Elisa Carrió no sabe si quedarse con la chistorra, el queso reggiano macerado en frambuesa o el salame precocido ahumado. Prueba. Pregunta. Prueba otra vez. Exclama: “Esta chistorra es bárbara”. Al final, decide comprarse todo. “Es mi alimentación para estar sana y feliz”.
En campaña por el interior de la provincia de Buenos Aires, la líder de la Coalición Cívica se detuvo en una fiambrería de Tandil para comprar quesos y embutidos. Con la boca llena y frente al lente de la cámara, asumió: “Es la foto que quería el poder para destruirme”.
“Son ñoquis de papa nomás, es fácil”. Margarita Stolbizer minimiza su tarea. Dice que no le gusta cocinar, pero cocina mucho y le sale bien. Lo hace para su familia.
En exclusiva para Muy buen provecho, la candidata a diputada bonaerense por el Acuerdo Cívico y Social cuenta paso a paso cómo hacer los ñoquis del 29:
La política y la comida son espacios afines. La manera que tienen los políticos de comer indica comportamientos y alude a actitudes en general. Como la pizza con champagne del menemismo o el sushi delaruista.
Muy buen provecho averiguó qué y cómo desayunan los candidatos a diputados para las próximas elecciones legislativas: la disciplina de algunos, las excentricidades de otros, los cuidados, los permisos, las rutinas, el mate, las medialunas o el café. En medio de la batalla electoral, los políticos recurren a distintas fuentes de energía.
A las siete Néstor Kirchner está de pie en Olivos. Su frugalidad, se podría hipotetizar, es inversamente proporcional a su apetito político: el candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, apenas ingiere un yogurt y una lágrima. Nada más. “Es que tiene una disciplina espartana con la comida”, confiesa un hombre que compartió con el santacruceño muchas mañanas y muchas mesas.
Ilustración Néstor Kirchner: Ale Ravassi - Fotomontaje: Angelus
El segundo en la lista del Frente para la Victoria, el candidato testimonial Daniel Scioli, se despierta a las seis y media. Como todos los días de su vida, deglute un pedazo de pasta frola mientras lee los diarios y escucha la radio. “Es muy arraigado a sus gustos”, contó en una entrevista su mujer, Karina Rabolini. Tanto le gusta la tarta de membrillo al bonaerense que “se la lleva en un tupper al despacho o dondequiera que vaya”, dice. Con la misma disciplina, se sube a la cinta y corre una hora mientras aprovecha para conversar -sin dejar nunca de correr- con sus colaboradores, que se sientan a su lado en una mesa ubicada estratégicamente.
El mayor contrincante del oficialismo, Francisco De Narváez, elige un desayuno clásico para arrancar el día: tostadas con té o mate cocido. Después sale a correr durante 45 minutos para mantenerse en forma.
La candidata porteña del Pro, Gabriela Michetti, prefiere el mate amargo. Depende cómo esté de tiempo -si se levanta a las seis o a las ocho- se come dos tostadas con queso blanco o un ligero yogurt con cereales. “Como mi hijo Lautaro se levanta más tarde, por lo general desayuno sola, salvo los fines de semana que aprovecho para desayunar con él”, cuenta.
Al primer candidato a diputado nacional por Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, le suena el despertador a las siete y media de la mañana. Por recomendación médica , el cineasta evita los lácteos: nada de leche ni quesos. En su lugar, desayuna un licuado de frutas. Y a media mañana, come una ensalada de radicheta con ajo y pan integral. También unos mates. “Con esa dieta estricta le va bastante bien, a pesar de su edad tiene una salud impecable y una energía envidiable”, confiesa uno de sus colaboradores.
Margarita Stolbizer, primera en la lista del Acuerdo Cívico y Social por la provincia de Buenos Aires, le detalló a Muy buen provecho cómo transcurren sus mañanas: “El despertador suena un poco antes de las siete menos cuarto. Despierto a los dos chicos que todavía van a la escuela, les preparo la chocolatada a ellos y el café con leche para Juan. Todos tenemos caras de dormidos, siempre. Los intercambios son mínimos, sobre las actividades del día, los horarios de entrada y salida, el estudio o los deportes. Mientras tanto, el teléfono suena incesantemente. A veces atiendo, pero no siempre. Si puedo, me siento a desayunar con ellos. Pero por lo general, primero llevo a Tata a la escuela y cuando vuelvo, Juan ya leyó los diarios y me los pasa y me siento un poco más tranquila con la taza de café con leche, pan negro y mermelada ligth”.
Su compañero capitalino, Alfonso Prat Gay, se despierta a las siete en punto para desayunar con sus hijos antes de llevarlos a la escuela. Toma café con dos tostadas de pan blanco, y a veces jugo de naranja. Pero los fines de semana se da un gusto: “prefiero las medialunas de grasa o las galletitas dulces”.
A diferencia de las otras candidatas mujeres, que no tuvieron problema en contar su dieta matinal a Muy buen provecho, Lilita Carrió mantuvo su respuesta en suspenso hasta el último minuto, como lo hizo con la definición de su candidatura en las listas. Por desinterés o coquetería, la líder de la Coalición Cívica y candidata a diputada en la Capital, se hizo rogar para confesar, después de insistentes llamados a sus voceros, que desayuna “tostadas con queso y café”.
El Clemente de Caloi es fan de las aceitunas. Tanto que hasta tuvo relaciones carnales con ellas. Así de absurdo y así de gráfico.
En una charla con Muy buen provecho, Caloi cuenta cómo nació la pasión de su personaje por el fruto verde del olivo. Los berretines culinarios, las fantasías y lo que es capaz de hacer Clemente por su comida preferida.
La próxima semana, el humorista gráfico responde el ping pong gastronómico del blog.
Las nubes cubren el cielo de Santo Antonio de Lisboa, al sur de Florianópolis. Un chorro de agua fuerte y dulce limpia las ostras recién traídas del mar que ahora chocan entre sí en una red oscura, que las contiene vivas.
José Alberto Queiroz pesca desde que tiene 8 años, cuando con su papá se embarcaba mar adentro en una balsa hecha “de un sólo tronco”. Hoy se dedica a la maricultura y es pionero en el cultivo de ostras, actividad que comenzó hace 23 años. Tiene la piel curtida por el sol, el pelo gris y arrugas profundas. Está vestido con un mameluco azul y sostiene una manguera. Su voz es gruesa y se escucha fuerte en medio de la playa desolada: “soy el primer productor de ostras del Estado de Santa Catarina”, dice, y hace silencio para mirar el mar.
“O verdadeiro canto das ostras”. El molusco tarda de ocho a diez meses en alcanzar el tamaño ideal para su comercialización. Cada diez días, durante todo ese tiempo, Queiroz retira las ostras del mar y las limpia con agua dulce. Así les quita los depredadores que se posan en las conchas cuando están sumergidas en el mar. Si no lo hace, dice, “pueden morir o lastimarse”.
Cuando están listas para comer, el hombre de mameluco azul las vende a los hoteles y restaurantes de la zona a 5 reales la docena (menos de 8 pesos). Luego, a la carta, el plato de 12 ostras “al natural” costará alrededor de 40 reales (60 pesos).
Ya está oscureciendo en Florianópolis. Queiroz y sus ayudantes guardan los botes y las redes que volverán a usar mañana, apenas amanezca. El silencio es absoluto. El mar está calmo. Sólo queda abrir la ostra, apretar el limón, y listo.
Gazpacho de naranja y langostinos, Centolla fresca, Croquetas de Bacalao en tempura de cerveza, Atún glaseado en jerez y caldo de ostras, Ñoquis de rúcula y Sopa de chocolate. El menú del restó de Cristina es tan amplio como sofisticado. La presidenta, encargada hasta del último detalle, había pensado en que fuera la mediática cocinera Dolli Irigoyen la que se encargue de diseñar el menú. Pero no pudo convencerla. Fue el chef Ramiro Rodríguez Pardo quien finalmente ocupó ese lugar. Pero se cansó y se fue disconforme y a pesar de Cristina, que insistió para que vuelva.
En La Comarca hay que pagar $ 90 por una Merluza negra sobre crema de bisqué; $ 34 por un Mix de hojas verdes con jamón crocante; $ 68 por el Risotto de funghi y $ 36 para degustar el Chesee cake de dulce de leche. Pero si uno se hospeda en el Hotel y paga US$ 1.500 para dormir en la Master Suite, tendrá la suerte de tener la comida incluida.
Una periodista de la revista Noticias se hospedó allí tres días para conocer todos los detalles del emprendimiento hotelero que los Kirchner montaron en el Sur. Comió y bebió para probarlo todo. Y a pedido de Muy Buen provecho, visitó la cocina, husmeó la heladera y conversó con José, el Chef actual.
El busto de Perón. Las paredes rojas cubiertas por cientos de cuadros con el mismo motivo. Reproducciones de diarios de la época. Fotografías del General con sus ministros, con Evita, con sus seguidores y subido a una Siambretta.
Comer en “El General (1945-1955)”, el restaurante temático que queda en la calle Belgrano 561, podría resultar un viaje al espíritu festivo y arduo del movimiento justicialista de aquella época inicial, si no fuera, claro, por la quiebra y la crisis institucional que hoy atraviesa el emprendimiento.
Igual, uno puede sentarse al mediodía y degustar por 44 pesos “el bife de chorizo El General”, plato insignia del lugar, o almorzar por 28 un bife de costilla hecho “al parquet”.
Por allí pasaron Eduardo y Carlos Menem, Chiche Duhalde, Felipe Solá, Alberto Fernández, Enrique “Pepe” Albistur, Ramón Puerta, Adolfo y Alberto Rodríguez Saa, Roberto Lavagna y Francisco De Narváez, entre tantos otros “compañeros”.
Raúl, uno de los mozos del lugar, cuenta cuál era el plato preferido de Perón y las predilecciones gastronómicas de los justicialistas que se sentaron a la mesa de “El General”.
A Victoria Carolina Bereziuk le encantan los mariscos. Cada vez que puede, la “viuda negra” del Valijagate va a comer a “Navegando“, un bodegón de Palermo que queda en Honduras 5291.
“Vicky” coquetea entre la discreción absoluta y la exposición “casual”. Se oculta de los periodistas, pero también se expone sin mayores reparos. Los miércoles cursa el seminario “Grandes Filósofos de la Política” en la Universidad Di Tella y cuando sale va a cenar con su novio, el abogado Juan Pablo Alonso, al restaurante Navegando. También suele ir los fines de semana con sus amigos o con su papá, Eulalio, un medico cirujano que trabaja para el Hospital Militar.
Fuente: Facebook
“Viene seguido, por lo menos dos veces por semana”, aseguró a Muy Buen provecho Osvaldo, el dueño del restaurante. “Trata de pasar desapercibida, pero a veces la gente se levanta para saludarla”. Además de “Vicky”, en el bodegón palermitano suele cenar el flamante DT de la selección, Diego Armando Maradona.
La decoración del lugar es rústica: hay sogas que simulan ser amarras de barcos y es bastante ruidoso. Los comensales dicen que la atención es muy buena y destacan que la carta de vinos es completa.
Las especialidades del lugar elegido por la valijera hot son la cazuela de mariscos, el salmón rosado con salsa de camarones, los ravioles negros, la rana a la provenzal y la perdiz en escabeche. Aunque suele cuidarse con las comidas, hay noches en que la rubia no puede resistirse a la copa helada Valentino que sirven allí.
Nació frente a la estación de Caseros, hace 27 años. De chica miraba comer sándwiches y panchos a los pasajeros del tren San Martín, que los compraban apurados en un bar con mostrador a los andenes. Es psicóloga y se dedica al periodismo. Le gustan los ravioles con crema, el sushi y el asado. Con Muy buen provecho intenta mostrar cómo comemos los argentinos. Eso nomás: una radiografía de ese hábito esencial.