El look de la argentina que hace delirar a los holandeses

Al poco tiempo de que Máxima Zorreguieta y el príncipe William Alexander anunciaran a los holandeses su compromiso, su estilo fue cotizando en alza en los Países Bajos, generando una popularidad que supera a cualquier miembro de la Casa de Orange.

Sus reflejos rubios a su corte desmechado hicieron y hacen furor entre las jóvenes holandesas. Tal es así que la biografía no autorizada de Random House Mondadori (Máxima, una historia real), cuenta que cuando la edición de una revista femenina holandesa sacó de regalo “la pashmina de Máxima”, pronto se agotó.

Sucede que la Argentina la utiliza como complemento, sobre todo en sus salidas informales. Nunca tuvo temor de atreverse a poner toques de Oriente en su guardarropas. Tal es así que cuando el diseñador Benito Fernández la vio hace años con un sari (típica vestimenta hindú) y un jean bailando en una disco de la Costanera preguntó quién era esa chica. Nadie sabía que esa joven economista es ahora la esposa del heredero al trono de Holanda. Ya como parte de la realeza, sigue atreviéndose a toques étnicos en su vestuario tanto en ocasiones formales como para lucir decontracté.

Máxima también recurre mucho a modelos clásicos, con chaquetas siete octavos en géneros texturados, combinando tonos nude con pasteles. También suele engamarse en una única paleta, lo que estiliza mucho su figura, que no es una típica 90-60-90. Lo formal siempre tiene un toque relajado, y con reminiscencias Jackie Kennedy.

Sus embarazos fueron un verdadero reto, como lo son para todas las mujeres. Pero supo sortearlo, fiel a su estilo. Los siete octavos fueron grandes aliados.

Cuando su agenda oficial queda relegada para momentos personales como los de visitar a su familia o estar con sus hijas, no vacila en apelar al jean o a las chaquetas de cuero. La clásica camisa blanca también está incorporada a su guardarropas.

Los sombreros y complementos en la cabeza son todo un reto para cualquier plebeya que ingrese a la realeza. Con la ayuda y asesoramiento de su suegra, con quien comparte el gusto, se atreve a los modelos más llamativos. La belga Fabianne  Devinne le diseña los modelos más llamativos como el “rosa del desierto” que puede verse en la foto (en colorado). La diseñadora también trabaja para la reina Silvia de Suecia, la princesa Victoria y su propia cuñada, la duquesa Laurentien.

Para la noche deja de lado su cabello suelto y potencia los recogidos y el rostro despejado con joyas y condecoraciones de la corona holandesa, resaltando sus modelos monocromáticos.