Yoga para el rostro

Cuando practicamos Yoga, es importante considerar que no sólo podemos trabajar con asanas -posturas totales- sino también con ardhasanas -posturas parciales-, ya que éstas últimas nos permiten aprender a disociar las diferentes partes de nuestro cuerpo, centrándonos en alguna que necesite un mayor desbloqueo de la energía debido al dolor que genera esa tensión, fortaleciendo los músculos y beneficiándolas también a nivel orgánico.

Para esto, tenemos que saber que en la cabeza se somatiza nuestro plano mental, en la zona del tórax el espiritual y, en la zona inferior de nuestro cuerpo, nuestro plano físico.

El Yoga para el rostro se lleva a cabo a través de ardhasanas que realizamos con los músculos faciales y son acompañadas por diferentes tipos de respiración. Dado que corresponde a la zona de la cabeza, nos ayuda principalmente a sobrellevar las presiones mentales que nos desequilibran con frecuencia, sin dejar de beneficiarnos también a nivel espiritual y físico. Por ejemplo, es muy recomendable para las personas que tienen bruxismo y contracturas en el cuello, entre otros problemas. A continuación les contaré cómo se realizan algunas de ellas.

. Postura del Sapo: Inhalo por la nariz, lleno de aire las mejillas y abro bien los ojos, luego exhalo y me relajo.

. Postura del León: Inhalo por la nariz, y al exhalar abro bien la boca, saco la lengua, abro bien los ojos emitiendo un sonido con la misma respiración similar a un rugido. Luego relajo el rostro.

. Postura del Ratón: Inhalo por la nariz y contraigo todos los músculos de la cara, luego exhalo y me relajo.

Si bien no se encuentra muy difundido, el Yoga para el rostro es, sin duda, otra manera muy eficaz para relajarnos y -¡atención, coquetos!- estéticamente nos ayuda a prevenir arrugas.

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Los mandalas

Desde hace un tiempo, los mandalas se han puesto de moda para dibujar y pintar, despertando interés tanto en adultos como en adolescentes y niños. Hay que destacar que son figuras muy estéticas para trabajar artísticamente. No obstante, lo que no todos saben es el verdadero significado que tienen y la utilización que le damos en Yoga, lo cual puede llamar aún más la atención.

Los mandalas –cuyo significado en sánscrito es “círculo sagrado” – son círculos que, a su vez, contienen en su interior figuras geométricas y dibujos. Son muy ricos con respecto al significado que tienen, ya que éste se corresponde con el Todo, el cosmos, la sabiduría, la sanación, la eternidad, los ciclos de la vida y los tres planos que se integran en ella: cuerpo, mente y espíritu.

Estas figuras nos sirven para aumentar la capacidad de la mente, encontrar la paz y la relajación, armonizarnos de manera íntegra, transformar las energías negativas en positivas favoreciendo nuestro estado de salud y, además,  mejorar la memoria y la concentración entre otros beneficios.

Se puede trabajar con los mandalas a través del arte -ya sea dibujo, pintura u otras técnicas- y la meditación, teniendo en cuenta que el procedimiento que se lleve a cabo para crearla, su forma y cada color que se utilice, tienen por sí mismos y en relación al resto de los elementos un significado que puede expresar cómo nos sentimos o inducirnos a un determinado estado espiritual, psicológico y físico.

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Yoga para mantenernos en forma

En muchos casos, el Yoga suele ser pensado como una actividad estática, orientada sólo a la armonía y la paz espiritual y/o al aumento de la flexibilidad. De hecho noto -conversando con gente que no lo conoce- que la imagen que tienen en su mente con respecto a la disciplina es la de una persona meditando y pronunciando el famoso mantra “OM” o la de un yogui ejecutando una postura que requiere una flexibilidad casi sobrenatural. Sin embargo, la realidad es que la función del Yoga dentro de lo que denominamos plano físico no se limita a simples posturas estáticas. También hay otras alternativas.

Existe una amplia variedad de estilos y métodos de Yoga y se pueden elegir en función de nuestras preferencias y necesidades. Si bien todos nos benefician, estos se diferencian entre sí en cuanto a las técnicas que utilizan y sus objetivos. Por ejemplo, la Yogaterapia utiliza técnicas psicosomáticas y sirve como complemento de otros tratamientos, tanto psíquicos como físicos; el Yoga Artístico se focaliza en lograr una expresión espiritual a través del arte; y por otra parte, tenemos otra variante que requiere una mayor movilidad y dinamismo, lo cuál nos ayuda también a mantenernos en forma: el Yoga Dinámico.

El Yoga Dinámico es un estilo de Yoga introducido en Sudamérica por Swami Maitreyananda en el año 1987. A diferencia de otros, su práctica se lleva a cabo a través del cambio constante de asanas –posturas-  sin la existencia de relajación entre cada una, ya que se considera que ésta se obtiene realizando la asana misma.

Es un estilo muy recomendable para las personas que no sólo buscan la calma y la plenitud, sino también modelar su cuerpo aumentando, a su vez, la flexibilidad, la fuerza y el equilibrio. Cabe destacar que en todos los estilos y métodos yóguicos existe, además, una gran cantidad de beneficios orgánicos que mejorarán nuestra salud.

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¿Qué son los Chakras?

Muchas veces escuchamos o leemos la palabra chakras cuando se tratan temas espirituales y terapéuticos, pero… ¿qué son en realidad?

Dentro de nuestro cuerpo tenemos canales a través de los cuales circula la energía vital, es decir, el prana universal que nos mantiene vivos y activos. Estos se denominan nadis. Existen miles de ellos, sin embargo hay tres que son fundamentales y se ubican a lo largo de la columna vertebral. Asimismo, la función que tienen es la de mantener en constante comunicación a los chakras.

Los chakras son puntos energéticos ubicados en diferentes partes del cuerpo. Son impulsos generados por los órganos como consecuencia de la actividad bioeléctrica y bioquímica que se produce en nuestro organismo. A su vez, dichos impulsos provocan una tensión en los músculos que les permite contener y concentrar esa energía.

Estos centros actúan sobre el plano físico, espiritual y mental del ser humano. Por este motivo, cualquier desequilibrio que pueda llegar a existir se refleja en nuestra salud y en nuestro estado de ánimo.

Es importante saber que el Yoga, al igual que otras disciplinas como el Reiki y el Pranachikitsa, nos ayuda a armonizar y equilibrar estos impulsos para que los órganos puedan funcionar correctamente y, como resultado, podamos disfrutar del bienestar psicofísico y espiritual que nos brindan.

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Yoga para manos

En la práctica del Yoga podemos utilizar diferentes técnicas. Sabemos que entre las más conocidas se encuentran la meditación, la respiración consciente, la relajación y las asanas -posturas totales, es decir, armadas con todo el cuerpo-. Sin embargo las posturas también pueden ser parciales –ardhasanas– y se utilizan con el objetivo de dirigir la energía hacia los puntos y canales energéticos, aprendiendo asimismo a disociar las diferentes partes del cuerpo teniendo un mayor control sobre ellas. Dentro de lo que son las posturas parciales tenemos las posturas de manos y hoy les voy a contar un poco cómo funcionan.

Con las manos podemos hacer posturas yóguicas y gestos, la pregunta es… ¿cuál es su significado?

Las posturas de manos se denominan en sánscrito pañazanas y son el reflejo de nuestro espíritu. Por este motivo, nos sirven tanto para mejorar nuestro estado espiritual como para trabajar la flexibilidad y movilidad de las mismas. Existen catorce tipos, como la postura del Mono -puño cerrado- y la Medusa -mano abierta apoyando sólo las yemas de los dedos-.

Por otro lado, podemos también realizar gestos llamados mudras. Estos cumplen la función de controlar la energía transformándola en sus diferentes formas y estados. Son muy utilizados, ya que tienen el poder de cambiar nuestro estado anímico, mejorar el funcionamiento de nuestro organismo y mejorar nuestra concentración, entre muchos beneficios. Debido a su importancia, los mudras también son utilizados en diferentes religiones como el Catolicismo -por ejemplo, al juntar las palmas de las manos al rezar-.

Como podrán observar, las manos también son un elemento válido a la hora de dirigir la energía vital en nuestro cuerpo, mente y espíritu.

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Swara Yoga: El Yoga de la respiración

El Swara es un tipo de Yoga que nos enseña a respirar adecuadamente. Esto lo hace utilizando una serie de técnicas que permiten el ingreso de una mayor cantidad de oxígeno y Prana al organismo. El Prana es la energía del universo, que al ser absorbida a través de la respiración se transforma en energía vital y nos permite mantenernos vivos.

Para practicarlo es fundamental estar bajo la supervisión de un instructor o profesor de Yoga habilitado debido al alto riesgo que implica. Por lo tanto, el objetivo de esta nota es contarles brevemente de qué se trata.

En principio, el Swara Yoga nos enseña que la exhalación debe durar más tiempo que la inhalación, si es posible el doble. Luego, teniendo en cuenta esto, se utilizan nueve tipos de respiración y bandhas (contracciones de diferentes partes del cuerpo que tienen la finalidad de dirigir la energía hacia los diferentes chakras).

Las nueve respiraciones son:

. Respiración Baja: Abdominal y lumbar.

. Respiración Media: Intercostal y diafragmática.

. Respiración Alta: Pectoral, dorsal y clavicular.

. Respiración Profunda: Se cargan los pulmones de abajo hacia arriba.

. Respiración Total: Se cargan los pulmones completamente.

La importancia de practicarlas radica en los efectos que tiene cada una en los estados psicofísicos de cada persona. Por ejemplo, la respiración abdominal nos predispone a la relajación; la lumbar relaja la zona y es muy benéfica para corregir problemas como la hiperlordosis; la respiración diafragmática es benéfica para la digestión, la circulación cardíaca, y nos ayuda también a reducir la ansiedad.

Como podrán observar, el Yoga nos brinda una gran variedad de técnicas para lograr un bienestar y sentirnos en plenitud alcanzando el Samadhi.

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Consejos para combatir el sedentarismo

En la actualidad existe una creciente tendencia al sedentarismo. Esto puede darse por diferentes motivos, como los trabajos que requieren que pasemos horas sentados frente a la computadora o simplemente por el estilo de vida que llevamos. Lo que sucede con la falta de actividad física es que el cuerpo comienza a ponerse rígido, perjudicando nuestra salud y movilidad.

Es importante saber que podemos revertir esta situación pero gradualmente, ya que si intentamos hacerlo de manera rápida implicará hacer un esfuerzo que generalmente ocasiona resultados negativos, como lesiones o una saturación que podrá alejarnos de la actividad física nuevamente.

¿Cómo empezar? Al igual que otras disciplinas, en Yoga utilizamos, entre otras herramientas, los ejercicios de calentamiento y elongación. Estos son ideales para retomar la actividad física sin padecerlo. Aquí les explico algunos de ellos para que vayan comenzando:

Estiramiento de piernas: Nos sentamos en el suelo con el tronco derecho y las piernas estiradas. Lentamente flexionamos una de ellas, nos tomamos de la planta del pie y la levantamos estirándola hasta donde podamos, sin forzar el estiramiento ya que puede causar una lesión. Una vez que llegamos mantenemos durante dos o tres segundos y suavemente volvemos a flexionarla y la apoyamos lentamente en el suelo. Ahora hacemos lo mismo con la otra pierna. Lo repetimos una vez más.

Rotación de cadera: Nos ponemos de pie separando las piernas en un ancho de hombros y tomamos la cadera con nuestras manos. Luego comenzamos a moverla en forma circular lentamente, primero lo hacemos cinco veces hacia un lado y luego hacia el otro. Lo repetimos dos veces.

Rotación de hombros: Nos sentamos con las piernas cruzadas y el tronco derecho pero relajado, llevamos una mano hacia el hombro derecho y la otra hacia el izquierdo, y en forma suave comenzamos a formar círculos con los codos. Lo hacemos cinco veces hacia delante y luego hacia atrás. Lo repetimos tres veces.

Recuerden siempre que los movimientos deben ser suaves, relajados y debemos respetar nuestra flexibilidad para no lastimarnos.

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Ejercicios para aliviar el dolor de espalda

Con las tensiones y las malas posturas que adoptamos, muchas veces sin darnos cuenta, comienzan a generarse estos dolores de espalda tan molestos y cuesta encontrar una manera de aliviarlos. Existen diversas posturas de Yoga que nos ayudan a mejorar este problema. Hoy elegí dos de ellas para enseñarles, muy fáciles de aprender:

El Niño: Primero nos arrodillamos. Lentamente llevamos los glúteos hacia los talones hasta que queden apoyados, luego llevamos el torso hacia delante y apoyamos la frente o el mentón en el suelo. Los brazos podemos estirarlos hacia delante o hacia atrás –de acuerdo a nuestra comodidad y relajación-, apoyando las manos.

El Osito: Nos acostamos boca arriba y lentamente llevamos las rodillas hacia el pecho, una vez que llegan las tomamos con nuestras manos y nos relajamos en la postura. Es importante tratar de que nuestra espalda esté apoyada en su totalidad, aunque nuestras rodillas queden un poco alejadas del pecho sin tocarlo, de lo contrario no podremos alcanzar el beneficio en esta zona.

Siempre debemos realizar estas posturas lentamente, sin forzar ningún movimiento para que no se produzca una lesión. También es necesario acompañarlos con una respiración adecuada. Acuérdense de hacerlo por la nariz, inflando el abdomen al inhalar y hundiendo el ombligo al exhalar.

Estos ejercicios son aptos para personas que padecen dolores muy leves, por eso si llegan a tener mayor relevancia es importante que lo consulten con su médico, quien les podrá recomendar esta disciplina u otro tratamiento que considere más conveniente para cada caso particular.

¡Qué los disfruten!

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Cultivar el espíritu para alcanzar la plenitud

En los tiempos que corren es muy común que las presiones y obstáculos que vamos teniendo nos generen un estado de desgano, falta de entusiasmo y desánimo, dado el estilo de vida acelerado que fuimos adoptando con los siglos. Lo importante para poder sobrellevarlo es entender que esas situaciones forman parte de nuestra naturaleza, como también aprender a aceptar lo que nos toca, reflexionando sobre ello y tomándonos un tiempo para analizarlo día a día sin tomar decisiones apresuradas impulsivamente.

Desde la perspectiva filosófica del Yoga, es fundamental fortalecernos espiritualmente para poder, luego, expandir ese bienestar al plano físico y mental del ser humano*. Esto significa que muchas veces los problemas de salud que podemos llegar a tener y su recuperación dependen en gran medida de cómo nos sentimos en este aspecto, además de otros factores externos.

Sabiendo esto y teniendo en cuenta la gran importancia del espíritu, nuestra tarea desde el Yoga es cultivarlo a través de técnicas entre las cuales se encuentran la meditación, la relajación, las posturas, la respiración, la armonización energética y los mantras -oraciones en sánscrito que nos permiten liberar nuestra mente y renovar la energía.

Lo principal para poder pasar por este proceso es tener la voluntad para hacerlo y tratar de estar lo más predispuestos que podamos, ya que en muchos casos es complicado debido al contexto y las circunstancias de cada persona. Como les he recomendado anteriormente es necesario hacer un esfuerzo para cambiar los pensamientos negativos por otros positivos, de esta manera llegará un punto en el cual nuestra mente se adaptará a ese optimismo y nuestro cuerpo captará también ese mensaje favoreciendo nuestra salud y bienestar.

*Podrán encontrar mayor información en la nota “Yoga para relajarnos”: http://blogs.perfil.com/stress/2013/01/05/yoga-para-relajarnos/

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Yoga para relajarnos

El Yoga es una disciplina que trabaja en los tres planos del ser humano: espiritual, psíquico y físico, encontrándose estos estrechamente vinculados entre sí. El estado espiritual es el que guía a los otros dos. Por lo tanto, cuando nos sentimos estresados, nuestro cuerpo y nuestra mente emiten una señal de alarma dando lugar a un proceso fisiológico que genera emociones negativas y tensiones musculares.

Es aquí donde el Yoga cumple un rol muy importante, ya que conociéndolo en profundidad podemos utilizarlo como una eficaz herramienta para frenar estos cambios. Existen diferentes técnicas para controlar el stress, a continuación les daré a conocer dos muy importantes.

-Asanas: A través de diversas asanas –posturas totales- y ardhasanas –posturas parciales-  se logra elongar de manera completa los músculos de nuestro cuerpo y, consecuentemente, permitir que fluya la energía que se encuentra bloqueada en las contracturas o tensiones produciendo dolor. Lo que se logra a través de esta técnica es que la fluidez de la energía mejore los estados emocionales, es decir, el espíritu mismo.

-Relajación guiada: Para lograr la armonía en el Yoga, es necesario poner en movimiento nuestro cuerpo pero, también, permitir su reposo. La relajación consiste en acostarse en una superficie plana con los brazos estirados al lado del cuerpo y el dorso de las manos apoyado, respirando profundamente de manera calma. Cerramos los ojos y lentamente vamos relajando cada parte de nuestro cuerpo, siendo conscientes de cada una de ellas. Debemos aflojarnos y luego sentir nuestro cuerpo pesado, como si estuviese pegado al suelo. Con cada inhalación tratamos de sentir que oxigenamos nuestras tensiones y, con la exhalación, que se alivian. Nos mantenemos aproximadamente 10 minutos y lentamente comenzamos a poner en movimiento nuestro cuerpo, parte por parte. Nos desperezamos, bostezamos, hacemos cualquier movimiento que nos pida nuestro cuerpo. De esta manera vamos saliendo del estado de relajación.

Es importante tener presente que nuestras emociones se somatizan, por eso es fundamental trabajar en nuestro plano espiritual. Les recomiendo que comiencen a poner en práctica los ejercicios que les sean más accesibles y cambien los pensamientos negativos por otros positivos. El potencial del ser humano es asombroso, sólo hay que saber aprovecharlo al máximo… ¡ustedes pueden!

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