Calentitos los churros

febrero 13, 2009 | Filed Under Curiosidades, Verano | 20 comentarios

Tres mil kilos de harina con agua y sal, mil quinientos litros de aceite bien caliente y mil doscientos kilos del mejor dulce de leche. Con eso, la churrería “San Cayetano” de Pinamar produce los churros de toda una temporada.

Desde hace 4 décadas, Héctor Gil se instala con su familia en la costa para hacer y vender la factura clásica del verano. Con su mujer, sus dos hijos y su yerno, forman una máquina perfecta de cinco eslabones.

La sincronización del trabajo es increíble. Uno amasa, otro corta, el que puede fríe, la otra rellena y la que queda libre atiende al público. Funcionan a la perfección y sin detenerse. Los movimientos son exactos porque el lugar es ínfimo y el aceite caliente es un peligro.

Está claro. La estadía de Muy buen provecho en el lugar más bien entorpece la tarea. Por eso nos justificamos a cada rato: “Sólo queríamos saber cómo se hacen los churros que comen todos”.

“Ningún secreto. Esto es masa frita nomás, nada de misterio”. Pero Héctor disimula. Hay algo especial en sus churros que los vuelve irresistibles. “Tomá, probá uno”, dice mientras estira la mano con convicción para que sea imposible rechazarlo.

Churros light: invento rosarino

junio 10, 2008 | Filed Under En la calle | 3 comentarios

Héctor Bustamante es un inventor. Con una bicicleta, una garrafa de gas, una luz infrarroja y mucho ingenio, creó “una máquina perfecta” capaz de desgrasar churros.

“¿No me crees?”, lanzó desafiante. Y Muy buen provecho no pudo resistirse a la tentación de comprobarlo.

Héctor se para todos los días en la puerta de la terminal de ómnibus de Rosario con su bici azul y sus churros light. Tiene 61 años y es vendedor ambulante desde hace 7. “Pero mucho antes ya había entrado al rubro de la churrería, por eso se me ocurrió este sistema que es único acá en Rosario”, dice mientras nos enseña su invención.

La súper bici carga 14 docenas de churros, tortas fritas y pirulines rellenos de dulce de leche. Si todo va bien, el inventor despacha las facturas en cinco horas y se va andando por las calles de Rosario.