La computadora de Alberto Fernández
25 de Julio del 2008 |Conocí personalmente a Alberto Fernández en junio de 2003. Los cinco años que transcurren entre ese momento y hoy son una vida. Basta ver las fotos del hombre cuando llegó a la jefatura de gabinete de ministros de la Nación y la que corresponde a su salida del cargo, hace pocas horas.
De las muchas cosas que recuerdo, una me impresionó particularmente, cuando, al recibirme en su despacho –recién comenzaba el gobierno de Néstor Kirchner- Alberto Fernández me ofreció café, hablamos de algunas generalidades típicas de lo que sería un encuentro off the record entre un periodista y una fuente, y mostrándome la computadora que estaba apoyada sobre una mesita, a pocos metros de donde charlábamos, me dijo: “Ésa es mi computadora, viene conmigo y se va conmigo. Nada de lo que es mío es permanentemente de esta casa”.
Hurgué un poco en esas palabras. ¿Por qué decía lo que decía? ¿Por qué hablaba de “su” computadora versus la computadora oficial? Quería marcar algo que me parecía promisorio, esperanzador y estimulante. Un funcionario llega con su vida, su carrera, sus logros, sus fracasos, sus realizaciones, sus sueños, sus ambiciones. Pero se va.
El poder es, por definición, fugaz, provisorio, pasajero. En una sociedad democrática el poder es un mandato. Es un contrato a plazo fijo. Comienza y termina, ineluctablemente, como la vida: sólo sabemos que nos morimos, ésa es nuestra única certidumbre como seres humanos. Pero entre el nacimiento y la muerte hay una gran, larga e imprevisible aventura.
La aventura, en un sentido estrictamente filosófico, de Alberto Fernández en la cima del poder de la Argentina, terminó hace pocas horas.
Seguramente, en su computadora portátil –que ha regresado a su departamento del coqueto barrio de Puerto Madero- hay textos, documentos y realidades que jamás van a tener estado público.
La foto de las horas posteriores a la renuncia mostraba a empleados de la Casa de Gobierno retirando cajas de cartón con documentación perteneciente al doctor Fernández. Lo cual, por cierto, deja abierta una inquietud: ¿los papeles públicos son propiedad de los hombres públicos? Cuándo los hombres públicos dejan de serlo y se convierten en ciudadanos privados, ¿no deberían dejar los papeles públicos en el seno del poder público? Más todavía, ya que estamos en tren de preguntas: ¿el poder público en la Argentina es público o es un poder privado?
El final de Alberto Fernández como jefe de gabinete marca una melancólica manera que ha tenido el dúo presidencial para procesar lo que fue la severa derrota de las retenciones agropecuarias.
Si una parte de la sociedad civil aguardaba una reformulación de la política, que incluyera un importante recambio de dirigentes, eso no se ha producido, ni se va a producir. Por una razón muy simple (no lo dice un periodista que se considera oráculo, ni tiene acceso privilegiado ni de ninguna naturaleza a la información pública): es la mera descripción del código genético del gobierno actual.
Todo aquello que pueda implicar un repensamiento, una nueva mirada, una modificación de paradigmas, una reconsideración de todo lo que se hizo para cambiar, parece, al menos hasta estas horas, cinco años largos después de haber comenzado el gobierno kirchnerista, una eventualidad literalmente impensable.
Fiel a esa tesitura la presidenta Cristina Kirchner, en consecuencia, saca una persona y pone a otra o admite que una se le va y pone a otra.
Pero en definitiva, en lo que tiene que ver con el sistema de toma de decisiones, con los conceptos y sobretodo con la idea del país de hoy y de mañana, no parece que haya demasiadas razones para tener optimismo sobre cambios verdaderamente estimulantes, que es por cierto lo que decía y postulaba el doctor Alberto Fernández: “ha llegado el momento de cambiar”.
Los gobiernos, sobretodo si son de raíz democrática -y el de la Argentina es hoy un gobierno de raíz democrática, esto es evidente- tienen la doble misión de permanecer fieles a su mirada, a su opción y a su programa, junto con una necesidad igualmente inexorable de mantenerse adherido al clima de la época y, sobretodo, responder a la convocatoria ciudadana.
En su intención de apostar por una continuidad ineluctable y por una adhesión, literal y sin máculas, a una determinada perspectiva ideológica y, sobretodo, a una determinada manera de preservar el poder, tengo para mí que el matrimonio gobernante ha comenzado a perder la elasticidad que marca la verdadera mirada esperanzada de un estadista. Esto es: la capacidad de advertir cuando los vientos cambian.
En la Argentina no se va a repetir el período de prosperidad y esperanza, poco menos que ilimitada, que acompañó gran parte del mandato de Néstor Kirchner. Al ratificar en hombres y actitudes un mismo curso, es muy probable que la Presidenta se esté equivocando seriamente.
Llama la atención la extraña concepción que tiene Eliaschev sobre la vida. Dice que “entre el nacimiento y la muerte hay una gran, larga e imprevisible aventura”.
Si entendemos por aventura una “empresa de resultado incierto o que presenta riesgos” (según definición de la Real Academia Española), implicaría aceptar que uno no es artífice de su propio destino. Y eso sería horroroso. Por lo menos para las personas que aspiran a la dignidad.
En todo caso, es dificil vivir acorde a determinada escala de valores, que privilegien la solidaridad, la generosidad, el altruismo. Particularmente en nuestro país, es dificil ser consecuente con una ideología que contengan aquellos valores.
Es muy dificil, pero no imposible.
Pero para quienes permanecen fieles a sus ideales, la vida no es una aventura, sino una empresa que tiene un fin y un objetivo muy claro y preciso, cuyo logro depende de la lucha cotidiana y sin claudicaciones..
Supongo, pues, que la aventura a la que se refiere Eliaschev es la que personifican políticos que prometieron que con la democracia se comia,se estudiaba y se curaba (Alfonsín); o auguraban una revolución productiva y salariazo (Menem); o decían que venian a terminar con la corrupción (De La Rua); o, finalmente, que llegaban para terminar con la pobreza (Kirchner).
Para politicos de esta calaña claro que la vida es una aventura. Y se exponen a que grupos sociales, que al comienzo lo apoyaban, terminen derrocándolo.
Si fueran políticos con firmes convicciones éticas, mantendrian con el tiempo la base social que los llevó al poder, y no quedarían expuestos a incertidumbres (rasgo fundamental de la “aventura”).
Por supuesto que el gobierno K va a cambiar y se va exponer al riesgo (otro rasgo de la “aventura”) de ver disminído aún más su poder.
Y en la peor de las hipótesis, si es derrocado, ganará un político que prometerá “terminar con el autoritarismo y el resentimiento setentista”; y una vez en el poder, se limitará a defender concretos intereses que seguramente no van a ser los de las mayorías populares.
Una manera de hacer política congruente con el sentido que para Pepe tiene la vida.
Comentario por belgranito — #
Después de leer los sofismas de belgranito, que ya no sabe qué inventar para atacar a un editorialista (¿qué tiene que ver que la vida sea una aventura y “presente riesgos” con que uno no sea artífice de su destino?, ¿de dónde surge esa novedosa ridiculez de que la palabra “aventura” se oponga a la disctutible doctrina del libre albedrío?, ¿y qué tiene que ver el sentido de la vida que él y sólo él, el dios rojo belgranito, adjudica a Pepe, con las políticas liberales?… es todo demasiado inentendible, pero bueno, es lógico, viniendo de quien viene), dejo un texto que encontré por ahí y que lo pinta a belgranito y su mesianismo de cuerpo entero:
El fanático concibe el mundo como un sistema binario. Sólo hay dicotomías. Como el negro se opone al blanco, el bien se enfrenta al mal, el pueblo al antipueblo, la verdad al error, la patria a los traidores, los esclavos a los amos.
No concibe los matices, ni que lo bueno y lo erróneo se encuentren, por lo general, repartidos. Abomina de la conciliación. Él ama la confrontación entre los opuestos, porque ésa es su manera de ver lo real. Es un daltónico respecto de los grises. Un verdadero discapacitado. Por eso su simplismo resulta, al cabo, infantil. Y como apela a lo más primitivo que tenemos en nosotros, resulta, por ello, sumamente peligroso.
La hiperseguridad del fanático delata sus limitaciones intelectuales. Henchido de certezas, desprecia la duda. Allí radica su debilidad. Su falta de plasticidad.
“Todo el problema de este mundo es que los idiotas y los fanáticos están siempre segurísimos de sí mismos, en tanto que los sabios están llenos de dudas” (Bertrand Russell).
Comentario por Sin Kampo — #
Belgranito: me parece que decís demasiadas estupideces.
Cómo podés generar semajante volumen de idioteces todas juntas ? Sin contar las que no comentas en el blog (que no quiero saber cuáles son).
Ya que sos generador de una “gran cantidad de ideas”, intentá que las mismas sean útiles para algo ya que la calidad de las que escribiste hasta ahora, no sirven para nada. Ni siquiera para vos. Veo muy bien que pienses, pero tratá de reorientarte y de no “enroscarte” en tus razonamientos que terminan siendo, siempre, un simple sofisma.
Pepe: Muy buena la reflexión, tenés toda la razón en lo que planteas. Se verifica en cada hecho que produce el gobierno (que son hechos y no actos).
Comentario por Tato — #
Alguien habló alguna de vez me tiddó de “troll”, que es algo así como el que interviene en un espacio de internet para generar discordia o generar poléimica
Aclaro que yo me limito a expresar mi opinión a partir de las ideas que desgrana el Sr. Pepe, sin tener interés alguno en suscitar otro interés.
Me parece una falta de respeto al Señor Pepe Eliaschev dedicar más espacio a criticar mis comentarios -que deben ser tomados como de quien viene, esto es, UN SIMPLE LECTOR- , que a comentar lo que dice el periodista.
Que quede claro, entonces, que no es justo que la torpeza de algunos me sea imputable; así como también que lamento que mis comentarios sean fuente de inspiración para decir tantas estupideces.
Comentario por belgranito — #
Estimado Sin Kampo: muy buena cita de Bertrand Russell. Como no pretendo llegar a tanto, aca van otras:
La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.
Groucho Marx
Los marxistas no están dispuestos a reconocer que también los nazis son socialistas.
Ludwig von Mises
La izquierda es el sector de la sociedad más interesado en la distribución que en la producción. Es un grupo fanáticamente convencido de que el maná cae del cielo. Por eso fracasa. Después de cierto tiempo, perpleja, descubre que ya no queda nada para distribuir y sale a apedrear la embajada norteamericana.
Carlos Alberto Montaner
Comentario por Arturo — #
Y para completar la idea:
Un fanático es alguien que no puede cambiar de mentalidad y no quiere cambiar de tema.
Winston Churchill
Comentario por Arturo — #
Va otra de Churchill para Arturo:
“El capitalismo es la distribución desigual de las riquezas,
y el socialismo la distribución igualitaria de la pobreza”.
Y una mía:
“Lamento que los editoriales de Pepe sean fuente de inspiración para que belgranito diga tantas estupideces” (no es una grosería, sino lo mismo que puso él de mí, sólo que yo no había dicho nada ni estúpido ni no estúpido, sino que copié un texto de un filósofo que publicó otro diario y que me parece muy certero para describir a belgranito y sus pobres complejos).
Saludos!
Comentario por Sin Kampo — #
belgranudo, ME TENES LOS HUEVOS AL PLATO CON TUS COMENTARIOS CONTRA EL PERIODISTA.
Comentario por AMILCAR — #
Estimado Pepe: Es cierto los papeles públicos deberían ser públicos pero sabemos que todo es “privado”. Les encanta a los “Doctores” llegar a esos puestos. Massa dijo ” hagamoslo rápido” - que no quiero que se me escape- y todo giró desde , amigos, colegas, funcionarios como si ya se “hubiera salvado”. Ha logrado “pararse” frente al ciudadano y cuando se vaya será todo privado. Ese será el verdadero cambio. Saludos cordiales
Comentario por Luis — #
Estimado Arturo: Fascinado por las frases que engalanan este podcasts, muchas de las cuales conmovieron mis más firmes convicciones, creo que deviene muy oportuna mencionar una que repetía Perón, pero que en realidad se la debemos a un filósofo griego: “la realidad, es la única verdad”
Y resulta oportunísima esta frase, porque recordarás que no hace mucho tuve la osadía de incursionar en temas tributarios, donde vos te movés como pez en el agua. La cuestión era si la elusión impositiva era punible como lo es la evasión.
Vos, con la firmeza propia del que sabe de que habla. fuiste tajante en afirmar que la elusión nunca es un delito como lo es la evasión.
Pues bien, la realidad es que salió publicado en todos los medios que la ONCCA intimó a las exportadoras a que reintegren algo así como 1700 millones de dólares por elusión fraudulenta. ¿Que hacían los muchachos? muy simple: antes de que aumentaran las retenciones, declararon exportaciones futuras por millones y miilones de toneladas para eludir así las retenciones que sabían que iban a aumentar, y ahora no pueden acreditar que tenian la mercaderia comprada. Ante la elusion fraudulenta, la ONCCA los intima bajo apercibimiento de iniciar las acciones judiciales que correspondan.
Como yo no soy un experto en el tema, a lo mejor mal interpreté la noticia; Pero todo indica que para la ONCCA, por lo menos, la elusión no es algo lícito.
Cuidado, no hay soberbia de mi parte; al contrario, es probable que Moreno tenga que ver en esta maniobra y sea un artilugio para recaudar por otro lado lo que no se consiguió con la retenciones móviles.
Cuidado también con aquella frase que dice: “no hay peor sordo que el que no quiere oir”
Comentario por belgranito — #
¿Qué tienen que ver las exportadoras con el campo, belgranito? Veo que no entendiste nada de lo que pasó en estos 4 meses… Andá a preguntarle a Buzzi o a Llambías qué opinan de las exportadoras, y si están de acuerdo con esta medida del oncaa o no, elusión, evasión, o lo que sea…
“no hay peor sordo que el que no quiere oír”… y lo peor es que, tras 4 meses sin oír nada salvo el discurso oficial, los pobres diablos salen a hablar gansadas, sobre todo cuando el tema que se está tratando es otro…
Comentario por Sin Kampo — #
Alberto Cara dePiedra Fernandez, Chanta total aunque la definicion de “chanta” es “insolvente moral y material” y materialmente Alberto Cara de Piedra Fernandez es multimillonario. Como habrà hecho? Suntuosa mansion en Miami, con puerto privado. En fin….
Comentario por Ana Pelzer — #
Belgranito mas alla de sistematicamente oponerte a todo lo que dice Pepe Eliaschev, con lo que demostras primero que tenes mucho tiempo para dedicarte a estos menesteres, cual es tu modelo de pais ? Cuales son los logros de este gobierno que tanto apoyas ? Porque en vez de filosofar y dar vueltas sin claridad sobre tantos asuntos cual erudito no decis claramente que es lo que te gusta, lo que no te agrada y lo mas importante COMO hacerlo. Asi ganaras un poquito mas de credibilidad y evitaras hacia tu persona comentarios como el arriba citado.sds
Comentario por pegaso — #
belgranito: En primer lugar, acostumbrado a lidiar con la DGI/AFIP, aprendí que el hecho de que lo diga esa entidad no quiere decir necesariamente que lo que diga sea legal, o sea, obligatorio, o, peor, sea correcto. No sería la primera vez que se mandan una resolución que es contraria a derecho y, ya sea por vía judicial o por vía de autocrítica, dan marcha atrás.
Lo mismo es válido para la ONCCA o para cualquier otra repartición pública que pueda emitir normas que, en teoría al menos, sean de cumplimiento obligatorio para cualquier ciudadano.
O sea que que lo diga la ONCCA no quiere decir que sea verdad o que sea una “realidad”.
La realidad es:
Constitución Nacional: Artículo 19- ……….. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.
Si las normas legales NO prohibían esa situación, por más que lo diga la ONCCA, alpiste.
Finalmente belgranito, en cualquier tratado de impuestos está claramente explicitada la diferencia entre eludir (no es ilegal) y evadir (si es ilegal). Si lo que decís es cierto, esta gente evadió una obligación tributaria. Si en cambio, aprovechando errores o agujeros en la normativa, los exportadores obtuvieron una ventaja, o sea eludieron parte del tributo, por más que la ONCCA reclame, alpiste.
Si tuviera que hacer un análisis fino de lo que vos decís que hizo la ONCCA, o sea acusar a los exportadores de elusión fraudulenta, me parece que, al menos, está mal planteado el reclamo. La elusión en si NO puede ser fraudulente si se hizo, como dije, aprovechando agujeros en la normativa. Si hubo fraude, entonces hubo evasión y punto.
En fin, después de haber visto como los actuales gobernantes sostuvieron, sin que se les caigan los anillos, que el Poder Ejecutivo puede fijar tributos (derechos de exportación) per se, no me extrañaría que la ONCCA esté reclamando algo sin sustento y solamente por razones políticas. No sería la primera vez ni la última que el Estado pretende algo y no le corresponde.
Te sugeriría seguir el tema y ver como resulta la cosa en la justicia.
Ahora, si vos pensás que, porque lo diga la ONCCA esta bien, dale nomás. Yo no conozco las normas específicas sobre este tema, asi que no puedo abrir juicio respecto de lo que hicieron las exportadores. Eso sí, puedo opinar sobre lo que sé y a eso me limito.
Comentario por Arturo — #
belgranito.
EL QUE SE REVUELVE Y REVUELVE EN SU CABEZA PARA ENCONTRAR COMO DESTACARSE, COMO OPONERSE TODO EL TIEMPO, TERMINA COMO LA HIEDRA, APEGADO A SUS VERDADES, Y ENVUELTO EN LOS HILOS CON LOS QUE PRETENDE ENVOLVE.R…. QUIEN SIEMPRE QUIERE TENER RAZÓN LA PIERDE…
saludos para todos
Mario
Comentario por mario — #
Belgranito: Finalmente, y para terminar con el tema, te transcribo un párrafo del libro Derecho Financiero de Giuliani Fonrouge relacionado con la elusión de impuestos.
“Para que la elusión fiscal pueda significar actitud punible no basta el uso de formas o estructuras jurídicas “manifiestamente inapropiadas”, sino que es menester inexcusablemente que el sujeto haya tenido la intención de evitar la justa imposición, según razonable apreciación. De manera que las tres condiciones para la punibilidad del proceder, son estas: 1) uso de formas o estructuras jurídicas manifiestamente inapropiadas; 2) intención o propósito deliberado de disminuir la carga tributaria; y 3) razonabilidad en la apreciación del factor subjetivo.”
También decía Fonrouge: “En cuanto al proceder que suele comprenderse en lo dado a llamarse evasión legal (o lícita o legítima), esto es, aquel que sin infringir el texto de la ley, procura el alivio tributario mediante la utilización de estructuras jurídicas atípicas o anómalas, lo denominamos elusión de la obligación fiscal, por adaptación de la expresión inglesa avoidance, que es muy representativa.”
Ahora no me vas a hacer decirte quién era Giuliani Fonrouge no ? Hoy es sábado y me espera una bondiola de cerdo al horno con un buen Merlot para balancear los gustos.
Comentario por Arturo — #
muy inteligente el comentario. Por favor separar el termino SOBRE TODO dado que al estar dos veces en el texto, el error de tipeo es dudoso. saludos cordiales.esther galante
Comentario por esther maria galante — #
Pepe sensato, prudente, razonable, posible. Evidente.
¿Qué dirá Mona Moncalvillo ante la evidencia ineluctable de los hechos kirchneristas?
Pepe sigue. Mona retrocede. Pepe vive. Mona muere. Pepe al cielo. Mona al círuclo octavo del Dante. Pepe actual. Mona historia. Pepe Es. Mona Fue. Pepe orgullo y dignidad. Mona vergüenza y deshonra.
Comentario por luis Herrero — #
Arturo: Cuando Fonrouge dice “Para que la elusión fiscal pueda significar actitud punible…” apunta al centro de nuestra discusión: si la elusión es o no punible.
Cuando el notable tratadista emplea el verbo “pueda” significa que es posible concebir a la elusión como punible, que es lo que yo sostenía.Recordá que yo dije que la elusión es punible si persigue “defraudar al fisco”
Aquí el problema es que vos analizás las cosas como contador, y con criterio contable. Y mi asesor, que es abogado, analiza estas cuestiones con criterio jurídico.
Cuando un abogado se mete a liquidar impuestos, tené la seguridad que va a meter la pata, y al final es el contador el que pone las cosas en orden.
Cuando un contador se mete a asesorar legalmente a una empresa, tené la seguridad que va a meter la pata, y al final es el abogado el que pone las cosas en orden.
Conclusión: zapatero a tus zapatos.
Y te aclaro que mi asesor no es Bono,mi perro, que todavía está esperando mayores precisiones con relación a esa promesa de que le darías un cacho de lomo.
Comentario por belgranito — #
belgranito: Vos dijiste que la elusión es punible si persigue como fin defraudar al Fisco.
Desde ese punto de vista, cualquier actitud que asuma un contribuyente y que tienda a disminuir su carga tributaria, sería punible, y esto no es así. Solamente las conductas o hechos definidos expresamente en nuestras leyes como punibles, lo son, y en esto nuestra Constitución es clara. También lo es Fonrouge cuando hace referencia al “proceder que, sin infringir el texto de la ley … “.
Para darte un ejemplo de elusión o, como la refiere Fonrouge también, de evasión legal:
Las inversiones en títulos públicos de terceros países con lo que exista convenio para evitar la doble imposición están exentas de pagar impuesto sobre los bienes personales, de acuerdo a nuestra legislación. Así, en los últimos años mucha gente declaró tenencias de títulos del Estado austríaco al 31/12 de cada ejercicio fiscal. Mucha de esa gente, compraba esos títulos cerca del cierre del ejercicio y los vendía poco después. Similar conducta se seguía con títulos del Estado argentino claro.
De acuerdo a tu enfoque, esto sería punible y no lo es. Solamente sería punible si las inversiones en esos títulos no fueran reales, pero si lo fueron, entonces no hay hecho punible porque la ley respectiva declara expresamente que esas inversiones están exentas.
Esto no es un problema de interpretación ni de criterio, jurídico o contable. Es un problema de criterio impositivo y, como tal, para evaluar o asesorar en la materia, es necesario conocer las leyes impositivas vigentes al momento de los hechos o al momento que uno estima que se producirán. También es necesario tener en cuenta que lo que es de una forma siguiendo un criterio contable, puede no serlo bajo un criterio impositivo. Lo que es un activo para la contabilidad, por ejemplo un plazo fijo, no lo es para determinar el impuesto a los bienes personales (los plazos fijos están exentos). Lo mismo que dije para las inversiones en títulos públicos, vale para este otro tipo de inversiones.
Respecto de las competencias profesionales, al menos en Argentina, las cuestiones impositivas caen bajo la órbita de los contadores por ley. Nuestra competencia, en caso de litigio, llega hasta el Tribunal Fiscal de la Nación. Si la cosa sigue en la justicia penal tributaria, recién ahí pasa a manos de abogados, a los que los contadores asesoramos en cuestiones específicas de derecho tributario o de determinación de los impuestos, no en lo que hace a cuestiones procesales específicas.
Claro que los contadores meteríamos la pata si asesoraramos en cuestiones que desconocemos o que no conocemos bien, y así nuestra profesión está ciertamente devaluada, pero esto depende de la responsabilidad de muchos profesionales que, si no saben, en vez de preguntar a los que saben, se largan a abrir la boca irresponsablemente, asesorando mal a sus clientes.
Respecto del lomo para Bono, invitame a un asado. Yo pongo el vino y el lomo para Bono. Ah, voy con mi mujer, pero es gasolera, no te preocupes.
Comentario por Arturo — #
Arturo, Arturo… La verdad que me caés simpático y no se por qué, ya que formás parte de los inveterados críticos que tengo en este espacio. Creo que tu admiración por Pink Floyd es lo que explica que sea muy indulgente con vos y tus críticas.
Y la invitación al asado por supuesto que en el momento oportuno se concretará y así Bono hará realidad el sueño de comer carne en lugar de esas piedras marrones (como él las denomina) que alguien llama “alimento balanceado).
Comentario por belgranito — #
belgranito, belgranito … lo mismo me dice mi mujer a esta altura ….
Respecto de tu indulgencia para conmigo y mis críticas, te la agradezco pero no te la pedí. Eso de ser indulgente para con alguien no me suena bien pero dejémoslo ahí.
Ah, avisá con tiempo lo del asado !! Y tratá que sea antes de que se inaugure el tren bala. Me parece cruel privar a Bono de una comida decente cada tanto y mantenerlo en base a esas piedras marrones, como bien él las califica. Mal lo tuyo. Darle de comer eso a Bono …. con razón reclama un lomo ….
Comentario por Arturo — #
belgranito: ¿no decías que eras pobre? Jamás vi que los pobres le den alimento balanceado a sus perros; por lo general, deben contentarse con las sobras, y con algún que otro hueso eterno… Pero bueno, hay pobres y pobres: están los pobres que no pueden comer, y están los pobres que no pueden decir la verdad.
Comentario por Sin Kampo — #
EN ESTE SITIO ESTOY HARTO, MAS QUE HARTO POR LA FALTA DE RESPETO AL ARTICULISTA, CON LOS COMENTARIOS INTEGRISTAS DEL BELGRANITO ESTE, MAS LOS QUE, BOLUDAMENTE LE SAQLEN A DAR PELOTA. IGNORENLO Y VERAN COMO SE RELAME SOLO SU ENTEPIERNA!!
LO IMPORTANTE ES QUE SE ADOPTE UNA LEGISLACION QUE DETERMINE QUE NINGUN FUNCIONARIO PUEDE RETIRAR NADA DE SUS OFICINAS!! COMO EN CANADA, EE.UU, IRLANDA, AUSTRIA, SUIZA, AUSTRALIA, JAPON, ETC. INCLUOS LOS REGALOS QUE SE RECIBEN DEBEN IR A MUSEOS O MEMORIALES Y NO LLEVARLOS A CASA PARA DESPUES VENDERLOS O TRAPICHEARLOS!! AHI ES CUANDO DEBE INTERVENIR EL FISCAL DE TURNO QUE SE ENCARGARIA DE REVISAR LOS MISMOS Y LUEGO DETERMINAR LAS RESPONSABILIDADES PERTINENTES!! ASI ACTUARIA UNA DEMOCRACIA SANA Y UNA REPUBLICA RESPONSABLE!!
Comentario por angel — #
Estimado SinKampo: hay algo peor aún … están los pobres que se avergüenzan de serlo …
Comentario por Arturo — #
[...] Por Pepe Eliaschev Conocí personalmente a Alberto Fernández en junio de 2003. Los cinco años que transcurren entre ese momento y hoy son una vida. Basta ver las fotos del hombre cuando llegó a la jefatura de gabinete de ministros de la Nación y la que corresponde a su salida del cargo, hace pocas horas. De las muchas cosas que recuerdo, una me impresionó particularmente, cuando, al recibirme en su despacho –recién comenzaba el gobierno de Néstor Kirchner- Alberto Fernández me ofreció café, hablamos de algunas generalidades típicas de lo que sería un encuentro off the record entre un periodista y una fuente, y mostrándome la computadora que estaba apoyada sobre una mesita, a pocos metros de donde charlábamos, me dijo: “Ésa es mi computadora, viene conmigo y se va conmigo. Nada de lo que es mío es permanentemente de esta casa”. Hurgué un poco en esas palabras. ¿Por qué decía lo que decía? ¿Por qué hablaba de “su” computadora versus la computadora oficial? Quería marcar algo que me parecía promisorio, esperanzador y estimulante. Un funcionario llega con su vida, su carrera, sus logros, sus fracasos, sus realizaciones, sus sueños, sus ambiciones. Pero se va. El poder es, por definición, fugaz, provisorio, pasajero. En una sociedad democrática el poder es un mandato. Es un contrato a plazo fijo. Comienza y termina, ineluctablemente, como la vida: sólo sabemos que nos morimos, ésa es nuestra única certidumbre como seres humanos. Pero entre el nacimiento y la muerte hay una gran, larga e imprevisible aventura. La aventura, en un sentido estrictamente filosófico, de Alberto Fernández en la cima del poder de la Argentina, terminó hace pocas horas. Seguramente, en su computadora portátil –que ha regresado a su departamento del coqueto barrio de Puerto Madero- hay textos, documentos y realidades que jamás van a tener estado público. La foto de las horas posteriores a la renuncia mostraba a empleados de la Casa de Gobierno retirando cajas de cartón con documentación perteneciente al doctor Fernández. Lo cual, por cierto, deja abierta una inquietud: ¿los papeles públicos son propiedad de los hombres públicos? Cuándo los hombres públicos dejan de serlo y se convierten en ciudadanos privados, ¿no deberían dejar los papeles públicos en el seno del poder público? Más todavía, ya que estamos en tren de preguntas: ¿el poder público en la Argentina es público o es un poder privado? El final de Alberto Fernández como jefe de gabinete marca una melancólica manera que ha tenido el dúo presidencial para procesar lo que fue la severa derrota de las retenciones agropecuarias. Si una parte de la sociedad civil aguardaba una reformulación de la política, que incluyera un importante recambio de dirigentes, eso no se ha producido, ni se va a producir. Por una razón muy simple (no lo dice un periodista que se considera oráculo, ni tiene acceso privilegiado ni de ninguna naturaleza a la información pública): es la mera descripción del código genético del gobierno actual. Todo aquello que pueda implicar un repensamiento, una nueva mirada, una modificación de paradigmas, una reconsideración de todo lo que se hizo para cambiar, parece, al menos hasta estas horas, cinco años largos después de haber comenzado el gobierno kirchnerista, una eventualidad literalmente impensable. Fiel a esa tesitura la presidenta Cristina Kirchner, en consecuencia, saca una persona y pone a otra o admite que una se le va y pone a otra. Pero en definitiva, en lo que tiene que ver con el sistema de toma de decisiones, con los conceptos y sobretodo con la idea del país de hoy y de mañana, no parece que haya demasiadas razones para tener optimismo sobre cambios verdaderamente estimulantes, que es por cierto lo que decía y postulaba el doctor Alberto Fernández: “ha llegado el momento de cambiar”. Los gobiernos, sobretodo si son de raíz democrática -y el de la Argentina es hoy un gobierno de raíz democrática, esto es evidente- tienen la doble misión de permanecer fieles a su mirada, a su opción y a su programa, junto con una necesidad igualmente inexorable de mantenerse adherido al clima de la época y, sobretodo, responder a la convocatoria ciudadana. En su intención de apostar por una continuidad ineluctable y por una adhesión, literal y sin máculas, a una determinada perspectiva ideológica y, sobretodo, a una determinada manera de preservar el poder, tengo para mí que el matrimonio gobernante ha comenzado a perder la elasticidad que marca la verdadera mirada esperanzada de un estadista. Esto es: la capacidad de advertir cuando los vientos cambian. En la Argentina no se va a repetir el período de prosperidad y esperanza, poco menos que ilimitada, que acompañó gran parte del mandato de Néstor Kirchner. Al ratificar en hombres y actitudes un mismo curso, es muy probable que la Presidenta se esté equivocando seriamente. [...]
Pingback por Debate Político » La computadora de Alberto Fernández — #
belgranito:
ESTUDIA Y FIJATE BIEN COMO ES LA OPERATORIA DE EXPORTACION DE GRANOS. EN ESE MOMENTO ERA ASI, CON LO CUAL ESTAS DICIENDO ESTUPIDECES UNA VEZ MAS (CUANTAS VECES VAN ?).
ANTES DE ESCRIBIR ESTUDIA (NABO). NO SOLO PASAS COMO UN FLOR DE PELOTUDO SINO TAMBIEN COMO IGNORANTE.
Comentario por Tato — #
En defensa de la dieta de Bono, Sir Kampo: La mía, una cocker denominada “tutuca”, come balanceado del baratito. Sale $3.50 el kg. Lo único que tenés que mezclárselo con sobras, porque sólo no tiene futuro. mas de una vez me dejó el plato lleno y s me vino al costado de la mesa a ponerme cara de cachorro mojado.
Comentario por Nacho — #