Con el odio en la sangre

En la blogoesféra china hay de todo. Uno se puede imaginar lo que casi 550 millones de usuarios de internet son capaces de postear. La gran mayoría son pensamientos personales o efímeros y aunque cada vez más públicas, las opiniones políticas generalmente son guardadas para círculos privados gracias a la auto-censura – pero cada de vez en cuando uno se encuentra con una entrada representativa del estado de la sociedad.

top 10 de internet

Los 10 países con la mayor cantidad de usuarios de internet. (fuente: internetworldstats.com)

Una historia reciente me llamó muchísimo la atención.

La entrada se titula “Un niño japonés visitó nuestra casa y avergonzó a nuestra familia”. Fue posteada en la red social china Douban el 28 de enero por una joven usuaria con el pseudónimo 肮脏m世界 (algo como “el sucio mundo de la nena”) de Liuzhou, Guangxi (región autónoma de la etnia Zhuang).

肮脏m世界

El perfil de Douban de la joven autora de la historia que contaré en seguida. (foto: Douban)

Sin más presentación traduciré directamente su historia y el más llamativo de los comentarios.

“Un niño japonés visitó nuestra casa y avergonzó a nuestra familia

Por favor lean pacientemente hasta el final, porque lo que tengo que decir definitivamente no es una de esas comparaciones de las habilidades de vida y aprendizaje entre los niños chinos y japoneses que se ven tanto en la red.

Hace poco, mi prima que se casó en Japón y su marido japonés volvieron a visitar a su familia, trayendo consigo un pequeño niño japonés, aparentemente el hijo de un pariente de su marido a quien le interesaba mucho China y los acompañó. Mi prima segunda, su esposo y el niño se quedaron en la casa de la hermana mayor de mi prima, porque su hijo tenía casi la misma edad que el niño japonés y pensaban que podrían jugar juntos.

Nobita Nobi

Nobita Nobi, el personaje principal del manga y animé japonés Doraemon. (arte: Fujiko Fujio)

El niño japonés se llamaba Toshio y recién había ingresado al primer año de la escuela primaria. Se veía simple y delicado. Con sus lentes, se parecía un poco a Nobi, el personaje principal de la serie animada Doraemon. Hablaba un poco de chino, pero como era su primera vez en un país extraño  y estaba rodeado de gente nueva a quienes no entendía tan bien, se sentía un poco nervioso. Pero, al ver nuestras sonrisas, se inclinó cortésmente ante cada uno para saludarnos, usando también su chino básico.

El pequeño nos pareció verdaderamente adorable, y todos lo tratamos muy bien.

Sin embargo, el hijo de mi prima, Peng Peng, que cursa el tercer año de la escuela primaria, mostraba muchísima hostilidad hacia Toshio. Peng Peng ya sabía que Toshio era japonés, así que cuando lo conoció, lo primero que hizo fue levantar su puñecito y lo primero que le dijo fue “¡Abajo con el Pequeño Japón!” ( Nota: “Pequeño Japón” (小日本) y “demonios japoneses” (日本鬼子) son formas ofensivas comúnmente utilizadas por los chinos para referirse a sus agresores en la primera mitad del siglo XX.)

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Los sentimientos anti-japoneses han llegado a cifras record gracias a la disputa por las Islas Diaoyu, o Senkaku para los japoneses, vistas aquí desde un avión de patrulla chino. (foto: Xinhua)

Toshio no comprendió la frase, pero le confundió ver a Peng Peng levantar su puño. Claro que Peng Peng no le pegó, solo quería asustarlo un poco, pero el rostro de Toshio cambió de color.

My prima mayor rápidamente sacó a Peng Peng a un lado y lo reprendió por tratar de manera tan maleducada a un huésped. Inesperadamente, Peng Peng comenzó a llorar diciendo que su maestro le había dicho que los japoneses eran enemigos del pueblo chino y culpando a su propia familia de no ser patriótica.

Yo le expliqué que su profesor se estaba refiriendo a la historia y que Japón estaba mejorando sus relaciones con China, y que el niño que nos visitaba era bueno y era nuestro amigo.

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Como parte de los intentos para mejorar las relaciones sino-japonesas, una delegación liderada por el ex primer ministro Tomiichi Murayama visitó Beijing el mes pasado. (foto: Wang Jing / China Daily)

Peng Peng se enojó aún más, diciendo: “¿Entonces porqué papá y mamá dijeron hace poco que Japón le había robado tierra a China y que deberíamos boicotear los productos japoneses todos los días? ¡Y nuestro profesor también nos hizo ver una animación acerca de cómo debíamos destruir el imperialismo japonés!”

Ese día, Peng Peng se quedó continuamente mirando con desconfianza a Toshio.

Toshio en realidad era un niño muy bueno, muy bien portado. Más tarde, cuando volví a la casa de mi prima, ella me contó que Toshio siempre mantenía bien ordenadas sus cosas en su maleta, que nunca necesitaba que lo convenzan de que se lave la cara y se cepille los dientes y que hasta sabía lavar todos los días sus propias medias y calzoncillos. Porque le daba vergüenza pedirle ayuda a mi prima para colgarlas a secar, él mismo las colgaba cuidadosamente en el toallero del balcón. A la hora de comer, Toshio esperaba que los adultos levanten primero sus palillos y luego miraba a mi prima, esperando que ella dijera algo en japonés, probablemente dándole permiso, antes de que levantara su propio plato y palillos.

No se puede negar que a los padres chinos les gusta comparar a sus hijos con los de los demás. Mi prima mayor dijo que deseaba que Peng Peng fuese tan responsable y fácil de cuidar como Toshio, habiéndose acostumbrado a levantar las basuras que Peng Peng dejaba tiradas, limpiando y organizando por él, haciendo de todo por él, mientras que Peng Peng siempre tomaba para si mismo las mejores porciones de comida como si así debía ser siempre, mientras que ellos también lo malcriaban, dándole todo lo mejor. Pero al ver lo bien portado, considerado y educado que era Toshio, que hasta dejaba a los adultos comer primero, mi prima no pudo evitar decirle de vez en cuando a Peng Peng “mira como lo hace bien el hermanito…”

Realmente, la manera en que las familias y escuelas japonesas educan a sus jóvenes es muy diferente a como lo hacemos en China. Seriamente me pregunto si no será por las diferencias en normas sociales.

Poco a poco, esto exasperó completamente a Peng Peng.

En el segundo día de su estadía, Toshio compartió amigablemente su auto a control remoto con Peng Peng, dándoselo para que jugara. Pensé que seguramente compartir será parte de la educación que los niños japoneses reciben. Pero en el tercer día, mi prima encontró las piezas del auto repartidas por todo la habitación de Peng Peng. Cuando le preguntó que había pasado, Peng Peng le respondió con brutal confianza: “¡Boicot a los productos japoneses!”

Honda propio

Un hombre quemó su propio auto, de la marca Honda, frente al concesionario durante las protestas anti-japonesas del año pasado. (fuente: Sina Weibo)

Toshio no volvió a compartir sus juguetes con Peng Peng, y hasta comenzó a distanciarse de él.

En el cuarto día, Peng Peng finalmente cambió su actitud y comenzó a ser amigable con Toshio. Parecía que la naturaleza de los niños era inherentemente buena después de todo, y estaban dispuestos a tratarse bien. Primero intercambiaron nombres, y Peng Peng se esforzó con la pronunciación japonesa y Toshio felizmente aprendió a decir bien “Peng Peng”, “amigo” y algunas otras palabras en chino. Peng Peng también sacó sus autos de juguete y se los dio a Toshio para que jugara. Podíamos ver que Toshio estaba muy contento, y los adultos nos tranquilizamos.

pengyou

péng​you, amigo

Pero para nuestra sorpresa, en la última noche en la cual Toshio estuvo en casa de mi prima, ocurrió algo impactante que avergonzó a nuestra familia entera.

Esa noche, mis padres, mi prima mayor y su marido, mi tío y tía y yo estábamos en la sala viendo televisión. Mi prima y su esposo japonés habían salido para hacer algunas compras. Peng Peng trajo a Toshio a la sala y con cara de satisfacción nos dijo que Toshio tenía algo que decirnos.

Toshio, sonrojándose, con las manos inquieras, sonrío tímidamente y en su chino algo torpe dijo:

“¡Soy un maldito ponja! ¡Pido perdón a todos los chinos!”

Todos nos quedamos atónitos.

Toshio vio nuestros rostros y se quedó como tildado, sin saber que hacer.

Mi prima finalmente se compuso, sonrió cálidamente y abrazó a Toshio, acariciando su cabeza, mientras que su marido arrastró a Peng Peng al baño, desde donde se escuchó el “¡pa!” del cachetazo. El golpe hizo que mi corazón temblara.

Supe inmediatamente lo que había pasado.

Seguramente Peng Peng le había enseñado a Toshio estas frases, y Toshio pensó que Peng Peng le había enseñado a decir algo que nos haría feliz, tal vez un agradecimiento o que le gustaba estar en China.

Después de que Toshio se fue, la familia de mi prima hizo una profunda reflexión acerca de cómo estaban criando a su hijo. Los entristecía y preocupaba simultáneamente que una criatura tan joven pudiese tener tanto odio contra Japón en la sangre, que los podía volver tan hostiles. Mi prima dijo que por lo que ella sabía, los niños japoneses no tenían una tan mala impresión acerca de China y jamás se le ocurriría que los niños chinos podían llegar a tener un odio tan profundo.

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Las visitas de los políticos japoneses al Santuario Yasukuni, donde los shintoistas rezan por las almas de quienes han muerto en servicio al país, incluyendo a los soldados de la Segunda Guerra Mundial que cometieron atrocidades en China, siempre generan protestas. (foto: Wiii / Wikipedia)

Tal vez es hora de que nuestra educación patriótica se vuelva más objetiva. Nuestros sentimientos anti-japoneses deben calmarse un poco. Los niños son impresionables. Sus corazones deben permanecer puros y buenos. Pero cuando ven a sus propios compatriotas incendiando concesionarias japonesas, destruyendo autos japoneses, sitiando y atacando supermercados japoneses, o cuando la educación escolar consiste en inculcar el odio a los japoneses, su visión del patriotismo ya comienza a distorsionarse. Además, cuando hay gente que postea en un foro que quiere cubrirse en Borancit (un medicamento parecido al Viagra) para violar hasta la extinción a las mujeres japonesas… se puede decir que cada vez mostramos menos virtud y razón.

Probablemente habrá gente que leerá esto y dirá que “no debemos olvidar la humillación nacional” (típico slogan patriótico que se refiere al Incidente de Mukden y la ocupación de Manchuria desde 1931 pero que desde entonces se usa para fomentar la xenofobia) y que es exactamente así como deberíamos criar a nuestros hijos desde la infancia. Pero no sé por qué. En la cara sonrojada de un pequeño, buen niño japonés que solo quería amigarse con nosotros, el odio de nuestros niños chinos se convirtió en una vergüenza y humillación para nuestras generaciones adultas.”

La historia tal vez no sorprenda a nadie que haya pasado más que varios meses en China, pero la agresividad de la discusión en las docenas de comentarios en la entrada es superlativa.

La gran mayoría de los comentarios estaban de acuerdo con la autora de la entrada centrándose en lamentarse que los niños puedan tener tanto odio, que salgan lastimadas personas inocentes, que los chinos destruyan la propiedad de otros chinos, que el país sea incapaz de superar su historia, que el sistema educativo necesita ser revisto. Algunos otros daban permiso a los manifestantes de destruir todo lo japonés, pero no de contaminar las mentes de los chicos.

In embargo el usuario 妖蝶儿 (“Mariposa endemoniada”) le echó leña al fuego con su comentario.

“¡Este niño chino es demasiado bueno!

El niño japonés puede ser educado, bien criado, bien portado, pero esto no es lo más importante… lo más importante es diferenciar el bien del mal.

diren

dí​rén, enemigo

La invasión japonesa de China fue maligna y no importa que tan cordiales sean los niños o las personas japonesas, la invasión seguirá siendo mala. Cuando Japón estaba invadiendo a China, ¿los japoneses acaso no sabían que su comportamiento hacía los chinos era malo? No es que no sabían sino que sentían que había algo más importante por hacer, como reanimar su país y permitir que su propia gente y sus familias tengan mejores vidas.

Igual fue este niño chino, cuando le enseñó esas frases al niño japonés; ¿acaso no sabía que lo que hacía era malo? No es que no sabía, sino que sintió que valía la pena hacer algo malo y hacer que el niño japonés pagara, porque eso era más importante.

Pero ¿y qué de los adultos? Creyendo que la “humillación nacional” es tan solo una frase vacía, que mientras uno no se olvide no hay problema, que la invasión japonesa fue maligna pero como ya ocurrió y está en el pasado no hay nada que se pueda hacer, es más importante no sufrir ninguna pena o recibir ninguna crítica. Entonces estos adultos, en vez de hacer algo para resistir y protestar en contra de Japón, simpatizan con el niño japonés y critican al niño chino. Esto es una desviación del reconocimiento básico de la línea entre lo moralmente correcto e incorrecto.

aiguo

ài​guó, patriotismo

En este caso particular, el padre chino que golpea a su hijo, está haciendo lo correcto para con los padres del niño japonés – esto es necesario y apropiado. Pero si los padres chinos realmente creen que las acciones y motivaciones de su hijo fueron equivocadas e irracionales, esto sería triste para China; los adultos educados no sabrían más que el niño.

Los métodos del niño chino ciertamente no fueron apropiados, pero ¿cuántos años tiene? Todavía le queda mucho tiempo para crecer y aprender, pero si no tiene ni el más básico amor e impulso patriótico, solo crecerá para convertirse en una persona indiferente y desalmada que no sabrá sentirse agradecida por nada – ya sea el cuidado de sus padres, la ayuda de sus amigos o la protección de su país… no iré más lejos, pero ¿qué pensarían sus padres entonces?

Que los hijos sepan la diferencia entre el bien y el mal es el objetivo más básico de la educación – no simplemente tener buenos modales o saber lavar medias. Un niño puede pasar cien años lavando medias sin aprender acerca de la piedad filial…

En cuanto a la gente que saquearon tiendas japonesas, creo que pertenecen a la categoría de gente “poco racional” pero aún “entienden del bien y el mal”, lo cual nos lleva a preguntarnos, ¿debemos hacer estas cosas? Las acciones del niño chino efectivamente fueron malas, hizo algo que avergonzó a sus padres, pero mientras sea guiado – en casa, en la escuela, en la sociedad y reciba más conocimiento – entenderá que los saqueadores le estaban robando a otros chinos y no a los extranjeros y entenderá que hay métodos más efectivos que los saqueos, entonces aplicará su patriotismo hacia esos métodos, pero fundamentalmente, seguirá amando a su propio país, sabiendo que los japoneses actuaron mal y deben ser castigados.

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Una mujer china es arrancada de su propio auto antes que los manifestantes lo destrozaran durante las protestas del año pasado. (foto: Sina Weibo)

Y en cuanto a las cosas buenas acerca del niño japonés, puede ser porque sea bueno y cariñoso y tenga buenos hábitos de vida. Estas cosas también son importantes, pero caen en un nivel menor al de “distinguir entre el bien y el mal” y “ser razonable”. Por ejemplo, una persona que no puede distinguir entre el bien y el mal puede lavar medias todos los días y esto no reduciría sus chances de convertirse en un asesino serial.

Pero, sin importar que, los buenos hábitos del niño japonés no son prueba de que sea mejor que el niño chino. Al contrario, la habilidad de distinguir entre el bien y el mal, de perseverar, de soportar la humillación en la búsqueda de algo más importante, como lo demostró este niño chino, bueno, ¡creo que realmente es elogiable!”

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Mientras tanto, Xi Jinping, presidente del Partido Comunista y de la Comisión Militar Central visitó el comando de Lanzhou para saludar a los soldados por el año nuevo chino y llamar a la “expansión y profundización” de las preparaciones de combate de las fuerzas armadas. (foto: Xinhua)

¿Ustedes que contestarían?

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Comentarios

  1. En el 2004, estando en Shanghai, vivi grandes demostraciones antijaponesas. Sin embargo en la vida diaria, teniendo yo a una gran amiga japonesa como vecina, podia darme cuenta que los chinos en general son bien educados y corteses con todos aun con quienes consideran su gran enemigo. Es mas, mi amiga MIchiko esta casada con un chino que parece mas japones que los propios japoneses. Los boicots a productos japoneses me parecen ” chisporroteos” de nacionalistas no acciones masivas y serias.

    • Hola Celeste,

      Gracias por tu comentario. Claro que no son todos, pero pasa que en China “unos pocos” pueden ser cientos de miles o varios millones. Y es un país enorme. Fuera de las grandes ciudades o hasta en las periferias de las grandes ciudades, donde la gente no tiene tanto contacto con extranjeros, es muy común escuchar frases anti-japonesas, por más que compren autos, motos, productos electrónicos, ropa, cosméticos y otros productos japoneses. Las manifestaciones del 2012 fueron muy violentas, y los chinos que hacen negocio con Japón tuvieron que justificarse con declaraciones, carteles, calcomanías, etc. Que tantas tiendas de 7/11 hayan tenido que cerrar no me parece un chisporroteo. Por suerte, la memoria es selectiva y una vez que pasan los alborotos, la gente se tranquiliza y se conforma con gruñir de vez en cuando, sin la necesidad de salir a destruir la propiedad de los demás. Pero lo peor es que el gobierno, según veo yo, deliberadamente fomenta esa animosidad a través de las noticias, la televisión, el cine, y si, también el sistema educativo. Que yo sepa, no hay un movimiento nacionalista independientemente organizado, esas pasiones son avivadas desde arriba, lo cual en un país tan poblado, siempre las hace masivas y serias.

      ¡Saludos!

  2. Visité China por trabajo y si bien estuve solo 4 días me llamó la atención el grado de agresión y mala educación de los Chinos para con los extranjeros, no volveré al menos por propia voluntad.

    Creo que es un comportamiento típico de pueblos sometidos a gobiernos totalitarios, fascistas, y falsamente nacionalistas, que fomentan lo más bajo de los sentimientos humanos de los más ignorantes, en su provecho.

    En Argentina el gobierno recurre a este mátodo para dividir a la sociedad y estereotipar a todo aquel que tenga algún dinero, ó un buen trabajo, como el enemigo de la masa que ellos necesitan para obtener los votos que los mantengan en el poder utilizando de esta gente sus peores sentimientos de envidia, resentimiento social e impotencia.

    No me extraña lo de China, pasa en Argentina ahora

    • Hola Daniel,

      Muy interesante tu comparación. Me parece que la gran diferencia es que China utiliza un enemigo percibido externo, mientras que en la Argentina se utiliza uno interno, lo cual termina polarizando a la sociedad. Sin embargo, no estoy tan de acuerdo con tu sentimiento de que los chinos tienen agresión y mala educación para con los extranjeros. Que sus modales sean “menos refinados” no significa que tengan animo de ofender. Y mi propia experiencia no ha sido muy mala. Aunque muchos de los hombres chinos jóvenes desconfíen de los hombres extranjeros por la aparente “ventaja” que tenemos con sus mujeres, nunca sentí un odio generalizado. La barrera cultural y linguística es alta, pero no insuperable. Esto lo veo mucho peor en la Argentina, en especial con nuestro trato hacia nuestros hermanos peruanos, bolivianos y paraguayos, la gran mayoría de quienes vienen a trabajar duro y buscar una nueva vida, en el proceso contribuyendo a la construcción de nuestro país. A cambio muchas veces son tratados como subhumanos (recordemos el título de Crónica “Murieron dos personas y un boliviano” y los cantos xenófobos en los estadios de fútbol). Solo me consuelo con que al menos en la Argentina la retórica oficial los protege en vez de fomentar el odio.

      ¡Saludos!

  3. Muy interesante este post, Stephan! Pero creo que a los que no vivimos ni conocemos China podemos opinar mucho del tema. Lo único que podría decir es que ante todo debe primar el respeto al otro ser humano. Con ese principio se hubien evitado mil un conflictos, tanto de un lado como del otro. El odio nunca es bueno ni para el que lo recibe ni para el que lo dá.

  4. Excelente post. Me pregunto si el boicot a los productos japoneses tiene un efecto real, y afecta a las operaciones de las compañias japonesas en China, o si mas bien es algo testimonial de un pequeño grupo de nacionalistas. Por otra parte la memoria histórica no se construye con odio, es vergonzoso que inculquen a los niños esa pedagogía del odio. Es completamente injusto achacar a un niño japonés de hoy las atrocidades que hizo su pais hace 70 años. Las heridas de guerra se cerraron mucho mas rápido en Europa tras la Segunda Guerra Mundial y en Vietman tras la invasión de EEUU.

  5. La verdad yo no conozco a ningún Japonés, pero lo que sí puedo decir es que las personas son distintas de acuerdo a tu experiencia en la vida, ya que las experiencias son la base del carácter, y por lo tanto una persona puede ser agradable o no. Por otra parte yo pienso que siempre va a ver personas diferentes a las demás y no por ese motivo son malas personas o antinacionalistas, solo tienen otra forma de pensar diferente a la nuestra.

  6. Un artículo muy interesante. Buen trabajo. He visitado Japón y China aunque no he vivido en esos paises, sin embargo, he vivido por varios años en California y he tratado mucho con japoneses y chinos nativos. En los primeros, he notado lo que la mayoria del resto de los extranjeros perciben de ellos: trabajadores, respetuosos de las normas, amantes de la naturaleza, etc, etc. De los segundos, he comprobado los prejuicios de muchos extranjeros. No obstante, me quedo con lo que dijo un japonés: “nos mostramos muy humildes porque en el fondo nos sentimos únicos.” Creo que la sabiduría de un pueblo se demuestra en aprender a reconocer sus propias limitaciones sin necesidad de llevar a sus connacioneles a la destrucción masiva.

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