Luis Fernando Beraza: “Antiperonistas”

octubre 19, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 3 comentarios

(…) Frigerio y el frondizismo fue breve, ya que luego de ocupar un cargo secundario en Cancillería, renunció al poco tiempo. Sabato tuvo además algunas discrepancias con el desarrollismo, especialmente cuando un articulista de la revista Qué planteaba una interpretación benévola de los esbirros de Perón y soluciones puramente económicas a los grandes problemas del país.

Después del breve romance que tuvo con el desarrollismo, siguió siendo coherente con los planteos citados. Atacaba a Perón de la misma manera que defendía al pueblo peronista. Pruebas de esta postura ya las había dado durante la Revolución Libertadora, cuando había sido designado director del semanario “Mundo Argentino”. En dicha revista permitía la publicación de notas que atacaban al imperialismo yanqui, lo que motivó la queja del embajador norteamericano, y, más importante, denunció con nombres y fechas las torturas sobre obreros peronistas.

Esas denuncias las reafirmó en Radio Nacional, y al ser presionado por el interventor militar de la Editorial Haynes, presentó su renuncia. La misma fue acompañada por la de todo el personal periodístico de la publicación. Fue una mancha negra para la Revolución Libertadora, que al no poder negar los cargos, hiciera decir en publicaciones adictas que Sabato lo hacía como una manera de llamar la atención para ser más conocido y vender más libros. Obviamente era una falacia que no resistía  el menor análisis. Procedió como un hombre de bien que quería evitar que se violen los derechos humanos de los pobres obreros peronistas.

En realidad, Sabato buscaba la síntesis entre el peronismo y el antiperonismo. Representaba muy bien al antiperonismo que quería recatar todo lo bueno hecho por Perón, quitándole sus adherencias inaceptables (la demagogia, la corrupción, el totalitarismo, Perón), manteniendo lo bueno (las leyes sociales). Esto (…)


Título: Antiperonistas – Los que forjaron otra mirada
Autor: Luis Fernando Beraza
Editorial: Vergara
Páginas: 272
Publicación: Septiembre 2010
Precio: 69 pesos

Hugo Montero e Ignacio Portela: Rodolfo Walsh – Los años montoneros

agosto 30, 2010 | Filed Under Argentina, Historia, Medios, Periodismo | 18 comentarios

(…) impuesto a su secretario personal, José López Rega, como máxima autoridad. Ese oscuro personaje había sido posicionado como uno de los “responsables” de la organización del retorno del líder a la Argentina, del acto más multitudinario de la historia política argentina, previsto para el 20 de junio de 1973 en las inmediaciones del aeropuerto de Ezeiza. El historiador Alberto Lapolla asegura que la participación de Osinde en la Comisión, además de reflejar el deseo de Perón de otorgarle un lugar preponderante a los sectores relegados del peronismo como contrapeso de la JP, “indicaba que el General estaba dispuesto a apelar a las armas si no se respetaba la decisión”.

Paco intentó acercarse al foco de los disparos, pero la tarea resultaba complicada. Los francotiradores de Osinde hacían blanco contra cualquier persona en movimiento, y la desbandada de compañeros que se alejaban corriendo del lugar dificultaba el avance. El escenario era desolador. Para cuando desde los altoparlantes alguien anunció que el General Perón había, por fin, aterrizado en el país, pero en Morón, no hubo nada parecido a los festejos imaginados horas antes. Miles de manifestantes ya habían elegido el camino de regreso, con las banderas plegadas y los carteles tirados al costado del camino. El rostro de miles de hombres y mujeres dejaba traslucir, entonces, otras emociones menos festivas.

Cuenta Miguel Bonasso que el día después de la matanza, lo llamó a la redacción de La Opinión una azorada Alicia Eguren para expresarle una dolorosa sentencia: “Siempre se dijo que éramos fascistas, cuando no era cierto. Ahora es verdad, Miguel: esto que vimos ayer es el fascismo”. Añade el autor de El presidente que no fue: “La viuda de John William Cooke tenía autoridad para decirlo. Walsh opinaba exactamente lo mismo. Ayudado por el “Perro” Verbitsky, había hecho escuchas antes, durante y después de Ezeiza, para tratar de hacerle enteder a la conducción de FAR y Montoneros lo que se estaba cocinando a nivel de contrainsurgencia y que no se detenía así nomás, sólo exhibiendo capacidad de movilización”. Walsh y su equipo de escuchas (que también integraba Pirí Lugones) registraron las (…)


Título: Rodolfo Walsh – Los años montoneros
Autor: Hugo Montero e Ignacio Portela
Editorial: Ediciones Continente
Páginas: 218
Publicación: Julio 2010
Precio: No disponible

Felipe Celesia – Pablo Waisberg: “Firmenich”

julio 29, 2010 | Filed Under Historia | 17 comentarios

2º) Nuestra Doctrina es la doctrina Justicialista, de Inspiración Cristiana y Nacional.
3º) Lo único foráneo de nuestro país son los intereses de los capitales extranjeros ligados al régimen y la mentalidad vendepatria de los gobernantes de turno.

En el mismo comunicado agregaban una descripción de los efectos personales de Aramburu y hacían un llamado al pueblo argentino a “unirse a la resistencia armada contra el régimen”.

En términos políticos, el “Operativo Pindapoy” introdujo una variable que, si bien no era nueva en la historia argentina, nunca alcanzó tal magnitud en sus efectos: El crimen político selectivo. Montoneros, ya como organización estructurada, haría uso frecuente del recurso.

Vélez, uno de los fundadores de Montoneros, lee los efectos del “Aramburazo” como el inicio de un “proceso” que “desestabilizó a la dictadura del general Onganía, colocando al país entero en un nuevo escenario en el que irrumpía un nuevo actor que transformaba, en forma imprevista y descontrolada, las reglas de juego de la política tradicional y golpeaba duramente sobre el sistema político de pactos y negociaciones”.

De acuerdo con esta lectura de Vélez, el secuestro “obligó a realineamientos y alianzas que marcaron a fuego la política nacional por una larga década”.

Para Firmenich el mensaje fue entendido por todos los peronistas más allá de la comunicación del episodio que hicieron los medios y las presunciones que tejieron los conspiradores militares. El mensaje del asesinato de Aramburu fue una amenaza directa: “Para nosotros era Dorrego, era decirles a los Lavalle, a sus descendientes: “Señores, ahora también ustedes pueden morir fusilados como Dorrego, se acabó esta impunidad oligárquica y liberal para masacrara al campo nacional y popular. Dorrego puede fusilar a Lavalle (…)


Título: Firmenich
Autor: Felipe Celesia y Pablo Waisberg
Editorial: Aguilar
Páginas: 480
Publicación: Julio 2010
Precio: 69 pesos

Marcelo Larraquy: “De Perón a Montoneros”

junio 3, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 2 comentarios

(…) porque era el cambio de guardia o porque fueron convocados de urgencia.

La base de la Brigada de Morón no fue sublevada de inmediato. Siguió bajo el mando oficial. Tras la primera bomba, se ordenó el despegue de los Gloster para combatir a los sublevados.

La batalla estaba en el cielo. Un Gloster persiguió y derribó un avión North American AT6 en la zona de Aeroparque. El piloto, guardamarina Arnaldo Román, logró lanzarse con el paracaídas y cayó sobre el Río de la Plata. Luego fue capturado.

Parte de la escuadrilla oficial giró hacia la base de Ezeiza para abrir fuego contra los sublevados. En el ataque destruyeron un bombardero Catalina y averiaron una nave de bandera danesa que estaba en la pista del sector aerocomercial.

Había fuego cruzado.

Los aviones de la Armada comenzaron a bombardear una columna de soldados del Regimiento 3 de La Tablada que avanzaba en camiones por la avenida Crovara para defender la Casa Rosada. De distintas azoteas de edificios públicos en las inmediaciones de la Plaza de Mayo – el Banco Nación, el Ministerio de Economía -, civiles armados comenzaron a disparar contra los aviones rebeldes.

Cuando los Gloster leales aterrizaron luego de su primera incursión, la Brigada de Morón había sido tomada por los conspiradores. El comandante de la Aeronáutica Agustín de la Vega había encañonado a sus jefes mientras estaban observando el despegue de los jets. Los superiores y subordinados que no habían adherido al levantamiento fueron reducidos en un hangar. Los Gloster cambiaron de pilotos y volvieron a despegar, ahora con un nuevo objetivo: La Casa de Gobierno. La primera oleada del bombardeo también afectó al edificio del Ministerio de Ejército. Allí, en el sexto piso, estaba el general Lucero junto a Perón, dando instrucciones a las unidades militares para que ocuparan las posiciones enemigas. Le ordenó a la base aérea de San Luis que despegara una (…)

Título: De Perón a Montoneros (Historia de la violencia política en la Argentina) 1945 – 1973
Autor: Marcelo Larraquy
Editorial: Aguilar
Páginas: 308
Publicación: Abril 2010
Precio: 59 pesos

Felipe Pigna: “1810″

mayo 11, 2010 | Filed Under Argentina, Historia | 1 comentario

Felipe Pigna - 1810(…) la capital del virreinato. En una inusitada velocidad para la pesada burocracia española, en dos meses el equipamiento de La Estrella del Sur estaba en Buenos Aires. En este caso, no se trataba solamente de asegurarle a don Juan José Pérez el monopolio que le concedía el contrato. La existencia de la imprenta montevidiana había alarmado a la Audiencia y a las esferas más altas del poder virreinal, temerosas de un medio de prensa que estuviese fuera de su control.

A su tiempo, lamentarían esa decisión. Cuando en mayo de 1810 comenzó la revolución, Montevideo carecía de imprenta para enfrentar las proclamas, comunicaciones y ejemplares de la Gaceta que llegaban de la rebelde Buenos Aires, generalmente mediante buques ingleses. Fue recién a fines de 1810, por regalo de la infanta Carlota Joaquina, que envió desde Río de Janerio todo lo necesario, que los realista de la Banda Oriental pudieron contar con un medio de prensa.

Tiempo de cambios

Reequipada de esta forma, la Imprenta de los Niños Expósitos comenzó los tiempos de cambio que se abrían. En 1809, tras una larga peripecia marítima, llegaron unas quince cajas de tipos nuevos, de fabricación francesa, que habían sido comprados en España antes de que Napoleón decidiese nombrar rey a su hermano José. Pero el cambio más significativo, a fines de ese mismo año, fue que un criollo, Agustín José Donado, obtuvo la concesión de la imprenta, en reemplazo de Pérez. Más aún, se trataba de un criollo revolucionario, vinculado a la “Legión Infernal” que acaudillada por Domingo French y Antonio Beruti se encargaría de movilizar al “populacho” en los para nada pacíficos días de la “Semana de Mayo”.

Sin embargo, Donado no era precisamente uno de esos “muchachos alocados” que mencionan los escritos contrarrevolcuonarios de la época. Nacido en 1768, al hacerse cargo de la imprenta tenía la más (…)

Título: 1810 – La otra historia de la Revolución de Mayo
Autor: Felipe Pigna
Editorial: Planeta
Páginas: 400
Publicación: Marzo 2010
Precio: 69 pesos