junio 30, 2010 | Filed Under Uncategorized | 114 comentarios
El Tribunal Supremo de los Estados Unidos confirmó que el DERECHO A PORTAR ARMAS, que está incorporado en la Segunda Enmienda de la Constitución del país, debe ser aceptado en todos los Estados, sin excepción, de zonas urbanas o rurales. Por lo tanto inhiben la prohibición a la tenencia que estaba implementada en ciudades del norte del país.
Este resultado no encubrió la disputa interna en el Tribunal. Cinco jueces de tradición conservadora estuvieron a favor del fallo y cuatro de sus colegas, de tendencia liberal (aclarando que son “liberales” a la norteamericana) estaban por la restricción.
Según estadísticas confiables 90 millones de norteamericanos poseen 200 millones de armas.
La polémica sobre la portación de armas lleva sus años en el gran país del norte. Aquellos que piden control y eliminación de ese “derecho” consideran que su nacimiento surgió por la necesidad de los Estados para organizar milicias . Los defensores del “derecho” juzgan que se origina en los años de la Independencia. Cada ciudadano, dicen, puede portar las armas para uso privado, sin excluir la defensa propia. Charlton Heston, el actor de cine ya fallecido que era un firme dirigente de los movimientos pro-armas tenía multitud de seguidores, ahora agradecidos.
¿El ejemplo se trasmitirá a otros países? El tema seguramente será motivante de nuevos
ensayos escritos de sociólogos, antropólogos y filósofos contemporáneos.
junio 27, 2010 | Filed Under Uncategorized | 47 comentarios
A diferencia de muchos habitantes vivos del planeta que se desplazan en cuatro patas el hombre puede negar la realidad. Ocurrió en los años previos al 2001, cuando se sabía en la Argentina y en gran parte del mundo que la Convertibilidad estaba herida de muerte y se encaminaba a la tumba, pese a lo cual el gobierno de la Alianza siguió aferrada a esa ficción, con el beneplácito de gran parte de la población. Hasta que todo explotó. Algo parecido pasa en Europa.
Todos los europeos creían que la buena vida era para siempre, que el viejo continente era imbatible e imposible de hundirse (como el sueño de los creadores del Titanic) pero asentados en estadísticas mentirosas consentidas por organismos comunitarios. Las exigencias del imperio de una sola moneda, el euro, llevaron a varios países desordenados a incumplirlas y, con el consentimiento de varios bancos (especialmente los alemanes), tiraron la basura debajo de la alfombra. Ahora, impuestas las restricciones, las voces que se escuchan en los medios de comunicación europeos es que los ciudadanos no están dispuestos a afrontar los ineludibles ajustes, en algunos países más dramáticos que en otros. Grecia, ya se sabe, no podrá cumplir con sus promesas y no tendrá más posibilidad que salir del euro y disponer el default. Una trama llena de suspenso.
¿Austeridad? De ninguna manera. ¿Que el Estado de Bienestar hace agua por todos lados?. No importa, hay que revivirlo. Aunque venga el copago en el servicio médico. En el sur, en los países que bordean el Mediterráneo le toca el turno a las administraciones social-demócratas, que ya están viendo cómo serán reemplazadas en las próximas elecciones importantes. En el norte, las centristas conservadoras de Francia y Alemania procuran contener las protestas, pero se desgastan cada día más. En otros países vuelve el nacionalismo xenófobo, el separatismo y las discriminaciones violentas. España, en capilla, después de Grecia, eliminó beneficios sociales, cortó salarios, arrinconó a los pensionados y terminó con los subsidios. Se le pide que en 2011 duplique esa apuesta.
Pero los omnipotentes dirigentes creen que con el fondo especial de los 700.000 millones de euros, un paraguas protector, pueden pagar cualquier especulación contra sus mercados y su moneda en terapia intensiva. Hasta este momento los mercados no creen en nada y están dispuestos a cimbronazos o a zarpasos. ¿Quien pagará la crisis?
Un interrogante que golpea en nuestro país es: ¿Qué márgenes le deja la actual crisis europea y mundial a la Argentina? Habrá que ver si el derrumbe del euro arrastra al dólar. Y hasta cuánto se achica el comercio internacional y nuestro posicionamiento en ese tráfico de posibilidades escasas. La fuga de divisas está presente y preocupa después de unos meses de aquietamiento (entre 2008 y 2009 se fugaron casi 38.000 millones de dólares).
El superávit comercial, aunque tengamos buena venta de cereales, tiene su lado flanco importante porque crecen las importaciones teniendo en cuenta la recuperación de la producción industrial tras un parálisis pronunciada. Ese incremento importador motorizó ideas y medidas proteccionistas. Al mismo tiempo esos mismos recaudos, más el aumento en los precios internacionales, más las pujas salariales alimentan la inflación interna.
Las importaciones muestran sin vueltas una fuerte correlación con el nivel de actividad industrial y de compras de insumos y de equipos y maquinarias. Pero no se habla de un incremento de las inversiones sino de reequipamientos en las plantas ya existentes.
Un asunto de discusión es cuál es el nivel de pérdida de competitividad de la producción argentina en estos días. Para muchos observadores esa competitividad se deteriora cada vez más, si bien todo depende de los sectores exportadores, de aquellos sectores formadores de precios (Madera, Minerales no Metálicos) y de los que están amenazados por las importaciones. Si el retoque del tipo de cambio se efectúa en menor escala que la inflación, con una productividad retrasada, la competitividad quedará gravemente estancada.
Publicado en el diario Perfil del 26 de junio de 2010
junio 25, 2010 | Filed Under Uncategorized | 21 comentarios

“Es mi turno, pues, de hablar de Mayo de 1968. Sé que no soy ni el primero ni el único en hacerlo. Los libros sobreabundan. Todo parece haberse dicho. Sin embargo, la oscuridad y la confusión reinaban igualmente en todos, gobernantes y manifestantes, políticos de la gestión prosaica y políticos de la radicalidad revolucionaria, amantes del orden y enamorados del desorden.
Bara releer, para convencerse. Nadie comprendía lo que pasaba ante su vista. Nadie sabía lo que estaba haciendo allí. Nadie sabía lo que decía. Ninguno de los que encarnaban el movimiento y ninguno de los que encarnaban su rechazo. Cuando leo lo que unos y otros publicaron después, no me parece que las cosas hayan avanzado mucho con los años. Habrá que hacerse a la idea, durante un tiempo que la pequeña burguesía intelectual dijo e hizo, por sí sola, cosas interesantes. Efímeras quizá, absurdas, criminales a veces, limitadas seguramente, pero interesantes”.
Esto lo firma Jean Claude Milner (linguista, ensayista y filósofo francés) en La arrogancia del presente – Miradas sobre una década 1965-1975, Editorial Manantial – Buenos Aires.
Foto: Efemérides del jueves