Como pasar las fiestas en China

Es casi imposible hablar de historia con un chino sin que este mencione los 5.000 años de civilización de su país. Esos cinco milenios han resultado en una cultura única, la cual es en muchos aspectos difícil de traducir a términos comprensibles para los occidentales.

Guerreros de Terracotta

La milenaria cultura china es única. Los Guerreros de Terracotta de la dinastía Qin, son testigos y testamento de ello. (foto: Jeremy Barwick/Creative Commons)

Esto no significa que el Reino Medio no haya recibido influencias extranjeras. En los tiempos antes de Cristo, la Ruta de la Seda trajo personas, bienes e ideas desde lo largo del continente eurasiático. El budismo por ejemplo, llegó desde Nepal y la India y el primer tiempo fue establecido en el año 68 d. C. en Luoyang, entonces capital de la dinastía Han. Durante la dinastía Tang, fue la cultura musulmana la que ingresó al país gracias a mercaderes y diplomáticos árabes y persas, algunos de los cuales llegaron a convertirse en respetados miembros de la corte imperial. En el último milenio, fueron los mongoles establecieron la dinastía Yuan y los manchús la dinastía Qing, mientras los poderes imperiales europeos no excluyeron al este asiático de sus diseños de conquista global. Después de la revolución comunista, fueron los soviéticos quienes comenzaron a afectar el estilo y carácter del nuevo país. Y desde que se comenzó la transición hacia una economía de mercado a fines de la década del ’70, ha habido una clara convergencia cultural con el occidente.

Baima Si

Baima Si, el Templo del Caballo Blanco, es el templo budista más antiguo de China. Se encuentra en la ciudad de Luoyang.

En ese proceso de convergencia, la moda, la arquitectura y hasta la dieta de los chinos se han ido aproximando a los que se considera “normal” en Europa y en Estados Unidos. Hoy, los jeans, las minifaldas, las remeras y los trajes dominan las calles a costa de los qipao y los zhongshan zhuang, los nuevos edificios no cuentan con los tradicionales típicos tejados con aleros curvos y en cada esquina de las ciudades se pueden encontrar sucursales de Starbucks y KFC (abreviación de la cadena americana de comida rápida Kentucky Fried Chicken).

KFCs

Cada punto rosa en el mapa representa una sucursal de KFC. El rectángulo azul es la Ciudad Prohibida. (imagen: Google Maps)

Sin embargo, un área en la cual esa convergencia no ha concluido son los feriados.

Históricamente en China se utilizaba un calendario lunar y la mayoría de los feriados seguía de alguna manera los ciclos de la luna. Por esta razón los feriados tradicionales chinos siempre caen en distintas fechas cada año. Estos feriados incluyen el Año Nuevo chino (también conocido como Festival de la Primavera), el Festival Duan Wu (también conocido el Festival de los Barcos-Dragón), Qixi (algo como el día de San Valentín) y el Festival de Medio-otoño entre otros.

Barcos Dragón

El Festival Duan Wu, que recuerda a un poeta del reino de Chu que se ahogó como muestra de lealtad a su muerto rey, se festeja con carreras de barcos dragón y con la ingesta de buñuelos dulces de arroz glutinoso llamados zhongzi. (foto: People’s Daily)

Después de la adopción del calendario solar en el siglo XX, fueron agregados dos feriados importantes: el Día del Trabajador (1º de mayo)  y el Feriado Nacional (1º de octubre).

Pero las fiestas tan amadas para los occidentales, la Navidad y el Año Nuevo,  todavía no han pegado por acá y en esta época del año es normal para la comunidad extranjera sentir un poco nostalgia.

Los chinos no han ni siquiera raspado la punta del iceberg en aprovechar el potencial comercial de estos feriados, apenas instalando algunos árboles en los shoppings y pegando calcomanías de Papa Noel en los vidrios de algunos restaurantes. (Algunas de esas calcomanías permanecen el año entero.)

Qianmen

Uno de los árboles más visibles es el de Qianmen, una de las pocas antiguas entradas a la ciudad que fueron preservadas. (foto: www.saresmystravels.com)

Quienes no están acá con sus familias hasta pueden ser perdonados por olvidar la fecha. Para la Navidad, no hay feriado, y para año nuevo se descansa solo el primero de enero. Para los alumnos, las clases siguen, y es más arranca el período de exámenes y ensayos finales. Tampoco ayuda el frío, que en las últimas semanas ha llegado a… ¿Están listos? ¡20 grados bajo cero!

Pero a pesar de todo, uno busca la felicidad donde puede, y la encuentra, claro, entre la buena compañía de los amigos, la familia que uno elige. Aunque falten el pesebre y la misa o los arbolitos, las luces, Papá Noel, el reno Rodolfo y los duendes, el jamón, el vitel toné, el pan dulce y los fuegos artificiales (seguro que se me olvidaron un montón de cosas, ya llevo cuatro navidades en China) los que están hacen lo posible para conmemorar la fecha, que a veces no es más que una buena excusa para celebrar la amistad.

En mi caso, la cena de Navidad tomó lugar en un restaurante de japonés cerca del Estadio de los Trabajadores (donde se encuentran muchos de los boliches frecuentados por los hijos de la clase política, conspicuos por sus Lamborghinis, Ferraris y Porches) y los brindis fueron con sake y cerveza. Fuimos alrededor de una docena, de casi tantos países, los que nos juntamos a comer, y la cena tuvo el doble motivo de agradecer a las chicas de la oficina de nuestro programa en la Facultad de Política y Gestión Pública a quienes invitamos. No hubo ningún rezo, ningún villancico y poco rojo y verde aparte de la comida (de estilo yakitori, espetos asados de carne, verduras, o nueces), pero el espíritu de compañerismo fue más que evidente.

Yakitori

El yakitori es muy rico, pero es una cena navideña poco ortodoxa. (foto: www.gojapango.com)

La velada prosiguió con una visita a uno de los varios bares de la zona de Sanlitun, algo parecido a lo que es Recoleta en Buenos Aires. Música reggae, tragos demasiado caros pero en el caso de este particular bar bien trabajados, avivadas conversaciones, planes para año nuevo y a casa. No hicieron falta regalos.

Para el año nuevo el plan fue similar, pero los locales fueron otros. Dieciséis nos congregamos en un restaurante yunnanés (Yunnan es la provincia del sudoeste chino, cerca de la frontera con Vietnam, donde se pueden encontrar más de veinte de las 54 minorías del país) donde disfrutamos un show de tamboreo y canto tradicional de las etnias Va e Yi. Para mi la comida fue una novedad, con nuevos estilos de pescado asado, tofu picante, tofu frío revuelto, carne con morrones, pollo con papaya y más.

Tamboreando

La cena yunnanesa comenzó con un show de tamboreo y canto por miembros de las etnias Yi y Va. (foto: Wang Yi)

Arrolladitos

Una de las delicias de la cena: arrolladitos de verdura con ananá y salsa agridulce. (foto: Wang Yi)

Gusanos

También aprovechamos para probar algo nuevo. ¿Se animan? (foto: Wang Yi)

Después de la cena, nos encaminamos a la zona de Gulou, la vieja torre donde se encontraba el tambor utilizado para marcar la hora. Fuimos a un bar llamado Temple, uno de mis preferidos, donde casi cada noche hay algún show de música en vivo. Esta noche, la última del año, también terminó siendo una de las más raras de mi vida. Sin haber visto el programa, nos encontramos con un show de electrónica gótica, testimonio de que en Beijing hay de todo. Música tecno industrial, a la cual la palabra “críptica” no le hace justicia, le daba fondo a un corto de terror independiente filmado en negativo. No hace falta explicar la trama del film, pero creo poder decir que mi grupo no fue el único que se estaba preguntando donde nos habíamos metido y si al final de cuentas los mayas no se habían equivocado. De todos modos una vez terminada la película, mi amigo Chimbili, que puede bailar hasta con estática, lideró una revolución en la pista de baile. Creo que los DJs se enojaron un poco y hasta intentaron remixar su propia música para complicarnos un poco más la tarea, pero finalmente se rindieron.

Temple

El show en este bar fue de lo más raro que jamás he visto. Si encuentro una mejor foto la cambio. (foto: Wang Yi)

A la hora de la cuenta regresiva, casi todos en el bar, chinos o extranjeros, esperaban con tragos en mano. A la medianoche, arrancaron los saludos y abrazos, y por más que afuera no se oyera ningún cohete, adentro del bar, la noche explotó.

Así se marcó el comienzo de una noche larga y divertida, y de un año que como casi todos, tiene 365 días.

Sinceramente deseo que, desde Beijing a Buenos Aires, ciudades que se encuentran en puntos casi exactamente opuestos de nuestro planeta, el 2013 nos traiga lo mejor: paz, amor, amistad, salud y éxitos de todo tipo.

Mientras, en lo que parece ser mi último año en China, al menos como estudiante, espero seguir compartiendo con ustedes todo lo único e interesante que pasa en el gigante de oriente.

¡Salud! (O en chino: ¡Ganbei!)

Baijiu

En China se brinda con baijiu (un licor blanco cuyo contenido alcohólico ronda 50%) y con un grito de “¡Ganbei!” (“¡Vaso seco!”) (foto: BSkyB)

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Comentarios

  1. Muy agradable el articulo pero no comparto las mismas sensaciones. Vivi en Shanghai desde el 2000 hasta el 2007 y fui descubriendo la apertura de los chinos ante fiestas muy alejadas de sus tradiciones, como Navidad, Haloween o San Valentin.
    En Navidad, salvo que en Bs.As. es verano y en Shanghai nieva, no veia mucha diferencia. Todos los shoppings explotaban de colores navidenos y los chinos salian a pasear por las calles con los bonetes rojos de papa Noel.
    Como todo en China avanza a pasos siderales, imagino que desde el 2007 hasta hoy muchos mas chinos se suman a estos festejos occidentales.
    En la actualidad vivo en Kuala lumpur y festejo navidad tal cual como lo hacia en mi casa de Belgrano, en Bs.As. En el jardin, disfrutando de un clima unico y mirando los fuegos artificiales.

    • Hola Celeste,
      Ante todo, espero que hayas pasado bien las fiestas en Kuala Lumpur. Quería aprovechar para aclarar que no digo que no hayan chinos que celebren fiestas occidentales, pero si son una minoría. En las ciudades más cosmopolitas y comerciales como Shanghai y Hong Kong es más fácil encontrar árboles y decoraciones, pero Beijing está algunos pasos por detrás. Claro que si uno busca, igual puede encontrar fiestas navideñas (generalmente en hoteles o en bares o restaurantes con dueños extranjeros), pero las motivaciones son muy diferentes cuando uno está solo en vez de en familia. En todo caso, la diferencia entre Buenos Aires y acá se siente muy fuertemente a la medianoche, cuando faltan los fuegos artificiales. Hong Kong es conocida por su show de año nuevo, pero en Beijing la noche pasa oscura. Se ve que ahorran para las dos semanas del año nuevo chino, donde no da ni para dormir porque desde las 6 de la mañana hasta las 2 del próximo día no paran las explosiones.

      En todo caso, un abrazo, espero que estés bien!

  2. Solo agradecimiento a su autor, por permitir saber de esa cultura milenaria y su proceso de occidentalizacion.Desde Argentina,y desde mi corazon.Feliz Año!!

  3. Riquíssimo artigo, como já nos habituaste…gostei da forma, como desenhas o tempo e as transformações que a sociedade chinesa tem passado…Quanto a noite no Templo, foi bom como dançamos no nosso jeito no ritmo da felicidade de estarmos juntos e celebrar a vida…e o mérito da dança é de todo, restando-me apenas agradecer pela sua gentileza. A ti e a todos leitores do “Detrás de la muralla” um 2013 cheio de sucesso, saúde, paz&Amor.

  4. Desde la lejana ciudad de Lanús te envío mis sinceros deseos de felicidad para este 2013. Paz Amor y Salud !
    Y gracias por escribir tus experiencias, cada vez que te leo, siento que estoy viajando.

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