de civiles de ambos lados; claro, los ciudadanos chinos terminaron siendo arrestados por la guardia costera japonesa. Pero al parecer, la gota que rebalsó el vaso fue la movida del gobierno japonés la semana pasada de comprarle las islas a sus dueños privados. En teoría, esto facilitaría cualquier tipo de negociación, pero el pueblo chino lo vio solo como un insulto.

¿Y cómo reaccionaron? Bueno, que hablen las fotos de los últimos días:

Fotos obtenidas vía zerohedge.com

Tanque de pasta dental

Un tanque hecho de cajas de pasta dental en un supermercado en Nanjing. El cartel dice “Las Islas Diaoyu son chinas!”

Teinda pattad

Un cartel fuera de una tienda de ropa llamada pattad promete un 15% de descuento a quien grite dentro de la tienda “las Islas Diaoyu son chinas! y un 20% de descuento a quien grite “Japón también es de China!”

Protesta en la embajada

Manifestantes frente a la embajada japonesa en Beijing.

Restaurante

Un restaurante japonés cuelga banderas chinas para demostrar de que lado está.

Otro restaurante

Un restaurante que no colgó banderas no tuvo tanta suerte.

Tiendas

Tiendas vendiendo marcas japonesas son destruidas en Qingdao.

Hotel

La pantalla LED del hotel lee “En este hotel no hospedamos japoneses”.

Nissan y Honda

Los autos en la playa de una concesionaria de Nissan son destruidos, mientras que una concesionaria de Honda es incendiada.

Cartel

El cartel advierte a los dueños de autos japoneses a dar la media vuelta, si prosiguen serán atacados.

Chanchito

Un chanchito es vestido con la bandera japonesa.

Quemando

Tiendas japonesas en un centro comercial son incendiadas.

Peluquería

En esta peluquería de estilo coreano “No se permiten perros o japoneses”.

Moriremos

Empleados de una concesionaria de Audi declaran que “matarían a todos los japoneses por las Islas Diaoyu sin importar el precio”.

Autos volteados

Autos de marcas japonesas fueron volteados por manifestantes.

Mujer

Una mujer intenta sin éxito evitar que los manifestantes ataquen su auto.

Nuke

Manifestantes sostienen una bandera sugiriendo un bombardeo nuclear.

Propio

Un hombre incendió su propio auto frente a la concesionaria de Honda como forma de protesta.

Toyota

Un concesionaria de Toyota incendiada por manifestantes.

Ah, casi me olvido de Xi Jinping, el futuro líder del Partido Comunista. Estuvo desaparecido durante más de 10 días, durante los cuales canceló reuniones de alto nivel, incluyendo con la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton. Finalmente reapareció en un par de fotografías publicadas por la agencia oficial Xinhua caminando en el campus de la Universidad China de Agricultura, en Beijing. Se lo vio bien en las fotos, pero como los medios no suelen comentar acerca de la salud de los políticos, reinaron los rumores. Se dijo de todo, de que se había lastimado la espalda nadando a que había sufrido un infarto a estaba en aprietos de naturaleza política. Para mí, se dio cuenta de lo que le espera.

Xi Jinping

Xi Jinping, centro, en su reaparición. ¿Se habrá tomado sus últimas vacaciones? (fuente: Xinhua)

Publicado por
Todo el contenido publicado es de exclusiva propiedad de la persona que firma, así como las responsabilidades derivadas.


Comentarios

    • Querido Ricardo,

      Justamente esa es una de las implicaciones de la entrada.

      Algunas de las protestas, en especial esas frente a la embajada y los consulados japoneses fueron organizadas con permiso del gobierno, y la policía se hizo presente para asegurarse que no se volvieran violentas. Pero en algunos casos, los eventos ocurrieron espontáneamente, y la situación quedo fuera de control. Los chinos se atacaban entre ellos, solo por tener un auto o una cámara de marca japonesa. Varias tiendas que vendían productos japoneses fueron saqueadas o incendiadas, perjudicando a sus dueños chinos más que a nadie. El gobierno no planeó ni se preparó para ese tipo de episodios, pero el odio que se fomenta hacia los japoneses a través de la televisión y el cine y en las escuelas y en los discursos oficiales definitivamente los precipitó y en mi humilde opinión, se podían ver venir. Es más, situaciones similares ya ocurrieron en el pasado, más recientemente en el 2009.

      En todo caso, las cosas parecen haberse tranquilizado enormemente durante el feriado largo, pero basta cualquier chispa en las islas para que todo vuelva a ocurrir.

  1. Qué asco me dan los chinos! Yo esperaba eso de cualquiera, menos de ellos. Creí que China era un país civilizado; me decepcionan. Hay un sentimiento de odio muy fuerte entre los chinos por aquellas cosas del pasado que no han podido superar; pero en fin, allá ellos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *