El 2002 no comenzó de la mejor manera. De la Rúa había renunciado el 20 de diciembre, Puerta lo había reemplazado provisoariamente hasta que la Asamblea Legislativa, designó, basándose en la Ley de Acefalía de los tiempos de Isabel Perón, a un gobernador, en este caso a Adolfo Rodríguez Saá.
El puntano contaba con el apoyo de un sector del peronismo, pero Duhalde y otros no confiaban que “El Adolfo” convocara a elecciones en marzo.
La semana de Adolfo Rodríguez Saá en el gobierno fue maratónica. Las Madres de la Plaza de Mayo ingresaron a la Casa Rosada. Luego se reunió con Hugo Moyano y Rodolfo Daer en la CGT, y Carlos Menem, quien hacía pocos días había sido liberado tras estar varios meses con arresto domiciliario una quinta en Don Torcuato, fue a darle consejos.



El jueves, viernes y sábado fueron decisivos para lo que sucedería el domingo 30 de diciembre. La gente volvió a manifestarse en las calles, en parte, enojados por algunos polémicos nombramientos del gobierno. Carlos Grosso, exintendente menemista, fue designado como “Asesor del Gabinete”, con una declaración que lo ilustraba bien: “Me eligieron por mi inteligencia, no por mi prontuario”.
Desde Chapadmalal, en la residencia presidencial, se terminó de definir el destino del puntano. Convocó a todo el PJ, pero sólo seis de los catorce convocados asistieron. “En vez de catorce, vinieron seis. Así yo no sigo. Renuncio”, declaró en la fallida cumbre a la que asistieron Ruckauf (prov. de Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa), Rovira (Misiones), Juan Carlos Romero (Salta), Angel Maza (La Rioja), Alicia Lemme (San Luis), el titular del Senado, Ramón Puerta y el vice de Santa Cruz, Sergio Acevedo. Faltaron De la Sota y Reutemann, quizás los otros dos gobernadores de peso que tenía el PJ por entonces.
Viajó a San Luis desde donde presentó su renuncia en una cadena nacional con interferencias, quizás un símbolo de lo que sucedía por aquellos tiempos. “Viva la patria”, fueron sus últimas palabras, antes de que el edecán partiera a Buenos Aires con su renuncia. Ante la dimisión de Puerta a la presidencia provisional del Senado; Eduardo Camaño, presidente de la Cámara de Diputados, asumió interinamente la Presidencia.
El 2 de enero de 2002, el senador Eduardo Duhalde juró como presidente por el mandato inconcluso de Fernando De la Rúa, plazo que tampoco cumpliría, tras las muertes de Kosteki y Santillán en 2002.
Fue un año nuevo difícil. Quizás uno de los más tristes y donde la incertidumbre sobre qué era lo que sucedería en el país entró en los hogares de casi todos los argentinos.
Los diarios del día 31 de diciembre de 2001
















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