China y los norcoreanos nucleares

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Kim Jong-un y sus generales disfrutan planear su conquista mundial. (foto: KimJongUnLookingAtThings.com)

Después de la tercera prueba nuclear del Reino Ermitaño el martes 12 de febrero, los diplomáticos del mundo entero esperaban la respuesta del Reino Medio.

Hasta diciembre del año pasado, Corea del Norte contaba con el beneplácito casi incondicional de sus hermanos comunistas del otro lado del Río Yalu, pero luego de la exitosa prueba de un cohete con capacidad balística, China aceptó en las Naciones Unidas extender las sanciones contra su país vecino y aliado.

Parecía que al patrón se le agotaba la paciencia, y la prueba de la semana pasada, que generó un terremoto que se sintió en territorio chino, el Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al embajador norcoreano para comunicar su “insatisfacción y oposición a la prueba”. En declaraciones públicas pidió calma y el regreso de las negociaciones por la desnuclearización. Mientras, el diario estatal nacionalista Global Times sugirió que China tenía “buenas razones” para reducir su asistencia a Corea del Norte.

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Gráfico mostrando el lugar de la última prueba nuclear norcoreana y comparándola con otras explosiones. (fuente: Ria Novosti)

Pero la amenaza parece haber sido ignorada.

Una semana después de la prueba, el martes 18 en la Conferencia de la ONU sobre el Desarme, el diplomático norcoreano Jon Yong-ryong amenazó a Corea del Sur con su “destrucción final”.

“Como va el dicho, un cachorro recién nacido no sabe temer a un tigre. El comportamiento errático de Corea del Sur solo precipitará su destrucción final.”

Este tipo de lenguaje no es inusual para los voceros del norte, pero fue rápidamente condenado por los demás diplomáticos presentes, incluyendo la embajadora británica Joanne Adamson. “No puede ser permitido que tengamos expresiones que se refieran a la posible destrucción de un país miembro de la ONU.”

Con las apuestas subidas, los ojos han vuelta a caer sobre la reacción de Beijing.

Breve historia de la división de las Coreas

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La península coreana con China al noroeste, Rusia al noreste y Japón al sudeste. (fuente: Google Maps)

Las Coreas fueron inicialmente divididas a lo largo del paralelo 38°N luego de la Segunda Guerra Mundial. En la Conferencia de Potsdam de 1945, la Unión Soviética y los Estados Unidos se pusieron de acuerdo en recibir las rendiciones de las fuerzas japonesas (que habían estado ocupando la península coreana desde 1910) al norte y sur de esa línea respectivamente.

El mismo año, en la Conferencia de Moscú, las potencias decidieron instalar gobiernos de transición en cada territorio hasta 1948, cuando se organizarían elecciones democráticas. Ambos los soviéticos y los estadounidenses rehabilitaron a los administradores y burócratas que habían colaborado con la ocupación japonesa, lo cual generó un malestar generalizado entre la población.

Previo a la invasión japonesa, la península coreana se encontraba unida desde 1392 bajo el Reino Joseon, pero gracias al temor de los Estados Unidos que Corea se contagiase del comunismo de los rusos, se cementó la división. En 1946 proscribieron al independientemente organizado gobierno de la República Popular de Corea y apoyaron a través del Gobierno Militar del Ejército Estadounidense en Corea la llegada al poder de Synghman Rhee. En el norte, los Autoridad Civil Soviética consolidó los comités populares que formarían las bases del Partido de los Trabajadores Coreanos bajo el mando de Kim Il-sung.

Kim Ilsung y Rhee Syngman

Kim Il-sung y Rhee Syngman, los primeros líderes de una Corea dividida.

Las elecciones del ´48, organizadas por las Naciones Unidas, tenían como objetivo establecer un gobierno para la península entera, pero la Unión Soviética no apoyó la iniciativa. Como resultado, las elecciones solo ocurrieron en el sur, donde se estableció la República de Corea con Rhee como presidente. Mientras tanto, en el norte se fundó la República Popular Democrática Coreana, un estado de partido único. Las fuerzas estadounidenses y soviéticas luego se retiraron de la península, dejando atrás dos países donde habían encontrado sólo uno.

Ambos el norte y el sur veían la condición de separación como una condición temporaria y planearon estrategias para lograr la unificación, pero maniobrando para que la península quede únicamente bajo su autoridad. Finalmente las tensiones explotaron el 25 de junio de 1950, cuando el norte invadió en escala masiva al sur.

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Mapa mostrando las ofensivas durante la Guerra Coreana. Las flechas rojas representan los avances comunistas y las azules los avances aliados. (fuente: fansshare.com)

En unos dos meses los comunistas habían logrado capturar cerca del 90% del territorio del sur, sitiando a las fuerzas de la República de Corea y unas pocas tropas norteamericanas en el perímetro de Busan. Las Naciones Unidas rápidamente autorizaron una fuerza expedicionaria, facilitada por el boicot soviético y el hecho que China seguía siendo representada desde Taiwán.

Junto con más refuerzos estadounidenses, las fuerzas aliadas realizaron un desembarco anfibio a-lo-Normandía en Incheon y antes del final de octubre lograron retomar no solo su territorio original, pero también casi todo el territorio del norte hasta la frontera con China. (Recordemos que el norte y el sur juntos cubren menos superficie que la provincia de Chubut.)

La cercanía al territorio chino precipitó la participación del Ejército Popular Voluntario, con apoyo aéreo y logístico de la Unión Soviética. Antes de fin de año las fuerzas comunistas habían logrado ingresar nuevamente al territorio del sur y capturar Seúl. Una nueva ofensiva aliada logró empujar el frente más o menos a la frontera original y durante los próximos tres años la guerra procedió con sangrientas batallas, pero con poco territorio cambiando de manos.

Luego de tres millones de muertes entre militares y civiles, el armisticio que finalmente puso un alto al fuego fue firmado en Panmunjom el 27 de julio de 1953. El documento previó el establecimiento de una línea de demarcación militar como frontera formal rodeada por una zona desmilitarizada de 4 kilómetros de ancho (2km de cada lado), pero no fue seguido por un tratado de paz, por lo que oficialmente las Coreas siguen en guerra. El hecho que la zona desmilitarizada es efectivamente la frontera más militarizada del mundo y un sinfín de enfrentamientos e incidentes mortales desde su establecimiento avalan esta situación.

Binoculares

Guardias norcoreanos vigilan a las tropas americanas y surcoreanas y a los turistas en el Área de Seguridad Conjunta en Panmunjom. (foto: Ejército de los Estados Unidos)

El rol de China

Puesta la pausa (pero no el stop) a la guerra, el desarrollo de las Coreas fue divergente.

Península coreana de noche

La península coreana de noche. La imágen fue tomada entre octubre del ´94 y marzo del ´95. (fuente: NASA)

Inicialmente, con apoyo chino y soviético, fue el norte el que tomó la posta. Pero cuando deterioraron las relaciones entre las potencias comunistas, y sus atenciones fueron divertidas a otros conflictos, el arroyo de ayuda se secó. Desde la década del ´80, la República Popular Democrática se ha visto afectada por hambrunas (se calculan más de un millón de muertes por hambre en la década del ´90) y la escasez de comida, agua potable, combustible y electricidad. Sin embargo, la dinastía Kim ha logrado retener el poder. El fundador de la república, Kim Il-sung, fue nombrado presidente eterno cuando murió en 1994 y fue sucedido por su hijo Kim Jong-il. Kim Jong-un, que se calcula que aún no tiene 30 años de edad, sucedió a su padre cuando este falleció en el 2011.

Niños llorando

Alumnos de la escuela primaria lloran de felicidad con la visita del gran líder Kim Jong-un. (foto: KCNA)

Mientras tanto, el sur emergió de la guerra para encontrarse con la derechista dictadura del General Park Chung-hee, cuándo no, apoyada por los EEUU. Aunque la dictadura se caracterizó por sangrientas purgas y represiones, poderosos conglomerados conocidos como chaebol se establecieron (Hyundai, Samsung y LG entre otros) como los principales impulsores de un desarrollo que llevó a los surcoreanos de tener un ingreso per capita menor que el de Ghana en la década del ´50 al decimotercer puesto en ese rubro en la década del ´90. Y desde la década del ´80 se ha desarrollado una vibrante democracia en donde recién fue electa Park Geun-hye, la primera mujer presidente de la región (coincidentemente la hija del General Park.)

Park Geunhye

La hija del general festeja su victoria en las elecciones presidenciales surcoreanas. (foto: Al-Jazeera)

La enorme diferencia entre los dos países ha llevado a cada partido interesado a ciertos cálculos.

En el pasado, Corea del Sur y los Estados Unidos han visto las condiciones del Norte como una señal que el tiempo estaba de su lado. Sin ninguna intervención, el Norte se desintegraría solo; eventualmente la gente se alzaría en contra de un gobierno autocrático que no podía garantizar ni el más mínimo bienestar.

La dinastía Kim, tal vez sintiéndose esquinada, ha decidido que darle prioridad a las fuerzas armadas es la única manera de garantizar su sobrevivencia. Por ende, Corea del Norte cuenta con el tercer ejército más grande del mundo (detrás de China y los Estados Unidos) y ve como pieza clave contar con un arsenal nuclear. En el pasado, han utilizado las negociaciones acerca de su programa nuclear para prácticamente extorsionar a los países interesados, pidiendo grandes cantidades de comida y combustible a cambio de concesiones sobre las cuales siempre se han renegado.

Kim Jong-un intocable

Kim Jong-un sintiéndose intocable. (foto: KCNA)

Por su lado, desde su resurgencia, China siempre ha apoyado a Corea del Norte. En parte, esto puede tener que ver con evitar que Estados Unidos controle la península coreana y tenga acceso directo a la frontera china. Por otro lado, China también teme que Corea del Norte se desintegre. La crisis humanitaria desataría una ola de refugiados con la cual China no está preparada para lidiar. Finalmente, es posible que exista algún vestigio de solidaridad dentro de la fraternidad comunista.

Sea cual sea el motivo exacto, China ha negado repetidamente las intenciones de las Naciones Unidas de imponer mayores sanciones a su país vecino. Hasta en las más recientes transgresiones, como el hundimiento del destructor surcoreano Cheonan o el bombardeo de la Isla Yongpyeong, China se ha rehusado a condenar las acciones norcoreanas.

Protesta surcoreana

Aunque no molesten a China, las acciones del norte generalmente resultan en protestas en el sur. Manifestantes surcoreanos quemaron efigies de Kim Jong-un luego de la última prueba nuclear. (foto: Ahn Youngjoon / AP)

Pero luego de que los norcoreanos probasen con éxito un misil balístico a fines del año pasado (siguiendo un hilo prueba fallidas), comenzó a cambiar el tono.

Cuando se hizo evidente que Corea del Norte proseguiría con su tercera prueba nuclear este mes, Beijing advirtió a Pyongyang que no tomara “acciones provocativas.” Luego de que el Norte ignorara este pedido, China reprochó públicamente el comportamiento de su aliado y se unió a la declaración del Consejo de Seguridad de la ONU que “condenó firmemente” la prueba.

Pero otros analistas creen que fuera de la retórica, la administración de Xi Jinping mantendrá el rumbo en cuanto al apoyo al país de los Kim. El Ejército de Liberación Popular y el Departmento de Relaciones Internacionales del Partido Comunista tienen mucho control sobre la política coreana de China, y ambas organizaciones han expresado hasta ahora un apoyo incondicional a su país vecino. Es más, las relaciones bilaterales se conducen mayormente a través de los partidos comunistas de cada país en vez de a través de sus ministerios de relaciones exteriores.

Festejos

Mientras tanto, el ejército norcoreano festejó con un desfile el exito de la prueba. Las fuerzas armadas china son acusadas de proveer material militar al norte. (foto: Xinhua / Landov / Barcroft Media)

Algunos medios chinos ya han dado indicaciones que la posición oficial china no cambiará. La agencia estatal Xinhua criticó a los Estados Unidos y a sus aliados de fomentar las agresiones norcoreanas al causar que el hermético país se sienta intimidado.

Otros analistas, como el Profesor Zhu Feng de la Universidad de Pekín, creen que Xi aún puede encontrar espacio para maniobrar una política más acorde a las actitudes globales. “La prueba nuclear norcoreana enojará a la nueva administración de Xi Jinping y le causará a China un dolor de cabeza,”  escribió en un editorial en el Strait Times de Singapur.

Si Beijing no decide domar a su país protegido y mantener a Corea del Norte fuera del “Club Nuclear”, arriesga desencadenar una carrera armamentística en la región. Tanto en Corea del Sur como en Japón, ambos aliados de los Estados Unidos y protegidos por su “paraguas nuclear”, han ganado tracción vocales grupos que piden que estos países desarrollen sus propios arsenales nucleares.

Además, de no actuar, China arriesga socavar su credibilidad como un actor internacional responsable dedicado al desarrollo pacífico.

¿Alguien tiene una aspirina?

Aspirina

Una aspirina para Xi Jinping por favor. (foto: Forbes.com)

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Comentarios

  1. Como siempre, muy interesantes tus artículos.
    Queda muy en claro cómo el intervencionismo de potencias antagónicas ha dividido un país y han generado un país de fanáticos.

    • Si, un país de fanáticos capitalistas que odian a sus compatriotas del norte nomas por pura paranoia macartista (clara influencia anticomunista Made in USA). No veo que los norcoreanos le prendan fuego a efigies y banderas que representen a Corea del Sur, esas cosas incitan mas a la violencia y a la division, caldean un clima de guerra en vez de ir por el camino de la tolerancia y el diálogo diplomático como lo fue la Sunshine Policy.

      • Alex,

        Afortunadamente he tenido muchisimas oportunidades de visitar Corea del Sur, y te puedo contestar con confianza que los surcoreanos no odian a los norcoreanos. Los ven como un pueblo hermano oprimido y simplemente temen que el regimen comunista algun dia transforme su retorica en accion. Por otro lado, muchos surcoreanos, en particular los jovenes, desconfian tambien de la politica corporatista de su propio gobierno, que ven como corrupto y desapegado de los intereses de la poblacion. Finalmente, te confirmo que si, los norcoreanos si incitan al odio contra Corea del Sur a traves de propagandas que describen a los lideres del sur como ratas que deben ser aniquiladas. En evidencia, esta galeria: http://lewis.armscontrolwonk.com/archive/5171/5171

        Esto dicho, esperemos que los recientes anuncios de que se relanzaran los encuentros para familias divididas indiquen un nuevo acercamiento entre ambos paises.

        Saludos,

        Stephan

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