Denunció un intento de abuso en las redes: se hizo viral pero el acoso no para

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El 1 de abril, Aixa Rizzo publicó en su perfil de Facebook un video en el que compartía con sus contactos cómo es acosada por un grupo de obreros que trabaja frente a su casa, en el barrio porteño de Caballito. La grabación comenzó a circular en las redes hasta el punto de intentar reabrir el debate de los piropos y el acoso callejero.

De acuerdo con el relato de la joven, todo comenzó hace poco más de un mes, cuando una cuadrilla de trabajadores arreglaba un problema de luz en la cuadra. Los gritos y comentarios de contenido sexual se hicieron cada vez más frecuentes. “Les había pedido que lo dejaran de hacer. Funcionó un día”, contó Aixa.

Atemorizada por la situación, la mujer decidió llevar consigo un spray con gas pimienta. “Saben a la hora que me voy, a la hora que llego, con quienes vivo”, explicó. Una tarde, Rizzo salió de su casa. Otra vez, escuchó todo tipo de groserías. Intentó serles indiferente, hasta que cinco de ellos la arrinconaron en plena calle. “Les tiré gas pimienta. Lamentablemente, sabía que algo iba a pasar”, siguió.

“Empezaron a insultarme, que no era para tanto, que era una loca de mierda”, resumió, al tiempo que contó sobre las trabas que recibió en la Justicia para denunciar el caso: “Quise hacer la denuncia, no me la quisieron tomar”. “Por un piropo no podés hacer una denuncia”, exclamó el funcionario que la recibió. “Cuando le conté lo que me venían diciendo, se sintió un poco más sensibilizado y tomó mi denuncia”, comentó Rizzo, a quien se le asignó una custodia de la Policía Metropolitana.

“Su superior le dijo a mi madre que la próxima no me defendiera, porque me podrían acusar de lesiones”, indicó. “La próxima” llegó más pronto de lo esperado. Poco después del intento de abuso, desde la calle le gritaban: “Si nos organizamos, cogemos todos”.

“Que la cultura de la violación existe y que hay una total impunidad está más que claro”, lamentó.

El testimonio de Aixa registró, sólo en Youtube, casi 109 mil vistas en seis días. La esencia del debate por el acoso callejero y la violencia sexual quedó, de momento, relegada entre los comentarios de usuarios que la felicitan por su decisión de dar a conocer la agresión y quienes la acusan de “querer hacerse famosa” para llegar a Bailando por un sueño. El ataque resultó ser doble: el que sufrió en la calle y la condena tardía por decir lo que tantas otras eligen callar.

 

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