Daniel Balmaceda: “Historias de Corceles y de Acero”

marzo 19, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 5 comentarios

CONTROL AL LOCRO

Mientras granaderos rasos aprendían a dominar las armas, los oficiales se entrenaban para unificar las voces de mando de una manera sencilla pero muy eficaz. Alrededor de una mesa, el de mayor graduación gritaba una orden y los subalternos —uno a uno, de acuerdo con las jerarquías— la repetían en voz alta. Este ejercicio simple sería clave en la batalla. Hasta antes de la llegada de San Martín a nadie se le había ocurrido que fuera importante practicar el grito de órdenes. Sin embargo, era esencial ya que solían generarse confusiones fatales en medio del combate. El ejercicio de gritar una misma orden alrededor de una mesa salvaría muchas vidas en las guerras de la Independencia. Los tres primeros pasos en la instrucción consistían en: coordinar las voces de mando, lograr que los hombres se movieran en bloque y que manejaran el sable con solvencia. Hasta ahí, todo marchaba más que bien. Pero existía un serio inconveniente. El Escuadrón de Granaderos a Caballo no tenía caballos. Llegaba la hora de incorporarlos. Para conseguirlos fue necesario apelar a las donaciones. Se solicitó a los vecinos que colaboraran con animales o, en su defecto, con dinero. Pueyrredon, Rivadavia y Chiclana aportaron cada uno seis caballos. Bouchard, uno (que él mismo usó), al igual que Carmen Quintanilla, la mujer de Carlos María de Alvear. En cambio Vieytes, Azcuénaga, Álvarez Jonte, Sarratea, Posadas y Guido, entre muchos otros, cedieron dinero. Fueron las ciudades de Buenos Aires y Luján las que dotaron al cuerpo de los primeros animales. Cada granadero se ría el entrenador de su cabalgadura. Era una premisa vital contar con un caballo preparado para responder a las situaciones de combate sin asustarse.

Título: Historias de Corceles y de Acero
Autor: Daniel Balmaceda
Editorial: Sudamericana
Páginas: 352
Publicación: Febrero 2010
Precio: 59 pesos

Luis Majul: “El Dueño”

marzo 15, 2010 | Filed Under Argentina, Periodismo | 14 comentarios

(….) taso Construyó hoteles en Río Cuarto, Río Ceballos, Villa María, Alta Gracia,Mina Clavero, Villa Carlos Paz, Cosquín, Deán Funes, Miramar, San Francisco, Morteros, Cruz Alta, Laboulaye y Embalse.

Borello recuerda que, durante el segundo encuentro en las oficinas del empresario, López les invitó café y enseguida fue directo al asunto.

-Nos dijo que la ordenanza municipal que prohibía los slots en Córdoba debía ser modificada y que para eso necesitaba de los ediles del Partido Nuevo. Nos dijo que De la Sota estaba de acuerdo, ya que la iniciativa estaba atada a la creación de un centro de convenciones para dos mil personas. Nos dijo que su negocio no eran las tragamonedas, como se especificaba en la norma de la ciudad, sino los bingos y las ruletas electrónicas.

-¿ y qué le respondió Juez?

-Que no estaba de acuerdo en fomentar la ludopatía entre los cordobeses. Que estaba cansado de ver cómo la gente más humilde pierde lo poco que tiene en los bingos y casinos del interior de la provincia.

-¿Nada más?

-Luis dijo también: “Hagamos el centro de convenciones, cuenta con todo mi apoyo para hacerlo”.

¿Fue el sí a la creación del centro de convenciones lo que hizo que Zannini y López interpretaran que Juez podía, al final, ser persuadido?

Borello también afirma, igual que Juez, que Cristóbal les preguntó cómo se financiaban.

-Le dijimos que en 2003 hicimos un asado para un grupo de amigos, cobramos cuarenta pesos por cabeza y con la plata que nos sobró compramos nuestro local. Le explicamos que en la elección siguiente le pedimos cuarenta mil pesos a cuarenta compañeros. Le aclaramos que siempre preferimos no recibir un gran aporte que después nos condicione las decisiones futuras.

-¿ y qué dijo exactamente López? ¿Cuáles fueron, una por una, las palabras que utilizó?

-Cristóbal se rio de la anécdota. Dijo, textual: “Eso pasa una vez en la vida. Para hacer política se necesita mucho dinero”. y ahí nomás explicó que estaba en condiciones de financiar la carrera de Juez durante los próximos diez años.

-¿ y cuál fue la respuesta?

-Luis repitió por lo menos dos veces: “No está en nuestra idiosincrasia, maestro”.

Borello, igual que su comprovinciano, está seguro de que el rechazo de aquella oferta les cerró para siempre las puertas de la Casa Rosada.

Título: El Dueño
Autor: Luis Majul
Editorial: Planeta
Páginas: 517
Publicación: Noviembre 2009
Precio: 74 pesos

Gustavo Grabia: “La Doce”

marzo 10, 2010 | Filed Under Argentina | 1 comentario

Con la caída de la cúpula, La Doce quedó acéfala. Las distintas fracciones que componían la segunda línea optaron por diferentes actitudes. El grupo de Lugano, Mataderos y Caballito se tomó un respiro, a ver si también caía en la redada. El de La Boca, que comandaba Santiago Lancry, se ubicó a los costados del paravalanchas central, dejando el hueco para expresar su repudio por las detenciones del líder y los principales secuaces.

El del sur de Buenos Aires, con asiento en Lomas, se alió al de Lancry creyendo que la sucesión le correspondería. Miguel Ángel Cedrón estaba convencido de que, tarde o temprano, lideraría a la barra. Había salido hacía poco tiempo de la cárcel de Caseros, donde estuvo preso por una causa con drogas, y tenía a su hijastro, Marcelo Aravena, preso por el ataque a los hinchas de River. En ese reino de confusión, hasta el Chueco Reguero creyó que podía retornar al lugar del que había sido removido años atrás por Barritta. De hecho, por un breve tiempo lo hizo.

Gracias a sus contactos con dirigentes de segundo rango y cuadros políticos, consiguió liderar el pequeño grupo de quince barras de Boca que viajaron a Estados Unidos a ver el Mundial 94. Secundado por Carlos Alberto Zapata, otro barra de la fracción San Martín, se paseó por Boston mientras la Selección sufría su mayor derrota en la historia (…)

Título: La Doce
Autor: Gustavo Grabia
Editorial: Sudamericana
Páginas: 288
Publicación: Septiembre 2009
Precio: 49 pesos

Leandro Losada: “Historia de las elites en la Argentina”

marzo 3, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 1 comentario

(…) individuos de familias de gravitación política o económica menor, o en todo caso empobrecidas y en declinación después de 1810 (trasfondo social al que a menudo se han adjudicado —en ocasiones, de modo simplista— algunos rasgos ideológicos de estos personajes, como el recelo a los procesos bruscos de cambio o las simpatías por el orden y por una concepción jerárquica o incluso conservadora de lo social). Sarmiento fue, probablemente, el caso ejemplar de semejantes extracciones sociales y familiares, quien, a su vez, expone otro rasgo interesante de esta elite intelectual: la heterogénea composición que la caracterizó en lo referido a la procedencia espacial.

Si bien en las elites económicas o políticas contemporáneas no sólo revistaron personajes oriundos de los lugares sobre los que ejercieron su influjo económico o su poder político (los hubo extranjeros, sobre todo en el mundo de los negocios, según hemos visto) fue bastante novedosa la composición “nacional” de este círculo de intelectuales (junto a los porteños Echeverría o López, por ejemplo, figuraron el ya mencionado Sarmiento o el tucumano Alberdi).

Los espacios institucionales en los que se fraguó contribuyeron a que emergiera ese perfil: concretamente, la política de becas impulsada durante los años veinte permitió que muchos provincianos cursaran sus estudios en Buenos Aires (un dato que revela la escasa holgura de su situación material). Como dijimos, Sarmiento fue la excepción notable a esta regla.

Después de todo, la identidad “nacional” (cierto es que estimulada por la influencia romántica y por la experiencia del exilio) es otro de los rasgos identitarios que se han subrayado al momento de precisar la singularidad de esta elite intelectual. En este sentido, puede afirmarse que es en ella donde se advierte de manera más temprana la superación del particularismo que hasta entonces había alentado la fragmentación política y la desarticulación económica.

Estos procesos recién comenzaron a revertirse luego de la caída de Rosas (si bien actuando sobre las líneas de unidad que, con todas sus singularidades, había contribuido a forjar durante su gobierno). Al compás de los mismos, se fueron definiendo las condiciones para la progresiva edificación de elites de alcance y composición cabalmente nacionales.

Título: Historia de las elites en la Argentina
Autor: Leandro Losada
Editorial: Sudamericana
Páginas: 288
Publicación: Agosto 2009
Precio: 45 pesos