La cocinera de Constitución

9 de mayo del 2008 | 4 Comentarios

María Esther Osorio es cocinera de profesión. Fue camarera de joven y sus jefes le pagaron un curso de cocina que dictaba el Sindicato de los Gastronómicos en 1985. Así aprendió. Siempre supo que estudiar le salvaría la vida.

Cuando hace diez años la echaron de la empresa donde trabajaba, Mari empezó a cocinar. Primero para su hija, que era empleada en un puesto de panchos que está sobre el andén número siete de la Estación Constitución. Y después para todos los trabajadores de esa terminal inmensa.

La cocinera arranca la mañana amasando pan mientras planea el menú del día. Puede ser guiso, pasta o carne, lo que sea; todo lo que hace Mari es casero. Todo. “Por eso a la gente le gusta tanto”, dice mientras me muestra orgullosa las lentejas con queso fresco que preparó para hoy y que vende a 5 pesos. “Haga lo que haga, yo vendo la bandeja a ese precio, ellos ya lo saben. Y para los que no pueden pagar tanto, les preparo una porción un poco más chica a 4 pesos”.

Es la una y media de la tarde y es difícil encontrar a Mari, que se pierde con su changuito rojo entre miles de viajantes. Recorre los puestos de diarios, los de panchos y los de milanesas. Todos la saludan y aprueban contentos la elección del menú del día. “Siempre nos sorprende con algo rico”, lanza eufórico José, el del puesto de diarios y revistas que está justo en la entrada y en el medio de todos los andenes. Y mientras Carla, que vende panchos, rompe el nylon que envuelve a las lentejas, murmura: “Qué grande Mari, es la mejor de todas”. Como si ese momento del día, cuando la cocinera llega con su chango y su comida, fuese el que todos en Constitución estaban esperando.

Hace una década que los trabajadores de la terminal almuerzan y meriendan la comida que Mari prepara de lunes a lunes. Ella vive a una cuadra y media de la estación con una hija y dos nietas. El domingo 11 cumple 62 años y no va a dejar de cocinar. “Yo con este changuito, así como lo ves, me construí la casa”, cuenta con lágrimas en los ojos.

4 Comentarios

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  1. Pablo P. dice:

    Hola Vero, muy buena la nota, ojalá mi esposa, cocinara algo casero, y basta de delivery, la voy a hacer ver la nota para que tome el ejemplo, saludos

  2. mara dice:

    vi la nota, leí el comentario de Pablo P. abusare del delivery pero bueno nadie es perfecto, otras virtudes tendré. La esposa de Pablo P.

  3. Annie dice:

    Vero:
    Muy buenas todas tus notas!
    No paso todos los días, pero cuando lo hago me resulta muy interesante.
    Saludos.

    Annie

  4. Matias dice:

    Muy buena nota! En cuanto a Mari, simplemente admirable! Y que ganas me dieron de comer algo rico esta noche!!

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