mayo 4, 2011 | Filed Under Argentina | 33 comentarios
Excepcionalmente publicamos la página 98 del libro.
(…) más glamorosa que la de la lotería; la denomina “velo de ignorancia”, y sostiene que los derechos y deberes básicos de los ciudadanos en una sociedad deben ser acordados como si todos tuviéramos una tela delante de los ojos que nos impidiera ver (o nos hiciera olvidar) el lugar exacto en el que estamos. De esta manera no conocemos ni nuestros talentos o deficiencias naturales, ni nuestro sexo, raza, religión o estatus económico.
Con esta ceguera sobre nuestros propios intereses actuales podemos decidir imparcialmente cómo queremos que funcione nuestra sociedad. Y como la ignorancia de nuestro lugar particular nos hace a todos iguales, los principios a los que lleguemos serán universales.
Es prácticamente imposible ponernos el velo de la ignorancia en cada momento de nuestras vidas para intentar evaluar las cosas desde otro prisma. Pero antes de ser tajantes con opiniones o políticas que afectan demasiado a los demás, puede ser saludable hacer el ejercicio de imaginarnos en otro lugar o con la posibilidad de que alguien venga a decirnos que a partir de mañana tendremos que intercambiar nuestra posición (incluyendo nuestros conocimientos y recuerdos) con la de otro. Quizás nos vuelva más cautos u objetivos en nuestras perspectivas. Tal vez seamos más comprensivos y solidarios. Y en una de esas, hasta podamos valorar más lo que tenemos y darnos cuenta de lo importante que sería que tantos otros pudieran disfrutar de un lugar similar.
Título: Economía 3D
Autor: Martín Lousteau
Editorial: Sudamericana
Páginas: 286
Publicación: Marzo 2011
Precio: 69 pesos
octubre 19, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 3 comentarios
(…) Frigerio y el frondizismo fue breve, ya que luego de ocupar un cargo secundario en Cancillería, renunció al poco tiempo. Sabato tuvo además algunas discrepancias con el desarrollismo, especialmente cuando un articulista de la revista Qué planteaba una interpretación benévola de los esbirros de Perón y soluciones puramente económicas a los grandes problemas del país.
Después del breve romance que tuvo con el desarrollismo, siguió siendo coherente con los planteos citados. Atacaba a Perón de la misma manera que defendía al pueblo peronista. Pruebas de esta postura ya las había dado durante la Revolución Libertadora, cuando había sido designado director del semanario “Mundo Argentino”. En dicha revista permitía la publicación de notas que atacaban al imperialismo yanqui, lo que motivó la queja del embajador norteamericano, y, más importante, denunció con nombres y fechas las torturas sobre obreros peronistas.
Esas denuncias las reafirmó en Radio Nacional, y al ser presionado por el interventor militar de la Editorial Haynes, presentó su renuncia. La misma fue acompañada por la de todo el personal periodístico de la publicación. Fue una mancha negra para la Revolución Libertadora, que al no poder negar los cargos, hiciera decir en publicaciones adictas que Sabato lo hacía como una manera de llamar la atención para ser más conocido y vender más libros. Obviamente era una falacia que no resistía el menor análisis. Procedió como un hombre de bien que quería evitar que se violen los derechos humanos de los pobres obreros peronistas.
En realidad, Sabato buscaba la síntesis entre el peronismo y el antiperonismo. Representaba muy bien al antiperonismo que quería recatar todo lo bueno hecho por Perón, quitándole sus adherencias inaceptables (la demagogia, la corrupción, el totalitarismo, Perón), manteniendo lo bueno (las leyes sociales). Esto (…)
Título: Antiperonistas – Los que forjaron otra mirada
Autor: Luis Fernando Beraza
Editorial: Vergara
Páginas: 272
Publicación: Septiembre 2010
Precio: 69 pesos
agosto 30, 2010 | Filed Under Argentina, Historia, Medios, Periodismo | 18 comentarios
(…) impuesto a su secretario personal, José López Rega, como máxima autoridad. Ese oscuro personaje había sido posicionado como uno de los “responsables” de la organización del retorno del líder a la Argentina, del acto más multitudinario de la historia política argentina, previsto para el 20 de junio de 1973 en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza. El historiador Alberto Lapolla asegura que la participación de Osinde en la Comisión, además de reflejar el deseo de Perón de otorgarle un lugar preponderante a los sectores relegados del peronismo como contrapeso de la JP, “indicaba que el General estaba dispuesto a apelar a las armas si no se respetaba la decisión”.
Paco intentó acercarse al foco de los disparos, pero la tarea resultaba complicada. Los francotiradores de Osinde hacían blanco contra cualquier persona en movimiento, y la desbandada de compañeros que se alejaban corriendo del lugar dificultaba el avance. El escenario era desolador. Para cuando desde los altoparlantes alguien anunció que el General Perón había, por fin, aterrizado en el país, pero en Morón, no hubo nada parecido a los festejos imaginados horas antes. Miles de manifestantes ya habían elegido el camino de regreso, con las banderas plegadas y los carteles tirados al costado del camino. El rostro de miles de hombres y mujeres dejaba traslucir, entonces, otras emociones menos festivas.
Cuenta Miguel Bonasso que el día después de la matanza, lo llamó a la redacción de La Opinión una azorada Alicia Eguren para expresarle una dolorosa sentencia: “Siempre se dijo que éramos fascistas, cuando no era cierto. Ahora es verdad, Miguel: esto que vimos ayer es el fascismo”. Añade el autor de El presidente que no fue: “La viuda de John William Cooke tenía autoridad para decirlo. Walsh opinaba exactamente lo mismo. Ayudado por el “Perro” Verbitsky, había hecho escuchas antes, durante y después de Ezeiza, para tratar de hacerle enteder a la conducción de FAR y Montoneros lo que se estaba cocinando a nivel de contrainsurgencia y que no se detenía así nomás, sólo exhibiendo capacidad de movilización”. Walsh y su equipo de escuchas (que también integraba Pirí Lugones) registraron las (…)
Título: Rodolfo Walsh – Los años montoneros
Autor: Hugo Montero e Ignacio Portela
Editorial: Ediciones Continente
Páginas: 218
Publicación: Julio 2010
Precio: No disponible
agosto 25, 2010 | Filed Under Argentina | 121 comentarios
(…) único confiable que tienen los referentes machos de este país es su propia compañera. No confían en nadie si no es de su propia sangre. Este es un fenómeno muy argentino. El modelo es Perón y Evita. Antes de Perón ningún presidente tuvo a su mujer metida en la política. Es un tema de confiabilidad. ¿En quién podía confiar Perón? En Evita. Ella era la combativa y él ponía el aspecto reflexivo.
A lo cual habría que añadirle la segunda experiencia peronista. ¿En quién confiaba el Perón enfermo que regresó al país en 1973? En Isabelita, cuya preparación y experiencia políticas eran totalmente nulas, y aun así se postuló como vicepresidenta, para “heredar” el Ejecutivo cuando Perón muriera, tal como efectivamente ocurrió. La diferencia con Cristina es que Isabelita era una mujer de pocas pretensiones. Una, reencarnarse en Evita según le había prometido López Rega. Y la otra, permitirle a su “brujo” que hiciera lo que quisiera con el país y sus habitantes.
A Cristina no hay nada que le guste más que hablar y agredir al mismo tiempo, inclinación que alcanzó su clímax durante “la guerra gaucha”, como bien la definió Jorge Lanata.
Cristina se había acostumbrado a la vida en Buenos Aires y cada vez le costaba más acompañar a Kirchner a Santa Cruz. Sobre todo a los actos en el interior de la provincia, donde tenía que encontrarse con gente muy humilde para gusto, en lugares muy precarios que la ponían de mal humor.
Como diputada y senadora nacional había vivido diez años alejada de Néstor, y pese al cuento de hadas armados por ellos y sus más fieles, lo cierto es que durante largo tiempo ni se veían ni se hablaban. Gente de su entorno asegura que esa fue la época más feliz de Cristina, al menos la de mayor independencia y libertad.
Todo este cúmulo de circunstancias, y otras más secretas, hicieron que antes del triunfo de Néstor sus visitas a Santa (…)
Título: Cristina, de legisladora combativa a presidenta fashion
Autor: Sylvina Walger
Editorial: Ediciones B
Páginas: 198
Publicación: Agosto 2010
Precio: No disponible
junio 3, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 2 comentarios
(…) porque era el cambio de guardia o porque fueron convocados de urgencia.
La base de la Brigada de Morón no fue sublevada de inmediato. Siguió bajo el mando oficial. Tras la primera bomba, se ordenó el despegue de los Gloster para combatir a los sublevados.
La batalla estaba en el cielo. Un Gloster persiguió y derribó un avión North American AT6 en la zona de Aeroparque. El piloto, guardamarina Arnaldo Román, logró lanzarse con el paracaídas y cayó sobre el Río de la Plata. Luego fue capturado.
Parte de la escuadrilla oficial giró hacia la base de Ezeiza para abrir fuego contra los sublevados. En el ataque destruyeron un bombardero Catalina y averiaron una nave de bandera danesa que estaba en la pista del sector aerocomercial.
Había fuego cruzado.
Los aviones de la Armada comenzaron a bombardear una columna de soldados del Regimiento 3 de La Tablada que avanzaba en camiones por la avenida Crovara para defender la Casa Rosada. De distintas azoteas de edificios públicos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo – el Banco Nación, el Ministerio de Economía -, civiles armados comenzaron a disparar contra los aviones rebeldes.
Cuando los Gloster leales aterrizaron luego de su primera incursión, la Brigada de Morón había sido tomada por los conspiradores. El comandante de la Aeronáutica Agustín de la Vega había encañonado a sus jefes mientras estaban observando el despegue de los jets. Los superiores y subordinados que no habían adherido al levantamiento fueron reducidos en un hangar. Los Gloster cambiaron de pilotos y volvieron a despegar, ahora con un nuevo objetivo: La Casa de Gobierno. La primera oleada del bombardeo también afectó al edificio del Ministerio de Ejército. Allí, en el sexto piso, estaba el general Lucero junto a Perón, dando instrucciones a las unidades militares para que ocuparan las posiciones enemigas. Le ordenó a la base aérea de San Luis que despegara una (…)
Título: De Perón a Montoneros (Historia de la violencia política en la Argentina) 1945 – 1973
Autor: Marcelo Larraquy
Editorial: Aguilar
Páginas: 308
Publicación: Abril 2010
Precio: 59 pesos