Cafecito caliente de Colombia

septiembre 5, 2008 | Filed Under Bebidas, En la calle | 1 comentario

Con una bandera colombiana atada al cuello y un cartel giratorio sostenido con un palo, José Luis y Sergio venden café sobre la calle Florida. Tienen menos de veinticinco años y vinieron desde Bogotá para estudiar.

Ojalá que llueva café. Encontrarlos es una bendición en la recorrida peatonal casi siempre nefasta. Están ahí, entre oficinistas apurados, kioscos de diarios, artesanos, turistas brasileños y “arbolitos” insistentes.

Todas las mañana, José Luis y Sergio se levantan temprano para preparar los cinco litros de Café “Sello Rojo” que venderán más tarde.

Así, en dos horas de caminata por Florida, los cafeteros colombianos recaudan 70 pesos para costear sus estudios y bendecir con su bebida negra a quienes tengan la suerte de encontrarse con ellos.

La cola por un café

junio 13, 2008 | Filed Under Curiosidades, Lugares | 10 comentarios

El ser humano se conduce a veces de manera incomprensible y enigmática. En ocasiones, la razón no consigue explicar el comportamiento de los hombres.

Por ejemplo:

¿Cómo entender que alguien espere hasta 40 minutos por algo que puede conseguir en menos de cinco? ¿Cuál es la causa que conduce a una persona a detenerse y esperar cuando podría no hacerlo? ¿Puede un café despertar el deseo hasta límites insospechados y lograr que la gente se agolpe –y haga cola- para conseguirlo?

Muy buen provecho fue a buscar la respuesta al shopping Alto Palermo, donde hace 15 días abrió sus puertas Starbucks, la cadena norteamericana de cafés más grande y conocida del mundo. Había una fila de más de 50 personas esperando para conseguir un Frapuccino, un Espresso Macchiato o un Café Latte. La mayoría se quejaba. Pero ninguno, ni hasta el más severo, se movió de su puesto hasta conseguir lo que había ido a buscar.

Y la pregunta vuelve a pronunciarse:

¿Por qué alguien es capaz de esperar tanto tiempo por un café?

No sabemos. Por eso preguntamos.

El cafetero de la Rosada

mayo 28, 2008 | Filed Under En la calle | 11 comentarios

Félix Pérez vende café frente a la Plaza de Mayo. Tiene un carro oxidado y trece termos plateados llenos de bebida caliente. Este cafetero es un testigo privilegiado de los últimos años de la historia política de la Argentina.

Desde 1997 hasta hoy, Félix vende café y observa los pasos de los poderosos. Su puesto es inmejorable: durante ocho horas y de lunes a viernes se para sobre el cordón de la vereda de la Avenida Rivadavia al 300, en diagonal exacta a la Casa Rosada. Y desde allí lo mira todo.

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El cafetero centinela vio llegar –y también irse– a ocho presidentes desde que empezó a vender café. El 20 de diciembre de 2001 fue testigo de la huida de De la Rúa. Y se jacta de su ubicación preferencial: “¿Sabés cómo se veía el helicóptero desde acá?”, cuenta orgulloso.

Pase lo que pase, Félix nunca abandona su puesto. No lo amedrenta ni la caballeriza ni las balas de goma ni nada: “Si se arma en la Plaza, la policía me avisa y me refugio debajo de un techo, pero sigo vendiendo igual”.

En 2003, lejos del conflicto que hoy enfrenta al Gobierno con el campo, Félix dice haberle servido un café a Alfredo De Angeli. “Vino con otros chacareros a pedirle a Kirchner que no les rematen los campos y se tomó un cafecito”.

El centinela de la Rosada prefiere a Néstor que a Cristina. “Ella no me gusta; llega tipo 11, no como él que llegaba bien tempranito. Yo la veo entrar a la Presidenta todos los días. Se baja del helicóptero y la traen en auto hasta la entrada y no sale hasta que se va”, cuenta con naturalidad y agrega: “En cambio al pingüino lo veía caminar todos los días, a la mañana y a la tarde, yendo y viniendo alrededor de la Rosada”.

Al que Félix prefiere ni ver es al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri: “A Mauri le tengo miedo porque no quiere a los pobres. Si los ve, les pasa por encima”.

El carro del cafetero carga -además de café- 5 docenas de facturas, 50 sándwiches, gaseosas, y 11 años de historia.