Los padres de ahora

marzo 31, 2010 | Filed Under Uncategorized | 60 comentarios

Elvira Lindo, periodista española, ha escrito recientemente, en búsqueda de comparaciones:

“A menudo, escucho a los padres de ahora que lo importante es reforzar la autoestima del niño. Hay cientos de miles de padres reforzándoles la autoestima a sus niños: haciéndoles ver que son guapos cuando no lo son tanto; que son listos cuando está por ver; que se lo merecen todo, cuando no han demostrado nada. El problema es que una vez que las criaturas hayan de convivir con otros niños se enfrentarán al hecho de que nadie les alaba tanto como sus padres y, a menudo, sus desproporcionadas expectativas se verán frustradas. Los padres, angustiados con la decepción de un niño que encuentra que la vida no es un permanente parque [de diversiones] en el que se tiene derecho a ticket para todas las atracciones, reaccionarán reforzando más, si cabe, la dichosa autoestima. Como resultado, no es infrecuente encontrarse con chavales rebosantes de autoestima e infelices por no encontrar un mundo a su altura.”

Divorcio después de los 70

marzo 26, 2010 | Filed Under Uncategorized | 90 comentarios

Una nota publicada en el diario español El País el domingo 21 de marzo, alertó sobre el crecimiento de los divorcios efectuados en la península en mayores de 70 años, se entiende que después de 40, 50 o más años de convivencia. Es decir después de medio siglo de prometer amor y protección.

Es una sorpresa para investigadores y científicos sociales, los que manejan estadísticas que demuestran que la institución matrimonial está en crisis, aunque no en edad tardía. En la Argentina, donde el divorcio y las separaciones de hecho también están en aumento, aunque en parejas jóvenes, son más las uniones (muchísimas con hijos adolescentes) que prefieron no pasar ni por el Registro Civil, ni ingresar a centros religiosos, que las que decidieron convertirse en propietarias de la libreta habilitante. Pero el fenómeno ibérico no se conoce o no se divulga en esta parte del mundo.

¿Cuáles son las causas de tamaña movida? En España se dice que el aumento de la esperanza de vida, la convivencia obligada de los jubilados y una desesperada ausencia del amor romántico son los factores a tener en cuenta. ¿No se están olvidando -pregunto- de la crisis económica y el desamparo social de la pareja o la depresión psicológica por no tener rumbo ni futuro? El diario El País asegura que, entre los “maduros”, la mujeres buscan tranquilidad y los hombres, en general
“alegría para el cuerpo — socorridos por el Viagra o sin el— y compañía para la mente”. También incide que las mujeres mayores decididas a separarse lo único que desean, ya criados los hijos, es que la dejen en paz, no dar explicaciones por todo lo que hacen.Las historias ocurren en los centros urbanos, no en los pueblos de la España profunda, donde sus habitantes tienen demasiado abiertos los
ojos y se juzga con más facilidad la conducta del prójimo.

Eso sí: las uniones legales entre españoles jubilados y extranjeras inmigrantes jóvenes y sin recursos son frecuentes. Una abogada veterana, Mercedes Hernández Claverie declaró: “Los hombres saben que es el último tren y no quieren que se les escape. Las mujeres asumen la realidad de otra forma. Son más inmunes a esas quimeras de ansias juveniles”

Durante 2008 se separaron 13.000 españoles de 70 años. No es una proporción grave, pero hay que prestarle mucha atención.

El camino de la inflación

marzo 22, 2010 | Filed Under Uncategorized | 91 comentarios

Está claro que hubo peores tiempos de inflación en el pasado. En 1973, cuando asumió José Ber Gelbard en el Ministerio de Economía tuvo que combatir contra una inflación del 100 por ciento. Dos años después, el “Rodrigazo” tuvo los mismos efectos de un terremoto. Fue el ajuste, el shock más violento de la historia argentina porque se concretó con una devaluación del 100 por ciento, un aumento del 175 por ciento de los combustibles, del 76 por ciento en la energía eléctrica y del 120 por ciento en el transporte, autorizando incrementos en la mayoría de los precios y congelando los salarios. Algunos dirán que aquello fue una muestra de realismo, otros aseguran que no se debía haber llegado a semejante pesadilla. En los hechos, el “Rodrigazo”, la respuesta a la “inflación cero” que pregonaba el tercer gobierno peronista basado en un endeble Pacto Social, se erigió en un drama social de proporciones, una de las antesalas del golpe militar de 1976.

En 1984 el ministro radical Bernardo Grinspun debió lidiar con una inflación del 400 por ciento, nacida a partir del desquicio de las cuentas públicas en la Dictadura. El Plan Austral la distrajo casi un año pero los compromisos presupuestarios, los desequilibrios regionales y la deuda elevó la tasa a más del 1000 por ciento anual en la “hiper” de 1989 con los correspondientes saqueos y la salida anticipada del presidente Raúl Alfonsín. El ministro Juan V. Sourrouille se refería siempre a una “inflación estructural”, producto de la distorsión productiva nacional .

Así las cosas la inflación actual, estimada por los analistas privados entre un 20 por ciento anual (como piso) y en un 30 por ciento (como techo) parecería una pequeña herida, pero no es así. Tras varios años de estabilidad económica el fenómeno económico que está castigando a gran parte de la masa de trabajadores (formales e informales), a los jubilados y a las capas más empobrecidas de la población parece ser la consecuencia de muy variados factores trastornantes. El Ministro de Economía actual, Amado Boudou ha declarado, ayudado por las estadísticas del INDEC, que se trata de un “reacomodamiento de precios” pero basta observar la evolución de los valores para comprobar que algo más grave y peligroso está atacando al sistema.

El Gobierno se defiende indicando que algunos indicadores demuestran normalidad y hasta mejoras. Por ejemplo, los funcionarios oficiales dicen que la recaudación impositiva de febrero (23.377 millones de pesos) es más del 20 por ciento superior al mismo mes del año pasado. Lo que no se acota es que el IVA y el impuesto a las ganancias representan algo más del 50 por ciento de la suba en los ingresos. Esto evidencia la carrera inflacionaria.

El problema es que un proceso de precios engordados no se revierte fácilmente. Para nada ayuda la pugna política entre el Gobierno y la oposición o el enfrentamiento del Poder Ejecutivo con el Legislativo y el Judicial porque la gran consecuencia es un clima de imprevisibilidad y desconcierto. Pésimos elementos para que la actividad empresaria produzca con normalidad.

Está instalada una polémica acerca del detonante de la inflación, si es de oferta o de demanda. Se entiende que es la suma de los dos. A lo que se agrega el incremento de tarifas, la suba en los combustibles, las vedas a ciertas importaciones, el mayor gasto público (traducido en los millonarios subsidios y en obras), las demandas salariales que varios gremios anunciaron a partir de las paritarias que se inician en este mes de marzo. Hay agregados: los especialistas consideran que la expansión monetaria está golpeando con insistencia y la cotización de los alimentos se va para arriba. El agro anunció hace años que se venía una liquidación del stock vacuno pero no hubo política ganadera ni, en general, estrategias estatales para las actividades del campo. Hoy por hoy los precios de la carne se estiraron entre un 35 y 50 por ciento, realidad que impacta en el tipo de alimentación posible.

Cada sindicato lleva a las paritarias su propio argumento de mejoras salariales. Lamentable sería que no se pongan de acuerdo con las otras patas de la negociación.

Publicado en el diario Perfil el 20 de marzo de 2010.