¡Hasta la victoria, Huggies!

Futuro padre: si tenés mucha suerte y tu hijo, después de 9 meses muy tranquilo en su casita, decide que el viernes es un buen día para nacer (ya de chiquito llevando la contra), lamento informarte que los dos días de licencia que te corresponden por paternidad se te agotaron el fin de semana. Para las madres, que cargan con la parte difícil del asunto, son apenas tres meses con goce de sueldo y tres meses más opcionales a cuenta de los ahorros familiares, siempre hablando de trabajadores en relación de dependencia. A partir del mes 6 y un día hay que dejar a la criatura con las abuelas (que laburan, hacen reiki y crían otros nietos), o depositarla en una sala maternal para que conviva con resfríos, conjuntivitis, toses, esputos y demás compañeritos.

ADAM

Ampliar la licencia por maternidad/paternidad llevaría un poco de aire a muchos hogares revolucionados por el llanto, los pañales y las pocas horas de sueño que vienen en la letra chica del contrato. Y tendría un costo fiscal muy bajo. Según CIPPEC, “un escenario de mínima, que supone ampliar a 98 días la licencia por maternidad –el piso recomendado por la OIT-, a 10 días las de paternidad y a 12 días las licencias familiares, costaría $4.248 millones, o un 0,16% del Producto Bruto Interno”. Un proyecto presentado hace una semana por la CTA de Yasky suma también la licencia por violencia de género como parte de una reforma amplia y necesaria a la Ley de contrato de trabajo.

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Pero todas las iniciativas quedan enterradas en la cámara (¿cementerio?) de Diputados. ¿Por qué? En pocas palabras: los papis, replegados en nuestros hogares, no tenemos un “sponsor” que empuje nuestros derechos. O dicho de otra forma: ¡si nos organizamos, descansamos todos! Con esto en mente, junto con algunos amigos hemos creado la Papis Task Force, una ONG que busca crear conciencia acerca de la importancia del acompañamiento de los padres para los niños, en sus primeros 100 días de vida. No somos lobistas (no nos da el piné), apenas corderos. Pero ya contamos con algunos recursos: pusimos un topo en una oficina influyente del ministerio de trabajo y contratamos una consultora de asuntos públicos, que hizo un breve análisis que resumo a continuación:

– La agenda del congreso, dominada por el ejecutivo, está tomada por los grandes temas que impulsa la presidenta reformadora. Sólo estas últimas semanas: códigos comercial y penal, ley de hidrocarburos y presupuesto 2015.

– En ese marco, aquellos que podrían impulsar el tema no encuentran el hueco para venderle a CFK un proyecto de reforma de la Ley de contrato de trabajo . Y si se cortan solos pueden quedar pedaleando en el aire, como Randazzo y su iniciativa para prohibir la entrada de camiones en el AMBA en determinada franja horaria, que tiene el sello del Poder Ejecutivo, pero no el aval de la presidenta, y duerme la siesta en los cajones de Diputados.

– Las empresas multinacionales por lo general no se opondrían a una extensión de las licencias, muchas de ellas ya ofrecen de hecho a sus empleados más días que lo estipulado por ley. Pero sí podría generar mayor resistencia, especialmente entre las grandes y multis, una reforma integral que incluya la regulación del trabajo dominical.

– ¿Ayuda el hecho de que haya muchos proyectos presentados, muy similares entre sí? No mucho. Hubo casos similares de consenso, pero luego bajó el proyecto del ejecutivo y salió como por un tubo, sin considerar lo que había en el Congreso ni incorporar modificaciones.

– Con suerte el año que viene, cuando ya no queden códigos que reformar y la presi ande buscando algún fuego de artificio, colamos el tema a través de nuestro topo en el ministerio de trabajo y damos un pasito adelante. Para que tenga chances, deberíamos comenzar con una modificación del artículo puntual que estipula las licencias. Y luego, como la ley de matrimonio igualitario que antecedió a la de género, trabajar en una agenda de expansión de derechos en el ámbito laboral que contemple modificaciones más profundas.

– Fuerza compañeros, ¡hasta la victoria, Huggies!

Insólito

Mención aparte para dos hechos que llaman la atención: los padres que adoptan a un niño no tienen licencia por maternidad/paternidad, como si fueran menos padres. Tampoco hay consideración alguna para el caso de las multifamilias, que se dan apoyo y soporte en su fundación donde, entre otras cosas, brindan asesoramiento psicológico y jurídico. Para la ley, uno es igual a dos… y a tres.

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