Empresas de tecnología ofrecen congelar óvulos para “retener” a sus empleadas

Son pocas y hay que conservarlas. Esa es la conclusión a la que han llegado las principales empresas del Silicon Valley. Mientras el sector reconoce la falta de mujeres en puestos jerárquicos en las principales empresas tecnológicas, compañías como Apple o Facebook eligen “cuidar” a su plantel promoviendo el congelamiento de óvulos.

Con tal de mantener cautivas a sus talentos destacados -y captar nuevas profesionales- las firmas están dispuestas a “invertir” de una manera ciertamente heterodoxa. “Queremos darle poder a las mujeres en Apple para que realicen el mejor trabajo de su vida mientras cuidan a sus seres queridos y crían a sus familias”, explicaron desde Apple a través de un comunicado difundido en los principales medios internacionales. El incentivo para planificar (y retrasar, en todo caso) la maternidad entre las empleadas comenzaría en enero, a través de “una nueva política de permisos por maternidad, junto con criopreservación y almacenamiento de óvulos”.

No es la única. Según adelantó NBC News, Facebook se convirtió en la primera empresa del Valle en cubrir el congelamiento de óvulos por motivos no médicos, procedimiento que ronda los 20 mil dólares más costos de mantenimiento anual.

De momento, lo único que provocó la medida fue suspicacias entre quienes consideran que se trata de un avasallamiento de la planificación familiar de sus empleados y quienes aseguran que sólo es una forma de promover el desarrollo profesional en una de las áreas que mayor desigualdad de género presenta en la composición de su personal. Según reportes de Apple de agosto de este año, sólo el 30 por ciento de su plantel es femenino, cifra similar a la registrada en Facebook. Las limitaciones son claras: de acuerdo con la consultora McKinsey, los sacrificios para equilibrar puestos jerárquicos de tiempo completo con una vida familiar son más costosos para las mujeres.

La peor. En 2012, el anuncio de que Marissa Mayer sería la nueva directora ejecutiva de Yahoo! supuso -no sin una buena cuota de ingenuidad- que las empresas de tecnología se volcarían a contratar mujeres para puestos medios y altos. No sólo no fue así, sino que la “mujer modelo” se convirtió en la enemiga número 1 de sus “hermanas”.

Tras dar a luz a su hijo, tomó sólo dos semanas de licencia y mandó a adaptar su oficina para improvisar una guardería y así poder asegurarse una jornada laboral corrida.

Pocos meses después, redobló la apuesta: desalentó el homeworking de los empleados, a quienes pidió un mayor “espíritu de colaboración”.

Calladito es más bonito. Semanas atrás, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, protagonizó un pequeño aunque mediático incidente. Durante su participación en una conferencia destinada a las mujeres del mercado informático, el ejecutivo reconoció la brecha salarial entre hombres y mujeres del sector y sugirió que el camino hacia la igualdad estaría en manos del propio sistema.

Las mujeres que no piden aumentos tienen un súper poder, porque el hecho de no pedir aumentos genera buen karma y ese es el tipo de personas en las que yo confío”, lanzó Nadella, para sorpresa del auditorio. “En realidad es mejor no solicitar un aumento de sueldo y confiar en el sistema que defenderá sus derechos y elevará las posibilidades de su avance”, analizó Nadella. “Porque eso es un buen karma y va a volver”, consideró. El sistema no dijo nada al respecto: él, por lo pronto, tuvo que pedir disculpas públicas por sus declaraciones.

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