diciembre 30, 2008 | Filed Under Uncategorized | 16 comentarios
Analizar cada uno de los atuendos utilizados por la Presidenta sería una tarea titánica considerando sus constantes cambios. Pero tomando la elección de Perfil.com de uno al mes, vale hacer un pequeño racconto de lo elegido por la mandataria, según la ocasión.

Si bien todo el año (salvo luego del conflicto del campo), estuvo signado por el color, la Presidenta comenzó su gestión con la paleta en su máxima expresión, jugueteando en esa línea delgada entre el alto impacto y lo kitsch. Al centro, la visita al hogar “Los carasucias” de Mónica Carranza en enero tuvo como protagonista a un típico vestido de los que ama la presidenta, chemise en la parte superior, cinto ancho y mucho vuelo en la falda. Una imagen contrastante con la obra en construcción para el comedor de una luchadora social.
En febrero podemos ver un conjunto de chaqueta de raso en turquesa con falda estampada en fondo verde esmeralda con hojas en fucsia, gris y ocre. Mucho color, mucho brillo…mucho. En marzo, un conjunto que utilizó en el acto “Por la convivencia y el diálogo” (contra el campo): chaqueta ceñida con textura de telar, falda plisada en el mismo tono pero estampada. Cabello siempre suelto y muchas joyas.

En abril, se destaca el equipo con el que tomó juramento al ministro de Economía Carlos Fernández en color crema con dorado, muy parecido al del Salón Blanco de la Casa Rosada. Un cuello demasiado amplio y un tanto demodé. En mayo, el acto patrio en Salta la encontró enfondada en lacre y negro y como puede verse en la foto de Perfil.com, haciendo juego con el escenario y el poncho del gobernador Urtubey. Un tailleur rojo furioso en junio para anunciar planes de infraestructura en Santa Fé. Ahí comenzaban a asomar los pañuelos al cuello.

En julio, un acto en homenaje a los policías caídos fue la ocasión para el negro total, en agosto su primera conferencia de prensa tuvo a un trajecito “registro civil” color gris con pantalón y pañuelo al cuello como outfit. En septiembre, su viaje a Nueva York fue la oportunidad para lucir un trench color perla y camisa estampada debajo. Luego, en la ONU, se presentó vestida de rosa empolvado, el color que reserva para las grandes ocasiones.

Llega octubre y otra vez rosado: en el homenaje a Raúl Alfonsín con un teatral estilo emulando a la realeza. En noviembre, las gafas de sol en Túnez dieron la nota, en una gira por el norte africano en donde el guardarropas recargado fue la nota. Llegó diciembre y en la gira por Rusia aparecieron dos chapka, típicos sombreros cosacos. El primero, de su cosecha y otro, obsequiado por Dimitri Medvedev.
¿Usted qué look prefiere? Espero sus comentarios.
diciembre 26, 2008 | Filed Under Uncategorized | 6 comentarios
La ministra de Salud, Graciela Ocaña, nunca se ha caracterizado por su glamour a la hora de producirse. Todo lo contrario: desde que era la escudera de Elisa Carrió en la comisión que investigaba el lavado de dinero ninguna de las dos daban aspecto de pulcritud.

Los años han pasado y las aguas de la política las han separado y ambas han cambiado su estilo aunque en el caso de Ocaña, de una forma muy sutil. Cultora del perfil bajo, Graciela Ocaña entendió que el peluquero no muerde y se decidió por un corte de cabello más prolijo y ejecutivo que casi siempre mantiene con un brushing que enmarca su rostro y un maquillaje casi imperceptible pero que ayuda a mejorar su aspecto en general.

En cuanto a la indumentaria, pocas veces tuvo un gesto osado, como cuando juró en su cargo y emuló a la Presidenta con un traje floreado o en un anuncio en el que, todavía al frente del PAMI eligió también un estampado. Pero pronto se dio cuenta de que eso no es para ella y retomó los tailleurs de un solo color.
Ella misma confesó en una entrevista con la revista Para Tí que compra en outles o liquidaciones varios trajes clásicos y con eso “tira” el resto de la temporada. También dijo adquirir remeras en el supermercado, donde a ella misma le gusta concurrir. Por eso su fòrmula resulta poco atractiva pero decorosa para una Ministra: traje de corte clásico con remera de algodón por debajo, peinado prolijo y poco maquillaje. Como accesorios, su rosario y medallas que muestran su profunda religiosidad.

Eso sí, como casi toda mujer tiene una debilidad, y la de la “hormiguita” no es otra que las carteras. Confiesa que tiene por docenas y que también se las regalan. Pero que ella usa una hasta acabarla para luego cambiarla, algo que una mujer elegante no debe hacer porque aunque las normas de la marroquinería se han flexibilizado con el tiempo, eso de “ahora todo va con todo” es una excusa para quienes no cultivan el arte del buen vestir. Siempre austera, aclara que su colección no sale de las clásicas marcas locales que se encuentran en los shoppings y que toda hija de vecina se ha comprado alguna vez.
Como síntesis, podría decirse que tiene un “estilo Bachelet” aunque la mandataria trasandina utiliza prendas de mejor factura. Ocaña, entonces, se suma al coro de funcionarias que contrastan con la Presidenta por su discreción y sencillez en el vestir.
diciembre 20, 2008 | Filed Under Uncategorized | 22 comentarios

Lorena M. fue a Miami por cuatro días, para asistir a un seminario de la empresa en la que trabaja. Hacer shopping no estaba en sus planes, conciente de que la devaluación del peso había puesto un océano de por medio entre la actualidad y los noventa, donde era muy frecuente viajar a Estados Unidos y volver con valijas llenas de ropa, electrónica y perfumes.
Pero Lorena veía que sus compañeros de las otras sucursales iban y venían con enormes bolsas con nombres de grandes tiendas y decidió acompañarlos, por curiosidad nada más. Al llegar al mall su promesa de no comprar nada quedó sepultada. Terminó gastando 100 dólares, pero comprando mucho más que en Buenos Aires: tres chombas de Polo Sport para su marido a 12 dólares cada una, una cartera para ella de Guess por 20 dólares, un jean de una marca que jamás vio pero le pareció de buena calidad a 10, un camisolín de algodón de buena calidad a 5 y vestiditos veraniegos para ella en un perchero de todo por 10 dólares. Para completar la salida, comieron un combo en Denny´s por 6 dólares, muy lejos del precio actual de las cadenas de fast food porteñas.
La inflación real en la Argentina, (más allá de lo que diga el Indec) genera estas situaciones en las que comprar en Estados Unidos y hasta en Europa (aunque no es tan favorable al cambio por el euro), termine resultando más económico que en la encarecida Buenos Aires.
Otro de los fenómenos que están de vuelta y que en los noventa hicieron furor fue la de las valijeras (mucho antes de Antonini Wilson). Hace unas semanas, Graciela R. fue a su masajista y le comentó que otra de sus pacientes le había dejado un bolso con ropa de Estados Unidos e Italia porque era azafata y había notado que era conveniente volver a traer indumentaria. “Debe ser todo carísimo”, pensó. Pero cuando se puso a revolver en el tesoro que contenía ese bolso no lo podía creer: Sweaters de Banana Republic a 50…¿pesos o dólares? preguntó. “Pesos!!!” exclamó la masajista. Entonces continuó revolviendo: remeras de Old Navy a 35 pesos, una campera de GAP por 100, una camisa italiana por 60. En fin, una oportunidad increíble de comprar mucho más barato incluso que en los outlet de la avenida Córdoba.
Es claro que hoy viajar no es tan barato como entonces pero que, si se tiene la oportunidad, las compras están al alcance del bolsillo argentino, acostumbrado a los precios altísimos de la oferta local. Y un punto extra es la crisis que se vive en Estados Unidos, que multiplica ofertas en casas de ensueño para las latinas como Victoria´s Secret, muy castigadas en la llegada de estas fiestas. Eso sí, hay tips que no se pueden eludir al momento de salir a comprar en tierras extrañas y eso es algo de lo que este blog se encargará en alguno de sus post venideros. Los espero para compartir consejos.
El gráfico muestra varios ejemplos, con los precios expresados en dólares de Banana Republic, Old Navy y Gap en ese orden:
