“La inflación está haciendo mucho daño”

Reportaje de Fontevecchia a Mauricio Macri. Diario PERFIL. Marzo de 2008.

Reportaje de Fontevecchia a Mauricio Macri. Diario PERFIL. Marzo de 2008.

 

—¿Y? ¿cómo es la vida con policías haciéndole la venia y reuniones donde siempre hay una Bandera?

—Todavía no me termino de acostumbrar. Pero lo importante es que uno no cambie. Que cambie la tarea, que evolucione, pero no mi esencia. Creo que no he cambiado.

—escuchó hablar de los virus de los palacios…

—Sí, le tengo pánico al poder. Es una obsesión. El otro día estaba releyendo Los amos de la guerra, donde se ve que Hitler pudo hacer perder, por el aislamiento, a una máquina perfecta de guerra como eran los ejércitos alemanes. El escritor relata que Hitler empezó comiendo con todos, y a partir del ’42 cerró su búnker y comía solo, a lo sumo con Goebbels y su secretaria. Así que hay que tener mucho cuidado, mucho respeto al poder.

—Y genera un autismo…
—Absoluto.
—¿eso puede ser lo que está pasando en el gobierno nacional?
—Y… sin dudas. Con el correr del tiempo el poder puede llevar a eso. Claramente, la Presidenta ha sido mal asesorada.
—¿Le ha pasado también a Menem, Alfonsín?
—Sí. Todos empiezan con el Segundo, Tercero, Decimocuarto Movimiento Histórico, y ya están encerrados. Ahora mismo, para mí el dirigente más importante en este momento en Latinoamérica, que es Uribe, está entrando en ese terreno, esa nueva reforma de la
Constitución. Hay que entender que hay ciclos que se cumplen y
que es sana la renovación.
—en el último año también se casó nuevamente y dejó la presidencia de Boca. ¿Podría decir que dio una vuelta de página completa en su vida y que hay otro Macri?
—Sí, porque desprenderme de Boca fue un proceso, en esta línea, muy difícil. Creo que no me equivocaría si dijera que puede llegar a ser lo más difícil que vaya a tener en mi vida en términos de duelo.
—¿Más que hacer el duelo de dejar la gobernación?
—Sí, creo que va a ser el más duro.
—¿La gobernación de la ciudad de Buenos aires fue el duelo de dejar Boca?
—Me ayudó mucho, porque el nivel de actividad que he emprendido acá desde que arranqué es…
—no lo deja pensar en ese duelo.
—Exactamente. Me ayuda a huir hacia adelante, digamos. Porque la simbiosis que genera una pasión que no tiene explicación, como es Boca, es como el olor literario, como lo describió Vargas Llosa cuando lo distinguimos en la Ciudad de Buenos Aires. Fue muy traumático.
—¿Boca le gustaba más?
—No. Digamos que era una pasión que, emocionalmente, me desequilibraba. Eso generaba sensaciones a favor y en contra.
—cuando se mira al espejo, ¿ve el paso del tiempo reflejado?
—Empiezo a tener ese problema. Siento madurez. Por primera vez empiezo a tomar conciencia de que voy pegando la curva al revés. Por ejemplo, yo siempre jugué
fútbol, hasta este año, que lo tuve casi abandonado. Los chicos me decían: “Che, Mauricio, el sábado es mi cumpleaños, ¿querés venir?”. Yo les preguntaba: “¿Cuántos cumplís?”. Y me decían 25. Porque yo, en la cancha con ellos, pensaba que teníamos la misma edad. Pero yo sumaba cuarenta y tantos largos. Y me decía que no, no tengo la misma edad. Ahora la limitación física me está haciendo tomar conciencia.
—el reportaje que hicimos hace un año había sido el epílogo de un debate entre Ud. y la revista “Noticias”, que lo había acusado de holgazán por pasarse todo enero en Punta del Este. ahora, ya siendo jefe de gobierno, trabajó todo el verano. ¿gobernares esforzado?
—¿Lo tomo como un pedido de disculpas suyo?
—no, “Noticias” no…
—¡“Malicias” no se disculpa!
—Se disculpa cuando corresponde, antes usted no trabajaba como lo viene haciendo ahora.
—Siempre he sido así porque, digamos, me caigo a la mañana temprano de la cama y siempre tengo que hacer algo. Debo tener alguna parte mía que no debe querer convivir conmigo mismo, entonces prefiere siempre hacer.
—jugar al fútbol, gimnasio. Otra cosa es trabajo…
—Sí, por supuesto. Pero yo siempre he sido obsesivo con mi trabajo, y cuando me siento haciendo algo útil no trabajo por horarios, trabajo hasta que termino la tarea. Y acá es como que he entrado a un mundo en el cual cada vez que se abre una puerta hay un problema. Entonces, nunca se acaba. A mí me ha gustado siempre ordenar los problemas, y estoy como en el Paraíso Terrenal, porque esto es la infinitud de los problemas. Pero lo bueno es que todos tienen solución, si no, no serían problemas:
sería una catástrofe. Acá me encontré en una situación en la cual siento que todos los días estamos construyendo las bases para una mejor calidad de vida de millones de personas. En otros lugares que me tocó actuar, por ejemplo, la Cámara de Diputados, si yo iba o
no iba, era exactamente lo mismo, porque tu palabra no tiene valor, tu voto no tiene valor si hay un bloque mayoritario que no cambia una coma.
—¿es importante estar cerca de los hechos poniendo continuamente el cuerpo y mostrando disposición y compromiso?
—No sobreactuar, pero estar en contacto con la realidad. Por eso visité en cien días de gobierno más de cien lugares de la Ciudad de Buenos Aires, para entender el problema en vivo y en directo y no en un papel.
—¿Le parece bien que la Presidenta se haya ausentado de la Casa de Gobierno durante seis días para estar en El Calafate mientras el país enfrentaba el conflicto sectorial más grande de los últimos años con el campo?
—Este no es un nuevo gobierno, es la continuidad del anterior. Ellos sienten que ya tienen los resortes del poder como para poder tomarse su tiempo y la distancia para resolver los problemas. Pero la dificultad de fondo es si la política que se ha exhibido con el agro es la correcta. A mí me parece que no.
—¿El haber estado aislada durante esos días cruciales pudo haberla llevado a dar un primer discurso que sonara autista a los oídos de quienes llevan muchos días en la ruta?
—El discurso fue inadecuado, todo lo contrario de lo que esperaban los damnificados y los que observábamos desde una posición neutra.Claramente. Ella fue asesorada por gente que equivocó el diagnóstico.
—¿Usted no confía sólo en la gente que lo asesora, y prefiere ir a ver las cosas con sus ojos?
—Prefiero, pero a veces no se puede. Confío en mi gente y delego. Pero también me gusta ir, mirar y hablar con el segundo nivel, el tercero, el último nivel, que me cuenten ellos cuál es su problema. Eso es lo importante: que la gente se sienta valorada por lo que trabaja.
—Volviendo al discurso de la Presidenta. ¿Usted cree que la sociedad es injusta al ser menos tolerante con la soberbia de una mujer que con la de un hombre?
—Digamos que no tenemos familiaridad con una mujer presidente, o presidenta. Eso juega a favor y en contra. La soberbia es inaceptable hasta en un perro.
—¿Es la soberbia el mayor enemigo del Gobierno?
—Y… digamos que la abundancia y el contexto internacional tan favorable han generado una actitud demasiado autoritaria.
—¿A Néstor Kirchner le habría sucedido lo mismo?
—Insisto: para mí, es el mismo gobierno.
—La reacción del campo parece tener componentes emocionales, y no sólo cuestiones económicas.
—No, tiene que ver con el desgaste acumulado. Esta reacción es no sólo por este discurso inadecuado, por la aplicación de la retención exagerada… Es por cuatro años de maltrato en la política de la carne, algo parecido con la leche. Esa sensación del no reconocimiento de su trabajo. Acá hay un sector, el de mayor potencialidad, el de mayor dinámica de la economía argentina, que nos ayudó a salir de la crisis y que nos puede ayudar a salir de la pobreza, con un marco inteligente. Y estos más de cuatrocientos mil chacareros sienten que nadie les regaló nada, que no le deben nada a nadie, porque es gente que no se endeuda. Laburan de sol a sol cuando hay que levantar una cosecha; no importa el tiempo, las condiciones:ellos hacen su trabajo. Sienten
como que no hay reconocimiento. Y eso es tan grave como que te
metan la mano en el bolsillo.
—Ud. le pidió a Cristina un “gesto de grandeza” para resolver este conflicto. Concretamente, ¿en qué le faltó grandeza a la Presidenta?
—Si ella frente a este episodio dijera: “Nos equivocamos, volvemos todo al 13 de agosto, pido disculpas, ratifico mi discurso del 1º de marzo, reconozco al sector como el más dinámico, más pujante de la economía argentina, y quiero sentarme con ustedes,
acordar reglas de juego a mediano y largo plazo”, creo que todo lo que perdió lo ganaba.
—¿El problema de fondo son las retenciones o el agotamiento del dólar alto carcomido por la inflación?
—La inflación está haciendo mucho daño. El índice de marzo que nosotros tenemos da 3%.
—Una inflación del 20% con un dólar fijo consume la ventaja competitiva de exportadores.
—No sólo del campo, sino de la industria en general. Los exportadores ya no tienen los márgenes que tenían, y algunos incluso han quedado fuera del mercado. Nos ha salvado muchísimo la devaluación del dólar. Si no hubiese toda esta modificación de precios que
se está dando, hoy la ventaja del dólar alto desaparecía. Hay muchas cosas que están más caras que en el uno a uno.
—¿Está bien, aun con causas justas, que se corten rutas, calles o accesos? Si los fiscales de la Ciudad llamaron la atención a la UOCRA por cortar varias calles, ¿no deberían los fiscales de las zonas correspondientes hacer lo mismo?
—La visión es la misma: no estoy a favor de los cortes. Pero es difícil actuar frente a algo espontáneo. La gente baja de su casa y se sienta en el paso público en señal de protesta, y es masivo, como fue ayer, y es imposible actuar.
—¿El ministro Lousteau pisó en falso con las retenciones?
—Para mí, fue una sobreactuación que no condice con lo que él expuso por escrito: tiene un libro que dice lo contrario.
—¿Sobreactuó porque su papel venía siendo el de un actor de reparto?
—Fue muy oportuno el comentario de un colega suyo, que dijo que en vez de modelar a Moreno, Moreno lo modeló a él.
—¿La falta de experiencia por su juventud pudo haberle hecho cometer un error?
—No es tan joven, es cuestión del carácter de cada uno.
—¿En qué cosas Ud. piensa distinto hoy, que tiene 48 años, de lo que pensaba hace diez?
—En muchas cosas sí. En algunas hubo una evolución, y en otras una involución.
—¿Estaba preparado hace 10 años para las funciones que cumple hoy?
—No, yo siento que aprendí mucho. Primero aprendí mucho saliendo del mundo empresario al mundo del fútbol. Y después también aprendí mucho cuando me metí en un mundo nuevo, como la política, donde me volvieron a castigar como me castigaron al
principio en el fútbol. Y lo que no te mata te fortalece.
—Edad y experiencia no son lo mismo pero sin lo primero es difícil contar con lo segundo.
—Sí, por supuesto. Siempre tenés más chances. Pero Zapatero fue presidente con la edad de Lousteau. Así que no creo que la edad sea un problema, sino la falta de experiencia.
—¿Conocía a Lousteau?
—No.
—¿Tenía alguna impresión sobre él?
—Sí, buena.
—¿Debería renunciar para ayudar a que este conflicto se distienda?
—No voy a opinar sobre eso. Lo más importante es que hay que resolver el conflicto.
—Al ex director de la AFIP, Alberto Abad, si lo conoce bien, ¿qué opinión tiene sobre él?
—Muy buena.
—En algún momento se llegó a hablar de que a usted le interesaría Abad para integrar su
gabinete.
—Abad es una persona muy valiosa, un profesional serio, y creo que puede hacer una buena labor en cualquier tema. Calculo que después de una experiencia tan estresante se tomará un tiempo de descanso, pero creo que sería un refuerzo de lujo para cualquier
equipo.
—¿El despido simultáneo de Abad y Echegaray fue un acto de autoridad de la Presidenta ante los rumores de que quien gobierna es el ex presidente?
—Yo nunca hubiese perdido a un hombre tan valioso como Abad. Sobre todo que es, diría yo, el único lugar donde se construyó constitucionalidad.
—Más allá de lo que sólo Néstor y Cristina Kirchner pueden saber, el hecho de que Echegaray no acatara las instrucciones de su superior, Abad, asumiendo que contaba con el apoyo directo de Néstor Kirchner, aunque ni siquiera contara con él y sólo fuera su creencia, ¿no es grave que un funcionario de tanta importancia creyera que Néstor Kirchner pesaba más en el gobierno que su esposa?
—Pienso que todos los que están en el Gobierno, y la ciudadanía en general, sienten que Néstor Kirchner sigue siendo parte central de este Gobierno.
—El Gobierno ha sido una máquina de expulsar a los funcionarios del área económica de mayor peso, desde Lavagna, pasando por De Prat-Gay, y ahora Abad. ¿A qué atribuye que sean los más expertos los que se terminan retirando y los reemplacen por personas más dóciles?
—Por ahí, los de más personalidad han querido lograr mayor espacio de independencia para su actuación y no lo lograron. Y es claro que el ex presidente Kirchner tiene algo muy personalista.
—¿La pérdida de la mayor parte de los funcionarios con peso propio no aumenta las posibilidades de que el Gobierno cometa más errores?
—Por supuesto. Siempre en el Gobierno tiene que haber gente que diga lo que piensa en cualquier circunstancia. Si no, se corre el peligro de esto de ayer (por el
martes 25).
—El patoterismo que usted denunció de D’Elía, ¿en qué se parece a las barras bravas del fútbol?
—Es la misma lógica. En el caso de D’Elía, lo desarrolla en todo un país, porque parece que puede hacer lo que quiera no sólo en Buenos Aires, sino en cualquier lugar.
—¿La lógica es la misma?
—Es la misma.
—¿Y cuál es? ¿La fuerza puede todo?
—La fuerza puede todo, la impunidad puede todo.
—¿Es una mirada cortoplacista de la vida?
—Yo creo que es una mirada que si no tiene ningún tipo de castigo termina siendo la forma de vivir.
—¿Pero cuál es su causa?
—La lógica de la confrontación y no trabajar en términos más civilizados a mediano plazo.
—¿Carece de consecuencialismo y sólo existe el presente?
—O sea, el fin justifica los medios.
—En el reportaje del año pasado nos contó que en 1983 votópor Alsogaray; en 1989, por Angeloz; en 1995, por Menem; en 1999 no votó porque no estaba, y en 2003, por López Murphy. ¿Por quién votó en 2007?
—(Mirando para otro lado) Por López Murphy.
—Hagamos un repaso de todo lo que sucedió en octubre pasado. Comencemos por personas que en su momento tuvieron o parecieron tener un significativo caudal de votos y en la práctica no fue así. ¿Por qué cree que López Murphy tuvo el 18% de los votos en 2003 y tantísimo menos ahora?
—Qué difícil. Pero me parece que la respuesta no es que fueron a Lilita. Más los perdió él porque no supo encontrar la forma de comunicarse con el electorado.
—¿Por qué Telerman fue menos votado que Filmus?
—Porque, más allá de que demostró más capacidad, más ganas de hacer que lo que había demostrado Ibarra, y de su enorme simpatía, no logró transmitir seriedad.
—¿Blumberg perdió todo su capital político por la acusación de ser un falso ingeniero o nunca tuvo votos propios sino el apoyo popular a una causa que lo trascendía?
—No. A él, como un líder social, no político, yo creo que lo castigaron mucho más. Así como lo fue para Telerman en menor medida, porque siendo político, la gente piensa: “Bueno, éstos son todos unos mentirosos”. En un líder social, la gente lo único que no puede soportar es un clavo de ese tipo, y lo castigó más.
—Lavagna quedó tercero. ¿Quienes no apoyaron a Kirchner, mayoritariamente, percibieron que Carrió era la mejor opción opositora y anticiparon, de alguna manera, que Lavagna no estaba tan lejos de Kirchner?
—No sé… Lilita encaró un poco mejor.
—¿Qué piensa del reacercamiento de Lavagna y Kirchner?
—Lavagna interpretó que esta convocatoria iba a abrir un lugar para el debate sobre la renovación del peronismo. Eso es como no conocer el peronismo.
—¿Nunca habrá debate?
—Con esta conducción, no va a haber debate. Me hubiese gustado escuchar a los gobernadores de las provincias más agropecuarias dar una opinión a favor de sus productores, cosa que no se vio.

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