Elisa Carrió no sabe si quedarse con la chistorra, el queso reggiano macerado en frambuesa o el salame precocido ahumado. Prueba. Pregunta. Prueba otra vez. Exclama: “Esta chistorra es bárbara”. Al final, decide comprarse todo. “Es mi alimentación para estar sana y feliz”.
En campaña por el interior de la provincia de Buenos Aires, la líder de la Coalición Cívica se detuvo en una fiambrería de Tandil para comprar quesos y embutidos. Con la boca llena y frente al lente de la cámara, asumió: “Es la foto que quería el poder para destruirme”.
Nació frente a la estación de Caseros, hace 27 años. De chica miraba comer sándwiches y panchos a los pasajeros del tren San Martín, que los compraban apurados en un bar con mostrador a los andenes. Es psicóloga y se dedica al periodismo. Le gustan los ravioles con crema, el sushi y el asado. Con Muy buen provecho intenta mostrar cómo comemos los argentinos. Eso nomás: una radiografía de ese hábito esencial.