Seguridad, Estado y otros chamuyos

Una banda se dedica a hacer entraderas en zonas de alto poder adquisitvo del norte del conurbano bonaerense. El mecanismo es sencillo: Salís de tu casa, volvés a entrar pero con ellos; llegás de laburar, caes con visitas que te hacen extrañar a los Testigos de Jehová que te tocan el timbre a las 7 de la mañana. O a Mauricio, que te golpea la puerta a las 9. Un día la bandita es cruzada por la policía: uno muere, otros tres son detenidos.

En una esquina de Moreno, una señora sale a trabajar de madrugada y se encuentra con un bulto en la puerta de su casa. Es un cadáver. La policía se lleva el cuerpo con dos tiros de lo que alguna vez fue un ser humano. La señora se va a trabajar.


Ahora que a todos nos pintó nuevamente hablar de qué deberíamos hacer ante el probable encuentro frente a un amigo de lo ajeno, si entregarles nuestras vidas o reventarlos a corchazos, es bueno dejar en claro algunas cosas. La situación judicial de los casos testigo son complicadas y, para potenciar la confusión de cualquier vendedor de estereotipos, una de las víctimas de robo reconvertidas en asesino es un desdentado carnicero a bordo de un auto modelo 98, la otra es un médico cirujano con un modelo 2015.

Sería difícil de encasillar si no fuera por el facilismo que tenemos para colocarlos rapidito en la góndola que más nos guste: héroes, asesinos, ídolos, fachos. Lo vimos en los ochenta con el ingeniero Santos y, desde entonces, buscamos un nuevo héroe, un nuevo extremista, usted elija. El drama de la crítica al accionar justiciero es la carencia de GPS: no es lo mismo pedir piedad desde la escalinata del Buenos Aries Design que hacerlo en José León Suárez. Y esto también es estadístico: al carnicero victima/victimario que atropelló a su victimario/víctima le robaron quichicientas veces en Zárate, no en Barrio Parque; el médico víctima/victimario que asesinó a corchazos a su victimario/víctima lo hizo en la puerta de su casa de Loma Hermosa, no en Palermo Bollywood.


Según números de la provincia de Buenos Aires, el 50% de los detenidos son reincidentes. No se sabe si tienen la pena cumplida o no, ni conviene aclararlo. En idéntico sentido, pasa desapercibido el dato obvio de que el 50% restante es primerizo.

El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dice que el gabinete trabaja “para que los delincuentes estén donde deben estar” y que “ojalá que la Justicia no los largue pronto, así no tenemos que verlos de nuevo reincidiendo”. A su derecha tiene a Gustavo Ferrari, ministro de Justicia y responsable político del Servicio Penitenciario Bonaerense; a su izquierda, a Pablo Bressi, jefe de la Policía Bonaerense. Políticamente, ambos son reincidentes: vienen de la exitosisisisísima gestión anterior.


En diciembre de 2001 en las cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense –no cuentan las de Ezeiza ni Marcos Paz, ya que son federales– habitaban 16.200 presos. En 2003, la inflación de la crisis llegó también a las celdas y el número se elevó a 23.100. Cuando el kirchnerismo dejó el poder, los presos de la provincia llegaban a 34.200. Creció el delito, creció la población carcelaria. Lo que no creció fue el número de cárceles. Y no es un dato al pedo: cada vez que un político del poder ejecutivo –el encargado de construir cárceles, digamos– se enoja con los jueces que liberan presos, tiene razón, sólo en cuanto a los jueces de primera instancia. Porque a un juez de Ejecución Penal no le queda otra que largarlos una vez que comprueba la situación en la que habitan: una de sus pocas funciones es velar por el cumplimiento de la pena.

La pena, el gran ausente en cualquier debate. La legislación argentina establece desde su Constitución Nacional que las cárceles existen para la resociabilización de los delincuentes y no para su castigo. A esta altura del partido deberíamos sincerarnos y reconocer que a nadie le interesa la resociabilización. No está mal sentirse así: el progresismo tiende a la anulación del sentimiento ajeno porque, presume, sentir es una cuestión primitiva, al igual que respirar, ir al baño, reproducirnos y demás cosas que garantizaron la supervivencia de la especie a lo largo de 2.5 millones de años.

No soy parámetro a la hora de hablar de la pena porque ni siquiera creo en la cuantificación –¿Qué más da 5 o 50 años para quien no se adaptó y puede salir por haber cumplido su condena? En la punta opuesta, ¿por qué habría que esperar a que cumpla su condena alguien que ya está en condiciones de reinsertarse?– pero es hora de afrontar las realidades y asumir nuestro espíritu.

Cada vez que un político nos pide que no apelemos a la justicia por mano propia se está haciendo el boludo con efectos de la política: cárceles colapsadas, poder judicial sin recursos, impunidad, ineficacia policial y corrupción en cada uno de los pasitos del proceso penal. Las leyes las aprueban políticos que negocian con otros políticos sobre el contenido político de cada artículo político para que otros políticos de otro poder político administre los medios políticos para que se efectivicen las políticas. ¿En qué lugar se supone que la culpa de la delincuencia es nuestra? Pasó el menemismo, pasó el delarruísmo, pasó el duhaldismo, pasó el kirchnerismo y seguimos con la misma canción de siempre: que los delincuentes roban porque no tienen otros recursos.

Por suerte para nosotros existió el kirchnerismo, que reventó todo soporte del discurso progresista en materia penal. Si la pobreza la extinguieron con magia y el delito siguió en aumento hay dos opciones: la primera, los números fueron dibujados con crayón; la segunda, la falta de oportunidades no tiene demasiado que ver con la delincuencia. Para cerrar la ecuación, el nivel de choreo que hemos presenciado a nivel Estado, en el que llegamos a ver lanzadores de bolsos, monjas truchas en conventos menos creíbles que un Corsa Nunca Taxi, y tipos que pusieron en evidencia que hay cosas que el dinero no puede comprar y una de esas es el buen gusto de no tener un dragón de chapa en tu jardín de lujo, nos lleva a pensar que oportunidades sobraron. Y fueron aprovechadas todas y cada una de ellas por tipos que tuvieron educación primaria, secundaria y, en su mayoría, universitaria.


Un tipo cuyo curriculum académico entra en un ticket de almacen de barrio se enoja porque el periodismo y la sociedad cuestionan que sus hijos estén cobrando en el Estado el doble que cualquier médico del mismo Estado sin haberse presentado a concurso ni con la necesidad de tener que cumplir guardias, cagarse a trompadas con los pacientes o correr el riesgo de perder la matrícula por el mínimo error. Enojado, muestra los títulos de bachiller de sus pibes y pretende que con eso alcance para no reventarlos a puteadas.

Un juez federal allana un taller, detiene al dueño y su esposa, y secuestra toda la maquinaria, además de miles de pantalones, algunos terminados, otros casi. Sin que nadie explique cómo se enteraron, se presentan un sindicalista en compañía de otro tipo que, dependiendo de qué tenga que hacer, dice que es legislador, titular de una ONG, o lobbysta de jueces en el Vaticano. Ambos piden que les entreguen las maquinas como “depositarios judiciales”. El juez se las da. La Cámara Federal anula todo, ordena la falta de mérito de los imputados, le quita la causa al juez y le da intervención a otro magistrado. Con todo anulado, les piden a los depositarios que devuelvan las máquinas. Faltan algunas. El juez forma nueva causa por malversación y la manda a otro juzgado. En ese otro juzgado investigan y citan a indagatoria a los imputados, quienes no se presentan. Uno de ellos tiene cosas más importantes que hacer, como dar conferencias sobre “la utilización con fines sociales de los bienes incautados a la mafia” en compañía del ministro de Justicia de la Nación. Sí, el mismo ministro que debería diseñar las políticas para intentar que, en el marco de la independencia de poderes, los juzgados no sean la joda loca que son.


Si tenemos Códigos escritos es para reducir al mínimo las interpretaciones. La Constitución Nacional dice que nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, pero en el mismo momento en el que un juez entrega lo secuestrado a terceros para que dispongan “con fines sociales” ya condenó. Sin juicio, sin sentencia. Y si saliste porque no te pudieron probar nada y no te devuelven tus herramientas de laburo, jodete o comprate un rosario.

Aún recuerdo cuando en la provincia hubo una guerra de interpretaciones judiciales sobre si correspondía decir que era “arma” la utilizada por un chorro si la misma no funcionaba. El debate era divino, porque aparentemente una de las partes pretendía que la víctima del robo pregunte si la pistola funciona antes de decidir si entregaba todo al asaltante.

Son tantas las cosas que vemos y vivimos a diario que Michael Douglas en Un día de furia nos resulta un pecho frío. ¿Cómo no entender que alguien se saque si todos estamos al borde del colapso permanentemente y sólo zafamos porque no nos tocó el detonante? No puedo justificar ningún acto de justicia por mano propia, pero tampoco puedo dejar de comprenderlos.

La última vez que me asaltaron y no fue la AFIP, estaba en un tren. Me tajearon el cuello a la altura de la yugular con una botella rota luego de patearme la cabeza. Se llevaron un celular. Si me preguntaban en el momento, quería matarlos a todos. Una bomba atómica no me alcanzaba para el nivel de bronca contenida e impotente que sentía. El que diga que no atravesó ese sentimiento nunca en su vida, miente o vive en Dinamarca, si hasta el progre más progre ha sentido la necesidad de que les garanticen la impunidad por cinco minutos.

Lo gracioso es que no estoy de acuerdo con que se dé, siquiera, el debate por la pena de muerte en Argentina. Nunca pude llegar a preguntarme si estoy a favor o en contra por cómo funciona nuestro sistema: son estos mismos jueces que encanan a inocentes los que deberían decidir si alguien debe morir o no.

Estamos en una dicotomía permanente entre creer en Dios y putearlo por los terremotos, el hambre en el mundo y los tipos mala leche, sin darnos cuenta que, incluso en caso de creer en Él, existen las placas tectónicas, los países inviables y la gente a la que no abrazaron los suficiente de chicos y hoy necesitan sentirse porongas antes que queridos. Creer en la Justicia es similar: es tener fe en algo superior a nosotros, una construcción del hombre idealizada por el hombre y convertida en ente que todo lo ve. La Justicia es el dios de los racionalistas contractualistas. Pero como todo lo que tocamos en este país, nuestra Justicia es algo así como, digamos, Papá Noel: tampoco existe físicamente pero durante un buen tiempo creemos en ella ciegamente a pesar de que consiste en algo administrado por el mismo tipo que nos garantiza la subsistencia por amor u obligación, que nos da lo que creemos merecer sin importar que realmente hayamos hecho mérito para ello. Curiosamente, dejamos de creer de la forma más dolora y maduramos de golpe. Sin embargo, en donde habita lo que llamamos “niño interior”, ese patio de atrás donde tiramos nuestros ideales cuando ya no nos quedan, todavía soñamos con que existe.

Ahora, con una Justicia que no nos genera confianza ni para aplicar la pena de cosquillas y de la cual la Argentina divide su experiencia entre los que fueron perjudicados y quienes están por serlo, no pretendan otra cosa del vecino común. Despúes de todo, el contractualismo social fue creado para que el hombre se relaje y se dedique a vivir y producir para la supervivencia y mantenimiento del Estado que, a cambio de unos impuestos hermosos, le garantiza que nadie lo joda para que siga produciendo. Nadie muerto produce. Nadie aporta producción si se la roban. Y en un país en el que nos acostumbramos a pagar con nuestros impuestos la salud, la educación y la seguridad para terminar enviando a nuestros hijos a un colegio privado para que aprendan algo, y pagamos una prepaga para no cagarnos muriendo en un hospital, era de esperarse que el tercer paso sea que la gente empiece a hacerse cargo de lo que el Estado no le da.

¿Qué esperaban, que abracen a los asesinos? ¿Que el que sufrió 19 robos en once meses se banque 19 más a ver si el clima mejora para el año que viene? Parece joda tener que justificar obviedades como que la propiedad privada también es derecho humano elemental. Pero te chorean una vez, te chorean dos, te chorean quince, te matan a un vecino, te golpean a tu pibe por un par de zapatillas, te sacan el auto, te vacían la caja registradora y a fin de mes tenés que pagar los servicios, los impuestos y todo lo que los impuestos nunca te dieron. ¿En serio quieren que el ciudadano común se lo tome con calma? ¿En serio?

Justicia es darle a cada uno lo que le corresponde. Y en un contexto en el que ningún árbitro parece tener ganas de determinar un ganador, las peleas son a muerte. ¿Está bien? Y, en una sociedad conviviente bajo un Estado organizado que garantice lo que debe garantizar, no, no está bien. ¿Es culpa de la actual gestión gubernamental? Está claro que todavía no se les puede tirar por la cabeza el resultado de décadas de marginalidad estructural. Pero lo que sí podrían hacer es no salir a responder boludeces como que “las leyes tienen que ser justas, no duras”.

En cuanto a seguir criticando al que se defiende como puede, como le sale, van dos últimas cositas: los que tienen entrenamiento para saber cuál es el límite legítimo de una defensa personal o de terceros, son los tipos de uniforme a los que el Estado les paga un sueldo para proteger y servir. No le pidan eso a los vecinos, no sean hipócritas. Tildar de facho a quien se harta, lo puedo entender de quien desconoce la historia, mas no de un educado: el fascismo, por definición, necesita de un Estado híperpresente y asfixiante, cuando en materia de seguridad urbana el Estado dijo que iba a comprar puchos y nunca más volvió. La justicia por mano propia es volver a un estado previo al Estado.

Domingo. “El mayor crimen está ahora no en los que matan, sino en los que no matan pero dejan matar”, decía Ortega mientras Gasset lo aplaudía.

 

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Comentarios

  1. Los sojeros siguen cabreados. Les hubiera convenido cambiar de cultivo este año, pero claro, ustedes querían que el yuyito los salvara rápido, me recuerdan a los comerciantes de Mar del Plata que para combatir la falta de visitantes te venden un churro a 600 dólares y una a toalla a mil.
    Otro consejo, no la hubiesen votado a la Yegua en 2011.

  2. “Si Matthew destruye Miami, la grasada argenta perderá su sitio más sagrado”

    Nicolás: los exitosos como yo, que tomamos San Felipe Caramañola en los restós mas exclusivos, y viajamos a Maiameeee a comprar Levi’s y remeras de los Bulls talle XXXXL, no somos ningunos grasas

  3. Te gustan mucho los trabuquitos,por lo que se ve, ramoncito. Los nombrás todo el tiempo. Los descubriste ahora, que sos un viejo choto? Pobre, cuánto tiempo perdido.
    Sería interesante ver qué opina la porcina al respecto.
    Por supuesto, en los ratos en que la barra de Newells le deja para dedicarte a vos, roedor grasiento.

  4. “La Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata, integrada por los Jueces César Álvarez y Leopoldo Schiffrin y la Jueza Olga Angela Calitri, declaró la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción previstos en el Código Penal. Se trata de una causa en la que la diputada Nacional Elisa Carrió había realizado ese pedido luego de presentarse como Amicus Curiae. ”

    Upa.

  5. lleno el micro (repito MICRO) estadio de no se quien y los cumpas festejan a la asocial subida al escenario de un micro-estadio imitando al gallego ladron.

    Pobres radicales, encima que estan llenos de mierda por los cuatro costados, se le cuelan estos.

  6. El clonador más reventado de todos me acusa de clon a mí. Muy triste lo tuyo, Marcelo.
    No, no es triste. Es patético, imbécil, cornudo e hijo e puta.
    Que tu hija tenga la cachorra como labio de travesti lleno de colágeno no es culpa mía. Quizás tendrías que haberla educado para que no se encame con cualquiera, como la madre. Pero la pobrecita se llena de hongos, herpes, ladillas. Y así le queda.
    Con lo que vivís, lo único que te queda es largar bilis en la interné. Hasta que no puedas pagar el abono del celular.

  7. Explotaste mal. Eso significa que lo que dije era cierto, que escribís y te contestás vos mismo.
    No es oratoria, no es para la tribuna: en serio que das lástima. Juntate con Marcelo, sos igual de pobre tipo.

    Te devuelvo los 100 pesos, vos necesitás tener otra vida mucho más que yo.

  8. Rosarinas y rosarinos siempre dando el ejemplo, en todo y para todos y todas.
    Nunca menos.
    No le parece, Carancho?

  9. Dudo que las que hayan armado semejante lío hayan sido solamente rosarinas, Don Leo.
    Al fin y al cabo, el encuentro era federal.

  10. los provocadores buscan notoriedad, salir en las noticias, y por supuesto el líder se queda en la retaguardia para que los palos se los den a los idiotas que hacen de carne de cañón

    ojalá que el dolor de la paliza les dure hasta que el pipita Higuaín convierta un penal

  11. Estas marimachos violentas, soberbias, asquerosas lo único que hacen es matar cualquier argumento válido que pueda tener el feminismo.

  12. Tiene razón Carancho, vinieron Carlitos de Paraguay, Bolivia, Chile, etc.

    Una feminista bolita, me da escalofríos de sólo pensar en semejante entidad.

  13. Cómo que ni el Tirano Prófugo no se animó a tanto?
    Sobre fines de la Primera y al inicio de la Segunda Presidencia del año 1952 impuso la normativa – al mejor estilo Guillermo Moreno y no – que la condición sine qua non para ser empleado del Estado y con derecho a serlo por cuestiones de probada familia peronista.
    Y no había concurso de antecedentes y opositores ni ninguna de esas cuestiones, así sean cargos de alto nivel académico y demás.

  14. Ya veo. Bah, ni para hacer el mal son originales estos lemmings.

    Por cierto, luego de leer los artículos más recientes de La Nación, entiendo por qué insisten tanto con esos videos pedorros, no saben escribir ni mucho menos redactar con claridad los monguis.

  15. Me parece curioso que Lucca constantemente dispare saetas contra Infobae, y calle respecto a las últimas bombas de humo de Alconada Mon, la kirchnerización total de Perfil (que hasta deja a hablar al mendaz Artemio López como si fuera un sabio), o los titulares filomassitas de Clarín y La Nación.
    Muy curioso silencio, en verdad.

  16. Nicolás: Fontevecchia no solo “…hasta deja a hablar al mendaz Artemio López como si fuera un sabio…” sino que hasta le debe garpar unos buenos mangos para que sus boludeces las publique.

  17. Roia, me sorprende cómo el mero hecho que Macri sea presidente hizo que muchas caretas se cayeran, es el fin del carnaval.

  18. El tema es que el padre de Mugrizio,al llegar a la incipiente Peronia en el ´49, con la tarasca más el apoyo de familiares y parientes de Italia post fascista más buena base y fama aquí.
    Se habla y se dice que el boom de SOCMA fue en los ´80 pero empezó mucho antes con grandes obras públicas que gerenciaban miltares…, peronistas
    Entre fines de los ´50 hasta inicios de los ´70 se metió por todos lados, hizo mil y una gran obra pagada por amigos…, peronistas
    Y aprendió todos los trucos, las señales y las debilidades de todos…
    Y Mugrizio las conoció y no se olvidó…
    Y ahora se acuerda de todos, todas…
    Y lo pone en práctica…
    Para bien o para mal…
    Digo, me parece…
    Uno nunca sabe…

  19. Él sabrá con quién está lidiando. La gran ventaja que posee es que sus enemigos no. Los subestiman constante al MugriCEO, y eso es bueno. Que no se aviven los giles.

  20. Hola amigos del blog. Me impresionó siempre la manera en que los yankis son tan cortos de vista que apenas si distinguen su ombligo.

    Gary Johnson es candidato a presidente por el partido libertario. Pero no sabe nada de la crisis Siria. Entrevistado por Barnicle en la NBC, dijo:

    Barnicle: What would you do, if you were elected, about Aleppo?
    Johnson: What’s Aleppo?
    Barnicle: You’re kidding
    Johnson: No…
    Barnicle: it’s the epicenter of the refugee crisis
    Johnson: OK, got it. got it…

    Señores: ¡los yankis tienen su propia Cristina! Bad information.

    Pero, poniéndonos serios, Aleppo es esto:
    http://edition.cnn.com/2016/10/04/middleeast/aleppo-what-will-make-you-care-trnd/

  21. Malcogidorra en Sábado, 8 de octubre, 2016 en 8:01 dijo:
    “Te devuelvo los 100 pesos, vos necesitás tener otra vida mucho más que yo.”

    Vuelvo recién del finde largo, entro al trabajo y me lo encuentro al boludo todavía encerrado acá.
    Vení, toma mil pesos, así te despejas un poco la cabeza el próximo fin de semana.

  22. Pobre anonimito, con los 10 pe lo dejé como un boludo y no sabe cómo zafar.
    Qué triste, qué pelotudo que es. Qué incurable. (peor, creo que además, es Nico).

    Te acordás por qué Marce decía que sos lisiado? Porque no te separás del blog, es tu vida.
    #BoludoDeFrenteYPerfil

  23. En la visión del imbécil de Anónimo, todos los giles que postearon el domingo: Nicolás, Roia, Manimal y mi amigo PERSONAL, Carancho, todos necesitan otra vida. Dales 1000.
    Te va a salir 5 lucas, boludo… BO-LU-DO !!! !!! !!!

  24. A vos te excitan las minas con trabuquito, ramoncito/malcogidorra/mempo/mamavergasconlamandibuladislocada. Algo de lo que yo carezco. Supongo que debe ser algún trauma de tu infancia. Seguro algo relacionado con tu viejo. O vieja. O el engendro que te cago al mundo.
    Ya ves, no cumplo con tus fantasías. Dedicate a la porcina con la que vivís. Eso sí, en los ratos que le dejan libre la barra brava de Newells.
    Además, por si no te quedas claro, los roedores obesos, con dientes de plástico y piel color mierda como vos no son mi tipo.
    Y ahora te dejo, ya me estas dando arcadas, rata rosarina.

  25. Mirá que linda foto encontré de la porcina, ramoncito.
    Ahora se entienden tus fantasías aberrantes.
    PD: regalale ese “trabuquito” que te enloquece tanto. A ver si así se calma y deja de dar vergüenza ajena.

    https://pbs.twimg.com/media/CufzSReW8AAsRPW.jpg

    PD: llevála a un festival vegano a la gorda. Ahí mismo vas en cana por tener enjaulado a semejante bicho.

    Saluditos, mierdita cometravas.

  26. Puta madre! al final vamos a pagar ganancias los que ganamos más de 45 lucas.
    Vos Jegue, entre otros y el que más.
    Esto con la Diosa, no pasaba.

  27. Má qué comida, meta bomba y bomba que otra cosa no entienden estas lacras…
    Hasta Luisito Barrionuevo, con sus fallidos, les dijo “…no hagan paro, no hagan paro que no les van a dar bola, no hay un mango…”
    Claro, los pelotudos del ATE hacen paro y después – por el estréss – Miceli se va Maiami mientras la gilada le aguanta los trapos…

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