El general rural

1 de August del 2008 |

Vaya a saberse quién fue el inoportuno que me despertó llorando. Pedía por favor mi general, dígame cómo hacer para terminar con los reclamos de tantos oligarcas. Le dije:

-Si es un problema con la tierra estamos jodidos, mi espíritu anda por abajo, entre raíces y napas freáticas como mareas.

Pero el cristiano actual no escucha, o se hace. Le interrogué la mente, algo que un alma en castigo sabe hacer muy bien. Y ahí me encontré con una avalancha de noticias inusitadas: hay pocos obreros industriales, la gente adinerada vive encerrada en barrios alambrados al lado de villas miseria, y la gran masa (la verdadera masa) no hace más que cobrar un sueldo del Estado. Un país de jubilados jóvenes. ¿Cuántos peronistas quedan?, pregunté al cerebro del visitante, y se desmayó. Mis dudas, evidentemente, superan la capacidad del mortal promedio. Lo que sí concluyo es que no hay liderazgo, o si lo hay, es para un espacio político reducido. La política argentina es un corralito de favores, al punto que la última novedad que pude obtener me hizo temblar las manos (con perdón de la expresión): La Nena llegó al sillón presidencial con un radical como vicepresidente. Se me vino el mundo encima, creí morir de nuevo.

Porque una cosa es que El Chino saltara la tapia para negociar, pero muy otra andar con él de campaña para sumar votos traidores, golpistas. ¿Se olvidaron quién fue a golpear las puertas de los cuarteles? Y no me vengan con que la política es el arte de lo posible. Andar con el enemigo un paso atrás es prestarse a la puñalada traidora. Como parece que pasó: La Nena se metió en el callejón del Congreso sin alinear la tropa como corresponde. Sin persuadir como es ley del movimiento. Y todo por hacerle caso al marido. “Pantalonuda”, decía Eva, “por eso no es buena dirigente…”, y tiene razón, ni siquiera es conductora, como yo. Porque acá en San Vicente tengo a todos los espíritus alineados, como corresponde, incluso al de mi caballo pinto que come pastito fresco del bueno. Los caballos son muy chusmas, relinchan cosas de los hombres. Y el pinto está muy bien informado, me contó que los caballos militares se quedaron sin exhibición en la Exposición Rural. Yo, que entré en el cadillac negro a la arena de los ganaderos. ¿Cómo el ejército no llevará los mejores jinetes para mostrar la habilidad de los defensores de la patria? ¿Qué pensarán los colegiales que van a la exposición? ¿Que andan todos en motos de delivery porque no les alcanza el sueldo? El pinto me dijo también que La Nena no quiere lola y que si insisten con ir, manda a hacer mortadela con la caballada. En Campo de Mayo, tras la amenaza, los equinos mugen para disimular.

Me voy a aflojar las lamparitas pues aumentaron el precio de la energía, a ver si la cortan porque no llego con el sueldo y se me descongelan las cosas del freezer. Saluda a todos los compañeros, yo, Perón, el teniente general en estado de espíritu absoluto.

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  1. [...] El general rural Hay algo extraño y familiar en esa prosa. [...]

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