Octubre 8, 2008 | Filed Under Lugares, Personajes | 2 comentarios
Paró con el campo. Se convirtió en líder rural. Pidió por la abolición de la 125. Cortó las rutas. Lo llevaron preso. Generó una revuelta popular. Aplaudió el voto no positivo. Se sacó fotos con toda la oposición. Tuvo un accidente aéreo. Se salvó de milagro. Descansó. Convocó a un nuevo paro. Y cenó con Cobos.
A dos días de la nueva protesta agropecuaria, y después de haber atravesado siete meses de enfrentamiento con el Gobierno de Cristina Kirchner, el entrerriano cenó en La Brigada, un típico restaurante porteño, junto al macrista Diego Santilli y su mujer, la periodista Nancy Pazos. “Dos viejos amigos”, como él dijo.
Comieron mollejas, chinchulines de chivito y ojo de bife “bien cocido”, acompañado con un tinto Cobos Malbec de 385 pesos. De postre, los comensales eligieron el clásico queso y dulce y se tomaron un café.
Entre plato y plato, De Angeli tuvo tiempo de dar notas y enfrentar las cámaras. Acostumbrado, posó para las fotos como un profesional y conversó con Muy Buen Provecho, que lo interceptó en el lugar con un celular.
Confesó la predilección por los platos de su madre y aseguró que se cuida en las comidas, salvo, claro, que se trate de un “compromiso” como el de esa noche, con “gente que conoce desde hace tiempo”. Ahí sí que De Angeli no puede resistirse a la “carne asada” que es su comida preferida.
Y a pesar de que él diga que fue pura casualidad y que se trata sólo de un “buen vino”, el líder ruralista acompañó la cena con un sugerente Cobos Malbec, que en el mercado cotiza tan alto como el Vicepresidente de cara al 2009.
Mayo 7, 2008 | Filed Under En la calle, Lugares | 3 comentarios
Hoy es el Día Internacional del Taxista. Y José, que maneja un taxi desde hace una década, lo va a festejar trabajando.
Tiene 55 años y una vez decidió subirse arriba de un auto para ser, al fin, su propio jefe. Ahora, se viste de traje y recorre la ciudad en un Fiat Siena 0km que alquila por 120 pesos diarios.
José no le tiene miedo a la noche. Trabaja toda la semana de siete de la tarde a siete de la mañana y asegura que le robaron una sola vez. Lo metieron adentro de una villa y le sacaron todo: la recaudación, el celular y los documentos. Pero no se amedrenta. Conoce la calle como nadie y afirma que es mejor que manejar de día: “La noche es más tranquila y se gana más. No tenés problemas con el tráfico y los viajes siempre son más largos”.
En la ciudad circulan unos 37.000 taxis que transportan cerca de 1.200.000 pasajeros por día. Muchos de los que hoy festejan, pararán a comer en algún momento de la jornada.
¿Dónde comen los taxistas? ¿Cuánto pagan su comida?
Que los tacheros comen bien y barato, es un máxima conocida. Una sentencia repetida una y mil veces. ¿Pero es verdad? ¿Comen más barato que el resto de los mortales?
Muy buen provecho le propuso a José ir a cenar con él para averiguarlo. La cita fue a las diez de la noche y el destino, esta vez, lo elegía el conductor.
Fuimos a la estación de GNC que queda en la esquina de Cucha Cucha y Gaona, en el barrio porteño de Caballito, donde José carga gas y cena cada noche desde hace diez años. “Ya vas a ver, este lugar se recomienda solo”, nos dice convencido.
El menú es sencillo y el precio es sorprendente: una milanesa de pollo con un tomate cortado al medio y un vaso de gaseosa, cuesta 6 pesos. Y eso no es todo: “La comida es casera y te la hacen en el momento”, dice José mientras relojea el partido de fútbol que pasan en uno de los televisores de 20 pulgadas que hay en el salón.
Mirá el video y sacá tus propias conclusiones: