Arquette en los Oscar: un viejo reclamo contra la doble vara en Hollywood

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No tendría una oportunidad como ésta, habrá pensado Patricia Arquette. Favorita en las apuestas, la actriz de Boyhood, donde encarna a Olivia Evans, una madre soltera sin mayor suerte en el amor, se llevó el Óscar a la mejor actriz de reparto y, con la estatuilla, los comentarios de la noche, luego de un inesperado discurso en el que reclamó por los derechos de las mujeres e igualdad salarial en Estados Unidos.

De la mano de su colega Jared Leto, Arquette recibió su primer Óscar, que compartió en parte con su organización de ayuda humanitaria givelove.org. “Gracias a mis héroes, voluntarios y expertos que me han ayudado a llevarla adelante”, marcó la intérprete.

Podría haber seguido por el tradicional y -tantas veces falso- listado de reconocimientos y menciones. Pues no. Avanzó sobre una de las desigualdades más arraigadas de la industria cinematográfica de Hollywood: la salarial.

Arquette buscó palabras directas para dirigirse “a cada mujer que ha dado a luz, a cada contribuyente y cada ciudadano de esta nación que ha luchado por la igualdad de los derechos de todos”. “Es el momento de que tengamos igualdad salarial e igualdad en los derechos de la mujer en Estados Unidos”, recalcó la actriz, sin advertir que ese fenómeno se repite en infinidad de espacios laborales de todo el mundo.

En la misma línea que Arquette, varios críticos del ambiente apuntan a la escasa representatividad que tienen las mujeres en la elección de los ganadores e incluso en la lista misma de premiados.

El caso más representativo es el de Kathryn Bigelow, la única mujer en ganar el premio a mejor director de la Academia. Lo hizo en 2010 con el film Vivir al límite. En el anecdotario quedaron las miradas cuasi burlonas entre ella y su compañero en la terna, James Cameron. No era fortuita la rivalidad: Bigelow es una de sus exesposas.

Otro punto cada vez menos invisible en Hollywood es el racial, aunque poco quiera hablarse de él. Días atrás, la coprotagonista de Precious, Mo’Nique, acusó a Hollywood de darle la espalda tras ganar el Oscar a mejor actriz de reparto en 2009 por “no jugar su juego”. Su hija en la película, Gabourey Sidibe, no parece haber corrido mejor suerte.

Por lo pronto, el discurso generó ovaciones de Meryl Streep y Jennifer López. Ya dirán si, en algún tiempo, también genera algún cambio sustancial en la meca del cine o permanece como la mejor anécdota de la entrega de premios N° 87.

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