Arde China

El orgullo es un pecado muy, pero muy peligroso, más aún en una cultura en la cual el concepto del “rostro”, algo parecido a la reputación, es tan valuado. Y en su afán por resguardar su rostro, China está que arde. En una entrada anterior mencioné la disputa que mantiene con Japón por las Islas Diaoyu, las cuales los nipones llaman Senkaku. Estas rocas deshabitadas, localizadas al norte de Taiwán, se miden mejor en hectáreas que en kilómetros cuadrados, pero son un punto de contención entre dos países con una profunda animosidad histórica.   Estos días, por estas minúsculas y remotas islas, el pueblo chino está en pie de guerra. … Sigue leyendo