¿Cara de póker? La nueva zona de defensa aérea china

El sábado 23 de noviembre, China volvió a atraer la atención de la comunidad internacional al declarar unilateralmente una nueva zona de defensa aérea en el Mar de China Oriental. Según voceros del Ejército de Liberación Popular, China se reserva el derecho de tomar “acciones defensivas de emergencia” contra cualquier aeronave no comercial que ingrese a la zona sin identificarse.

Zona de defensa aérea

La nueva zona de defensa aérea china solapa con las zonas anteriormente declaradas por Japón y Corea del Sur. (fuente: New York Times)

Como era de esperar, la nueva zona incluye el espacio aéreo sobre las islas llamadas Diaoyu por los chinos y Senkaku por los japoneses. Japón las ha administrado desde antes de la Segunda Guerra Mundial, pero son reclamadas por China y Taiwán. El disputado archipiélago es motivo de tensiones que ya han desencadenado violentas protestas anti-japonesas en China en el pasado. Pero hasta ahora se han evitado enfrentamientos entre las fuerzas armadas de ambos países.

Protesta anti-japonesa

Manifestantes chinos en setiembre del 2012. Las violentas protestas de ese mes causaron millones de dólares en daños y dejaron cientos de heridos. (foto: pic.cnhan.com)

La zona también cubre un área marítima disputada con Corea del Sur, que hasta ahora había disfrutado buenas relaciones con los nuevos líderes en Beijing.

La declaración claramente no cayó bien en los países vecinos afectados, pero el primero a reaccionar con más que palabras fue Estados Unidos, que mantiene pactos de seguridad tanto con Japón como con Corea y tiene bases militares en ambos países.

El miércoles 27, el Pentágono envió a  dos bombarderos B-52 a la zona de defensa china sin aviso. Permanecieron en la zona por más de dos horas sin sufrir ninguna represalia.

B-52

Un bombardero Boeing B-52 Stratofortress, fotografiado sobre un desierto estadounidense. (foto: Fuerza Aérea de los Estados Unidos)

Qin Gang, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, respondió que “nuestras respuestas corresponderán a distintas situaciones y al tamaño de la amenaza.”

En seguida, Japón y Corea enviaron aviones militares a patrullar las zonas disputadas. Tampoco sufrieron represalias.

Finalmente, algunas aerolíneas civiles, que antes habían accedido a informar a las autoridades chinas sus planes de vuelo, comenzaron a ignorar la orden.

La inacción china llevó a otros a preguntarse si las amenazas eran serias.

Xi Jinping, presidente chino y jefe del Partido Comunista, ha prometido defender más agresivamente los intereses y la soberanía de su país. Así, ha fomentado un nacionalismo cada vez más belicoso. Una pasada por las redes sociales chinas revela considerable odio hacia Japón y una peligrosa disposición a la violencia para defender el orgullo nacional. En la televisión, numerosas series recuentan la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y refuerzan esa animosidad.

En Japón, el presidente Shinzo Abe no se queda atrás. Este año decidió no visitar el Templo Yasukuni, donde se encuentran consagradas las almas de quienes han luchado por el país, incluyendo criminales de guerra convictos por atrocidades cometidas durante la ocupación de China. Pero en su retórica responde a la base ultranacionalista de su partido. Ha mantenido la tradicional postura japonesa de rehusarse a admitir que las islas estén bajo disputa, y en ningún momento pareció siquiera considerar las propuestas chinas de sentarse a negociar.

Avión patrulla japonés

Un avión japonés patrulla las Islas Senkaku/Diaoyu en el 2011. (foto: Japan Pool/Jiji Press)

Hasta los académicos chinos más moderados, como el profesor Zhu Feng de la Universidad de Beijing, consideren que “la arrogancia de Japón es inaceptable.”

Estados Unidos, por su parte, dice no tomar lados en la disputa para las islas, pero el envío de los bombarderos fue una clara demostración de su apoyo por Japón. También atesta a la seriedad de su “pivoteo hacia el Pacífico,” una movida diplomática y militar apuntada a hacer valer sus intereses en una región en la cual lleva casi 70 años como la indiscutida potencia.

China ve el pivote como un esfuerzo para contenerla, e intenta asegurar a la comunidad internacional que su desarrollo es y será pacífico. Pero su comportamiento hacia sus vecinos ha sido cada vez más agresivo, en particular en las disputas por islas.

Mapa de disputas en el Mar de China Meridional

La línea roja muestra el área reclamada por China en el Mar de China Meridional. Las líneas azules marca las aguas territoriales que correponderian a cada país según lo estipulado por la Convención de la Ley del Mar de las Naciones Unidas. Los puntos grises son islas disputadas, algunas de las cuales están ocupadas. (fuente: New York Times)

En el Mar de China Meridional, ya ha efectivamente anexado islas disputadas con Vietnam y Filipinas utilizando lo que el General Zhang Zhaozhong ha descrito como la “Estrategia Repollo”. Esta consiste en rodear la isla deseada en interminables capas de barcos – ya sean de pescadores, de la administración de pesca, de la guardia costera, o buques de guerra – como si fuera un repollo. Así, las guarniciones extranjeras que protegen la isla no pueden reabastecerse. Eventualmente, deberán irse a buscar agua y comida, y no podrán volver.

Portaaviones Liaoning

El primer portaaviones chino (aunque de producción soviética), el Liaoning, ya ha completado una misión de entrenamiento en el Mar de China Meridional. (foto: AP)

Aunque China aún no haya disparado un tiro, ha comenzado a mostrar sus dientes. Entre provocación y provocación, esperemos que no muerda.

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