La campaña que supimos conseguir

En materia electoral hace años que se escucha “ya no se votan ideas, se votan personas”. Uno se pregunta cuándo fue que eso funcionó de otra forma: Argentina fue, es y será el país del personalismo, en el que se vota y se deja de votar por impresiones personales, por sentimientos y por pasiones.

Para dimensionar este concepto, bastan treinta segundos de explicación de por qué se votó a determinado candidato, pero en tiempos en los que la relación interpersonal se maneja de manera neoepistolar digital, alcanza con leer los argumentos electorales de campaña en redes sociales.

El gobierno nacional ha centrado su política de comunicación en dos pilares. El primero de ellos, es la campaña “Haciendo lo que hay que hacer”. Más allá del desprecio personal que me genera el abuso de gerundios en campañas políticas, la apuesta es sencilla y demuestra lo baja que dejó la vara el kirchnerismo: con hacer lo que hay que hacer, debería parecernos un lograzo digno de agradecimiento. Si es lo que hay que hacer, es una obligación. Y eso lo entiende la RAE y el mismo gobierno. Sin embargo, algo falla en nuestra idiosincrasia y hablamos de heroicidad ante hechos comunes y normales.

La construcción de aliviadores pluviales para paliar inundaciones está determinada por factores climáticos. La reparación de calzada de rutas se prevé con el estudio de circulación: a más autos y camiones, mayor cantidad de daños. El mismo cálculo aplica para la reconversión de rutas en autovías: si tengo un aumento de tráfico constante, puedo saber con precisión cuándo serán necesarios nuevos carriles para que no reviente el sistema. Si descarrilan los trenes, es lógico que necesite rieles y durmientes como la gente. Si se desarman los coches mientras la formación circula, no es necesario un estudio de la NASA para determinar que hay que renovarlos. Si no tengo capacidad energética, habrá que recurrir a lo que se tenga a mano, aunque implique la construcción de una planta nuclear o la finalización de una obra existente.

Si bien la otra variable que podría utilizarse es que el Gobierno tiene 23 ministerios para mostrar que sólo uno trabaja, el mismo argumento del agradecimiento por lo que hay que hacer se puede ver en materia de seguridad, con los allanamientos y los hallazgos de cuantiosas cantidades de drogas varias. Sí, para eso mantenemos un ministerio de Seguridad, cuatro fuerzas federales, una agencia de inteligencia y 24 fuerzas provinciales. Putearé nuevamente al gobierno anterior por ladri y filonarco, pero de ahí a agradecer que hagan lo que hay que hacer porque podrían no hacerlo, hay un largo trecho de mediocridad.

A tal punto naturalizamos que el kirchnerismo fue el antigobierno que el funcionario con mejor imagen positiva de la gestión nacional es Guillermo Dietrich, que tiene como mérito en materia de transporte la llegada a horario de los vuelos de Aerolíneas Argentinas sin resolver el déficit, la vuelta del tren a Mar del Plata que generará un déficit de 500 millones al año en un servicio que será un 60% más lento que el micro y la construcción de carriles exclusivos para colectivos.

Tranquilamente se podría presentar como logro económico que se haya levantado el cepo al dólar, pero ahí sí queda claro que tan sólo era una forma de volver a la normalidad. Y es que esa es la palabra clave: normalidad.

Normal no es extraordinario: es cumplir con la norma. Ahora, si es lo que corresponde y los votamos para ello ¿Cuál es el agradecimiento, que hagan “lo que tienen que hacer”? ¿Tan tarados nos dejó el kirchnerismo? O sea: si trabajo en una empresa y cumplo con todas mis obligaciones, no debería agradecer que me liquiden el aguinaldo, aunque ocurra de milagro. Pero estamos dañados y agradecemos que el policía no nos pidiera coima, que el automovilista me cediera el paso en el cruce peatonal, que el kiosquero no nos cobrase de más “porque es de noche”. Y lo peor no es que lo agradezcamos, sino que de eso se hace una política. ¿Hay un avance? Sí, claro. Antes agradecíamos que nos robaran pero al menos no nos hicieran nada. Bueno, sacando alguna que otra excepción de gente que se caía sobre alguna bala, o esas cosas.

La otra pata de la política comunicacional es la libertad de opinión de las redes. O la censura de la masa. Debo confesar que hasta me resultaba divertido ver cómo los kirchneristas comían su propia mierda al encontrarse con un scrum de usuarios dispuestos a insultarlos cada vez que decían algo contrario al gobierno. Sí, me divertía y, en buena medida, me sigue divirtiendo dependiendo del caso, no del destinatario, sino del argumento y del emisor. Sencillo: la ley es pareja para todos. Entonces, si voy a pedirle a un kirchnerista que cierre la boca antes de hablar de economía, no puedo tomarme con calma que un votante de Ocaña acuse de kirchneristas conversos a todos los demás, incluyendo al que fue más tiempo embajador de Cambiemos que ministro de Cristina.

El gobierno mantiene el sistema de precios de combustibles de la gestión del tecnócrata de almacén de barrio Axel Kicillof. De este modo, nuevamente tenemos un aumento en los costos de naftas y gasoil en un contexto internacional en el que el petróleo cotiza un veinte por ciento de lo que costaba cuando se implementó la medida antimercado. El sector agropecuario sale a decir que ese aumento impactará en el costo del transporte, lo cual tiene toda la lógica que da saber que las manzanas no crecen en el cajón de la verdulería del barrio. Pero para mayores datos: uno de cada tres litros de gasoil que se vende, es comprado por el agro. No fue una queja, no fue una crítica, fue un aviso.

El campo, que fue el principal enemigo del kirchnerismo. El mismo campo que fue el caballito de batalla de la primera gran guerra que se comió la gestión de Cristina y la madre de todas las batallas que se dieron después: fue en el conflicto con el campo que el kirchnerismo inició su pelea con el grupo Clarín disparando el Fútbol para Todos, la Ley de Medios y el despilfarro de guita para crear y sustentar medios de comunicación inviables. Fue a raíz de la derrota electoral tras el conflicto con el campo que el gobierno anterior se radicalizó aún más y dejó de crecer económicamente iniciando un largo descenso al infierno económico.

A ese sector que paralizó el país y que generó una crisis institucional sin comparación, que convirtió en traidor a Cobos, que logró que hasta varios partidos de izquierda se manifestaran en Palermo contra las retenciones móviles, a ese sector le dijeron que son egoístas y le recordaron que “cuando fue la 125 salieron a apoyarlos”. Menos mal, porque si no fuera por todos los gauchos que bajamos del departamento de Almagro para sacar el tractor del garage, nadie se enteraba del quilombo del campo.

Honestamente, tengo los gobelinos llenos del fundamentalista mesiánico. Los gobiernos no son comparables, los fanáticos tampoco: los fanáticos son todos iguales. El fanático no tiene camiseta, su única pasión es mostrar la castración emocional suficiente que le provocó que sus padres no lo abrazaran lo suficiente cuando eran chicos y hoy tengan que buscar padres y madres en figuras que en la sociedad se presentan como funcionarios públicos.

Hay que reconocer que el tema cambió radicalmente cuando Cristina decidió presentarse como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. Desde entonces, la discusión podría reducirse a Código Penal sí o no. Pero esa situación es la menos cómoda: según distintos estudios recientes, entre el 45 y el 47% de los votantes de Cambiemos de la provincia de Buenos Aires siente que no cumplió con las expectativas pero volverá a votar por Cambiemos. O sea que, frente a las opciones, prefieren seguir apostando al número que todavía no salió, a ver si la embocan al menos por estadística. El resto de los números que podrían salir les resulta insufrible.

Alguien con un mínimo de separación entre las cejas y el inicio del cuero cabelludo interpretaría el dato con un “pucha, hay gente que se queja pero que acompaña igual”. Bueno, no es el caso para todos y ahí están insultando y agrediendo a cualquier boludo que diga que es un garrón lo que sale la nafta, que la presión tributaria continúa en la zona de lo intolerable, o que el poder adquisitivo mira pidiendo piedad al salario mínimo. No ven allí a un votante que quisiera salir espantado y no encuentra la puerta, ven al enemigo. Y a ese enemigo lo insultan tildándolo de intolerante en un bumerán cínico sin notar un pequeño detalle: la provincia de Buenos Aires se divide en dos entre el sector agropecuario y un conurbano exindustrial donde la mitad de la población vive bajo la línea de la pobreza. A los primeros se les recuerda que los otros fueron peores. A los segundos, que están así por culpa de los otros. Y si la cosa se pone peluda, se los tildará de kirchneristas insatisfechos, aunque hayan celebrado la derrota de Scioli con un pedo que duró tres semanas. Suponen que el votante tiene la obligación de elegir entre opciones físicas. La idea de la impugnación del voto o el voto en blanco les resulta una traición a la Patria.

Cuando uno va al médico con la mitad del cuerpo quemado, lo último que esperamos es que el médico se tome dos años para finalmente limitarse a decirnos que tenemos una quemadura en la mitad del cuerpo. Y eso es lo que se transmite cada vez que alguien tira que “lo peor ya pasó” porque el PBI aumentó 1,1% trimestral mientras el dólar pega un salto con garrocha que deja con el upite lleno de preguntas a los que apostaron a la vuelta al crédito y se metieron en el plan de un auto o pretenden sacar un hipotecario. El inconveniente de predicar sólo la vuelta a la normalidad es que aquellos que siguen planchando los billetes para cargar la SUBE podrían llegar a considerar que eso también es la normalidad y no la quieran para ellos. A esos, que son utilizados por candidatos opositores para hacer campaña desde una cocina de 70 metros cuadrados, ¿también hay que putearlo?

Del mismo modo, no hay margen para la moderación en la ponderación de los candidatos propios. Sacrificaron a un ministro de Educación para ir de candidato a la provincia de Buenos Aires, pero lo decidieron recién cuando se supo quién iba a competir por los demás partidos. De segunda llevan a Gladys González, de quien la inmensa mayoría no sabía de su existencia, otros la recordamos por haber pedido la censura previa de un documental en plena democracia, y el resto se limita a pintarla de heroína, aunque no sepan ni qué acento tiene al hablar. Demasiada mezquindad para algo nuevo en política sólo puede explicarse desde la crisis de los partidos políticos que nunca termina de ahondarse y en la que ya naturalizamos tantas cosas que nadie sabe dónde se encuentra el texto de la plataforma política de ninguna de las opciones. Ya no se votan ideas, se votan personas. ¿No?

A este planteo de médicos que diagnostican, se enfrentan los chamanes que creen que una vez nos curaron porque hicieron una danza tribal alrededor de la Pirámide de Mayo y hoy ni siquiera dicen que tienen la receta para estar mejor, sino que nos recuerdan que con ellos estábamos mal, pero al menos nos decían que estábamos mejor que Australia. Ante la notoria carencia de ideas concretas –plataforma– y la obviedad de las obras que se hacen en tiempo récord, apelan a la retórica dictatorial y la bardeada al preceptor. Macri no les caería bien ni aunque use lentes de contacto marrones, se cambie el apellido y empiece a comerse las eses en vez de tropezarse con las erres. En idéntico sentido, no dejarán de votar a Cristina aunque se enteren que gobernó con el mayor ingreso de divisas genuinas de la historia de Argentina, vean que se cargaron un fiscal y se encuentren con un funcionario jugando al lanzamiento de dólares en un convento de madrugada. Es una cuestión de piel contra la que no alcanza ninguna explicación.

No se votan ideas. Tampoco se votan personas. Se votan sentimientos: amor, odio. Y contra eso, no hay realidad que valga.

 

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Comentarios

  1. Mmmmmm… Ta bien.

    Cuanto silencio aca.
    Dicen que Roia se fue al cielo.
    El resto seguimos luchandola en este infierno. No es facil Peronia. Mucho salvaje en las calles.

    Ojala el rosarino trolo se este retorciendo en su propia bilis.

  2. Pingback: La campaña que supimos conseguir – Abejorro

  3. Nico, cuando tenés razón, tenés razón. Y me hago cargo, voto con todo el desprecio que se ganaron para que no vuelvan más.

  4. Creo que el argentino es un ser paradójico: puede ser el más rebelde, aquel que se pasa toda norma y regla por el traste siendo indomable en cierto aspectos de la cotidianidad y, a su vez, ser el más sumiso de los perritos en busca del amo que lo alimente, le de mimos y un motivo para vivir, amén de la fluctuación en las opiniones de acuerdo al tema. Acomodaticio diría.
    Ya no importan los argumentos sino tener razón, ganar la discusión.

  5. e x c e l e n t e !

    FELICITACIONES

    No se votan ideas.
    Tampoco se votan personas.
    Se votan sentimientos: amor, odio.
    Y contra eso, no hay realidad que valga.

  6. Buenísimo Nico!
    me quedo con “lo baja que dejó la vara el kirchnerismo”..en eso estamos. Conformismo 100% nunca tratar de superarnos, nunca superar expectativas. Argentina.

  7. duro difícil pero espejo real, seguimos luchando por la izquierda mientras por la derecha se viene la carga de la brigada no tan ligera, hemos hecho un país de miseria cambiamos votosa costa de una vida decente, extraño es el ser humano…es humano realmente? si es así a veces se queda en troglodita..

  8. Una escritura bien echa por el grupo Clarín… La obra se llama” un pueblo esclavizado confórmate con los que tenés”..sí te gusta bien o pégate un tiro.

  9. la unica realidad es que existen 12000000 con hambre , en un pais que tiene comida para 350000000 ??????? , nadie podra decir que no lo sabe , las pymes destruidas , la inseguridad como un trofeo a mostrar , un estado que solo beneficia vaya uno a saber a quienes y una tristeza en todos que va mas alla de cualquier sentimiento y partido politico

  10. SOS TAN ACIDO Y TAN RAZONABLE !!!.
    Nos asombra y nos ponemos felices por el trabajo de todos los dias, COMO SI FUERA un milagro, LABURAR!!
    Ya se, que faltan muchas cosas. Quiero esto y no lo vivido 8 años.
    LOS ANTERIORES no hacian mostraban MAQUETAS, escenografias, MENTIAN y nadie laburaba…eran maniquies de una vidriera de 70 años de historietas.
    COMO hacer pa no votar con el CORAZON?
    CREO q sirve frase de amor!! “El corazón tiene razones que la razón desconoce”
    — Blaise Pascal

  11. Por favor, escribís “Putearé nuevamente al gobierno anterior por ladri y filonarco, pero de ahí a agradecer que hagan lo que hay que hacer porque podrían no hacerlo, hay un largo trecho de mediocridad.” tan gratuítamente…Espero que hayas viajado por el país por que me recordas al engendro más porteño que conozco que viaja de Buenos Aires a París, a Londres, Berlin pero que nunca pisó el interior.
    “Haciendo lo que hay que hacer” viene a darnos el ejemplo para que no volvamos a caer en la misma mierda que nos dejaron los peronistas más corruptos de la historia, no podés pedir que no agradezcamos a quienes de una vez por todas vienen a hacer lo que se tiene que hacer. Hasta ellos mismos expresan que no son heroes, que viene a cumplir con su deber y que no hay por que agradecerles.

  12. Yo le preguntaria al inconformista que escribio la nota, que es lo que propone para mejorar el pais? porque quejarse es facil.

  13. Apareció el ajustatuercas extrañando al vejete meado, que bien muerto está.
    Dónde están Carancho y Nicolás?
    Les cuesta llegar a fin de mes con Mauricio?
    Qué pena che.
    Ji Ji ji.

  14. excelente Nota
    Yo vote a Macri y como uno vota según las opciones disponibles lo volvería hacer, como muchos pensé las cosas a esta altura del año
    serían un poco mejores , pero no lo son. Tambien se debe a que nos vendieron ilusiones y después de 12 años de populismo berreta
    y gestión de club de ascenso , uno termina comprando.
    También se que en 1 año y pico no se arregla nada y menos en Argentina, un país que viene decreciendo hace mas de 50 años.
    Hay cosas que me gustan, muchas que no , tambien entiendo que siempre la crítica es buena, aun en un país con 0 paciencia como este.

  15. Bueh, pongan los fideos en el agua, el portero con grado de ingeniero en “lustrabronces” se burla del “ajustatuercas”.
    Cambiamos pero estamos todos.

  16. Después de 12 años de depredación de la laKra nos conformamos con que se haga lo que se debió hacer y nunca se hizo… No es mucho, pero venimos del fondo del mar…

  17. Todo muy contradictorio. Por un lado la nota sostiene que siempre se votó por personas y después critica que a Gladys Gonzalez no la conoce nadie. Bien de argento.

  18. y qué querés, Nico?? que de golpe seamos Suiza??

    no te olvides que alguna vez fue electo como diputado Claudio Morgado, que hasta Borocotó se sentó en una banca…

    y como broche de oro está Ramona Pucheta, que votó nada menos que el código civil sin haberlo leído y sin saber bien para qué mierda sirve

    todos berretas a full

  19. Manimalcito, faltan aparecer algunos todavía.
    Sobre todo el gordo que se dedica a las charlas de té con las amigas y a lustrarle las pistolas a los amigos.
    Si lo ven pregunten si tiene fotos de su concubina en bolas.
    Si no, le damos algunas que tiene con el pata de lana.
    Hasta a el más avezado tirador se le escapa la liebre.

  20. Rela! Welcome back al reino de los tibios. Donde si no sos de River tenés que ser de Boca y si no alabás a Cambiemos cada diez minutos, sos un K de alma.
    Yo no creo que nos conformemos con poco. Creo que al lado del caos, todo lo que se hace parece una bendición del Cielo. Ok, no está bueno. Pero es el primer respiro. Personalmente tengo -10 conocimiento de cómo se administra un país, pero prefiero quedarme en la vereda del que espera con todo el alma que las cosas se encaminen a ponerme a tirar piedras al rancho porque no cambia todo inmediatamente.
    PD : Qué onda el negocito inmobiliario en la City? Alguien le sigue el rastro a esta gente para que no vendan hasta el último parque para construír rascacielos? (Doña Rosismo al extremo)

  21. Por que no hay un Lava Jato en Argentina?
    Por que Cristina y no va presa ya?
    Por que no hay un juez Moro en la Argentina?

    Todos tendríamos que preguntarnos esto y no parar hasta tener una respuesta. Hasta el periodismo más crítico elude estas cuestiones por distintas complicidades.

    Es cierto que la ley del arrepentido sería muy importante, en la lucha contra la corrupción, pero hay algo todavía más importante: la utilización de la prisión preventiva.

    Sin prisión preventiva no hay incentivo para la delación. Si tuviéramos “delación premiada” pero sin prisión preventiva, la ley de delación premiada seriá letra muerta.

    Solamente un preso quiere delatar. A nadie le interesa delatar cuando está libre esperando un juicio futuro. Pasó en Brasil y en Italia. Es básico para cualquiera defensor penal.

    Todos los países que lucharon contra la corrupción eficientemente, usaron la prisión preventiva.

    Parece increíble tener que recordar, que en la Argentina existe desde hace 30 años, normas que regulan la prisión preventiva y que si se usarán permitirían luchar contra la corrupción eficientemente.

    La clave es que esas normas -plenamente vigentes- son olímpicamente ignoradas por la justicia federal.

    Los jueces han inventado la doctrina del “peligro de fuga” y “entorpecimiento de la investigación”, supuestamente como “única viá” para justificar la prisión preventiva. Esta doctrina es hoy repetida acriticamente por parte de la sociedad.

    Lamentablemente esta doctrina fue parte del “relato”. Es doctrina, no es la ley.

    Pero es una mentira creada por conveniencia de los jueces y que les permite hacer política.

    Está mentira ha suplantado a la ley vigente. Simplificando, la ley toma la escala penal del delito y determina cuándo procede o no procede la prisión preventiva objetivamente.

    Básicamente, todo delito cuya pena exceda los 8 años obliga al dictado de la prisión preventiva. La ley utiliza una pauta objetiva y obligatoria.

    Los jueces han dejado de aplicar la ley vigente para aplicar una doctrina inventada por ellos mismos. Esto es muy grave.

    Los jueces aplican la prisión preventiva solo a los pobres o a los delincuentes menos importantes o para calmar a la opinión pública o por pura política.

    Por eso nuestras cárceles están llenas de gente con prisión preventiva y sin condena. La mayoría de la población carcelaria no son condenados. Todos ellos por delitos mucho menos importantes que los que se imputan por ejemplo a Cristina.

    Pero a los políticos importantes les aplican selectivamente la doctrina del peligro de fuga.

    Acaso los delincuentes menores y pobres tienen más posibilidad de fugarse que los poderosos? Ridículo.

    La pena por el delito de jefa de una asociación ilicita va de los 5 a los 10 años de prisión.La mayoría de los presos sin condena lo están por delitos con menor pena que los 10 años que le cabrían a Cristina.

    Por qué están presos José López, Lázaro, Milani, Chueco, Pérez Gadin, Milagro Sala?

    Por qué esta libre Cristina y Martín Baez?

    Porque los jueces hacen política, especulando en como los afectaría un cambio de vientos Todo lo demás es verso.

    Pero la más cabal demostración que la fuga y/o obstaculización de la Justicia es una gran mentira, es en el caso de los llamados crímenes de lesa humanidad. Allí viejos represores sin condena, atiborran las prisiones.
    Acaso existe un peligro de fuga?
    donde se fugarian estos personajes?
    caso al geriátrico?

  22. Que tristeza da Rodríguez , dicen los papeles que es juez , pero en realidad es un pobre zangano mas de la larga lista de bananeros jueces de Comodoro Py. Tiene un cagazo bárbaro!
    Si el pueblo saliera a la calle en gran manada a presionar por meter preso a De Vido, otro seria el destino Argento.
    Pero eso no ocurre.
    El Mostrame juez tiene derecho a ser cobarde pues es un juez de un pueblo de cobardes. Tal para cual.
    Si Rodríguez se hubiera atrevido a meter preso a el negro inmundo chorro/ asesino De Vido, seguro
    algún pariente de Rodríguez hubiera amanecido muerto.
    El que tendría que respaldar al juez es el hijo del albañil, pero ese , esta en otra cosa. El isidorito esta de fiesta con la bicicleta financiera que esta ayudando a robar a los primos y parientes . Rifa los mejores lotes de la ciudad, y cubre la gran estafa de su padre con el correo.
    El pueblo sufre , pero el la pasa re-bien ! !!!!
    Excibe a la bataclana de los talleres clandestinos, que siempre insinua alguna teta, timbrea, baila cumbia , habla varias frases en ingles y ya con eso se siente importante!
    Tiene tanta plata y es tan pobre como la bastarda cocainomana libidinosa toloseña. Dan asco y pena

  23. En mi modesta opinión, está mejor el comentario de Eduardo Terzian que el de Lucca. Tiene un blog fenomenal, además, en: https://drterzian.wordpress.com/

    Eduardo se hace muchas preguntas y para todas ellas hay una sóla respuesta:
    En Argentina, los jueces probos no tienen las herramientas legales que tiene Moro en Brasil porque aquí las leyes están hechas por delincuentes señores legisladores que dejan resquicios legales para escaparle a la justicia porque asumen su función legislativa pensando en sus futuros robos. Y porque los jueces cancheros entendieron esto y decidieron que les conviene más rascarse el higo que trabajar para nada.

    Para demostrar que la legislatura es un refugio, basta con citar a Menem. Cien ladrones más lo siguen, no los va a defraudar.

  24. En Argentina no votamos personas, ideas o proyectos. Nosotros elegimos Emperadores por el mecanismo de “no-voto”.
    ” ¡Ni en pedo voto a Luder!” = Alfonsín presidente.
    “¡Alfonsín se tiene que ir!” = Menem presidente.
    “Cualquiera menos Menem” = Kirchner presidente.
    Y entonces, después, aquél que elegimos por no votar al otro, se convierte en una especie de ser todopoderoso cuyos deseos son ley, cuyos parientes/amigos/socios pasan de nadie a figura pública (y millonaria) y que está en todos lados a la vez y todo lo hace (“Cristina me dio el Plan”, “Macri me sacó el subsidio”). Alguien que tiene el Congreso a disposición para justificar sus caprichos, que tiene a los jueces como mayordomos y que rearma la Corte Suprema como más le conviene.
    Y nosotros, los eternos justificadores del “roban pero hacen”, lo dejamos reinar a sus anchas. Lo único que pedimos a cambio es que no nos jodan con problemas. Queremos laburar lo mínimo imprescindible, vivir como duques, pagar servicios a valor de un pancho, evadir impunemente y exigir que las normas y leyes las cumpla el otro mientras nosotros podamos “zafar” (el gran deporte nacional: “zafar”).
    Eso votamos siempre los argentinos. A la peor versión de nosotros mismos. O a la única que existe

  25. Lo que en Argentina jamás va a servir como candidato es un tipo como Winston Churchill que nos prometa “sangre, sudor y lágrimas”. No lo vota ni su vieja. Igual no hay que preocuparse porque nuestros candidatos, en lugar de esfuerzo, prometen motomel, planes Descansar y fútbol para todos.
    No me quiero olvidar de crecimientos a tasas chinas en el segundo semestre (algún día lo tendremos y nos dirán que sólo mintieron el año), brotes verdes, supresión del impuesto a las ganancias de la cuarta categoría, pobreza cero, seguridad jurídica, intolerancia a la delincuencia, encarcelamiento de korruptos, y la reapertura del jardín del Edén para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los narcos latinoamericanos que quieran habitar el suelo argentino…

  26. ” Mira lo malo que habrá sido este gobierno que Cristina K resucitó políticamente”.
    Masita dijo por fín algo inteligente se sabe que este grasusqui es
    una persona con muy poco margen de honestidad, pero hay que reconocer que dijo algo muy penoso y lamentablemente real.

  27. “Creciente temor de los inversores por las chances de Cristina en las elecciones”. Que grande!, Fredonia que la parda toloseña iría presa y gracias a Duran-Macri la tendremos en el poder politico rescostare por siempre.
    Rajen!!! es mejor lavar copas en Europe que vivir arrodillados en Peronia

  28. Crearon la Subsecretaria de vías peatonales de la ciudad.
    Jajajajaja!!!!. Qué tilingos !.
    Da verguenza tanta pendejada de cuarta !
    Rajen, este gobierno es de juguete y mad pronto q tarde se va a ir todo al carajo especialmente con la parda toloseña, cocainoma, montonera , en el senado.

  29. Revista Noticias
    Viernes 14.7.2017 | 14:30
    SECCIONES
    ECONOMÍA, OPINIÓN / 24 de Febrero de 2017
    La hora de los datos sobre el crecimiento del empleo público
    Malas artes de la posverdad mediática embarran el debate por los niveles del trabajo estatal. Un especialista del CIPPEC propone recuperar el eje conceptual.
    Por Gonzalo Diéguez

    En los últimos 15 años, nuestro país fue testigo de un crecimiento significativo del empleo público. La falta de contextualización en el análisis de este fenómeno así como la dispersión y discontinuidad de datos y estadísticas oficiales obstaculizaron un debate basado en evidencia, responsable y coherente. Frente a este escenario, resulta oportuno analizar algunas cuestiones elementales que permitan desterrar mitos.
    Entre 2003 y 2015, el empleo del sector público nacional (excluye provincias y municipios) creció más de un 60%, a un ritmo anual promedio del 4%. En 2016 creció un 1%, es decir, 6.000 nuevos empleados públicos.
    Este crecimiento del empleo público desde 2003 encuentra su correlato en una importante expansión de la estructura organizacional del Estado nacional, producto de un reposicionamiento en ámbitos de los cuales se había retirado años atrás, como educación, desarrollo social, salud y seguridad. Por ejemplo, en este período se crearon diez nuevos ministerios, seis nuevos hospitales y 20 nuevas universidades. También se crearon 32 organismos descentralizados con funciones de regulación e investigación, y el Estado retomó el control de servicios que había tercerizado una década atrás, como ocurrió con Aerolíneas Argentinas, YPF, AySA y Correo Argentino.
    Descentralización y federalismo
    El empleo del sector público nacional es apenas el 19% del empleo público total. El restante 80% se distribuye entre provincias (56%) y municipios (25%).
    Las provincias incrementaron el empleo público más de un 50% entre 2001 y 2014 (último dato disponible) mientras que los gobiernos locales lo hicieron en un 35%. Esta concentración creciente de empleados estatales en los niveles subnacionales de gobierno se debe fundamentalmente a que las provincias son responsables de prestar los servicios públicos esenciales como educación, salud y seguridad, mientras que los municipios avanzaron en los últimos años en sus roles y funciones, especialmente en materia de transporte, seguridad, servicios sociales y, en algunos casos, desarrollo económico, complejizando sus estructuras de gobierno.
    El 18% del total de personas ocupadas dentro del mercado de trabajo de nuestro país, unos 3,9 millones de personas, es empleado público. Dicho de otro modo, cada 100 personas que trabajan en la Argentina, 18 son empleados públicos en alguna repartición estatal nacional, provincial o municipal. Así, el peso del empleo público supera el promedio del 12% de América Latina y se encuentra por debajo del de países desarrollados como Francia (22%), Canadá (20%) o el Reino Unido (19%).
    Tanto a nivel nacional como en provincias y municipios, cuando hablamos de empleo público hacemos referencia a un universo complejo y heterogéneo, que lejos de circunscribirse a la imagen clásica del empleado público (personal administrativo), realiza tareas muy variadas. Seis de cada diez empleados públicos se desempeñan en las áreas de educación, salud y seguridad a nivel nacional, provincial o municipal (unos 2,2 millones de personas), brindando servicio a una población que asciende a más de 40 millones de habitantes. Por su parte, el personal de administración gubernamental y justicia representa un 30% del empleo público total. La heterogeneidad de este universo pone de relieve la complejidad que supone la tarea de reconstruir, analizar e interpretar el rompecabezas del empleo público en la Argentina.
    Es importante a su vez plantearnos ir más allá del debate sobre el tamaño adecuado del Estado, que no puede evaluarse en forma separada de sus funciones y servicios. El tema del empleo público requiere un abordaje integral, continuar trabajando en la mejora de las reglas que refieren al ingreso de los agentes, su movilidad en la función pública, la capacitación, la evaluación y las remuneraciones. No sólo preocuparnos por cuántos, sino también por quienes ingresan y cómo desarrollan sus tareas en el Estado. Son estas capacidades, en última instancia, las que tienen un impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos.
    *Director del Programa de Gestión Pública de CIPPEC

  30. Tenembaum 16 de julio de 2017

    Hace pocos días, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, explicó que, en las próximas elecciones, Cristina Kirchner obtendrá el 13 o 14% de los votos nacionales. Al compararlo con el célebre 54% del 2011, Peña afirmó: “Se trata de una claro proceso de autodestrucción política”. Con matices, esa misma descripción se puede aplicar al presidente Mauricio Macri, solo que el declive fue más vertiginoso. Hace apenas 18 meses, siete de cada diez argentinos lo apoyaban: la confianza en su Gobierno, medida por la confiable Universidad Di Tella, era mayor aún que la depositada en el de Cristina en las semanas previas al 54 por ciento. Ahora, el candidato de Macri, Esteban Bullrich, tiene dificultades para vencer a a Kirchner en la provincia de Buenos Aires. El contraste es evidente.

    La mirada sobre estos procesos depende siempre del punto de comparación. Respecto del 2011, Cristina se empequeñeció. Pero desde hace un año, creció, al punto de representar hoy una amenaza. Respecto del 2011, Macri logró un milagro. Pero desde hace un año, su cantidad de simpatizantes disminuye de manera sostenida. La curva de Cristina asciende desde muy abajo por una pendiente suave. La de Macri, en cambio, cae desde muy arriba por una cuesta más pronunciada. …………………

    Lo que sucedió con el consenso social de………………………………………..
    .Macri: ¿era el suyo el único camino o había otros menos agresivos para la sociedad?
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    Trabajadores despedidos de Pepsico que resistieron el desalojo de la planta de la localidad bonaerense de Florida (Telam).
    El caso PepsiCo, bien explicado, sirve para entender lo que ocurre. PepsiCo es una de las multinacionales de alimentos más poderosas del mundo. En el último balance, informa con orgullo una extraordinaria ganancia de 2800 millones de dólares. En diciembre del año pasado, en la casa matriz, ubicada a apenas una hora de Manhattan, se decidió ajustar la operación en la Argentina. El mecanismo sorprendió por su virulencia a los propios ejecutivos de la filial local que fueron remplazados en cuestión de días: en su lugar, ubicaron a una task force, que es como se conoce en el mundo empresarial a los equipos de ejecutivos que se especializan en estas situaciones de crisis. Llegan a un país extraño, operan sin anestesia, y se retiran. Por eso, PepsiCo emite comunicados sin cara: no hay un vocero que explique nada. En este caso, la task force está integrada casi íntegramente por mexicanos.

    Lo curioso es que en los últimos cinco años, la empresa ganó dinero en el país. Los números no son accesibles al público pero hay consenso en que el último año la rentabilidad se redujo, sin que eso significara números rojos. Desde Estados Unidos decidieron que la planta de Vicente López debía cerrar porque era más rentable importar el producto, porque los trabajadores tenían demasiada antigüedad y eso implicaba mayores costos. Es difícil sostener, como lo hizo Patricia Bullrich, que el color político de los delegados haya sido un dato relevante. Desde noviembre de 2015 se perdieron 50 mil puestos de trabajo en el sector industrial y en la mayoría de esos casos, ni siquiera existían comisiones internas. El 20 de junio, Pepsico sorprendió a sus empleados con los cinco renglones en los que anunciaba la mala nueva. El atenuante en todo el proceso es que ofreció indemnizaciones por el doble de lo que estipula la ley: por eso el 75% de los trabajadores la aceptó.

    En ese conflicto, el Gobierno solo apareció en escena hacia el final, cuando los trabajadores que no habían aceptado la indemnización tomaron la fábrica. Solo quedaba el 20% de ellos. Era un conflicto desgastado: la salida de la fábrica era, apenas, cuestión de horas. El Gobierno decidió apresurar los tiempos con las fuerzas de seguridad y, luego del desalojo, sus primeras figuras -María Eugenia Vidal, Patricia Bullrich, Jorge Triacca, Cristian Ritondo- defendieron la actuación de la policía.

    Funcionarios encumbrados sostenían que ese operativo consolida la adhesión de la base de los votantes de Cambiemos. Y tuvieron muestras de ello. Figuras públicas muy influyentes y militantes “cambiemistas” en las redes celebraron que el Gobierno impusiera autoridad. ¿Habrá sido realmente bueno eso para Macri y su gente? Es una lectura que merece, al menos, más de un punto de vista.

    Entre los elementos que han dañado mucho la imagen del Gobierno se destaca la idea de que “es un Gobierno de ricos para ricos”. Su actuación en el caso Pepsico ¿debilita esa percepción o la aumenta? Además, ¿cuánto es la base de Cambiemos? ¿El 25% de las PASO o el 34 de la primera vuelta del 2015? Quien tenga memoria recordará que el salto de una cifra a la otra tuvo que ver con un gesto muy preciso: Macri prometió una y otra vez que nadie perdería ningún derecho adquirido. Así ganó: convenciendo a muchos de que no era lo que pensaban que era. Seguramente, algunos trabajadores de Pepsico votaron por Macri entonces.

    Hay un sector social que no es afectado por los despidos y, tal vez por eso, los celebra como un paso hacia una transformación necesaria. Lo mismo cuando aparece la policía. Es un problema habitual para todo proyecto político: su base enardecida. Cada mensaje hacia ella, aleja a los independientes. Cristina, en un momento, empezó a hablarle solo a los televidentes de 678 y a los militantes de La Cámpora. La adoraron. En estos días, hace contorsiones para salir de ese gueto.

    Desde que asumió, desde el mismo día que liberó el cepo sin contemplar sus efectos en el costo de vida, el Macri duro desmintió muchas veces al moderado que ganó la elección. No todo el tiempo. Es cierto que hay atenuantes. Pero los prejuicios son crueles: solo incorporan a la percepción aquello que los confirma. En el caso Pepsico hay una fábrica que cierra por razones poco explicadas, hay gente que queda sin trabajo. No es algo que debería hacer feliz a nadie y que atemoriza a muchos.

    Tal vez la gente que le reclama mano dura a Macri no lo entienda, pero un Gobierno debería percibir la gravedad de estas situaciones. Para ello, claro, tendría que sentir el desamparo ajeno. Muchos de los altos funcionarios de la Casa Rosada provienen de ámbitos laborales donde la crueldad, muchas veces, es confundida con la valentía. Aplicar esos criterios al Gobierno de un país causa dolor y, si eso no basta como argumento, es políticamente suicida. Aporta, cada día, nuevos testimonios para el show de campaña que ha montado el publicista ecuatoriano de la ex presidenta.

    En pocas semanas, el país sabrá que pasó con las dos curvas: la que cae rápido y la que sube despacito. Tal vez nada dramático suceda. El Gobierno retendrá el favor de un tercio de la población nacional. En esta novedosa democracia atomizada, esa minoría le dará un pie de apoyo para seguir. Eso se combinará con un triunfo o una derrota de Cristina, que le dará más o menos aire. Y la vida seguirá, complicada como fue siempre en Argentina. Si quiere seguir donde está, Macri debería parecerse a aquel que saltó en pocos meses del 25% de las PASO al casi 52 del ballotage. Para lo otro, para encerrarse en una minoría, ya tiene la receta que aplicó, por ejemplo, en Pepsico.

  31. Me parece bueno fomentar el dialogo y soportar la critica, incorporarla como un metodo que nos enriquece y forma parte del conocimiento, la critica constructiva nos mejora y es bueno saber que otros no opinan como nosotros y por eso no nos anulan…tal vez la famosa grieta se trate de la manifestacion de las diferencias,,,ademas lo que es mas dificil no es la discrepancia sino el ver que sistematicamente los que gobiernan a medida que se instalan en el poder cada vez escuchan menos y solo ejecutan lo que los de arriba les mandan…y a la vez cada vez se alejan mas de las necesidades y deseos de quienes les permitieron gobernar

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