Viedma

9789873818073Al bajar del auto de los Araujo, ya notó que allí había algo extraño. Las intencioones selváticas del parque, a pesar de las dunas, fueron lo que seguramente le transmitieron esa extrañeza. Don Vicente le dijo: vení que te hago una recorrida por la cabaña. Y le mostró todo mientras le contaba orgulloso que él mismo había hecho los planos. Se notaba. No había allí nada coherente, nada sólido, ninguna lógica. Sin embargo, el conjunto la hacía divertida. Indudablemente no era la obra de un arquitecto. Pero tampoco de un escribano. Más bien, parecía la creación de un excéntrico productor de cannabis. Catalina, que era plenamente consciente de la locura de aquella vivienda, le hacía muecas a su amigo, a espaldas de su padre. Don Vicente también le hizo una broma: dejó el bolso de Gonzalo en el cuarto de Catalina. Cuando vio su sorpresa, le aclaró rapidito: ni en tus mejores sueños. Y se llevó el bolso para el cuarto de cuchetas de los varones. Pero se dio cuenta de que allí no había lugar. Así que terminó instalando al invitado en un cuartito machimbrado sin ventanas en el primer piso, que medía como mucho dos por uno y medio. Acá iba a armar mi taller de carpintería, le explicó. Un colchón en el piso, un cajón de manzanas que hacía de mesita de luz, un farol de kerosene, dos revistas viejas.

– Estos no son aposentos dignos de un hijo de gobernador- bromeó Gonzalo.

La cabaña le recordaba a la casita de los siete enanitos. Paredes de troncos enteros, ventanas pequeñas, techo como lomas pintadas de verde. Incluso, la puerta principal era demasiado baja; había que agacharse un poco para entrar. Ningún ambiente tenía ángulos rectos. Los dos baños estaban juntos, pegados. Y lo más inexplicable: no había electricidad. Vicente y Sofía deci-

 

Título: Viedma.
Autor: Gonzalo Álvarez Guerrero.
Editorial: Reservoir Books.
Publicación: 2015.
Páginas: 252.

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