El cuco liberal y otras excusas

Consumado el triunfo de Cambiemos a nivel nacional, habiendo obtenido el gobierno nacional una hegemonía política inédita desde el retorno de la democracia y con los popes del kirchnerismo yendo de campamento a las cárceles federales del país, no queda mucho para bardear al gobierno anterior, ese que terminó hace ya dos años. Nos queda un D’Elía paseando por el programa de Lanata y algún que otro posteo de calibre intelectual dudoso de algún que otro experiodista kirchnerista, y no mucho más. Incluso las desventuras judiciales de Cristina, las novedades del caso Nisman, y el despelote de las coimas en Fútbol Para Todos ya transitan por vías judiciales.

La ausencia se hace sentir. Hasta cuando aparece por ahí Cristina hablando en algún lado, la novedad ya es de consumo irónico. Al menos hasta que alguien logre encontrar la fórmula para una nueva escena de crisis institucional que dure algunas semanas, la carencia de puntos en común para putear corrió finalmente la humareda retórica, una neblina que nos impidió ver más allá de nuestras narices por más de una década. Y algunas personas no saben cómo comportarse ante el cielo despejado.

Quizá uno de los grandes paradigmas que todavía no asimilamos acabadamente es que el desarrollo de las nuevas tecnologías de comunicación –puntualmente, el acceso universal a servicios de internet y las redes sociales– coincidió con los años kirchneristas. Una coincidencia que nos permitió notar que no estábamos solos en el espanto y que mucha gente pensaba como nosotros en algún punto. O sea: muchos de los que formamos parte de los mismos círculos en las redes, por años nos vinculamos por la oposición a ese algo llamado kirchnerismo.

Más de una vez perdimos de eje el microclima de las redes. La realidad nos acomodaba de la peor manera: si nos guiamos por nuestros contactos, el kirchnerismo se tendría que haber acabado en las elecciones de 2011. Y creíamos que pasaría. Un error de cálculo del 54%. El eje se pierde fácil también en las buenas, sobre todo para quien no logra pasar un mensaje en un almuerzo familiar y de pronto tiene un par de miles de seguidores en Twitter. El triunfo electoral de Macri en 2015 y la paliza electoral de 2017 es de esos casos en los que se puede perder el eje. Y algunos lo perdieron.

Es como tener un pedazo de acelga en un diente: si estás en público lo notan todos menos vos. Perder el eje de las cuestiones importantes lleva a confundir la importancia de una mera forma por sobre el fondo, a mezclar ideologías con intereses pagos y a creer que todo aquel que hoy no piensa como yo es porque le compraron la conciencia. Si a ello le sumamos la vertiente de la ausencia de enemigos que nos den letra, el resultado es evidente.

Quizá uno de los grandes traumas irresueltos del ser argentino es la creencia de que formamos parte de un gran país, el más mejor del mundo, pero que no tuvimos suerte. Esa cosa de suponer que somos imbatibles aunque los números nunca nos hayan acompañado. Lo podemos ver en todos lados, desde invenciones de productos que existen en todas partes hasta el extremo de una supuesta paternidad futbolística sobre Brasil en la cual no tenemos ni la mitad de las Copas del Mundo que nuestro vecino.

Esa inexistente supremacía truncada en todos los ámbitos lleva a buena parte de la población a suponer que siempre fuimos por el buen camino pero que no tuvimos suerte con los gobiernos. Tenemos campo, tenemos industria, tenemos mano de obra, tenemos clase media, nada puede salir mal salvo que tengamos chorros en el poder. Y en los últimos tiempos ese sentimiento se ha exacerbado hasta el extremo de recordar que lo único que hizo el kirchnerismo ha sido robar, cuando atrás del choreo también se encargaron de gobernar como el orto.

Partimos de una mentira: que la corrupción es la causa de todos nuestros males, cuando es una consecuencia más de la ausencia total de instituciones creíbles. Esa frase de Barrionuevo realmente la llevamos tatuada: acá hay que dejar de robar por dos años. Y lo creemos. Alguna vez fue cierta y sólo el robo opacaba una administración que funcionaba bien. Pero el mundo cambia, las exigencias son otras, la dinámica internacional se modifica, y la “buena administración” necesita, también, adaptarse a los tiempos que corren. Con no robar ya no alcanza. Además de partir de ese principio deseable, se tienen que modificar de raíz los sistemas para construir sobre otras bases en las que el país funcione bien. Y si todo funciona bien, no hace falta preocuparse por la corrupción: de eso se debería encargar una institución.

En base a creer que con no robar el resto camina solo, terminamos por aceptar mansamente algunas cuestiones que, cuanto menos, deberían dispararnos alguna que otra pregunta. En materia de economía, asistencialismo, Poder Judicial, si nos guiamos por las expresiones de los funcionarios, sólo obtenemos diagnósticos y propuestas que, al verlas en los papeles, quedan en expresiones de deseo. Y cualquier pregunta al respecto es para quilombo. Porque deberíamos agradecer que nos están normalizando. Como si en un país normal no existieran tensiones sobre el rumbo de la economía.

Ahora el cuco son los que critican la política económica del gobierno, pero no desde el kirchnerismo, sino desde lo que han definido como “utraliberalismo”. Este nuevo viejo cuco siempre aparece y pretende hacer creer que el liberalismo es el causante de todos los males de la historia argentina cuando llevamos más de un siglo de gobiernos que se repartieron entre modelos personalistas, fraudulentos, nacionales y populares, dictatoriales y socialdemócratas. Los únicos dos casos de liberalismo moderno que quieren hacernos tragar es una dictadura militar proveedora de alimentos de la Unión Soviética y una década en la que el liberalismo era tan trucho que hasta la cotización de la moneda estaba fijada por ley. No sé qué entienden por “liberal” pero si estudian la raíz etimológica de “libre” tendrían una aproximación al concepto.

Hoy el drama viene porque algunos nos preguntamos en qué piensan en el gobierno cuando elaboran sus proyectos. En mi caso ni siquiera hablo de lo que termina saliendo, sino de lo que presentan y cómo lo presentan, porque ahí es donde se pueden percibir las intenciones y la dirección pretendida. Y, honestamente, no la entiendo. Y no hablo de la letra chica, sino del sentido común. Apuntar a una reforma tributaria en la que, al momento de presentarla, se anuncia como “sacrificio del Estado” la resignación de 1.5 puntos del PBI cuando el 100% de los mortales que estamos en blanco resignamos el 60% de nuestros ingresos en impuestos y el resto, labure o duerma en el hall de un edificio, abona el 21% cuando compra un alfajor, es un anuncio con sabor a poco. De mínima. Más cuando nunca vimos ni medio intento serio del Estado para paliar el brutal déficit fiscal achicando sus propios gastos, sin que ello no replique en aumentar otros.

Ante este panorama, no es normal que la respuesta a la primera queja sea “querés dejar 3.5 millones de personas en la calle”. Primero, porque no es intención de nadie dejar sin laburo a otro. Y segundo, porque pareciera que nadie dimensiona lo que son 3.5 millones de empleados públicos: son 60 canchas de River. Se podría llenar un Luna Park por noche durante un año y quince días con personas distintas cada vez y dispara la pregunta de si realmente son necesarios. Pero pongamos que el problema no es el empleo público. De hecho, el verdadero drama de 3.5 millones de empleados públicos es que el Estado les parece una mejor opción. Si es que tienen una opción. Pero mucho peor es la cantidad de cargos de funcionarios con sueldos altísimos, y sus respectivos contratados, en áreas que nadie sabe explicar bien para qué sirven pero que cuentan con choferes, secretarias y caja chica. Puedo llegar a entender la falta de ganas de cortar el hilo del gasto por los empleados públicos. Pero un cargo de director nacional o subsecretario es un poco mucho para oficiar de plan social.

El déficit es la diferencia negativa entre lo que se recauda y lo que se gasta. Se gasta más de lo que se recauda. Argentina ocupa el primer puesto del mundo en déficit con siete puntos de su PBI. La vía de solución es reducir el gasto o aumentar la recaudación. Pero si tenemos en cuenta que, según el propio gobierno, tenemos la presión tributaria más alta de la región y una de las más altas del mundo, no hay que ser muy inteligente para darse cuenta de que el problema no es que se recauda poco sino que se gasta mucho. Ahora, en ese gasto enorme es donde aparecen esas cosas que no se entienden. Redujeron notablemente los subsidios y siguen con planes de seguir avanzando. Pero con la primera quita no sólo no bajó el gasto sino que aumentó de la mano de la obra pública y la contratación de personal. Ahora viene otro aumento en tarifas de servicios públicos y ni en sueños se escuchó un anuncio concreto de parte del Estado que lleve a creer que ese aumento impactará en bajar el gasto.

La obra pública no tiene la obligación de ser tan pública y en Argentina se han dado épocas de crecimiento estructural gigantescas sin que el Estado ponga un peso. Y en el principal despacho de la Rosada lo saben bien, salvo que se hayan olvidado de que el Estado no puso un mango para la remodelación de la General Paz en 1997, obra que llevó a cabo Autopistas del Sol, la misma de la Panamericana. Pero todo parece indicar que cada pesito que se logra rescatar termina en cualquier nuevo gasto menos en ahorro. ¿No quieren tocar a los empleados públicos? Ok, lo negociamos, pero en algo vas a tener que cerrar la billetera ajena. No se puede estirar la frazada eternamente. Y este no es un cuestionamiento al gobierno en sí, sino a todos los que quieren más Estado y menos impuestos. Las dos cosas no se pueden.

¿Marcar todo esto es de ultraliberal desestabilizador en busca de un complot? ¿En serio? Hasta Alfonso Prat-Gay ha comunicado sus preocupaciones y no creo que alguien pueda acusar al excompañero de lista de Victoria Donda de ser un ultraliberal.

Que un puñado de personas coincida en argumentos no es síntoma de un plan desestabilizador. No es culpa de nadie que los que predican el liberalismo tengan la educación suficiente como para saber expresarse por sus propios medios. Puede que parezca un complot desestabilizador pero permítanme sospechar de la inteligencia de quien cree que en el país con menor cantidad de liberales por metro cuadrado del Mercosur exista la posibilidad de que quieran o tengan ganas de hacerse con el Poder o, aún más incomprensible, tengan deseos de que vuelva un kirchnerismo.

Mantener la coherencia no está en los genes argentinos, pero lo que no se hereda se puede aprender. Se puede empezar con notar que no se puede putear a los que te piden que dejes de mantener personas con la plata ajena y, al mismo tiempo, putear a los que te piden que los mantengas porque se quedan sin laburo. Tampoco es una cuestión meramente económica, porque basta que un experto en cuestiones judiciales se pregunte cuándo van a dinamitar Comodoro Py y construirlo de vuelta para que vengan a pedir paciencia porque todo no se puede tan rápido. Tienen la hegemonía, tienen los votos y, fundamentalmente, tienen el poder para renovarlo desde que juntaron los votos en el Consejo de la Magistratura mucho antes de las últimas elecciones. Y lo único que consiguieron hasta ahora es que Oyarbide se vaya a su casa a disfrutar de su jubilación. ¿Cuándo sería el momento oportuno? Ganaron por paliza y repito: ¿Cuándo sería el momento oportuno? ¿En 2023? No me parece una solución aceptable ni conveniente dejar todo como está sin cambiar los mecanismos institucionales de raíz y que quedemos siempre sujetos a que nos toque en suerte un gobernante macanudo.

No se puede ser tan flojo emocionalmente como para creer que criticar es pretender que vuelva el kirchnerismo. Repito: Choreaban y, además, hacían daño. Y entre las cosas que más les criticamos fuera de la corrupción estaba el déficit fiscal, la deuda pública y la emisión de bonos. Hoy tenemos el doble de bonos que pesos y la deuda pública más alta de los últimos 25 años. Además tomamos deuda a cuatro manos por encima de lo que podríamos llegar a pagar apostando a algo que no sabemos si sucederá porque no somos dios ni manejamos todas la variables del planeta. Capaz tienen alguna receta novedosa nunca aplicada en el mundo y que desconocemos y todo saldrá bien. Por si fuera poco, en los paquetes de medidas supuestamente reformistas, los consumidores la vemos pasar sin modificaciones al impuesto a las ganancias, una inflación que nunca termina de domarse y nuevos impuestos. Decirlo no es golpismo. Preguntarse qué van a hacer con eso, no es desestabilizador. Que se insulte a los propios votantes porque cometieron el horror de manifestar una duda, no es defender los valores republicanos. Gobernar es eso: aprender a mantener el equilibrio entre distintos intereses en una sociedad con tantas individualidades como habitantes, mientras se hace lo que se tiene que hacer. Como el eslogan.

Giovedí. Ya no estamos en condiciones de seguir dejando pasar oportunidades.

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Comentarios

  1. Incrédulo: Mil gracias. Demasiado laburo lleva a que estas cosas (que se escriben en tiempo libre) demoren. Gracias de nuevo. Abrazo!

  2. Macri Gato.
    Con mi jubilación de policía, en la época de Cristina manejaba una chata Q7 y jugaba al golf con palos de 500 dólares cada uno.
    Ahora me muevo en una Ecosport y mi hobbie es tirar al blanco con una cinco y medio de plástico.
    Cambiamos.

  3. Se tomó deuda pública por 100.000 millones de dólares, lo que equivale al 20% del PBI.
    El déficit de 7,5% no bajó a pesar de que la recaudación aumentó más que la inflación.
    Que los K robaban, es innegable. Basta leer los titulares de cualquier diario que no sea P12.
    En vista de esto hay dos posibilidades:
    1) la corrupción K no era para tanto
    2) éstos siguen robando
    Como la opción 1) hay que descartarla…

  4. Macri Gato.
    “Con mi jubilación de policía, en la época de Cristina manejaba una chata Q7 y jugaba al golf con palos de 500 dólares cada uno.
    Ahora me muevo en una Ecosport y mi hobbie es tirar al blanco con una cinco y medio de plástico.
    Cambiamos.”

    Vamos a cambiar cuando nos demos cuenta que lo segundo es consecuencia de lo primero.

  5. Pibe, se ve que andas en los cuarenta, y que ya tenés -disculpa mi francés- el escroto paspado de soportar el hecho de ser argentino. Sabés qué? Parafraseando a Borges, la Argentina no es buena ni mala, es incorregible.

  6. El kirchnerismo recibio el mandato en 2003 con 4% de superavit fiscal.
    Y lo entrego con 8% de deficit en 2015.
    Para el fin de su ciclo, se comieron un 12%.

    Que paso en el medio?
    Regalaron jubilaciones a cualquiera, incluso a aquellos que no aportaron un solo centavo a la caja. Los jubilados subieron de 3.8 a 8.3 millones.

    Regalaron subsidios al transporte, a la energía. Incluso cuando en muchos casos los beneficiados no los necesitaban.

    Regalaron planes sociales de todos los colores a una enorme masa que nada hizo para merecerla. Solo estar. Ni ser ni merecer, con solo estar bastaba.

    Futbol para chorros, medios de komunicacion, la pelicula de Neshtor, guita para actores y actoras.

    Gastaron y afanaron toneladas de billetes para perpetuarse en el poder.
    Y no les alcanzo.

    NO VUELVEN MAS.

  7. Nico, coincido como tantas otras veces, en muchas cosas. La verdad no se entiende la reforma tributaria, o mejor dicho, la parte que entendemos, suena a burla. No hay coherencia, no hay sacrificio de la estructura política, y en general, no se ve un plan viable y coherente. Estamos reducidos a slogans y buenos deseos, si no dejan de asfixiar a los laburantes. Hay buenas señales en algunos rubros, pero en general, vivimos en crisis, con mantas cortas, gente que cobra sueldos del estado sin hacer demasiado por ellos (y por nosotros), pero también sin opciones de trabajo privado genuino. Pienso , como vos, que con el poder temporal concedido a través de los votos, deben eliminar a todos los cánceres de este país y dejar de hacer jueguitos para la minoría (importante) de pseudo-zurdos progresistas , que no saben como hacen los países en serio para triunfar. El gradualismo con los delincuentes, entre los que se encuentran los empresarios evasores, los sindicalistas coimeros y extersionadores (a las postre, también empresarios, en una notable cintura para ejercer roles opuestos) y los políticos de billiken pero con experiencia en El Estanciero (toman todo), me tiene las bolas llenas. Hagan más cárceles, la puta madre.

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  10. 100% de acuerdo. Y lo más preocupante no son las medidas ni las excusas, sino la cerrazón. Porque, de última, si por lo menos escucharan las críticas y trataran de mejorar, uno podría darles la derecha en el rubro “se esfuerzan”. Pero el otro día vi a Fernando Iglesias respondiendo una crítica en Twitter con, palabras más palabras menos, un kirchnerísimo “si no les gusta armen un partido y ganen las elecciones”. ¿Eso es cambiar, o la misma obra con distintos actores? Cada día estoy más decepcionado.

  11. Como dijera hace poco Lanata, es probable que estos también estén robando, pasa que todavía no se nota. Son la misma porquería definitivamente. Dos años ya, y no hicieron nada. Sólo se endeudaron hasta las pelotas. Manga de inútiles! Porque se afana en muchos lugares del mundo, pero quebrar la gallina de los huevos de oro, nunca. Acá te vuelcan lo que quieras, apostá.

  12. No comprendo que hables de una “hegemonía política inédita desde el retorno de la democracia” cuando el gobierno no tiene mayoría en ninguna de las cámaras legislativas, sobre todo porque hay varios ejemplos de eso desde 1983.
    Saludos

  13. Muy buen comentario. Parecería que el Gobierno prefiere quedar bien con quienes no lo votaron -y que tampoco lo quieren- y desinteresarse de sus votantes, muchos de los cuales, son liberales

  14. nada original, nada nuevo en estas “reformas” tributarias, laborales, judiciales…

    llegó la factura: los mismos de siempre -la clase media- va a garpar la fiesta K
    la diferencia es que ahora no nos dicen más clase mierda… y me cago en la diferencia

  15. Gran desilusión.
    El Calabres te coje y nos coje con vacelina con perfume coco Chanel , gotitas de anestesia y guantes profulaxticos. El Calabres es hijo de su padre: delincuente del sistema.
    Da pena por los que creen que es un hombre digno. Pobres argentinos que tienen a este subhumano delicuente de guante blanco como presidente.
    Entre la parda bastarda y este Gobierno calabres no se metan en ninguna hipoteca!!!#!###!!
    . estos tipos ( Macri , Peña, Quintana, etc) son depredadores de sumas billonarias no les crean nada nunca jamas. Son articuladores de proyectos a 10 años y son depredadores sin el menor sentimiento compasivo : se vegan en los pobres porque esa es la moral de los ricos K y los muy ricos M. Es la misma basura con diferencia make up
    LADRONES SIEMPRE LADRONES.
    Se cagan en los pobres

  16. El tema es crear una burbuja inmobiliaria. Los crédulos invierten sus ahorros y se meten en una hipoteca. Cuando el calabres sea reelecto los intereses de la hipotecas subirán por las nubes . las familias abandonarán las casas por no poder seguir pagando la deuda al banco. Asi paso el el 2008 en USA.
    Armaron una burbuja para arrojar a la clase media a la calle.
    Nadie pudo pagar la deuda al banco.
    Lograron así qué las propiedades abandonadas valdran centavos y los ricos las compraran por monedas en grandes cantidades. Los ricos se adueñaron de los techos de la clase media y aumenton el alquiler a su antojo. Esclavisan a través de la propiedad., Esclavisan a través de la vivienda.

    Para que seamos eternos inquilinos.

    Así haran los ricos la plata: seremos eternos inquilinos. Ese es su objetivo.
    NO HAY QUE METERNOS EN HIPOTECAS. ES UNA TRAMPA DE LOS RICOS.

    Hacia ello nos lleva el Calabres .
    Seran dueños de la Tierra o sea de toda propiedad y viviran de cobrar el alquiler de nosotros sus reenes por un techo.
    NO SE METAN EN NINGUNA HIPOTECA!!!!
    Es una trampa calabresa.

  17. Y… si algun forro pelotudo me pide que me calle lo entenderé como siempre lo he entendido un “alago.”
    Se que será difil de entender para mentes limitadas
    Pero así es la vida.
    La inteligencia no es para todos.
    Pero aún así los que no la tienen merecen ser respetados
    NO SE METAN EN HIPOTECAS!!!!

    👅👅👅👅👅👅👅👅👅👅👅👅👅👅

  18. El que el mafioso Moyano y sus mafiosos hijos sigan con poder y que la justicia no les cuestione su millonario patrimonio habla de que nada ha cambiado.
    Lo más triste es la bajeza y cínica”justicia” argentina.
    Son justicia basura y por ellos el país no tiene futuro. Detras de todo juez argentino hay un mercenario traidor.
    El olor del dinero los ciega a los jueces no importa cual sea el tomorrow.
    Py es una asociación de corruptos latrines.

    ysin cuestiones

  19. La corrupción de las corrupciones esta en la corrupta basura justicia Argentine.
    Son miserables vendidos al mejor postor y nada los avergüenza.
    Son una casta con poder sin la menor moral.
    Vagos , desleales llenos de privilegios.
    Trabajan cuando quieren.
    Un par de horas al día.
    Se burlan de todos.
    Se cagan en los laburantes
    Py esta lleno de sus mafiosos parientes que prolongan su poder.
    JUSTICIA ARGENTINA ES BASURA
    No se averguenza ante nada.
    Son de amianto antipatria.

  20. Halago.
    Y me cago en la crítica
    No se metan en prestamos bancarios son una trampa para que los ricos se apoderen de los techos de la clase media y así sucesivamente pagaremos alquiler por siempre.
    Asi hicieron los ricos en USA.

  21. Germán Fermo (en El Cronista) dijo: “Tengo la preocupante sensación de que la principal meta de este gobierno es la colonización del Conurbano bonaerense”

    manimal piensa: tengo la preocupante seguridad de que este gobierno es tan populista como el anterior

    este presidente es MaKristinista que Max Lemmon (en una de esas Max emigró a Venezuela)

  22. Estimado Beni, el temita de los alquileres esta sin control hace ya muuuchos años. En 2004 yo me negue a firmar un contrato de alquiler porque ya pretendia “establecer” aumentos semestrales…. estamos hablando de un tiempo en el que la inflacion no formaba parte del vocabulario cotidiano… Respecto a la burbuja… no comparto tu opinion, estoy muy lejos de estar de acuerdo con los metodos patrocinados por estado y bancos privados respecto a la manera de ofrecer creditos para vivienda. Pero agrego que mal o bien, es por lo menos una propuesta para tal fin, cosa que durante decadas no hemos tenido por aca. Y no admito el “PROCREAR por sorteo y con la guita comida por la inflacion” como supuesta “alternativa” esgrimida por el anterior gobierno…

  23. Estimado Lucca, entiendo perfectamente el laburo que lleva, ni por un segundo entiendas reclamo en mis palabras por favor… estaria bueno hacer una compilacion de todos tus articulos y hacer “EL GRAN LIBRO DE LOS RELATOS: Zonceras modernas”.
    Cuando te llenes de oro, me avisas XD XD

    Un gran abrazo!

  24. Makristinista es una perfecta definición.
    Quienes están al frente de este nuevo relato de ficción llamado gobierno, son una fabulacion
    ATAJENSE. Todo es ficción.

    El calabres es un fabulador que logró un título terciario. Pero se caga en otros que no sean de su clase.
    Llegó a donde esta para blindar a su familia y a sus amigos de clase.

    AsI es este mierdero llamado agenzuela defienden primero a su clase , muuuucho despues, y si tienen tiempo, a su pueblo a quienes les deben agradecer todas sus riquezas.
    Porque todas sus riquezas han sido robos a la sociedad con la que conviven pero no respetan

  25. Pingback: Relato del presente – El Cuco liberal y otras excusas – Gustavo

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