Lo que el Modelo se llevó

0729_tapa_loqueelmodelosellevo_gTodos los que putearon a Bergoglio sin saber quién era, deberían haberse llamado a silencio antes de demostrar que ven sus vidas en base a la cartelera pastoral del Gobierno, publicada en Página/12, Tiempo Argentino, Veintitrés, y demás medios de la pluralidad de voces. Nadie en la historia del catolicismo llegó tan alto habiendo realizado su carrera en la calle, entre la gente, viajando en transporte público, pateando las villas, y molestando al propio poder eclesiástico con sus declaraciones, llegando a llamar hipócritas a quienes negaban el bautismo a hijos extramatrimoniales y de padres solteros. Y en este lado del mundo, no hubo nadie con poder eclesiástico que le diera tanta bola a la lavor con los pobres, no sólo en evangelización, sino en contención social. Los datos con los que Bergoglio contó siempre, no los proporcionaba el Indec, sino la Vicaría que él mismo creó y de la cual se nutrieron las oficinas públicas para llevar a cabo las primeras tareas de contención de la pobreza.

La aparición de Bergoglio devenido en Francisco nos dio de comer de lo lindo. Algunos, como Luis D’Elía, abrieron el paragüas y afirmaron que Francisco podría serruchar el poder de los presidentes pretendidamente de izquierda de Latinoamérica. A pesar del giro de Cristina, Luisito siguió pegándole a Francisco durante un buen tiempo. Después terminó puchereando porque no lo invitaron la última vez que Cristina viajó al Vaticano. Alex Freyre, que trabajó de primer homosexual casado y ahora se dedica a ser el primer homosexual divorciado, se puso a dar clases de derecho canónico por Twitter y afirmaba que Bergoglio no uba a ser electo Papa por haberse opuesto al matrimonio igualitario. Se ve que nadie le avisó que en el Vaticano no hay una oficina del Inadi. María José Lubertino, egresada de la Universidad Católica Argentina y referente del extremismo progre, pidió que se lleve a cabo un Concilio Vaticano III, mientras

 

Título: Lo que el Modelo se llevó.
Autor: Nicolás Lucca.
Editorial: Sudamericana.
Publicación: 2015.
Páginas: 347.
Precio: $219, versión papel; $108.99 en versión ebook.

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